NovelToon NovelToon
LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance de oficina / CEO / Romance / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Christine tiene 26 años, trabaja como contable en una importante corporación alimentaria y cree ser una hoja al viento tras haber crecido en un orfanato. Su vida transcurre en calma hasta que un inesperado ascenso la lleva al último piso de la empresa, directo al despacho de Rubén, el frío y estricto CEO. Él vive atrapado en una jaula de oro, obligado a cumplir una promesa familiar y casarse con Clarisa, la caprichosa y superficial hija del socio de su padre.
Entre balances financieros y reuniones compartidas, una atracción prohibida e inevitable surge entre la contable y el director ejecutivo. Sin embargo, un trágico accidente y una inesperada emergencia médica en el hospital lo cambiarán todo, sacando a la luz una anomalía biológica que desatará las sospechas del pasado.
Nadie es quien dice ser. En un mundo de lujos falsos y secretos de alcoba, ¿qué misterio se esconde detrás de la cuna de la verdadera heredera? El altar de la verdad está listo para que caigan las máscaras.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 10 PACTOS SECRETOS E INTERROGATORIOS

Christine

El calor de los dedos de Rubén bajo mi mano me hizo reaccionar de golpe, como si una alarma silenciosa se hubiera encendido en mi cabeza. Al mirar nuestras manos unidas sobre la mesa de la cafetería, me percaté de la inmensa audacia de mi gesto. Yo, una empleada de rango medio recién ascendida, estaba acariciando la mano del dueño y CEO de la corporación más grande del país mientras él me confesaba sus dolores más íntimos. Retiré la mano con suavidad, fingiendo acomodarme un mechón de pelo detrás de la oreja, mientras sentía que un rubor intenso y traicionero me pintaba las mejillas por completo.

—Disculpe, Rubén... me he tomado demasiadas libertades —murmuré, bajando sutilmente la mirada hacia mi taza de café vacía, temerosa de haber cruzado una línea de la que no pudiera regresar.

—No tienes nada que disculpar, Christine —respondió él de inmediato, y su voz sonó tan cálida que me obligó a levantar los ojos de nuevo. Me miraba con una gratitud tan pura que me conmovió—. Al contrario, gracias. Hacía años que no me sentía tan escuchado ni tan comprendido por nadie.

Le dediqué una sonrisa tímida pero sincera. A pesar de los nervios, sentí que algo muy profundo había cambiado entre nosotros en este rincón de la cafetería. Ya no éramos solo el jefe exigente y la contable eficiente; ahora compartíamos un secreto, un pedazo de su dolor.

—Sé que mi opinión no cambia su situación con el compromiso —le dije con suavidad, cruzando los brazos sobre la mesa—. Pero quiero que sepa que... bueno, que su secreto está a salvo conmigo. No soy una persona a la que le gusten los chismes de pasillo. A partir de ahora, cuando suba a su despacho o cuando revisemos los balances, puede estar tranquilo. Verá en mí a una profesional de confianza, pero también a alguien que entiende el peso que lleva encima. Considérelo un pacto de confidencialidad mutuo. Usted confía en mis números y yo cuido de su confianza.

Rubén esbozó una sonrisa genuina, la primera sonrisa completa y abierta que le veía desde que lo conocía. Sus ojos oscuros brillaron con una intensidad que me aceleró el pulso.

—Me parece el mejor pacto que he firmado en toda mi carrera, Christine —afirmó con rotundidad.

Estábamos a punto de continuar la conversación, envueltos en esa nueva y cómoda atmósfera de complicidad, cuando una voz fuerte, carismática y sumamente familiar para Rubén rompió el silencio del ventanal.

—¡Pero bueno! ¡Dichosos los ojos! Con que aquí era donde te habías metido, hermano. Te he estado buscando por toda la planta ejecutiva.

 Rubén

Me tensé en el asiento al escuchar la voz de Richard. Mi mejor amigo y director de operaciones de la planta irrumpió en la cafetería con su habitual energía arrolladora, cargando una carpeta de cuero bajo el brazo y una expresión de urgencia que se transformó en pura curiosidad al vernos sentados juntos en la mesa apartada.

Christine se enderezó en su silla de inmediato, recuperando su postura profesional en un parpadeo, aunque el tierno rubor de sus mejillas no pasó desapercibido para los agudos ojos de mi amigo.

—Richard, ¿qué ocurre? —pregunté, forzando un tono serio para camuflar el fastidio de haber sido interrumpido en el momento más íntimo de la mañana.

—Tenemos una crisis menor en los muelles de carga, Rubén —explicó Richard, aunque sus ojos iban y venían entre Christine y yo con una insistencia casi cómica—. El proveedor principal de envases de vidrio ha tenido un retraso con la aduana y necesitamos que firmes una autorización de emergencia para activar el fondo de contingencia del trimestre. El director de logística está al borde de un ataque de nervios en la sala de juntas.

—Entendido —asentí, poniéndome de pie y abotonándome la chaqueta del traje—. Subo de inmediato.

Christine se levantó también de su silla, recogiendo su bolso con total elegancia.

—Señor Rubén, señor Richard, con su permiso, yo también regreso a mi departamento a procesar los informes que me pidió —dijo ella con una cortesía impecable, dedicándome una última mirada cargada de ese secreto compartido antes de darnos la espalda y caminar hacia los ascensores.

Me quedé mirándola fijamente mientras se alejaba, admirando la dignidad con la que se movía por los pasillos. Richard no perdió detalle de mi distracción. Esperó a que Christine cruzara las puertas dobles de la cafetería para darme un codazo juguetón en las costillas, rompiendo toda la formalidad.

—A ver, a ver, a ver... ¿Me vas a explicar qué demonios estaba pasando aquí, gamberro? —preguntó Richard con una sonrisa pícara de oreja a oreja mientras caminábamos hacia el ascensor ejecutivo—. ¿Tú? ¿Tomando un café a media mañana en la cafetería común con la nueva jefa de contabilidad? ¿El hombre que vive pegado al teléfono y al que hay que pedirle audiencia con tres días de anticipación?

—No empieces, Richard —respondí con un suspiro, presionando el botón del ascensor—. Tuvimos una reunión temprano para revisar las mermas de inventario del año pasado. La señorita Christine se llevó un buen susto en su oficina con una escalera y un archivador pesado, así que simplemente la invité a tomar un café para que se calmara y pudiéramos hablar del presupuesto en un ambiente más tranquilo. Es una cuestión de cortesía laboral.

Las puertas del ascensor se cerraron y Richard soltó una carcajada que resonó en el cubículo metálico.

—¿Cortesía laboral? ¡Venga ya, Rubén! A mí no me vendes esa moto —se burló, cruzándose de brazos y mirándome con superioridad—. Te conozco desde que usábamos pañales. He visto cómo la mirabas cuando me acerqué a la mesa. Tenías una cara de embobado que no te he visto ni en los mejores cierres de negocios internacionales. Y lo más importante... jamás te he visto mirar a Clarisa con una décima parte de la intensidad con la que mirabas a esa contable.

Al escuchar el nombre de mi prometida, la sombra de la amargura regresó a mi rostro, y Richard, que me conocía mejor que nadie, notó el cambio de inmediato. Su expresión burlona se suavizó, transformándose en la de un hermano preocupado.

—Oye... hablo en serio, Rubén —dijo en voz baja mientras el ascensor subía—. Sé lo jodido que estás con el asunto de la boda y el pacto de las familias. Sé que Clarisa te quita la vida poco a poco. Pero ten cuidado. La fábrica es un hervidero de rumores. Si las secretarias o, peor aún, el padre de Clarisa llegan a notar que tienes un interés especial en la nueva jefa de contabilidad, se va a armar la de San Quintín. Podrías meter a esa chica en un problema muy grave, y tú te expones a una crisis con los socios.

Las palabras de Richard cayeron sobre mí con el peso de una verdad incómoda. Tenía toda la razón. Mi posición no me permitía el lujo de tener debilidades, y Christine era demasiado inocente y pura como para quedar atrapada en el fuego cruzado de mis obligaciones familiares.

—No hay ningún interés oculto, Richard —mentí, apretando los puños dentro de los bolsillos del pantalón mientras las puertas del ascensor se abrían en el piso ejecutivo—. Christine y yo firmamos hoy un pacto de confianza estrictamente profesional. Ella es una pieza clave para las finanzas de la empresa y yo solo pretendo proteger su talento. Nada más.

—Si tú lo dices... —murmuró Richard con escepticismo, siguiéndome el paso por el pasillo hacia la sala de juntas—. Pero recuerda una cosa, amigo: el corazón no entiende de balances contables ni de pactos profesionales. Y a veces, por mucho que intentes tapar el sol con un dedo, el fuego termina quemándote las manos.

Entré a la sala de reuniones con la mente dividida. Por un lado, debía concentrarme en la crisis de los envases de vidrio y en los números de la aduana; pero por el otro, las palabras de Richard y el dulce recuerdo de la mano de Christine sobre la mía seguían quemándome la piel, advirtiéndome de que mi blindado mundo corporativo estaba empezando a agrietarse de manera irreversible por culpa de una hermosa mujer hecha a sí misma.

1
Monica Cobos
Una tierna y hermosa historia de vida y amor 💕💕💕🍀🙋🇦🇷🇦🇷
Mirna Lobo
espectacularmente buena 👏👏😊 felicidades escritora, espero que sus problemas se resuelvan con bien y gran abrazo 🤗 y bendiciones 😊😊😊
Mirna Lobo
que bonito y que gran corazón el de Cristine , todo lo que es , se lo debe a las enseñanzas de esa gran mujer 😊👏👏👏❤️❤️
Mirna Lobo
❤️❤️❤️la corriente vuelve a su cause 👏👏😊😊
Mirna Lobo
me pregunto de dónde sacó esa señora cincuenta mil dólares para pagarle al médico ❓❓❓
Mirna Lobo
resultó que la insufrible no es hija de ella 🫢 fueron cambiadas, espero que se le bajen los humos a la lagartona de la Clarisa😠😠
Mirna Lobo
no me digas que Cristine es hermana de la insufrible 🤔😠 eso sí es tener mala suerte en la vida 😤 o al menos que las hayan intercambiado 🤔
Mirna Lobo
que maravilla que tenga sentimientos tan bonitos para la persona que la cuidó en el orfanato 😊😊
Andrea Nardelli
extraordinaria exelelentemente escrita
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play