Cuando la corte celestial baja al mundo de los mortales para encarar a la diosa de la luna por haber roto las reglas, comienza una larga batalla en los cielos hasta que deciden eliminarla como castigo.
Sin embargo, su fiel esposa, la hará regresar como una mortal llamada: "Rinko Gumi" para que ayude a la princesa del cielo en su misión de recuperar los pergaminos antiguos.
Ahora una joven Rinko deberá proteger a la princesa para resurgir y encarar a la corte celestial en una última batalla contra los cielos.
¿Podrá Rinko resurgir y tener su revancha contra la corte celestial?
NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo #8: Destino Entrelazados
⚠️ ESTE EPISODIO ESTA NARRADO POR EL ABUELO DE RINKO⚠️
En la antigüedad cuando los monjes y los humanos construyeron el inminente templo sagrado que posteriormente sería el hogar de uno de los Sutra.
Los animales que habitaban el bosque del viento negro observaron con curiosidad lo que hacían los humanos, algunos incluso quedaron fascinados y motivados por ambición humana.
Uno de ellos fue un pequeño oso que creció viendo a los monjes y con cada día, él se acercaba más a los monjes; los monjes naturalmente lo aceptaron en su templo, más aún con la dirección de la diosa encargada de encomendar a los guardianes de cada uno de los Sutra.
—¿Huh? —se giró al escuchar los pasos chistosos del oso bebé que llegaba al templo tambaleándose en sus patitas— Mira a que tenemos aquí —dijo sujetando a ese pequeño oso bribón en sus manos—
La diosa en un acto bondadoso y al ver la voluntad del oso por alcanzar la iluminación le pidió a sus discípulos que lo guiarán y le enseñaran por el camino correcto.
—¿Qué? Pero… Señorita… —intentaron advertir a algunos de sus discípulos, dudosos de la idea de cuidar de ese animal—.
—Veo potencial en este pequeño, uno muy enorme que puede traer bien si se le enseña a usarlo —respondió abrazando al pequeño cachorro—. Por favor, cumplan mi orden y ayuden a este pobre animal
—Mm…
—Como ordene, señorita
Solo que ese acto de bondad terminó por provocar que aquel pequeño oso tomara y aprendiera la ambición espiritual de algunos de los monjes que intentaron guiarlo.
—¡Hei Xiong Guai! ¿Qué es lo que crees que haces? —se quejó uno de sus maestros al ver a sus otros discípulos en el suelo sin vida—.
—¿Qué hago? —se puso una túnica alrededor de la cintura—. Intentó alcanzar lo que tanto ansiaba ¡Lo que tú y tu gente me enseñaron!
—¡No! ¡Tú no has aprendido nada!
—¿Ah? Hice exactamente lo que me has enseñado, cada palabra, cada acción y golpe, lo he puesto en práctica
—No… sigues sin entenderlo y jamás lo vas a entender si no tienes límites
—¿Límites? ¿Por qué debería? Cuando el poder no lo necesita, el gran sabio no los tiene, ¡Así es como de verdad se alcanza la iluminación!
—¡¡Basta!! —le gritó su maestro acercándose a él—. Y vete de aquí…
—¡No! Este también es mi hogar
—No… dejó de ser tu hogar cuando te convertiste en un cruel demonio que solo busca poder
—Maestro… —gruñó antes de lanzarse hacia su maestro con un salto—.
Hei Xiong luchó contra su maestro en las puertas del templo dejando grietas, manchas de sangre y provocando algunos temblores en el bosque durante la pelea, la cual no solo duró horas, ni días, sino meses enteros hasta que finalmente su maestro agotado cayó al suelo.
—Por… Por favor… hijo… basta…
Por primera vez en su vida Hei xion dudo sobre su ambición, se quedó quieto frente a su moribundo maestro, los buenos momentos con sus ya difuntos compañeros y su maestro lo hicieron arrugar su rostro de nostalgia.
—Maestro…
Hei xion ahí tuvo la oportunidad perfecta de parar y reconocer el límite de su camino, sin embargo… su codicia superó el sentimiento, haciendo que asesinar con sus propias manos al último límite que parecía tener en la vida.
Lo que en un comienzo inició como la simple curiosidad de un inocente cachorro se volvió en una ambición sin límites, sin nada que lo pudiera frenar y que hizo temblar el bosque enteró.
Aquel oso se transformó en un demonio que codiciaba la iluminación de una forma que desafiaba la naturaleza misma y que arrasó con parte del templo con un mortal incendió que marcó su caminó.
Y no solo su camino… sino que también marcó el de otros…
El incendió del templo hizo que algunos monstruos salieran asustados del bosque llegando a pueblos cercanos, entre ellos se encontraba un pueblo humano conocido por servir y rezarle a la diosa de la luna.
—¡¡Qin Ba!! —gritó una mujer aterrada al ver que inmenso oso se lanzaba hacia su hijo—
De pronto ese día, un rugido que no se había escuchado por más de mil millones de años resonó en el bosque, su rugido fue tan fuerte que hasta el mismo Hei xion pudo presenciar el renacer de un dios…
—Estilo Lunar… Rugido lunar…—rugió con serenidad, una niña portando una espada de madera pero que era tan afilada que hizo pedazos al demonio en segundos—.
—¿Qué? —dijo su madre al ver a su otra hija aterrizando sin heridas frente a su hermano gemelo—. Qin Leiyin… —susurró la señora Qin retrocediendo en cuanto se dio cuenta de que su hija se había condenado—
Su madre en lugar de quedar fascinada por el poder que su hija había despertado, quedó horrorizada, pues en esa época antigua las mujeres tenían prohibido portar un arma y eso se pagaba con la ejecución.
La familia Qin intentaron aprovechar el ataque de los demonios para escapar pero fueron rodeados por los guardias para ejecutar a la niña que había desafiado las reglas sagradas.
—¡¡No!! ¡¡Qin Leiyin!! —gritó su madre rompiendo en llanto mientras le arrebataban a su hija de sus brazos—
—¡¡Deja de gritar!! ¡¡Estúpida mujer!!
Los guardias intentaron acabar a la mamá de Qin Leiyin con sus espadas, pero cegado por la furia, su padre apartó a los guardias con un mazo; dándoles tiempo de escapar.
El sacrificio del padre fue indignante a ojos de los hombres pero ese acto de amor que iba contra las reglas establecidas, fue lo que hizo que el cielo se fijará en la niña.
La madre cargando a sus hijos gemelos huyó de los guardias por tres noches y dos días enteros hasta que una flecha la alcanzó, haciéndola caer al suelo.
—¡¡Mami!! —dijo Qin Ba horrorizado en cuanto vio a su madre en el suelo—.
—¡¡Entreguen a la niña!!
Justo cuando el hermano gemelo de Qin Leiyin iba a intentar frenar a los guardias por su hermana y su mamá, la niña le lanzó piedras a los guardias mientras escapaba al bosque, eso fue suficiente para salvarles la vida a su familia de algo que ella provocó.
Los Guardias sedientos de sangre la persiguieron por aquel bosque que inició todo por ambición, el olor a cenizas los golpeó a cada uno de ellos, incluso a la niña, guiandolos a un lago que a pesar de las nubes que cubrían el bosque tenía un rayo de luz que llevaba al cielo.
Uno de los guardias no tardó en herirla con una flecha, haciéndola rodar por el duro suelo hasta caer en la orilla del lago.
—Finalmente… —se bajó de su caballo con un saltó— tú… —se lanzó hacia la niña para darle una última estocada—. ¡Monstruo desleal!
La afilada espada del guardia estuvo por alcanzar a la pequeña, no obstante cada uno de los guardias cayeron al suelo con una fuerte migraña. Un dios con prendas celestes y con un fino cabello negro había bajado del cielo para proteger a la niña.
—Guanzhen… mi señor… —murmuró el general de los guardias al ver al dios frente a la niña—.
—Qin Leiyin, métete dentro del lago, las aguas sanarán todas tus heridas —le ordenó a la niña—. En cuanto a ustedes… es mejor que se vayan ahora mismo, yo me haré cargo de esta niña
—¿Qué?, mi señor Dios del destino, por favor no diga esas cosas, ella…
—¿Crees que alguien como yo mentiría? Eh, mortal
—¡Lo-lo siento!
—¿Eh? Eso significa que…
—Esa niña… es… es una…
—Es una… ¡¿Diosa?!
—Cuando la Luna muere… la muerte también lo hace y ambas renacen para dar comienzo a un nuevo ciclo, pues ellas deben estar en equilibrio constante, esas son las reglas divinas del universo —volteo a ver a Qin Leiyin con una sonrisa—. Mi deber es guiarla para que vuelva a retomar su manto de Lady Death, es por eso que a partir de hoy ella es una diosa, pero una simple aprendiz