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El Camino De Una Espada

El Camino De Una Espada

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:387
Nilai: 5
nombre de autor: huakabe

Shiro es un soldado el cual no revela nunca emociones, pero al llegar una carta de una desconocida su futuro qué parecía oscuro se ve iluminado por un sentimiento que no sabe de donde proviene ¿descubrira Shiro quien es esa persona o sabrá cual es ese sentido?

NovelToon tiene autorización de huakabe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La vida del papel

Las puertas del fuerte se abrieron con un chirrido de hierro.

El cielo estaba gris, como si no hubiera pasado el tiempo.

Shiro y Lyra cruzaron el umbral cubiertos de polvo, barro seco y silencio.

Nadie preguntó demasiado.

Nadie necesitaba hacerlo.

—Creo que a partir de ahora, cuando diga que prefiero la biblioteca, lo voy a decir con más fuerza —murmuró Lyra, ajustando su mochila.

Shiro asintió, mirando hacia el fuerte.

—Supongo que ya no necesitas que te proteja.

—Quizá no… —dijo ella, mirando su bolso, donde guardaba el rompecabezas—. Pero si vuelvo a encontrar algo como eso, no me molestaría que vinieras.

Él no respondió, pero bajó un poco la mirada.

Ambos se separaron en la entrada del patio central sin más palabras.

En ese momento, Kael se vio a lo lejos comiendo algo y al ver a Shiro corre desesperado.

—¡Eh! ¡Eres tu Shiro! ¡¿Por fin regresas de entre los muertos?!

Shiro se detuvo a medias.

—Si, ya regrese.

—Me quede atrapado en una ruina muy peligrosa —dijo con una cara algo cansada —Pero ya estoy devuelta.

Kael frunció el ceño.

—¿Solo eso? ¿Nada más?

—¿A que te refieres?.

—Vamos, hombre, algo pasó ahí abajo. ¡Has estado fuera días!, dime ¿Qué pasó? porque se que fuiste con Lyra, la investigadora. Y dilo con lujo de detalle.

Shiro lo esquivó con el hombro sin brusquedad, pero con decisión.

—Estoy cansado.

Kael lo observó irse, con expresión medio divertida, medio frustrada.

—Un día te haré hablar tanto que te dolerá la garganta. ¡Ya verás!

[---]

Shiro entró a su cuarto.

La misma piedra fría. La misma espada en la esquina.

La misma mesa.

Pero algo estaba distinto.

La mesa estaba cubierta de sobres.

Todos atados con el mismo hilo rojo.

Shiro se quedó inmóvil unos segundos.

Luego se acercó, casi con urgencia.

Tomó la primera carta. Y abrió con cuidado.

Claro, pero no te preocupes voy a esperar.

Me alegra que tengas una misión, eso quiere decir que podrias recibir un ascenso ¿verdad?.

Cuando puedas, escríbeme.

Abrió otra.

Los días pasan… a veces más lentos.

Empiezo a pensar que te has olvidado de responder.

Pero prefiero pensar que la carta anterior no llego así que espero que esta si.

Y otra.

¿Recibiste las últimas cartas?

Tal vez estoy escribiendo cosas aburridas.

A veces pienso en dejar de escribir.

Pero aún lo hago, tal vez por la costumbre o por algo más.

Shiro bajó la carta.

Sus dedos temblaron apenas.

El silencio de las ruinas…

El fuego bajo tierra…

No le habían dolido tanto como esas palabras.

Sin pensarlo más, tomó pluma, tinta y una hoja.

Y escribió:

Lo siento no pude escribir por tuve un pequeño…

《No esto suena a excusa》.

Arrugó rápidamente el papel y saco otro.

Y dicidido intento escribir, pero se detuvo.

《¿Cómo debería explicarlo?, ¿Qué debería decir?》.

Pero ahí abrio los ojos y agarro la pluma con decisión y comenzo a escribir:

Perdón por el silencio.

Estuve atrapado en un lugar sin salida.

Pero nunca olvidé que había alguien que me esperaba.

Leí todas las cartas. Llegaron a salvo.

Y no quiero que dejar de hablar contigo.

Así que estaré aquí y seguiré recibiendo tus cartas.

Dobló la carta, ató el hilo rojo.

Salió al pasillo con pasos decididos y se la entregó al mensajero más cercano.

—El mismo destino de siempre.

El mensajero asintió.

Shiro se quedó mirando la carta irse.

No sabía si llegaría a tiempo.

Pero al menos… volvería a hablar.

[---]

La tarde caía sobre el centro postal del valle, un lugar de madera, muy modesto que parecía sombrío.

De pronto, la puerta se abrió de golpe.

Un joven mensajero entró jadeando, agitando una carta en alto.

—¡¡Él respondió!! ¡¡EL DEL HILO ROJO RESPONDIÓ!!

Todos los que estaban dentro —dos clasificadores, una anciana que escribía con plumilla, y un veterano encargado de sellos— alzaron la mirada de inmediato.

—¿Qué…? —dijo uno, con la voz temblorosa—¿Estas seguro mocoso? ¿No te estarás equivocado?

—¡Estoy seguro! ¡Después de tantos días! ¡Apareció otra carta con hilo rojo!— gritó el joven, con una mezcla de emoción y alivio.

—Tiene el mismo nudo que siempre nos llegaba— concluyó el joven

Por un segundo, todo quedó en silencio.

Luego el encargado, un hombre robusto con bigote blanco, se puso de pie de golpe.

—Esta bien— dijo con una sonrisa. —¡No hay tiempo que perder! ¡Envíenla ahora mismo! ¡Esa carta no puede esperar ni un minuto más!

Un jinete ya preparado se acercó, y la carta fue puesta en sus manos.

—¡Corre! —dijo el encargado—. ¡Aldea Este, como siempre! ¡Y corre como el viento!

El jinete asintió con solemnidad, y partió a galope por la colina, alzando una nube de polvo.

Ya en calma, el silencio volvió al centro postal.

Pero era un silencio distinto. Cálido.

El joven mensajero se dejó caer sobre un banco, sonriendo.

—Pensé… que nunca respondería.

El anciano del bigote se quedó de pie, mirando por donde se habia ido el jinete. Con una gran sonrisa en el rostro.

—Yo también.

Otro trabajador, uno el cual su pelo tapaba la mayor parte de su cara, se limpió las mejillas.

—Desde que esas cartas con el hilo rojo empezaron a llegar…

—No sé, pero la vida… se siente con más fuerza.

—¿O no muchachos? —dijo el anciano con bigote mientras giraba para ver a los otros.

Todos asintieron.

Y a lo lejos se puede ver a otras 2 personas.

—Oye te dije que si respondería, así que paga.

—¿Y si fingimos que nada de esto pasó?

—¡Paga!

—¡Aaaahhhhh, mi pobre cartera!

—¡¿Hey que se supone que hacen ahí atrás?! —dijo el anciano con bigote claramente de mal humor

—Nada jefe, de verdad

Entonces todos empezaron a reír al ver como el jefe regañaba a ese par

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Miguel Castellanos
Que interesante inicio, la presencia de Shiro me parece misteriosa.
Tara Markov
muy interesante tu historia
haricho
man soy axell por lo q e leído vas muy bien la verdad y me gusta la energía q transmite si tenes duda al privado escribime
Shishio Makoto
No puedo esperar para el próximo... qué pasará
mmmmdm
NECESITO por saber qué pasa después. Porfa publica más capítulos!!!🙏🏻🙏🏻
huakabe: Esta bien justo estoy trabajando en ellos
total 1 replies
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