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La gordita y el mafioso

La gordita y el mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Autosuperación / Matrimonio arreglado / Romance oscuro
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Lenardt

A los diecinueve años, Joana solo conoce el hambre, los golpes y el desprecio: en su propia casa la tratan como a una sirvienta, la llaman "gorda" y le hacen creer que no vale nada. Cada noche traba la puerta de su cuarto con una silla y sueña con desaparecer.

Lo que no sabe es que, todas las mañanas, el hombre más peligroso de la ciudad la observa desde la mesa de la cafetería donde trabaja.

Sócrates Grizantemo es el Don de la mafia: frío, implacable, capaz de la peor crueldad con sus enemigos… y tiene los días contados para casarse o perder su imperio. Cuando decide comprar la mano de Joana para saldar la deuda de su padre, cree que solo cierra un trato conveniente. Ninguno de los dos imagina que ese matrimonio arreglado despertará en él una ternura que jamás mostró a nadie, y en ella, una mujer fuerte, deseada y libre que no sabía que llevaba dentro.

Pero el pasado de Joana esconde secretos que exigen sangre, y la nueva familia que empieza a amarla guarda los suyos: traiciones que llegan hasta lo más alto, un amor prohibido entre quienes se criaron como hermanos y una conspiración capaz de destruirlos a todos.

En un mundo donde el amor se paga con lujo y las deudas con la vida, Joana tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar por los suyos.

NovelToon tiene autorización de Lenardt para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

No dije una palabra en todo el camino. Cuando Emerson intentó entrar en mi cuarto sentí miedo, mucho miedo, pero cuando este hombre me llamó lo entendí, entendí que mi hora estaba llegando y salí de buena gana. Parece un hombre tan bueno. Debe de ser realmente un Don excelente si es tan bueno fingiendo ser una buena persona.

En el auto no cruzamos palabra, y él solo dijo algo cuando el coche se detuvo en el garaje de su casa. El chofer ya se había bajado por orden suya y quedábamos solo nosotros dos.

—Necesito que sepas que mi familia todavía no está al tanto de mi compromiso ni de tu existencia. Así que, solo por esta noche, me gustaría pedirte que duermas en mi cuarto; mañana por la mañana me encargaré de presentarte formalmente y de conseguirte un cuarto de huéspedes. —Habló mirándome a los ojos con seriedad—. Prometo no faltarte al respeto; solo compartiremos la habitación, pero no te tocaré.

No sé si eso es realmente un alivio; al fin y al cabo, ¿qué más puede pasarme? Si me tocara, como él mismo dijo, se daría cuenta de que ya no soy pura y al menos acabaría con esto de una vez.

Solo asentí, sin decir absolutamente nada, y entonces él bajó del auto y me abrió la puerta, tomando mi mochila y llevándola consigo.

Lo seguí hacia el interior de aquella inmensa casa.

—¿Quieres comer algo?

—Estoy bien, gracias. —Tenía hambre, pero no iba a molestarlo con eso. Estoy más que acostumbrada a dormir con hambre.

Él asintió y siguió caminando por los pasillos, tras los que yo lo seguía, curiosa ante semejante belleza de casa; no es que la mía fuera fea ni nada por el estilo, pero no se comparaba con aquella mansión.

Al llegar al cuarto abrió la puerta y me encontré con una habitación enorme, con muchos detalles en negro y todo de un lujo realmente grande.

Entré y me dirigí al sofá, donde me acomodé, todavía sin decir nada.

—¿Podemos hablar? —preguntó y, aun sin mi respuesta, continuó—: Mira, sé que te habrá extrañado que te viniera a buscar así, en mitad de la noche. Pero la verdad es que odié la forma en que te trató tu padre. Mi idea era hablar contigo antes de proponerte matrimonio, saber tu opinión, pero todo se volvió insostenible cuando vi cómo te trataba.

Confieso que me tomó completamente por sorpresa; querer mi opinión no era una frase que yo soliera oír.

—¿Usted quería mi opinión?

—Claro. Tu opinión para mí es muy importante. —Contuve una lágrima que quiso salir y dejé que continuara—. Mira, necesito casarme como sea. Tengo que estar casado antes de los treinta años, de lo contrario perderé mi puesto de Don. Por eso este matrimonio así, a las apuradas. Para asegurarme de que no me destituyan de un cargo que es importante para mí.

—Entiendo. Pero ¿por qué yo?

—¿Por qué no tú? Eres hermosa, y me llamas la atención desde hace tanto que casi no sé contar el tiempo; pensé que serías la persona perfecta para ayudarme, pero entenderé si no quieres. Si prefieres desistir de esta locura, solo dilo y te llevo de vuelta en el acto.

—No. —Respondí demasiado rápido—. Quiero decir… creo que no hay por qué precipitarnos de esa forma.

—Está bien. Mira, es tarde, mañana por la mañana podemos hablar mejor. ¿Qué tal si dormimos un poco?

—Claro.

Empecé a acomodarme en el sofá —agradeciendo mentalmente que el cuarto tuviera uno—; aunque sin almohada ni cobija, estaba cómoda, porque no siempre tenía eso para dormir, así que estaba acostumbrada. Muchas noches me quitaban la cobija como castigo y yo usaba una blusa para taparme del frío intenso que hacía en mi cuarto.

—Puedes quedarte con la cama y yo me quedo con el sofá.

—Estoy bien aquí, duerme tú en la cama.

—No tiene sentido que duermas en el sofá; duerme en la cama, yo me acomodo en el sofá.

—Don, de verdad estoy bien aquí, quédese tranquilo. —Vi en sus ojos que no quería ceder, pero acabó cediendo.

—Bueno, ya que lo prefieres así, no me voy a oponer, pero solo porque no quiero armar una discusión en tu primer día aquí.

Fue hasta el ropero y volvió con una almohada y una cobija muy suavecita, que ni se comparaba con la que yo tenía a veces.

—Muchas gracias. —Me senté poniéndome la almohada en la espalda y cubriéndome con aquella cobija tan suave.

—¿No te vas a acostar?

—No suelo acostarme para dormir. Todo bien. ¿Quiere que apague las luces?

—Deja que yo las apago. —Yo veía en sus ojos las miles de preguntas que se guardaba para no hacer. Y de verdad no las hizo; solo caminó hasta el interruptor, apagó las luces y enseguida se acostó en la cama. Y me atrevo a decir que ni siquiera durmió, aunque, ¿quién soy yo para afirmarlo? Por más cómoda que estuviera, no pegué un ojo ni un minuto.

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nelida ballesteros
me encantó la novela ATRAPANTE Bella y llena de amor 🇦🇷😍😍 éxitos
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