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Casado Con Un Dragón

Casado Con Un Dragón

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Mundo de fantasía / Yaoi
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Azul zafiro

Bellamy despierta sin recuerdos. Descubre que está casado con Ignis, un duque dragón al que teme y detesta o eso pensaba. Su matrimonio fue un arreglo político, y él tiene un huevo de dragón escondido en el sótano que necesita las feromonas de ambos padres para nacer.

Ignis es brusco y posesivo, pero por la noche lo cuida en secreto. Bellamy descubre que antes de perder la memoria hizo cosas terribles por su hijo —incluso intentó matar a Martin, el hombre que Ignis prefiere según él.

Obligado por el bien de su bebé, se acerca a Ignis y consigue lo necesario para el huevo.

Al pasar los días, Bellamy ve a Ignis como un extraño y le teme, Ignis se da cuenta de que lo perdió por culpa de su propia brutalidad. Al en contrar el huevo Ignis no se enoja solo se preocupa.
Y el huevo espera… creciendo, esperando nacer.

¿Crees que Ignis logre recuperar el amor de Bellamy?

¿Podrá Bellamy hacer que su bebé nazca sin que su padre lo descubra?

NovelToon tiene autorización de Azul zafiro para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Cuando llegó la mañana, desperté solo en la habitación. Ignis no estaba. Me dirigí al invernadero; el aire era fresco y olía a tierra húmeda. Me aseguré de que no hubiera nadie cerca y me acerqué al rincón donde estaba mi bebé.

Aparté con cuidado las hojas que lo cubrían.

—Buenos días, mi pequeño amor —susurré, acariciando su cascarón. Su brillo dorado me envolvió al instante—. No puedo quedarme mucho tiempo. Volveré a verte en cuanto obtenga las feromonas de tu papá.

Al ponerme de pie, sentí las piernas flaquear, como si me faltara la fuerza para sostenerme.

—Tengo que buscar más información —murmuré en voz alta, sin darme cuenta.

—Bellamy. —Su voz sonó detrás de mí, clara y profunda—. ¿Qué haces aquí?

Unos minutos antes…

Ignis despertó antes de que el sol asomara. Bellamy dormía a su lado, así que se levantó con extrema lentitud para no despertarlo.

Mientras duerme, bajaré al sótano, pensó. Al llegar, no halló nada fuera de lugar, pero algo en el aire lo detuvo: una energía suave, cálida, inconfundible. Era la de un dragón que aún no había nacido.

—Bellamy… ¿por qué me ocultas todo esto? —murmuró entre dientes, apretando los puños con fuerza—. Lo sé. Es mi sangre. Es mi hijo.

De pronto recordó las palabras que Martin le había dicho.

—Bellamy cree que entregaré a nuestro hijo a otro —salió del sótano a paso rápido, con el corazón acelerado—. Pero no sabe por qué lo haría. Si lo supiera… no me ocultaría algo tan importante.

Regresó a la habitación y la encontró vacía.

—¿Dónde está? —Bajó de nuevo y salió hacia el jardín.

Catrina se desmayó en el invernadero. Si él está allí… es porque nuestro hijo también está allí, pensó mientras caminaba con paso firme pero tranquilo. Al llegar, lo vio ponerse de pie, tambaleándose, pálido y débil.

—Bellamy —lo llamó suavemente, sin prisa. Lo sé. Viniste a verlo. ¿Por qué me lo escondes?

Sé que tiene miedo, no sé qué le dijeron, pero estoy seguro de que no conoce la verdad. Ahora mismo, para él debo parecer un monstruo… alguien capaz de entregar a su propio hijo a otra persona, pensó Ignis, sin atreverse a dar un paso más. Se quedó allí, quieto, esperando. Esperando que hablara, que gritara, que le contara todo.

En el presente.

No puede ser… ¿Ignis? ¿Qué hace aquí? ¿Por qué aparece justo ahora? No puede saber que el huevo está a mis espaldas…

—Ignis… vine a buscar unas plantas —dije, con la voz más firme que pude—. Son para una infusión para Catrina. —Cogí las primeras que vi, con manos que no dejaban de temblar—. Listo. Con estas bastará.

Ignis no se movió ni un milímetro. No apartó la vista de mí ni un segundo. Me miraba con esa mirada que lo sabía todo, como si pudiera ver a través de mí, como si ya no necesitara preguntar nada.

El silencio se alargó, pesado y denso, como si el aire mismo se hubiera detenido entre nosotros. Yo apretaba las plantas contra mi pecho, como si pudieran protegerme, y detrás de mí… el huevo brillaba. Podía sentirlo. Un calorcito que crecía, que se hacía más fuerte con cada segundo que Ignis no dejaba de mirarme.

—¿Plantas para una infusión? —repitió él, despacio, dando un paso hacia mí. No sonaba enfadado. Sonaba dolido—. Bellamy… ¿de verdad crees que no lo sé?

Mi corazón se detuvo.

—¿De qué hablas? —susurré, dando un paso atrás sin querer, protegiendo con mi cuerpo lo que había detrás de mí.

Ignis se detuvo. No se acercó más. Sus ojos dorados se volvieron oscuros me recorrieron entero, y luego… bajó la mirada hacia donde yo me cubría.

—Siento su calor —dijo con voz suave, pero firme—. Lo siento en el pecho, como si me llamara. Es mi sangre, Bellamy. Es nuestro hijo.

Las palabras me golpearon más fuerte que cualquier golpe. Las plantas se me cayeron de las manos.

—No… no puedes saberlo… —tartamudeé, sintiendo cómo las lágrimas me subían sin que pudiera detenerlas—. Me lo ibas a quitar… ibas a dárselo a Martin…

Al decirlo, todo se rompió. Mi voz se quebró y me dejé caer de rodillas, sin fuerzas, sin poder sostener ni el secreto ni el miedo.

—Tienes razón —dije llorando, cubriéndome el rostro—. Tenía miedo. Tenía tanto miedo de que te lo llevaras… de que me lo quitaras…

De pronto sentí sus rodillas tocar la tierra frente a mí. Sus manos, grandes y cálidas, rodearon las mías y las apartó de mi cara. Lo miré a los ojos, y lo que vi allí no fue rabia. Fue dolor. Un dolor tan grande que me partió el pecho.

—Bellamy… —susurró, acercando su frente a la mía—. ¿De verdad creíste que podría entregar a mi propio hijo?

—Lo escuché… —sollocé—. Escuché que se lo darías a él…

—No para dárselo —me interrumpió con dulzura infinita—. Para protegerlo. Martin puede cuidarlo y darle su energía será como una nana.

Bellamy no lo escuchó. Se puso delante del huevo, abriéndose con los brazos como un escudo, y dijo con voz firme, temblorosa pero inquebrantable:

—Es mío. Mi hijo no se lo daré a nadie.

Ignis se quedó inmóvil. No dio un paso más. Lo miró, y en sus ojos no había enojo, sino una ternura infinita mezclada con tristeza.

—Bellamy… —dijo suavemente, como si hablara con algo frágil que pudiera romperse—. ¿Crees que yo podría separarte de él? ¿Crees que yo podría separar a un hijo de quien lo llevó en su cuerpo, de quien lo cuida y lo protege con su propia vida?

Dio un paso lento, tan lento que no pareció una amenaza.

—Martin no se lo llevará para quedárselo —explicó con voz serena—. Se lo daré porque su energía es la más fuerte y pura… los dragones bebés necesitan alimentarse de esa energía para crecer.

—¡NO… no puedes! —grité de pronto, todo se me volvió borroso ante los ojos—. ¿Por qué… tiene que ser él…?

Las palabras se me escaparon sin fuerza. Todo se oscureció a mi alrededor, y justo antes de caer, sentí los brazos de Ignis rodeándome y sosteniéndome en el aire.

1
Itziar
más por favor necesito saber qué pasó
Itziar
no sé qué pasó, pero siento que el esposo de Bellamy se deja manipular siempre por el estúpido de Martín
kook
Vaya... Que directo
Dalia Lara
ya se descubrió el mismo jjj
Itziar
por favor que el bebé reconozca a su mamá 😭😭
Brisa Romero
/Sneer/
Itziar
más por favor 🙏🙏😌
Oly-chan
Me gusta ❤️
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