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No Eras Parte De La Venganza

No Eras Parte De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

Ellos se conocen desde que tenían diez años. Antes eran amigos. Competían por todo, se molestaban y discutían, pero podían pasar una tarde entera juntos sin problema. Hasta que un accidente, una peluca y un rumor cambiaron todo. Ella creyó que él había contado su secreto más vergonzoso. Él nunca tuvo la oportunidad de explicarse. Así que ella decidió vengarse. Él terminó con una pierna rota. Y desde entonces, se declararon la guerra. Han pasado años y siguen igual. Se insultan, compiten, se provocan y aprovechan cualquier oportunidad para demostrar quién es mejor. Lo curioso es que ninguno parece tomárselo demasiado en serio… al menos hasta que sus madres, mejores amigas desde siempre, tienen la brillante idea de que deberían salir juntos. Una cita. Solo una. Para complacerlas. El problema es que sus madres parecen tener otros planes. Y quizás pasar tanto tiempo con la persona que más detestas no sea tan terrible cuando descubres que, debajo de todas esas peleas, todavía queda algo de aquellos dos niños que alguna vez se llevaban bien. Aunque claro… Primero tendrán que sobrevivir a las citas sin matarse. O sin cometer algún error que los haga verse cara a cara para siempre…..

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prueba

Los síntomas no mejoraron.

De hecho, empeoraron.

Y lo peor era que ya no podía culpar a la comida.

Había intentado cambiar mi alimentación.

Comí más liviano.

Dormí más.

Tomé agua.

Incluso dejé el café durante varios días, algo que considero un sacrificio personal digno de reconocimiento.

Nada funcionó.

Los mareos seguían.

Las náuseas aparecían de la nada.

Y había días en los que podía estar perfectamente bien hasta que algún olor extraño me hacía correr al baño.

Pero había otro problema.

Uno mucho más absurdo.

Knox.

No sabía en qué momento había comenzado.

Quizás después de aquella conversación en mi casa.

Quizás desde que vi aquel tatuaje absurdo con mi nombre sobre su piel.

O quizás mi cerebro simplemente había decidido torturarme.

Porque últimamente pensaba en él.

Demasiado.

Y no precisamente para insultarlo.

Ese era el problema.

A veces recordaba aquella noche en el hotel.

Recordaba haber despertado a centímetros de él.

Recordaba su rostro todavía dormido.

Y, por alguna razón que no quería analizar demasiado, también recordaba su físico.

Mucho.

Demasiado.

—No.

Me tapé la cara con ambas manos.

—No voy a hacer esto.

Me encontraba sentada frente a mis apuntes en la universidad.

Tenía un examen dentro de pocos días.

Y, en lugar de estudiar, estaba pensando en Knox sin camisa.

Fantástico.

—Es un problema hormonal —murmuré.

Era la única explicación que quería aceptar.

Porque Knox podía ser insoportable.

Presumido.

Provocador.

Y tener una facilidad irritante para sacarme de quicio.

Pero también tenía un físico…

Cerré el libro de golpe.

—¡Blair!

Una chica de la mesa de al lado me miró sorprendida.

—Perdón.

Bajé la voz.

—Estoy estudiando.

Mentira.

No estaba estudiando absolutamente nada.

Esa tarde decidí hacer algo que llevaba días evitando.

Comprar una prueba de embarazo.

No porque estuviera segura.

Precisamente porque no lo estaba.

Y necesitaba dejar de imaginar posibilidades.

Entré a una tienda bastante grande, esperando que nadie conocido apareciera.

Caminé hasta la sección de productos de farmacia y empecé a mirar las cajas.

Una.

Dos.

Tres.

—¿Cuál se supone que tengo que elegir?

Tomé una.

La volví a dejar.

Tomé otra.

—¿Por qué existen tantas?

Suspiré.

Finalmente elegí una y la escondí entre unas cosas que había tomado de otros estantes.

No quería que nadie me viera.

No quería preguntas.

No quería explicaciones.

Solo quería pagar y marcharme.

Me dirigí hacia la caja.

Entonces escuché una voz detrás de mí.

—¿Blair?

Me congelé.

No.

No podía ser.

Me giré lentamente.

Y allí estaba.

Knox.

Por supuesto.

Porque aparentemente el universo había decidido que mi vida necesitaba un poco más de humillación.

Llevaba una camiseta oscura ajustada y unos pantalones deportivos.

El cabello ligeramente despeinado.

Y ese maldito cuerpo que mi cerebro llevaba días intentando olvidar.

Lo miré.

Un segundo.

Dos.

Tres.

—¿Qué haces aquí?

Él levantó una bolsa.

—Comprar.

—Qué coincidencia.

—Bastante.

Mis ojos volvieron accidentalmente a él.

Bajaron un poco.

Volvieron inmediatamente a su rostro.

Knox sonrió.

—¿Qué?

—Nada.

—Me estabas mirando.

—No.

—Sí.

—Estaba pensando.

—¿En mí?

—En lo mucho que me molesta encontrarte.

—Claro.

Sonrió de lado.

Odiaba esa sonrisa.

Odiaba especialmente que últimamente me pareciera…

No.

Ni siquiera iba a terminar ese pensamiento.

—¿Y tú qué haces aquí? —preguntó.

—Comprando.

—Ya veo.

Sus ojos bajaron hacia las cosas que llevaba.

Mi corazón dio un salto.

La prueba estaba escondida.

Perfectamente escondida.

O eso esperaba.

—¿Necesitas ayuda con algo?

—No.

Respondí demasiado rápido.

Knox levantó una ceja.

—Está bien.

Pasó a mi lado.

Y entonces ocurrió lo peor.

Su hombro rozó ligeramente el mío.

Sentí un escalofrío.

Me quedé completamente quieta.

—Esto no es normal —murmuré.

—¿Qué cosa?

Me giré.

—Nada.

Knox me observó unos segundos.

—Estás rara.

—Tú eres raro.

—Eso no responde mi pregunta.

—No te pregunté nada.

Él soltó una pequeña risa.

Y yo sentí que mi cara se calentaba.

Perfecto.

Ahora también me ponía nerviosa.

No.

No era nerviosismo.

Era…

Lo que fuera que me estaba pasando.

—Tengo que irme.

Intenté pasar a su lado.

Pero Knox habló nuevamente.

—Blair.

Me detuve.

—¿Qué?

—¿Estás bien?

Lo miré.

Por un segundo estuve a punto de decirle la verdad.

Que llevaba semanas sintiéndome mal.

Que tenía náuseas.

Que me mareaba.

Que había empezado a sospechar algo.

Pero entonces recordé quién era él.

Knox.

El hombre con el que había pasado aquella noche que ninguno de los dos recordaba.

El hombre que tenía mi nombre tatuado en la cadera sin saber cómo había aparecido.

Y el hombre que ahora estaba parado frente a mí preguntándome si estaba bien.

—Perfectamente.

Mentí.

Él pareció no creerme.

Pero no insistió.

—Bien.

Me di vuelta y caminé hacia la caja.

Entonces escuché sus pasos detrás de mí.

Mi corazón volvió a acelerarse.

—¿Por qué viene detrás de mí?

—Porque esta es la caja.

—Ah.

Silencio.

Me puse en la fila.

Él quedó detrás.

Yo apreté la bolsa contra mi cuerpo.

Esperaba que nadie descubriera lo que llevaba.

Esperaba pagar rápido.

Esperaba salir.

Hasta que Knox inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Qué compraste?

—Nada.

—Llevas una bolsa.

—Una bolsa vacía.

—Blair.

—Knox.

Me miró.

Yo lo miré.

Y entonces la cajera tomó la prueba de embarazo que yo había escondido entre las demás cosas.

La pasó por el lector.

Bip.

Silencio.

Sentí que quería desaparecer.

Knox bajó lentamente la mirada hacia la caja.

Después me miró a mí.

Yo cerré los ojos.

—No digas nada.

Él tardó unos segundos en responder.

—No iba a decir nada.

—Bien.

—Pero…

Abrí los ojos.

—¿Pero qué?

Knox señaló la caja con una expresión completamente seria.

—Creo que acabamos de descubrir por qué estabas tan nerviosa.

—Cállate.

—No dije nada.

—Lo pensaste.

—Sí.

—Te odio.

—Eso ya lo sabía.

Tomé la bolsa de la caja y salí prácticamente huyendo.

Pero mientras caminaba hacia la puerta, una sola pregunta seguía golpeándome la cabeza.

¿Y si la prueba daba positivo?

Me detuve un instante.

Y, por primera vez, no pensé solamente en mí.

Pensé en él.

En Knox.

Y en aquella noche que ninguno de los dos podía recordar.

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Paula Giaccaglia
cómo se llama el bebé?
Iskka Amira
Excelente me encanta mucho esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia 🫂
Paula Giaccaglia
Nooooooo escritora, ésto es MUY imposible!!! cómo puede ser que ninguno se haya dado cuenta que tuvo sexo!!! y sí tuvieron conciencia de vestirse!!!! sí al menos hubiesen estado desnudos en la cama era un poquito más creíble 🤭
Iskka Amira
es muy buena la novela, reciba mis felicitaciones, por casualidad ellos pertenecen a algo místico ya que se le quedó impreso el nombre de la PATRONA. 🤭

Vale la pena leerla, no nos vayas a dejar en el abandono
Sole Amado
jajajajaja esta buenísima aaaa me reee engancho espero los próximos capítulos ansiosa
Paula Giaccaglia
los dos tienen 20 años? mmmmmm 😱
Paula Giaccaglia
ésta escritora me encanta, una pena que vaya a saber cuándo siguen los próximos capítulos 😭
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