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En Los Ojos Equivocados

En Los Ojos Equivocados

Status: Terminada
Genre:Romance / Elección equivocada / Dejar escapar al amor / Pareja destinada / Mujer despreciada / Divorcio / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Meche

A los ojos de la sociedad, Graciela tiene una vida perfecta: un matrimonio estable, una fortuna envidiable y un esposo atractivo, el exitoso empresario Pepe Benítez, diez años mayor que ella. Pero tras la fachada de perfección se esconde una verdad dolorosa. Pepe, que alguna vez se mostró atento y romántico, solo jugaba un papel para asegurarse la herencia de Graciela, quien quedó huérfana a los cinco años y heredó la fortuna de sus padres adoptivos tras su muerte.

Con el tiempo, influenciado por su madre Catalina, Pepe se transformó en un hombre frío y despiadado, reduciendo a Graciela a la sombra de lo que alguna vez fue. Ella creyó que no había salida, que su destino estaba sellado en un matrimonio sin amor y lleno de maltrato.

Hasta que un malentendido cambió el rumbo de su vida y puso en su camino a Simón Ferrero, un hombre capaz de devolverle la esperanza y enseñarle que existen segundas oportunidades. Con él, Graciela descubre un mundo distinto: un amor genuino, una nueva luz.

NovelToon tiene autorización de Meche para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Atenciones para ella.

Indignación.

Rostros Bajo la Luz del Escándalo

—Sácame de aquí por favor— suplico Abril.

Pepe no lo dudo, la sacó por la puerta trasera del lugar y la subió a su auto.

—Todo estará bien— le aseguro.

El auto de lujo de Pepe se deslizaba por la avenida como una sombra elegante, cruzando la ciudad bajo el fulgor de los faroles, mientras a su lado, una figura temblorosa sollozaba con el rostro vuelto hacia la ventana. Abril no podía controlar las lágrimas que le recorrían las mejillas con la misma rapidez con la que se deshacía su dignidad.

Pepe la miró de reojo, apretando el volante con una furia apenas contenida. Todavía podía ver en su memoria la marca roja en la mejilla de Abril, ese golpe certero, lleno de rabia y juicio, que Marilú le había propinado sin piedad. Abril se había arrojado a sus brazos sin pensar, suplicando, rogando con voz rota que la sacara de allí.

Y él, sin pensarlo demasiado, lo hizo.

Afuera, tras la discreta salida trasera del lugar, cuatro siluetas femeninas avanzaban con sigilo entre las sombras del estacionamiento. Marilú al frente, con el gesto endurecido, como una matriarca herida. Detrás de ella, las esposas de otros CEO’s, algunas indignadas, otras simplemente deseosas de saber a dónde iría a parar todo aquello. Cada una había enviado un mensaje escueto a sus esposos: "Me ausentaré un momento. Luego te explico." Y nadie se atrevió a cuestionarlas.

Mientras el coche avanzaba, Pepe hablaba por momentos sin mirar a Abril.

—Dime exactamente qué ocurrió ahí dentro, Abril—

Ella tardó en contestar, como si su voz se hubiese quedado aprisionada entre el miedo y la humillación. Al fin, con voz baja y rota, empezó a narrar:

—Entré al baño para retocarme el maquillaje. Una de ellas ya estaba ahí, y luego llegaron las otras dos. Al principio, solo me miraban… susurraban cosas que no entendía. Pero luego... Marilú me habló directamente. Dijo que era una vergüenza que una amante tuviera el descaro de presentarse a una cena de gala. Me llamaron barata, oportunista… una cualquiera—

Pepe la miró de reojo, frunciendo el ceño.

—¿Y luego?—

—Marilú me empujó. Me tomó de la muñeca y me dio una bofetada. Las otras no hicieron nada. Solo miraban. Me sentí… sola—

—¿No dijiste nada?—

Abril negó con la cabeza, encogiéndose en el asiento.

—¿Qué iba a decir? No soy nadie. Solo soy tu asistente—

Pepe apretó el volante con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos. No era precisamente la compasión lo que lo dominaba; era el orgullo herido. Su asistente, su acompañante… y la habían humillado públicamente. Y lo peor era que todo el asunto giraba en torno a un nombre que le quemaba en el alma: Graciela.

Su esposa, siempre su esposa.

Graciela, la mujer que representaba el equilibrio, la sensatez, la moral. La que todos defendían aunque no estuviera presente. La que lo amaba tanto que, aun si se enterase de todo, jamás lo creería. Graciela era inquebrantable, y esa figura inquebrantable lo atormentaba. Porque por más poder que había alcanzado, por más negocios que cerrara, por más que firmara contratos y se codeara con presidentes y ministros, siempre había algo de ella que lo eclipsaba.

Esa noche, su odio no era hacia las mujeres que habían golpeado a Abril. Era hacia Graciela. Por ser, aún sin estar, la protagonista.

Condujo hacia una clínica, quería atención para Abril.

En la clínica privada, el ambiente era limpio, blanco e impersonal. El médico de turno, un hombre joven de bata arrugada, alzó las cejas cuando vio entrar a Pepe con aquella mujer de vestido elegante y rostro hinchado por el llanto.

—¿Qué tenemos aquí? —preguntó con tono despreocupado.

Pepe no contestó. Solo fulminó con la mirada al médico y ordenó:

—Atiéndala. Ya—

La enfermera se movió de inmediato, y aunque el doctor rodó los ojos con fastidio, sabía perfectamente a quién tenía delante. Uno de los hombres más ricos del país no se trataba como a cualquier paciente. Aunque lo que traía fuese una simple contusión.

—Una pomada, un paracetamol, y listo —murmuró el médico mientras aplicaba el ungüento con precisión.

Pepe apenas escuchaba. Su mirada estaba fija en el rostro de Abril, en cómo apretaba los labios para no llorar de nuevo. Fuera del consultorio, en el estacionamiento, Marilú y las demás mujeres no tardaron en llegar. Una de ellas, indignada, dijo:

—¿Lo puedes creer? ¡Una bofetada y la lleva a la clínica como si la hubieran acuchillado!—

—Y a escondidas de todos. Como si estuviera cuidando a una princesa —añadió otra, sarcástica.

—Graciela no merece esto —espetó Marilú con los ojos húmedos, sin saber si era de rabia o de vergüenza.

Pero ninguna se atrevió a entrar. Simplemente observaron desde lejos, sus opiniones colgadas entre la rabia y la incredulidad.

Al salir de la clínica, Abril ya se sentía más calmada, aunque todavía avergonzada. Sus ojos estaban hinchados, y la marca de la bofetada comenzaba a volverse violácea.

—¿Dónde vives? —preguntó Pepe con voz seca.

Ella dudó. Su voz apenas fue un murmullo.

—No… no es necesario que me lleves. Puedes dejarme en la parada de taxis— temerosa y avergonzada de la zona y en la casa donde vive, algo humilde y alquilada.

—¿Parada de taxis? —repitió él, como si fuera una blasfemia.

—Es tarde… y no quiero que vayas hasta allá. Es muy lejos… y no es una zona bonita— por dentro estaba rezando para que Pepe aceptará no llevarla.

Pepe se detuvo frente a un semáforo. Se volvió hacia ella, molesto.

—Dame la dirección. Ya— empezó a dudar de Abril, sintió que ella puede ser una mujer comprometida.

Ella no tuvo opción. Le dictó una dirección que lo hizo fruncir el ceño, la cuidad es grande, pero las noticias hacen virales los lugares más peligrosos, esos en donde siempre hay muertos, robos y secuestros a diario, además de la falta de educación, Abril era alguien desconocida para él.

—¿Vives en ese sector?—

—Sí—

1
Tinmey
Seguro.
Alexandra Avila Rueda
🥰
Alexandra Avila Rueda
muy interesante la novela
Carlos Jimenez
Uyyy qué capítulo tan emotivo, gracias por estas lagrimas de suspenso ☺️☺️😭
Carlos Jimenez
muy buena 👏👏👏☺️☺️
Carlos Jimenez
A pesar de que no soy mujer,como sus lectoras. Me gusta mucho esta historia. Excelente novela. Felicitaciones 👏👏👏☺️☺️
Tinmey
Tiene miedo y solo cuando confíe plenamente en Simon , se le. quitará.
No es fácil olvidar de golpe , todo lo que sufrió, como dice el dicho,,,,,, la mula. no era arisca , los palos la hicieron así . Calma Graciela vas a superarlo todo. 🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Tinmey
Esta muy bonita la historia ,pero un poco más de los protagonistas estaría muy bien . Unas preguntas, que está pasando con Pepe , la madre ,el cofrecito de las alhajas de la mamá de Graciela , alguien las recogió? Graciela quería llevárselas , las recogió Yolanda o alguien , y la zorrita y su madre que están haciendo? Perdón si son muchas preguntas ,pero tengo curiosidad .Pobre de Diego ,golpeado y cansado ,con la enfermerita de compras? Bueno es en premio que se puso en su lugar, pero , hay que volver a la parte importante. Plis.
Tinmey
Chamaca abusona. 🤭🤭🤭🤭🤭
Tinmey
Que la liberen y luego que conozca bien al tal Simon, que hasta ahorita solo a dado buenos pasos.,quién sabe , no se siente como acosador sexual,sino un caballero que quiere salvarla. Después ya se verá,por lo pronto que la ayude a huir.
Tinmey
cuidado autora ,con cambiar de nombre ,va a cuidar la casa de Graciela ,no de la zorrita. de Abril.
Tinmey
De México, lindo y querido, me encanta tu novela, bastante diferente otra y eso es magnífico.. Y tú de dónde eres????
Tinmey
Haber si cuando no tenga nada esa Abilita le da posada en su casa jajaja.
Tinmey
Auuuiu, le va a comprar un apartamento ,el tarado ese, para ella y usarla, es tan creído el tipo , que si me lo topo, lo hecho en un bote de mezcal y le prendo fuego.
Tigra Mariposa
inmejorable
Carlos Jimenez
Debes aceptar a Simon y darle una oportunidad 👏☺️
Gricelda Noemi Bader
Una hermosa historia, gran novela de amor, intrigas, envidia y ambiciónes, que con tenacidad y amor por hacer lo correcto por el bien de las personas. Felicitaciones y espero poder leer otra novela suya tan buena como está 👏🥰
Carlos Jimenez
Medellín Antioquía Colombia
Gricelda Noemi Bader
que hipocresía: es una historia moderna donde el tema sexual es tomado bien y que está permitido en una relación de pareja; luego salen con la pureza y la inocencia de una joven inexperta, que si no se casa no se realiza y si se casa no puede terminar su carrera; pero eso si la pareja de Simón y Graciela pueden vivir juntos sin casarse
Gricelda Noemi Bader
Dejemos la bobada de pura hasta el matrimonio, que después una se lleva cada chasco.
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