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La Propuesta De Mi Jefe

La Propuesta De Mi Jefe

Status: Terminada
Genre:Contratadas / Matrimonio arreglado / Romance / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Cariño

Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.

Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.

NovelToon tiene autorización de Cariño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Harry:

Otro día más había llegado, y gracias a los atentos y cariñosos cuidados de Ariadna el resfriado que no me había permitido levantarme durante días, al fin, había desaparecido completamente.

Era un día apacible y radiante. Me estaba dirigiendo hacía el jardín cuando escuché la voz de Juan.

—Señorito Harry, su mamá lo necesita en su despacho.

—¿Para qué? —pregunté, confundido.

—No sé, señorito Harry.

—Gracias, Juan. —Él asintió con la cabeza y se alejó lentamente, como siempre.

Sin perder el tiempo me dirigí hasta el despacho donde me esperaba Elena, mi madre. Ella muy rara vez me llamaba para que nos reuniéramos en su despacho, y cada vez que lo hacia era para dialogarme de alguna fiesta, evento o cena que fuera a ocurrir y tuviéramos que presenciar.

Al llegar toqué la puerta y entré luego de que me dijera que entrara.

—¿Me necesitabas? —le pregunté con seriedad. Nuestra relación de madre e hijo nunca fue la mejor, mientras muchas madres salían con sus hijos a divertirse, yo escasamente podía verla a la hora de la cena. Desde que había muerto papá me sentía solo y ella nunca me había preguntado cómo me sentía, qué tenía o qué me pasaba.

—Sí, Harry —respondió con la mirada fija en su portátil—. La boda de tu primo será dentro de dos días y nos ha invitado...

—Umhm... Ya veo —dije sin mucha importancia alguna.

—... y por supuesto que asistiremos.

—¿No podemos simplemente faltar? —pregunté, pues la idea de tener que ir a la boda de mi primo con Ariadna no me sonaba muy bien, sabía que mis tías asistirían y juzgarían de todo, conociendolas.

—No —respondió con seriedad—. Nuestra presencia es de suma importancia. Además, ¿qué crees qué dirá la prensa si no asistimos? Seremos el qué hablar en el periódico semanal, y aquello no me llama mucho la atención.

Y ahí iba ella con la mentalidad de que lo único que importaba era la imagen que se diera delante de la prensa, la alta sociedad y de que no fuéramos el cotilleo del periódico semanal. No se había dignado en ver como estaba durante los días que tuve fiebre y ahora me pedía asistir a una absurda boda.

—Pues no pienso ir —dije con decisión—. No pienso exponer a Ariadna ante esa mierda.

—¡Ariadna me importa un comino! —se levantó de la silla de golpe—. Como tu prometida ya debería ir acostumbrándose a eso que llamas “mierda” —con los dedos hizo las comillas en el aire—. ¡Vas a ir y punto! —exclamó, enojada.

Resoplé.

—No, no iré.

—Sí, sí irás.

—No lo haré.

—Harry, ¿acaso no escuchasté que dije que he dicho que asistiremos?

—¿Y acaso tú no escuchasté que dije que no quiero ir? —inquirí en un tono de voz alto.

—¡Y yo he dicho que iremos! —exclamó, golpeando la mesa con la palma de su mano.

—¡Y yo he dicho que no iré!

Estaba harto de que siempre quisiera controlarlo todo a su bendito antojo.

—¿Por qué quieres controlarlo todo, ah? —le pregunté, enojado. No respondió—. ¡Dime!

—Porque me preocupo por tu tonta imagen delante de todos —respondió después de un momento.

Claro. Eso era. Solo era eso. La maldita imagen del carajo.

—Ya soy un adulto que puede tomar sus propias decisiones. No te preocupaste cuando era un niño, —Elena me dedicó una mirada inquisitiva. Sabía que había dado justo en el clavo— ¿ahora te vienes a preocupar cuando ya puedo tomar mis propias decisiones? —pregunté, enojado. Apreté los puños.

—¿En serio crees que no me preocupaba por ti? —vociferó con un tono de voz alto.

Me crucé de brazos, retador.

—Dime, ¿acaso demostraste lo contrario? —le sonreí de medio lado

—¡¿Crees que velar por tu seguridad y por qué lo tuvieras todo no era preocuparme por ti, Harry?! —gritó.

Solté una carcajada sarcástica.

—Tú no te preocupabas por mí, solo te preocupabas porque la prensa creyera que eras una buena madre.

Elena iba a decir algo, pero se calló instantáneamente cuando la puerta del despacho se abrió de golpe y Susana entró con una mirada llena preocupación y tristeza.

—¿Qué pasa? —preguntó, mientras nos observaba—. ¿Por qué pelean?

—Por nada, hija —le respondió Elena retomando su postura.

—No te preocupes, Susa —respondí, usando su diminutivo.

—¿Cómo qué por nada? Sus gritos se escuchan lo bastante bien —señaló la puerta.

—No es nada, Susana. En fin, ya no importa. —Miré a mi madre—. De todos modos, no iré.

Y, sin decir más, salí del despacho.

Salí al jardín y y vi a Ariadna sentada junto a un árbol de manzanas, vi la silueta de lo que podía ser un libro en su regazo. Se veía tan guapa y tierna en aquella posición y con aquel libro que desde su expresión pude ver que estaba interesante lo que leía.

Me acerqué a ella y con un tranquilidad le pregunté:

—¿Qué haces acá sola, honey?

—Estoy leyendo un libro —respondió con un tono suave y ña boca llena de trocitos de manzana.

—¿Y está interesante? —Ella asintió—. Léeme un poco, honey.

—Pero... mi voz suena rara cuando leo en voz alta. —Con el libro tapó una parte de su cara dejando sus brillantes ojos cafés claros al descubierto.

—A mí me gusta tu voz...

Ariadna:

Mis mejillas se sonrojaron, pero para no demostrarlo me tapé con el libro que estaba leyendo.

Harry se sentó junto a mí y luego vi que puso su cabeza en mi regazo, haciendo que me me sonrojara aún más y mi piel se erizará rápidamente. MI pulso se puso fuera más de lo normal.

—Estoy listo, puedes empezar a leer —dijo mientras me miraba y me sonreía irresistiblemente.

—E-está bien... pero no te rías —lo señalé con un dedo acusador.

—¿Por qué lo haría?

—Vale.

Iba en el capítulo 8 del libro y, si era sincera en aquella parte las cosas eran un poco obscenas y si me apenaba leerle un poco, me apenaría más si le leía el tipo de cosas que se decían en aquel capítulo, moriría de vergüenza. Así que decidí devolver un par de páginas más atrás hasta llegar al capítulo 7, donde el protagonista hablaba sobre su vida cotidiana.

Al empezar a leer me confundí en la palabra «sin embargo», y dije «sin embarro», una risita nerviosa me invadió y no me pude contener. Él, al verme, también se rió junto conmigo.

Poniéndome en modo serio empecé a leer. Él, mientras tanto me ponía atención y a medida que iba leyendo sus ojos se empezaron a cerrar poco a poco. De seguro estaba abrumado, había escuchado las palabras que se había dicho con Elena y de seguro estaba estresado.

Seguí leyendo y leyendo hasta que llegué a una parte donde el protagonista se besaba con una mujer y hacían el amor, así que decidí saltarme aquella parte del capítulo y seguir con el párrafo siguiente.

—¿Por qué te saltaste el otro párrafo, honey? —me preguntó con los ojos cerrados.

Me sobresalté, por Dios, por un momento pensé que estaba dormido.

—No lo hice... ¿Además, tú qué sabes? Soy yo quien está leyendo el libro.

Le restó importancia y aún así, respondió:

—En el párrafo que te saltaste, Cristiano besa a Ronda, la prostituta, ¿no es así? —abrió sus hermoso ojos y los clavó en mí.

Asentí levemente con la cabeza, sorprendida.

«Es un mentiroso del carajo»

—Entonces ya te has leído el libro, ¿no? —Hubo una respuesta muda, cómo si hubiera respondido silenciosamente. Estaba más que segura que sí lo había leído—. No te leeré el libro si ya te lo has leído. No tiene nada de gracia, Harry.

—Por favor, continúa, honey. Lo estoy disfrutando. —Tomó mi mano con suavidad y delicadeza. Con el pulgar de su mano empezó a acariciar mi fría mano, que en ese momento estaba así por los nervios que tenía ante su rose y lo que él me provocaba.

Volví a retomar la lectura, pero esta vez desde el párrafo que me había saltado. A medida que pronunciaba cada palabra diciendo lo que Cristiano, el personaje, hacía con Ronda, una prostituta de la historia.

—Ella empezó a cabalgar encima de mi, tratando de manejar la situación, pero no sé lo permitiría. Con mis manos cogí... —la siguiente palabra la dije con un tono muy suave, donde solo yo la entendiera.

—Habla bien, cariño —me pidió con una risa maliciosa.

—Cogí... sus nalgas... y las estrujé contra mi... —me callé y él soltó una carcajada.

—Honey, ¿por qué te callas? —preguntó con guasa.

—Emm yo... ya he terminado...

—Oh, ¿en serio? —asentí con la cabeza y mis mejillas rojas—. Vale, ya te dejo en paz.

Él levantó su cabeza de mi regazo y yo me levanté, pero luego recordé la conversación que él había tenido con su mamá y le dije:

—Creo que deberíamos ir...

—¿A donde? —Me volteó a ver, confundido. Mis palabras de seguro lo habían tomado por sorpresa.

—A la boda de tu primo. Es tú familia y es un momento muy importante para uno de tus familiares.

—Ariadna, eso no es de tu incum...

—Claro que es de mi incumbencia. Soy tu prometida, ¿no? —lo interrumpí. Vi que se sorprendió y hasta yo, jajajajaj, jamás creí que diría eso—. Deberíamos ir.

Harry:

—Si es lo qué quieres, iremos —la miré sin demostrar emoción alguna. Ella sonrió cálidamente y se marchó.

Por Dios, si que me había tomado por sorpresa, pero había sonado demasiado tierno y al mismo tiempo autoritario. Y si ella quería ir, así sería. Había evitado ir por ella, para que no la juzgarán por no ser de la alta sociedad. Pero si ella quería ir, iríamos y como su prometido debía defenderla.

Y así lo haría, mi honey.

[JAJAJA, a que no se esperaban nada, ¿verdad? ¡Pues he vuelto yo! :). No es la gran cosa, pero he vuelto. Estoy editando la historia, arreglándole ciertos errores ortográficos y ciertas escenas. Me gustaría cambiar ciertas cosas de la historia que sé que a muchos no les gusta y agregarle cosas mejores, pero hay cosas que ya no puedo cambiar por el número de vistas. Solo la arreglaré un poco y ya. Sí, sí, voy a hacer Spam en mi propia historia, por eso, lean «El psicópata guapo y yo» 🎀]

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Melisuga
👏🏼💓👏🏼
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
Yury Belo: ¡Muchas gracias, lectora! 🤩
total 1 replies
Melisuga
*cayó, verbo caer
(calló, verbo callar)
Melisuga
¡Qué feo es escuchar una mujer denigrando a otra! Sobre todo sin razón.
Melisuga
*a ver
Melisuga
*botando, soltando
(votando: eligiendo)
Melisuga
¡Y al diablo con la protección contra ITS o un embarazo!
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Melisuga
*lacio
Melisuga
Contigo y con los demás, incluyéndonos a nosotros, los lectores.
😠😠😠
Melisuga
(Gramaticalmente sobra el segundo no: "No lo haré hasta que me respondas."
Melisuga
¿Leo entre líneas, querida Nancy, que Ariadna está en la dulce espera y tú lo sabes?
Melisuga
¿Será de los motivos que van a la escuela y piden helado y dulces como recompensa?
Melisuga
¿Y César?
Melisuga
A todas estas... Anticoncepción no hubo. ¿Habrá quedado juguetito de regalo después de esa Cajita Feliz?
Melisuga
Esa es la actitud que esperaba de Harry desde el principio. Al menos él no me defraudó.
Melisuga
Ahora sí que me di por rendida con ella. Eso fue bajo, vil, sucio y desproporcionado. No tenía que hacerle eso a Harry, ni a nadie. Al final, quien queda como poco sería y sin darse a respetar es ella.
Melisuga
¡Ariadna, por dios!
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
Melisuga
¡Al contrario!
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Melisuga
*vayas
Melisuga
¡Esta tonta no aprende!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠
Melisuga
Susana tampoco colabora. Ya Ariadna había dicho que se iba con ellas. ¿A santo de qué dejarla sola con el baboso de Daniel?
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