Capítulo 2

Al acercarse el mediodía, su suegra llegó tal como Andrew había dicho la noche anterior. Ella venía a casa de su hijo para recoger el dinero mensual que este le había reservado de su salario. En realidad, a Amanda no le importaba que su esposo siempre le diera dinero a su suegra; Sin embargo, a veces sentía que no era justo porque ella solo recibía cien dólares para su gasto diario.

Cada vez que visitaba a su hijo en casa, la señora Sofía, siempre tenía algo que comentar. Ya sea sobre sus dos hijos, que eran ruidosos, o sobre la casa, que parecía desordenada. Incluso sobre la apariencia de Amanda, ella no dudaba en decir algo. Como hoy, que la señora Sofía parecía no estar contenta con la apariencia de su nuera.

"Manda, ¡Eres la esposa de un fiscal!. ¿Cómo puedes usar un vestido tan simple como este? Mira a la esposa de Thomas Anderson, a pesar de ser mayor, siempre está a la moda y sigue las tendencias actuales", se burló la señora Sofía.

Amanda solo sonrió ante las palabras de su suegra, sin querer contradecirla en lo más mínimo.

"Sí, madre", respondió Amanda.

"Hay vecinas que son tan jóvenes como tú, pero siempre están a la moda. A pesar de tener un niño pequeño, ellas también tienen su propio ingreso, no como tú que solo dependes del salario de tu esposo. Podrías aprender a vender cualquier cosa que pudiera generar ingresos. No dependas siempre de tu esposo", continuó su suegra hablando sin pausa, como un tren que no conoce el freno una vez que ha empezado a moverse.

"¡Yo quiero trabajar como antes, suegra! Pero según Andrew, no hay nadie que cuide a sus hijos".

Amanda comenzó a sentir el mismo dolor de cabeza cada que su suegra iba a visitarla. Por lo que no pudo resistir lo que tenía dentro y dijo aquello.

"Puedes buscar trabajo extra mientras cuidas a tus hijos", respondió la señora Sofía.

"Sí, Señora, luego hablaré con Andrew", dijo Amanda resignada a aceptar lo que le dice su suegra.

"Si sigues estando así, ¡no culpes a mi hijo si se va con otra persona!", respondió su suegra.

¡Oh, no!

El corazón de Amanda comenzó a latir más rápido de lo normal. ¿Por qué su suegra de repente hablaba de esa manera? ¿Será que su esposo ya estaba enamorado de otra persona?

"Madre, ¿por qué habla así? ¿Acaso la usted sabe si mi esposo tiene una amante?", preguntó Amanda sorprendida.

"¿Y yo cómo voy a saber? Solo lo dije como un ejemplo", corrigió la señora Sofía.

Poco tiempo después, llegó Mía, quien acababa de regresar de jugar con los niños del vecindario y que al ver a su abuela no pudo evitar sentirse feliz.

"Abuela, ¿cuándo llegó?", preguntó Mía mientras le besaba la mano.

"¡Dios mío, Mía!, ¿por qué estás tan sucia? ¿Acaso tu madre no te cuida?", cuestionó su abuela mientras la observaba con atención.

“¡Oh no!, ¡No de nuevo! ¿En qué momento mi hija se ha descuidado? Es cierto que es delgada porque a veces no come”, pensó Amanda.

Amanda, una vez más, solo pudo contener sus sentimientos hacia su suegra. En realidad jamás se atrevía a discutir con esta o con su esposo.

"¡Madre! Andrew trajo algo de dinero, dijo que era para los estudios de Matthew".

Amanda cambió inmediatamente de tema, porque normalmente cuando recibía el dinero su suegra se iba inmediatamente.

Cuando Amanda aún trabajaba, su suegra era amable con ella. Nunca le habló de forma que la ofendiera, pero desde que dejó de trabajar porque tuvo a sus hijos, su suegra era muy cruel en sus palabras.

"¡Oh! ¿Cuánto te ha dejado Andrew?", la señora Sofía empezó a bajar su agresividad al oír la palabra dinero.

"¡Mil dólares, madre! Ya se los traigo", dijo Amanda entrando en su habitación.

"¿Por qué tan poco, Manda? Eso solo alcanza para pagar la matrícula de Matthew, así que ¿Dónde está el dinero para mí?", preguntó la señora Sofía, que siguió a Amanda a su habitación.

"¡Por el amor a Dios! ¡Me ha asustado! ¡Madre, por favor espere mientras atiendo a Mía! Caleb también está durmiendo, por lo que temo que se despierte si hay mucho ruido", dijo Amanda cuando vio que su suegra estaba a punto de seguirla a la habitación.

Después de conseguir el dinero, la señora Sofía se despidió de Amanda.

***

En otro lugar, Andrew fue invitado por sus compañeros de trabajo a comprar artículos de papelería para la oficina mientras almorzaban en el mayor centro comercial de la ciudad.

Después de conseguir lo que necesitaban, decidieron almorzar en el restaurante Solaria, no muy lejos de la librería donde habían estado comprando.

Andrew y su amigo Roger ya habían pedido su comida cuando llegaron dos chicas hermosas. Parecía que estaban usando su uniforme de trabajo, con faldas cortas y camisas ajustadas que muestran de manera muy marcada sus sensuales curvas.

"¿Tuviste que esperar mucho, cariño?", preguntó Emma a Roger, el cual era su novio, "¡Oh sí! Deja que te presente a mi amiga Cindy," continuó.

Después de que Emma los presentara, Andrew estrechó la mano de Cindy.

"¡Andrew!"

"¡Cindy!"

“Esta chica es muy hermosa, su cuerpo es impresionante. ¿Será que aceptaría ella ser mi amante?”, pensó Andrew.

Andrew continuó mirando fijamente a Cindy, sintiéndose altamente atraído por una vendedora de productos de belleza en el centro comercial.

Continuaron charlando amistosamente hasta que intercambiaron números de teléfono.

Después de terminar su almuerzo, Andrew y su amigo regresaron a la oficina para continuar con su trabajo.

"¿Qué te pareció Cindy, Andrew? ¿Verdad que es hermosa?", preguntó Roger.

"Sí, es hermosa. Su rostro y cuerpo también están bien cuidados", respondió Andrew con una sonrisa en su rostro.

El tiempo pasó rápidamente y ahora Amanda estaba limpia y ordenada, lista para recibir a su esposo. Había comprado vegetales y carne en la tienda de comestibles porque su hijo estaba llorando y no tuvo tiempo de cocinar.

Andrew regresó a casa con una cara preocupada, parecía que había tenido problemas en su oficina. Solo miró brevemente a Amanda cuando ella lo recibió.

Sentado en la mesa, su irritación alcanzó su punto máximo porque Amanda había olvidado comprar papas fritas y además que el sabor de la comida era diferente al que acostumbraba a comer.

"¿Dónde están las papas fritas, Manda? ¿Por qué la comida sabe así de mal? Tú te la pasas todo el día en la casa y no puedes cocinar, ¿Por lo que tienes que comprar comida en la calle?", se quejó Andrew.

"Lo siento, cariño! Caleb no dejaba de llorar y quería que lo llevara conmigo a la cocina, pero tenía miedo", dijo Amanda mientras todavía sostenía a su hijo menor.

"¡Solo estás inventando excusas! ¿En realidad me quieres decir que no quieres preparar comida para mí? De verdad, me sorprendes, no puedes cuidar tu cuerpo, no te gusta cocinar, ¿qué haces todo el día mientras trabajo? Las esposas de mis compañeros en la oficina saben cuidar sus cuerpos, a diferencia de ti que cada día estás más desaliñada. Solo usas la misma ropa. ¿Realmente no tienes otra ropa aparte de esa ropa de dormir?", dijo Andrew sin parar y de manera muy cruel.

“Siempre de la misma razón, me compara con las esposas de sus compañeros de trabajo. Ellas pueden ir al salón de belleza porque sus esposos les dan dinero para hacerlo. Aparte de eso ¿Por qué Caleb tiene miedo cuando lo llevo a la cocina? Tal vez debería pedirle ayuda al Ustadz mañana”, pensó Amanda.

Continuará…

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Comments

Stella Monsalve Garcia

Stella Monsalve Garcia

idiota! el trabajo en un hogar y con hijos pequeños es doblemente agotador, que pague una niñera a ver cuánto le cuesta

2023-10-03

0

Araceli Villeda

Araceli Villeda

que no sólo lo piense que lo diga, por Dios creo que está basada la historia en tiempo atrás para que hasta la mano del esposo tenga que besar

2023-09-22

0

Marisol Peribañez

Marisol Peribañez

que historias más susrealistas

2023-09-20

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