Un Eduardo desconcentrado y confundido con una mano en la nuca, caminando de un lado a otro, en su oficina, sin saber qué hacer o pensar. Lo único que sabe, es que lo que está sintiendo, después de ese sábado en la playa, no debe ser.
-Qué problema y lo peor es que solito me metí en ese pozo. Pero, esa mujer me arrastra, tanto, que cuando estoy a su lado no me importa nada. Si mi hermano y mi papá se enteran ¿no sé, lo que me harían?-
-¿Qué hago? Estoy en un dilema, Dios mío, entre lo correcto y mis sentimientos por ella. Mejor, reflexiono como una persona coherente - Se aconseja él mismo - Ya no soy un chiquillo, que pelea a la jovencita del colegio, no la volveré a ver más... nada de montaña o... lo que sea. - Pone su cabeza sobre el respaldar de su silla, cierra sus ojos fuertemente y dice firmemente en voz alta - Decidido, Jessenia Morante fuera de mi cabeza-
Se calma, para no volverse loco con su pelea interna. -Hola, Andrés, te llamo para invitarte a tomar algo en la noche-
-Si, me gusta la idea, necesito salir. Nos vemos, donde siempre-
La conversación con su amigo es interrumpida por una sexy secretaria que toca la puerta.
-Adelante- Levanta la cabeza -Dime Soraya-
-Señor, le enviaron este paquete-
-No he pedido nada- Dice muy tranquilo - Bueno, amigo nos vemos en la noche, me acaba de llegar algo. Adiós-
-Déjalo ahí- Mientras se levanta algo confundido - Puedes retirarte-
Con un estilete corta la envoltura y se sorprende al ver un llavero playero que lo hace sonreír - Pero si es más grande el paquete, qué exageración - Sopla con la boca y frunce sus cejas al ver una tarjeta.
"***La Luna, siempre se abraza con el mar para invitarte a su arrullo*** "
-¿Y esta tarjeta? No dice de quién es- Levanta el llavero y aunque no sabe a ciencia cierta quién la envió... se imagina. -"Jessenia"-
Abre la puerta, grita -Soraya!!-ven enseguida-
-Si, Señor, ¿qué ocurre?- La secretaria asustada responde, ya que ese tono nunca lo ha escuchado de su jefe.
-¿Quién trajo este encargo?-
-No sé jefe, lo enviaron desde recepción. Únicamente sé eso.- Le investigo, ¿cómo llegó?-
-No, no hace falta. Gracias- Cerrando la puerta, sintió que exageró por la emoción.
Cogió el teléfono buscó el nombre de ella, pero no tuvo el valor de llamar.
☆☆☆☆
Quien sí realizó una llamada fue Jessenia.
-Hola Evelyn, ¿cómo estás, linda? Cuéntame. ¿Si entregaron mi recado?- Se muerde una uña
-Si, ya me aviso el chico que lo entregó sin contratiempos. ¿Por...?- Evelyn Resopla, virando sus ojos.
-Por nada, solo curiosidad- Se aclara la garganta.
Poniendo los ojos en blanco, del otro lado del teléfono su amiga la encara.- Te conozco, no te llamó y quieres saber ¿por qué?- Su amistad de años le da autoridad de enfrentarla con la verdad.
-Mal pensada, claro que no. Ya te dije, me pudo la curiosidad-
-Tú me dijiste, que no volvieras a salir con ninguno de los dos y ahora te preocupas porque no te llamó uno de ellos. ¿A qué juegas Jessenia?, por favor para ahora o saldrás lastimada. Si no te llamó, mejor, eso significa que no le interesas para nada- Le asusta la idea, que su amiga quede entre fuego cruzado.
-Sí, tienes razón, a lo mejor es lo ideal, así me apartó de esos hombres. Que quede como agradecimiento lo del llavero. Te amo mi amigis, no sé que haría sin ti.- Mientras habla, siente decepción en su pecho.
☆☆☆☆
A media tarde, Anderson Sotomayor, estaba reunido con sus hijos en su oficina, hablaban de negocios y su expansión. Les iba muy bien, lo del último incidente con la importación quedó en el pasado.
-Papá, quiero invitar a Jessenia a cenar a la casa- dice Héctor.
Involuntariamente Eduardo se tensó y tragó en seco.
-Me parece buena idea hijo. Excelente, has pensado con el cerebro, en eso te pareces a mí. Toma rápido esa presa, alguno se te puede adelantar. ¿Qué dices Eduardo?. Verdad, qué tengo razón-
Él, solo sonríe de medio lado, de nuevo ese dolor en su corazón. ¿Cómo les decía, que a él también le gustaba? O tal vez, que hasta se estaba enamorando de la misma chica.
-Cuéntame hijo, a la final ¿Cómo va tu vida amorosa? - le dice a Eduardo Anderson- Hace mucho tiempo no he sabido de alguna conquista, ya tienes que ir pensando en una mujer para casarte también-
-Aún no quiero pensar en casarme papá, primero tengo que iniciar mi propio negocio y luego encontrar a la mujer que me quite el sueño- Agacha la cabeza, siente que lo podrían descubrir
-Había olvidado que tengo un hijo romántico, no puedes opinar así, tienes que analizar mejor las cosas. Crees, que si tu mamá no hubiese tenido el apellido y estatus que poseía, mis padres la hubiesen aceptado. No. Yo no pienso, aceptar a alguien que no te merezca-
- Papá, no entremos es esas discusiones, en la que nunca coincidiremos. Por favor-. Eduardo trata de mantener la calma.
-No es en broma que hablo, tienes que traer a una mujer digna de llevar mi apellido-
Lo que no sabía Anderson, es que Eduardo ya tenía planificado su futuro, estaba por iniciar su propia empresa de importaciones y exportaciones con ayuda de su amigo Andrés, el que conocía más del asunto. Siendo independiente económicamente, elegiría con quien pasar el resto de su vida, sin depender de nadie.
-Ah, por cierto, Héctor, me enteré de tus andadas este fin de semana, ya deja de andar con mujeres, si Mauricio Morante se entera no dejará que te acerques a su princesita. Él es un hombre muy recto, del que nunca se ha escuchado nada referente a mujeres-
- No te preocupes papá, ese desliz fue el último. También estuve analizando la situación y seré casto hasta mi matrimonio o antes, solo con la heredera Morante - Herrera, luego será otra cosa- Ríe con cinismo, lo que cause molestia en su hermano menor.
Eduardo se levanta serio, abotonándose su saco, se dispone a salir- Ya entregados los informes, me retiro. Paso por casa y luego tengo una cita con Andrés. Hasta luego- Dice secamente.
-¿Qué le pasa a tu hermano? Últimamente, anda muy serio y como en las nubes. No habla mucho, si antes hablaba poco, ahora simplemente solo dice lo necesario-. Dice un preocupado Anderson.
-Lo conoces, papá, tiene que ser una mujer. Él, se enamora fácil, le hacen cara de ternura y enseguida cae - Contesta Héctor.
-Puede ser, en eso no se parece a mí. Solo me heredó la habilidad e inteligencia de negociar, en cambio, tú eres mi copia, haces lo que te conviene y eres muy hábil para hacer dinero, aprendiste, que los sentimientos son para los débiles-
☆☆☆☆
-Hola, mamá ¿cómo has estado?- Eduardo llega a la casa y se encuentra con María Paula
-Hola, mi amor- ¿Cómo así llegas temprano? Y ¿Los demás?-
-Me vine antes, por qué, tengo una cita con Andrés, ya sabes reunión de amigos.- Su mamá ve algo diferente- Papá y Héctor vendrán más tarde-
-¿Qué te pasa hijo? Hace días te noto abatido y no me mientas por favor, yo sé, qué te está pasando algo, que no dices-
-Nada mamita, es solo trabajo a reventar, nada más- Lo dice mientras sube las escaleras.
María Paula lo sigue a su cuarto, él se quita la chaqueta, ella por reflejo la toma y comienza a sacar las cosas del bolsillo, encontrándose con la tarjeta y el llavero.
-Hijo, no me digas, qué esta es la razón de tu actitud, es una chica.- Su mamá, siente que descubrió algo grande -Fue con ella, que te escapaste a la playa.¡Lo sabía!-. Con una gran sonrisa lo abraza.
-Lo que no entiendo, es ¿por qué has estado de malas?. ¿Están peleados? O ¿no te gusta tanto?- La mujer, pregunta tras pregunta, quiere llegar a la verdad
-Sí, fue con ella, que me fui a la playa- Dice Eduardo apretando los puños - Pero lo nuestro es imposible, no puedo ilusionarme -
-¿Por qué Eduardo? - Al terminar de hablar reacciona asustada, tapándose la boca - Esta comprometida o peor casada?-
- No, mamá, nada de eso, es completamente libre-
-Entonces, ¿qué te detiene?-
-El amor de hermanos mamá-
-Ahora entiendo menos. Pero... espera no me digas que es de la niña Morante.- María Paula abre sus ojos- ¿Acaso es ella?. No, hijo, no me digas que te gusta la misma mujer, que a tu hermano. ¡Porque me muero! -
-No mamá, ella sólo es una prenda para Héctor, en cambio para mi es otra cosa. Ella me gusta de verdad, para toda la vida-
-Dios mío, hijo, no digas eso. Tu Padre se enfadará , hasta te desheredaría, si te vas en contra de sus planes. Olvidala, mi amor, por favor! -Dice una preocupada María Paula.
-Además, está tu hermano, no quiero que se peleen , siempre se han llevado bien-
-Mamá, creo que ya la amo- Dice un Eduardo con lágrimas en los ojos, acurrucandose en los brazos de su madre.
-Que problema , mi niño hermoso ¿Ella siente algo por ti? - dice también llorando, la apena no poder ayudar a su hijo .
-No, no creo. Me ve sólo como un amigo nada más. Lo del llavero, creo que es por cortesía , la he evitado aunque siento que no aguanto más. Por eso no la llamé agradeciendo su presente-
-Es lo más inteligente, que puedes hacer mijito. Te aconsejo, que salgas a distraerte con amigos, invita a alguna chica , así de repente te das cuenta que no es verdad sobre ese amor que dices sentir, ya que es algo imposible-
-Si, ya te dije voy encontrarme con Andrés, luego veo que voy a hacer-
Dándole un beso en la frente, María Paula dejó solo a Eduardo, mientras ella no sabía cómo digerir esta impactante noticia. No se quería imaginar tener que estar en medio de sus hijos sin evitar tomar partido. Qué dilema, tan duro el que le esperaba donde esto se salía de control.
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