Cada persona tiene una misión en la vida, y el verdadero sentido de vivir es proteger y dar esperanza a otros.
Está es la historia de rios:
En medio de una guerra devastadora, Rios queda gravemente herido mientras el enemigo se retira prometiendo volver. Al borde de la muerte, su cuerpo entra en un profundo coma y los médicos lo dan por muerto.
Pero dentro de su mente, Rios despierta en un extraño lugar... ¿que pasará con ríos sobrevivirá?
Un Reto que le pone la vida... ¿Está vez como saldrá de esta situación?
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La decisión final
Oscuridad.
Silencio absoluto.
Ríos flotaba en medio de la nada.
Pero esta vez… algo era diferente.
Ya no había desesperación.
Ya no había confusión.
Solo… calma.
Su respiración era lenta.
Sus ojos estaban cerrados.
Y en su mente… comenzaban a aparecer imágenes.
Ana riendo.
Ryan entrenando con él.
Roicker sonriendo mientras lo llamaba “señor Ríos”.
Su padre… mirándolo con orgullo en aquel atardecer.
Ríos extendió la mano, como si pudiera alcanzarlos.
—Yo…
Las imágenes temblaron.
Y de repente…
Se rompieron.
Ahora solo quedaba una.
La explosión.
El momento en el que decidió usar la técnica.
El instante en el que lo arriesgó todo.
—Yo elegí eso… —murmuró.
Su voz era firme.
—Yo decidí pelear… yo decidí proteger…
Apretó los puños.
—Pero… nunca pensé en lo que dejaría atrás.
Silencio.
Ríos bajó la cabeza.
—Siempre quise ser un héroe…
Respiró profundo.
—Pero… un héroe no es alguien que solo muere.
Abrió los ojos lentamente.
En ellos ya no había duda.
—Es alguien que sigue luchando.
Una luz apareció frente a él.
Era intensa.
Pero no cegadora.
Era cálida.
Como si lo estuviera llamando.
Ríos la observó en silencio.
Esta vez…
No sentía miedo.
Dio un paso al frente.
—No voy a rendirme.
Otro paso.
—No ahora.
Otro más.
—No después de todo lo que viví.
La luz comenzó a expandirse.
A envolverlo.
—Aún no he terminado.
Ríos empezó a correr.
Cada paso era más firme que el anterior.
—¡Tengo cosas que proteger!
Su voz resonaba en la nada.
—¡Personas que me esperan!
La luz estaba cada vez más cerca.
—¡Y una promesa que cumplir!
Extendió la mano.
—¡Voy a volver!
Y la tocó.
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¡BOOM!
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En el hospital…
Las máquinas comenzaron a alterarse violentamente.
—¡Doctor! —gritó una enfermera—. ¡Los signos están cambiando!
El monitor comenzó a emitir sonidos irregulares.
Bip… bip… BIP… BIP…
—¡Prepárense! —ordenó el médico—. ¡Algo está pasando!
En la sala de espera…
Ana levantó la cabeza de golpe.
—¿Qué fue ese sonido…?
Ryan también se puso de pie, alerta.
—Eso viene de la UCI…
Ambos se miraron.
Y sin decir nada… comenzaron a correr.
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Dentro de la UCI…
—¡Pulso inestable! —gritó una enfermera.
—¡Está reaccionando! —dijo otro médico sorprendido.
El cuerpo de Ríos temblaba levemente.
Sus dedos… se movieron.
—¡Otra vez! —ordenó el doctor.
Las máquinas pitaban sin parar.
La tensión en la sala era total.
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En el interior…
Ríos atravesaba la luz.
Sentía su cuerpo… regresar.
El peso.
El dolor.
La realidad.
—¡Aún no…!
Apretó los dientes.
—¡Aún no es mi final!
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En la UCI…
Bip…
Silencio por un segundo.
Ana llegó corriendo.
—¡RÍOS!
Ryan entró detrás de ella.
—¡¿Qué está pasando?!
El médico no apartaba la vista de los monitores.
—Está… luchando.
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Bip… bip… bip…
Un ritmo.
Un pulso.
Débil… pero constante.
—¡Lo tenemos! —gritó el médico.
Ana llevó sus manos a la boca.
Las lágrimas comenzaron a caer.
—Ríos…
Ryan apretó los puños.
—Sabía que no te ibas a rendir…
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En el interior…
Ríos abrió los ojos.
Oscuridad.
Pero esta vez…
Sentía su cuerpo.
Su respiración era pesada.
—Yo… volví…
Pero algo no estaba bien.
Un dolor extraño recorría su pecho.
Una sensación… diferente.
No era solo dolor físico.
Era como si algo dentro de él… se hubiera despertado.
—¿Qué… es esto…?
De repente…
Una voz resonó en su interior.
Fría.
Profunda.
—Esto… es solo el comienzo.
Ríos abrió los ojos con fuerza.
—¿Quién está ahí?
Silencio.
Pero su cuerpo reaccionó.
Su pecho comenzó a brillar débilmente.
Como si algo estuviera latiendo dentro de él.
Algo… nuevo.
Algo… desconocido.
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En la UCI…
El cuerpo de Ríos se movió bruscamente.
—¡Se está estabilizando! —dijo el médico.
Ana se acercó lentamente.
—Ríos…
Ryan lo observaba en silencio.
Pero en su mirada… había algo más.
Algo que no podía explicar.