Respira profundo e ingresa a la sala poniendo su mejor cara, encontrándose con los abuelos y toda su familia cada quien con una conversación diferente, no notan su presencia y por segundos se queda como espectadora, de lo que parece una escena de película cómica.
Solo atina a reírse carcajadas, lo que hace que todos la miren extrañados
-Abuelos que gusto verlos aquí, los quiero mucho.- Corre a abrazarlos, como una niña mimada.
-Veo que olvidaste, que tus abuelos venían hoy a cenar -dice María Teresa, reprendiéndola.
-Es cierto, me disculpo, lo olvidé por completo- Lo dice tapándose la boca con la mano. -Ahora veo, el porque de sus llamadas- pensó
-Mi bebé, tienes derecho a salir, ya nos explicó tu Padre, que no tienes vida social por el trabajo absorbente, así que no le hagas caso a tu mami. Ve a cambiarte. Te esperaremos.- dice doña Silvia la mamá de María Teresa.
-Si, ve mi nieta hermosa, tu abuela tiene razón, además para eso estamos nosotros aquí para hacer que tus padres no te maltraten- Dice su abuela Emperatriz, que ya la tenía abrazada y dándole besos.
- Mientras tanto Emperatriz sigue contando tus andadas de joven- dice la abuela Silvia, para nadie de la familia era un secreto que este par únicamente se soportaba por pura cortesía. Todo desde que la mamá de Mauricio se opuso al noviazgo con María Teresa, incluso fue un escándalo en su época que gracias a Dios se había olvidado, al menos eso parecía, ya no era comentado en su círculo.
- Mamá y la tuya, me hacen quedar mal ante mis hijos, mi amor. No es justo. - Habla en susurros a Mauricio su esposa, él solo pone sus ojos en blanco.
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Ya bañada se puso un vestido con flores, que le había dado su abuela paterna y los aretes de su abuela Silvia, con ese par compitiendo su amor, mejor evitar problemas.
Abuela Silvia, era querendona y sentimental, en cambio, Emperatriz aunque quisquillosa era una mujer fuerte con un caparazón para evitar demostrar debilidad, pero en el fondo amaba mucho a todos sus nietos.
Después de la cena, todos en el jardín sentados alrededor, riendo por las ocurrencias de los gemelos.
-Jessenia, hijita, supe que has estado saliendo con el joven, Héctor Sotomayor, no creas que te investigo. Por casualidad una amiga te vio y me contó- Exclama la abuela Emperatriz.
Todos dirigen la mirada donde está ella, esperando su contestación.
-Si abuelita, pero sólo somos amigos, nada más. Te lo digo para evitar las próximas preguntas, porque te conozco-
-Pero hijita, a mí me gusta ese joven, de buena familia, rico, según sé, se desarrolla bien en los negocios y sobre todo guapo-
Carraspea doña Silvia - Y ¿el amor mi niña? Te interesa en forma sentimental ese joven?- Aunque no lo diga, contradice a su consuegra.
-Abuelas, somos solo amigos, y les digo... hasta hoy no tengo interés sentimental por nadie. Cuando pase eso se los diré enseguida, para que sean los primeros en saberlo-.
Mauricio vio en el lío que estaba su querida Jessenia -Bueno, bueno, basta de preguntas incómodas. Ella decidirá con ¿quién?, y ¿cuándo?, estar con alguien. Les comunico que se viene el baile de gala de aniversario de la empresa así que los quiero a todos ese día como la familia unida que somos.-
-Claro hijo cuenta conmigo, ojalá mi Jessenia nos presente a mi futuro nieto-
-Mamá por favor- La mira su hijo.
- Con nosotros también, cuente yerno.- Dijo don Nicolás. Él siempre con sus chistes divertidos, que todos disfrutan. Las abuelas cuentan sus anécdotas de juventud, olvidando el tema de Jessenia, lo que hace que todo siga en armonía, la palabra exacta para esta familia hasta ahora.
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-Vaya, apareció el señor, después de estar perdido todo el día. Por lo visto te fuiste a la playa, lo digo por el rojo de tu cara, aunque veo que tu acompañante te protegió bien con bloqueador. ¿No quieres que conozcamos a tu nueva conquista con la que te fuiste de paseo?- Su hermano lo mira entre broma y serio tratando de descifrar su cara.
-Si, me fui a la playa, pero solo.-
- No es verdad, tu cara de alegría te delató- Sigue su Papá
-Por lo que veo, le vas a ganar a tu hermano - Señala a Héctor que lee- Él ya debería estar hablando de matrimonio. Nietos, quiero nietos, sucesores de apellido.-
-No digas eso papá, él lo hará cuando este preparado para algo tan serio- dice Eduardo.
-¿Quién sabe? Y les doy esa noticia pronto- Interrumpe Héctor.
-No le hagas caso a tu papá hijo, no te apresures, no te sientas obligado. Todo a su tiempo-Dice su mamá dejando su tejido aún lado.
-Ya les he dicho antes, tengo mi candidata, Jessenia Sotomayor, estoy en la lucha es mi meta futura-
Eduardo guardó silencio, poniéndose serio, no le gustaba la idea de pelear una mujer con su hermano.
Pero, que hacía con esas cosas que ella despertaba en él. Esa carita inocente, que no insinuaba nada, se notaba a leguas que no le gustaba engañar o mentir. En ese momento decidió quedarse en el banquillo de amigos nada más, ¿quién sabe si en el futuro lleguen a ser cuñados?. Cuando pensó eso, sintió que su corazón se le partió en dos. -¿Qué era esto... amor?- Se quiso golpear por tener esos pensamientos - ¡No!-
Anderson alentó feliz a Héctor, en su conquista, mientras tanto María Paula notó algo diferente en Eduardo.
-¿Qué tienes hijo? Siento que estás triste-
-Para nada mamá, es sólo el cansancio del día. El sol y las olas hacen que me sienta con sueño. Me voy a descansar, y no voy a cenar estoy lleno-
- Hasta mañana a todos- Después a despedirse, subió con un cambio de humor terrible.
Ya listo en su cama, con ropa para dormir y audífono. Recordaba ese lindo día con Jessenia y se prometió que sería el último. No trataría de enamorarla, como lo planeó al inicio, en medio estaba su único hermano.
Distraído con sus recuerdos y escuchando música. Tenía los ojos cerrados, escuchó el timbre de WhatsApp abre y lee un mensaje que decía" Lindo día, el mejor. Tenemos que repetirlo, pero en la montaña. No lo olvides. Esta vez yo te llevo"
-Oh, mi bella ¿por qué me haces esto?-
No sabía si contestar y lo peor ¿qué escribir? Sin comprometerse "Igual para mí" solo atinó a poner. Sintiendo nuevamente esa sensación en el corazón, la tristeza que solo podía guardar dentro de él. Nunca en sus 28 años había experimentado ese vacío, sentir tan cerca a alguien que no debes de tocar. -¡Qué dolor!!
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En la mañana su despertador suena, luego de ducharse esta listo para bajar, cuando tocan la puerta.
-Pasa mamá-
-Buenos días, mi amor... seré directa, hijo. ¿Dónde y con quién pasaste el día de ayer?- Por favor no me mientas, te llamé y no contestaste hasta el momento que me imagino salías para acá-
-Si, me disculpo, no escuché el teléfono , me olvidé de todo por completo. Luego te llamé y te dije donde estaba, ya lo sabes-
-Bien sabes lo que quiero decir, llegaste resplandeciente, luego en la conversación de la sala te cambio el aspecto de la cara por completo. ¿Qué está pasando?. Cuéntame hijo, lo que sea-
-Nada mamá, no te hagas otras ideas. Te dije anoche. Estuve todo el día bajo el sol y los amigos no permitieron que estuviera bajo el parasol sólo dentro del agua y eso me agotó. Nada más-
-Cualquier cosa que quieras contarme estaré aquí- Sabe que miente, él dijo en la noche que estuvo solo.
-Lo sé mami y gracias-
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-Mamita, buen día- saludando a la distancia, mientras busca una bufanda para ponerse. Lista ya con un traje sastre que le queda a la perfección…
-Espera un momento Jessenia, tenemos que hablar, a todos les dirás un cuento diferente, pero yo te conozco y esa cara de felicidad, no es por el trabajo, ese brillo en tus ojos es causado por un hombre.-
-Qué ideas tienes, mami. Eres increíble-
-Espera, ayer te fuiste a la playa con, Héctor Sotomayor, ¿verdad?- Pero, de repente abre la boca con sorpresa, ya que recuerda algo -No te fuiste con él, porque ahora que recuerdo, me llamó como a las 12 preguntándome por ti. No lo puedo creer, andas con un chico y no me lo has contado nada. Qué clase de hija tengo-
-Ay, mamita tú y tus melodramas- Sigue arreglando su ropa como si nada.
-Cuenta, cuenta, no me digas que es Alejandro Arias, Mauri, me contó, que lo encontraron en la reunión. Está guapísimo, lo vi en una revista hace poco-
-Mamita, no se haga ilusiones no estoy con nadie, aunque si fui con un chico a la playa, pero en plan de amigos solamente-
-Lo sabía, no creo que no tenga ningún interés. Ahora, dime de ¿quién se trata?-
Jessenia la mira y suspira -Está bien, pero no le dirás a nadie-
-Como crees, mi amor, nunca-
- Eduardo Sotomayor- Se lo dice de golpe
¿QUÉ**ÉÉ**? Lo dice aturdida, tocándose el pecho, -¿Estás loca hija?, tú tan cuerda y ahora, me dices que sales con los dos hermanos-
-No, mamá, no "salgo" con ellos, solo son mis amigos- Lo dice tranquilamente.
-Pero, hija a ese joven Héctor, se le nota por encima que está interesado en ti, espero que el otro no tenga esas intenciones, si no imagínate los comentarios. ¡Qué vergüenza¡- Lo que ocasiona que su hija sonría en disimulo, porque considera exagerado su comentario.
-Mami, desde ¿cuándo hablas como los abuelos?-
-No Jessenia, esto me sobrepasa- Se sienta al borde de la cama.
-Mamá, no tengo amores con ninguno de los dos, así que no tiene porque haber comentarios-
-Ojalá, así sea porqué no quiero problemas y evitarle a tu padre alguno.-
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Ya abajo - Papá, me voy en mi automóvil-
-¿Cómo así hija? si no te gusta manejar-
-Es que, quiero pasar primero a saludar a mi amiga Evelyn. No he podido verla desde que llegué.-
Se despide, para evitar más preguntas.
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