Adrían lo tenía todo lo que un muchacho de 19 años pudiera tener, belleza, protección y un futuro prometedor. Pero, sus hermanos lo traicionaron revelando que es gay a sus padres, sin contemplación lo expulsaron de la casa. No esperaban,sin embargo, que todo rastro de él desaparecería, como si nunca hubiera existido, sintiendo la culpa aplastarlos.
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Nadie reconoció al campesino
Debido al caos resultante en la mente de Adrián con la enfermedad de Daniel, al rubio se le pasó una fecha importante, el cumpleaños de su madre.
En estas fechas, el joven hacia dibujos creativos para ella más un regalo pagado con la tarjeta de su padre, pero lo que mas valoraba su madre, eran esos dibujos.
En una mesa larga y exquisitamente decorada en el jardín de la mansión, los tres hijos trajeron todo tipo de presentes, pero ella estaba triste. Ni siquiera agradeció por los presentes.
La hija molesta, espetó:
— Estoy seguro que Chris siempre fue tu hijo preferido.
La madre replicó
— Por lo menos se esforzaba con los regalos, me dan cosas que no necesito o quiero, no me conocen.
El hijo mayor tratando de calmar las aguas dijo:
— Mamá, hacemos lo imposible para encontrar a Adrián.
— Tu eres el mayor problema, fue tu culpa todo lo que pasóen —medio de lágrimas que descendían por su rostro.
El hijo mayor, ariado replicó:
— Estoy harto, si tanto lo querías debías hacer algo por él, tú también lo abandonaste, pudiste darle dinero o seguirlo, pero no hiciste nada.
Con su estado mental alterado la madre rompió un plato de vidrio, e intentó cortarse, al escuchar esas palabras. afortunadamente el hijo menor estaba cerca y forcejeó con ella y logró arrebatarle el trozo de vidrio, cortándose en el proceso, aunque la herida solo fue superficial.
Para evitar que se haga daño, decidieron entre todos llevarla al hospital Neuropsiquiátrico, pues temían que llegue a la peor de las situaciones posibles.
Mientras tanto ....
Daniel fue trasladado al hospital central, en el que varios especialistas comenzaron a trabajar con su caso, su estado era grave, pero querían hacer lo posible a salvarlo, sabiendo que era el único padre vivo de una niña pequeña.
Adrián lo acompañó hasta allí, la abuela le dio algo de dinero para que pudiera pagarse los gastos de transporte y comida
El hospital central, tenía un patio gigantesco, en ella se albergaban varias especialidades, entre ellas Centro de Prevención del VIH, enfermedades contagiosas y el Neuropsiquiátrico.
El hermano menor, fue el que acompañó a su madre, pues era en el que más confiaba y parecía darse más con él.
Perder a su hermano y ahora a su madre de cierta manera fue un duro golpe para el muchacho, así que apenas se fijaba en el entorno.
Igual sintió que debía ser fuerte y comer, así que se dirigió al comedor central del hospital, cabizbajo y con poca energía.
En ese estado se cruzó con un campesino con camisa raída, bronceado por el sol y cabello corto, de ojos azules, no le dio importancia.
Comió lentamente, fue a conversar con el Doctor acerca de la madre y el profesional le dio instrucciones para como trabajar con la salud mental de su madre y las posibles señales de advertencia. Recomendó que sicologos y siquiatras sigan su caso para una recuperación total.
Se retiró cansado y se tiró a la cama a intentar conciliar el sueño.
Entonces en su mente volvió a ese encuentro casual, como que algo no cuadraba, no sabía porque se repetía una y otra vez la imagen del campesino en su mente, ojos azules, pelo rubio corto, su forma de caminar, esa forma de caminar le recordaba a alguien.
Pensó en todo lo que pasó en su familia y cómo la desaparición de su hermano, terminó por hundirlos aún más.
De repente las piezas inconexas comenzaron a tomar forma, ese campesino, no era cualquiera.
Se levantó, tomó la foto de su hermano, no sabía por qué lo hacía,tal vez la urgencia de conseguir respuestas, lo subió a una Inteligencia Artificial y pidió que le cambiará la ropa y el bronceado de piel.
Y ahí estaba, era su hermano. No pudo creer que lo que buscaban estaba ahí, a la vista.
Entonces cayó en cuenta era ,,,,, su hermano, él debió reconocerlo y decidió no darse a conocer.
En el hospital ......
En su estado de letargo, Daniel soñó con su difunta mujer.
Estaba preciosa, la vio tarareando una canción mientras se estaba peinando sus largo y ondulado pelo rubio.
Daniel se le acerca y le dice:
— Te he extrañado todos los días de mi vida.
— Amor, estoy bien, pero nuestra hija te necesita. Aún no es tiempo que vengas conmigo.
Entonces Daniel se despertó rodeado de Doctores y equipos eléctricos titilando, su cuerpo conectado a un respirador. Intento hablar pero le era imposible.
Afortunadamente tenía a su lado una cara conocida, Adrián estaba ahí observandolo, esa presencia le trajo paz, ahí estaba un amigo.
Adrián le dijo
— Me alegro que estés bien, perdón pero debo volver, tu padre viene en camino, él se comprometió a cuidarte.
El moreno abrió y cerró sus ojos en señal de haber comprendido lo que estaba diciéndole Adrián.
Entró el padre, un hombre muy humilde y no pudo contener las lágrimas
— ¿Qué paso mi hijo no vuelvas a hacerme esto?
Adrián alzó las manos como señal de despedida, volvió al pueblo, sus emociones largamente reprimidas afloraron, una mezcla de sentimientos entre traicción y sorpresa lo embargó, pero una cosa él tenía claro, no los quería a volver a ver nunca más.
Por otra parte, no dejaría que su amigo pase lo mismo que esta vez, arreglaría una mejor vida para él. averiguó la dirección de los suegros de Daniel y viajó hasta la vivienda.
A diferencia de la casa de Daniel, está era una vivienda enorme, una casa antigua de la época colonial de color coral, con puertas gigantescas recién pintadas con barniz, con un hermoso jardín y fuente de agua, esto molestó aún más al muchacho.
Llegó y vio a la niña, no tenía esa energía habitual, los abuelos paternos de Ana salieron junto al muchacho, para ellos ya no era un extraño, pues a veces coincidían cuando él visitaba a Daniel.
Se saludaron y él fue directo al punto.
— ¿Está bien la niña? No tiene la energía habitual.
Avergonzados, los abuelos confesaron que hace cuatro días estaba estreñida.
— ¡Cuatro días!, exclamó sorprendido el rubio.
La abuela respondió
— No sabemos más que hacer, ni siquiera el polvo que nos dio Daniel puede funcionar, porque no nos toma agua.
— Traigan una naranja— el los peló e hizo un jugo, puso el polvo en el preparado y la niña lo bebió sin problemas — Estoy seguro que Dani les dijo que hacer y decidieron ignorarlo dijo con cierta dureza.
— Hemos criado a nuestra hija de manera excelente, nunca ella pasó por eso— replicó la abuela para intentar defenderse. El abuelo mientras tanto guardaba silencio, al parecer era más conciente de los hechos que han acaecido.
— Ahora ya no tiene sentido discutir, es urgente, resolver esto. Dos cosas pueden pasar que deba hacerse una enema en el hospital con todo el sufrimiento que ello conlleva o peor que tengan que operarla para sacarle la materia fecal.
La abuela se tapó la boca y el abuelo agachó la cabeza.
— Voy a sacarla a caminar, luego ustedes le friccionarán en circulos su panza.
Caminaron una distancia considerable y luego volvieron al lugar, los abuelos le dieron masajes suaves a la barriga y después de unos minutos por fin pudo evacuar.
— Se que desprecian a Daniel, les dijo con dureza, pero él es padre de esta niña, el conoce muy bien lo que debe hacerse.
— No es así — dijo la abuela tratando de defenderse, pero debe esforzarse más cómo padre de familia.
— Ajá, veo sus rostros cansados, por cuidarla unos días, él solo lidia con ella, sin ayuda, ¿Creen que pueda tener un trabajo estable así ? Por Dios, ustedes son dos y no pudieron con ella.
Los abuelos bajaron la cabeza, sabía que Adrian tenía razon, pero no querían aceptar sus errores.
— Nos vamos a visitarlo y a cuidar nuestra nieta, dijo el anciano, sin estar muy convencido.
Adrián replicó calmadamente— Se van unas horas y al salir lo critican. ¿No es fácil verdad? Su padre la mantiene a salvo, conoce todo lo que debe hacerse, aprendí cosas con él, porque su hija es su centro, si el quisiera les dejaría la niña e iría a hacer su vida, sin mirar atrás.
El abuelo en un acto de humildad, admitió finalmente que fueron muy duros con Daniel, estar en sus zapatos lea estresó enormemente, pocos minutos después la niña ya estaba corriendo y comenzó a escalar la alta reja que rodeaba a la propiedad, ellos no tenían la energía para seguir su ritmo.
— Mirén, no son lo suficientemente ágiles, para correr y bajarlo de ese lugar. Si aman a su nieta ayuden a Dani.
— Daremos una especie de pensión alimenticia a Daniel,ella ya perdió a su madre, solo le queda su padre, espetó el abuelo.
Adrian agregó— Vendré a hacerla jugar y caminar, debe tomar mucha agua, poca leche, muchos cítricos, alimentos con fibra, eso hasta que Dani se recupere por completo,
La niña se bajó y corrió hacia Adrián
— ¿Dónde está papá? y repitió tres veces esta frase
El se agachó a su altura y dijo
— Papi vendrá dentro de poco.....