La vida es realmente extraña. Un dia estas disfrutando de tus logros como atleta y al otro estas luchando con uñas y dientes para defender a seres inocentes que no tienen la culpa de nada. Esta es la historia de sacha una mujer valiente que esta dispuesta a defender su orgullo frente a quien sea y como sea.
—¿me dices esa mierda a mi? ¿Tu, que abandonaste a tus hijos y a tu esposa en un lugar en donde fueron humillados de todas las formas posible?.. No sabia que tambien jugabas a ser víctima "cariño".
La historia sera cambiada y modificada para que sea mas entendible. Tambien se corregiran los errores que emcuentre, espero que les guste como va quedando.
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La vida que vivo. 8
Las horas transcurrian muy lento dentro de ese lugar oscuro y solitario. La penumbra que le rodeaba hacia imposible notar si el día ya había concluido o si el sol ya habia salido. Toda esa situación tan estresante la estaba poniendo cada vez más nerviosa, necesitaba salir de ahi y encontrar a su hija lo mas rapido posible.
—Oye, tú.—soltó con pesadez al guardia que custodiaba su celda con una dedicación tan grande que era casi enfermiza.
—¿paso algo, duquesa? ¿Qué necesita?
—¿Podrías sacarme de aquí? Quiero ver a mis hijos de nuevo.
—no. —contesto el hombre con una frialdad que sacha ya esperaba. —lo siento, pero yo no decido quien sale y quien no. Eso debe hablarlo con el duque cuando regrese.
Sacha solto todo el aire que habia en sus pulmones con pesadez mientras una lagrima recorria su rostro por la impotencia. El lugar se volvio a inundar de un pezado y frio silencio hasta que en el fondo del pasillo se escucharon los sonoros pasos de alguien que se dirija a las celdas con una bandeja grande de comida entre sus manos. Era una sirvienta quien bajaba las escalares del calabozo con una sonrisa en el rostro.
—vengo entregarle su desayuno a la prisionera por órdenes del duque.—dijo ella con tranquilidad. El hombre la observo un par de segundos un poco inseguro.
—¿ya es la hora de el desayuno?
—sí, el duque ha sido generoso el día de hoy. Hay un gran banquete para todos los empleados de la mansión y no es por presumir, pero la comida está deliciosa. —contesto abriendo la bandeja de comida dejando ver un desayuno de primera clase. Al guardia le brillaron los ojos con emoción.
—una oportunidad como esta no se da dos veces ¿podrias quedarte a su cuidado mientras voy por un plato de comida?—pregunto el y la chica asintio con amabilidad para despues verlo perderse entre los pasillos con dirección a la cocina.
—hola de nuevo. —dijo con alegria en su rostro. Sacha pensó que la sirvienta le sonaba conocida, como si la hubiera visto antes.—mi señora, soy yo, la sirvienta a la que ayudo con la vajilla.
—¡oh, eres tu! Es por eso que pensé que te conocía de algún lado ¿como me encontraste?
—la señora luna llego alterada a su casa después de haber cenado con usted y asegurando que la había visto montada en un caballo junto con uno de los hombres del duque. Ella también dijo que la habían atrapado al intentar huir de sus deudas. La señora luna intento soluciónar el problema ella misma, pero el duque no le abrió la puerta aunque insistiera.
—así que eso fue lo que paso. —dijo sacha en voz baja. —como sea, eso no importa ahora. Si alguien te ve aqui podrías morir mujer, es mejor que te vallas lo antes posible.
—no se preocupe, nadie me vio entrar y si nos damos prisa podremos salir rápido de aquí.—contestó ella sacando las llaves de la celda, escondidas entre sus capas de ropa. Sacha la miro con duda, más no dudo en confiar en ella, no tenía otra opción más que hacerlo.
La puerta de metal hizo un chirrido después de ser abierta por la sirvienta. Una vez fuera de la prisión, entre las dos buscaron frenéticamente una salida entre los grandes pasillos qué amenazaban con hacer que se perdieran si no ponían suficiente atención al camino. Por fortuna lograron llegar hasta una de las salidas secretas por donde se podía salir en caso de emergencia. Subieron las escaleras de metal hacia la escotilla y con todas sus fuerzas la empujaron hasta que la salida se abrió completamente.
Al salir, Sacha suspiro de alivio genuino cuando sintió que el aire fresco entraba por sus pulmones y refrescaba su piel. La sirvienta también estaba aliviada por haber salido ilesas del lugar y con la mirada busco una árbol en específico donde estaban todas las cosas que sacha había olvidado incluido su yegua blanca atada a un árbol. Al verla sacha sintió tanta emoción que no pudo evitar soltar un pequeño grito eufórico.
—oh mi noble yegua, que bueno es verte de nuevo. —dijo sacha dandole un abrazo al animal. Despues de unos segundos de reflexionar volteo a ver a su salvadora para decirle en voz tenue. —lo siento mujer, pero tengo prisa por irme de aqui. Mi hija está secuestrada y necesito encontrarla. Muchas gracias por ayudarme a salir, prometo que te pagare el favor que me estas haciendo.—Sacha subio a su caballo para continuar con su camino, pero se detuvo de inmediato cuando vio a la sirvienta arrodillarse y pegar la cabeza al piso frente a ella, impidiendo qué siguiera avanzando. —espera ¿qué estás haciendo? Levántate del suelo.
—¡por favor déjeme ser su caballero mi señora!—grito ella con mucho nervosismo en su voz. —sé que soy una mujer y una simple sirvienta, pero soy tan capaz como cualquier hombre en la tierra. Si me da la oportunidad se lo podre demostrar cuando quiera. Por favor dejeme protegerla y ser su mano derecha.
—¿por qué me dices eso a mí? Yo no tengo nada, ni estatus ni mucho dinero como un noble para poder contratarte. Si me sigues no optendras nada.—contesto sacha apretando la rienda de su caballo con fuerza.
—eso no es lo que importa, mi señora. A mí no me interesa hacer grandes riquezas o hacerme de un nombre de prestigio dentro de los caballeros del imperio. Usted mi señora es una persona muy amable y generosa, su corazón es tan puro que no me importaria dedicar toda mi vida a protegerla a usted y su familia. Ningún duque o duquesa ayudaría a una humilde sirvienta como yo a esconder lo que hizo mal para evitar su castigo, pero usted lo hizo sin esperar nada a cambio. Eso es digno de admiracion... Al menos para mi
—esta bien, entiendo, pero antes de sacar conclusiones quiero que me respondas unas preguntas ¿por que quieres ser un caballero? ¿cuales son tus motivos? —contesto sacha un poco más interesada en la oferta de la chica.
—yo...he querido ser un caballero desde que yo era muy pequeña por lo que entrene muy duro para ser más fuerte y así cumplir mi sueño de que no me vieran como una persona debil solo por ser mujer. Desgraciadamente, en este imperio las mujeres no pueden aspirar a ningun puesto destinado únicamente para hombres por lo que no pude ingresar a ninguna faccion de caballeros. Todas me rechazaron sin si quiera ver mis habilidades. No pude seguir intentando por que necesitaba dinero para poder sobrevivir. Así que me hice sirvienta, aceptando cualquier humillación de cualquier persona, pero ya no quiero vivir así, por favor déjeme ser su caballero.
—puedes acompañarme si eso es lo que deseas. Tus palabras son conmovedoras, veo el esfuerzo de toda tu vida en ellas y creo que tienes lo que se necesita para blandir una espada. Que seas mujer es lo de menos. Yo veo un gran ser humano en ti y eso es todo lo que importa.—Con una sonrisa, Sacha decide bajar de su caballo y acercarse a la mujer que no puede disimular su emoción.—seamos un equipo.
—¿de verdad?—sacha asintio con la cabeza y extendio su mano para estrecharla. —lucia gardiel Graham, puede llamarme lucia.
—bien, lucia ¿estas lista para usar tu espada con devoción?
—si, mi señora.
—sacha, llamame sacha por favor.—lucia rio levemente y despues asintio.
Ambas mujeres subieron al caballo para escapar del bosque, guiado únicamente por un camino de tierra, que en ocasiones desaparecía, hasta salir del terreno que pertenecía al ducado luterano.
—¿Qué haremos ahora señora sacha?. —dijo Lucía observando en todas direcciones para saber hacia donde se dirigian exactamente.
—el plan es llegar a la subasta esta misma noche, pero luna se quedo con la invitación para entrar, entonces tenemos que ir por ella antes de que caiga la noche.
—mi señora, si habla de la invitación que recibio del gremio de mercenarios, entonces yo la tengo. La traje conmigo por petición de la señorita luna.
—eso nos soluciona muchas cosas... ¡bien hecho, lucia! El siguiente paso del plan es disfrazarnos de gente de alta sociedad para infiltrarnos en su fiesta. —contesto sacha redireccionando al caballo para ir hacia otro lugar.—venderemos algunas joyas para comprar la ropa.
Al llegar al local Sacha y Lucía entraron para sacarle provecho a las muchas joyas qué habia sacado de la habitación donde se había quedado a dormir anteriormente. De cierta forma era un pago por la horrible experiencia que le habia hecho pasar en esa celda.
—¿cuánto me das por ellas?—pregunto sacha dejando caer la bolsa en el mostrador para que el dueño las examinara.
—lo siento chica, pero las joyas de la casa luterano no se pueden comprar es una prohibición establecida hace mucho tiempo por el duque.—contesto el hombre después de examinarlas cuidadosamente.
—¿Qué? ¿no puede hacer una excepción?
—lo siento esa es la regla; sin embargo hoy en dia estan de moda las pelucas hechas con cabello humano exotico, como el tuyo. Si me lo vendes puedo darte buen dinero.
—¿cuánto por él?—pregunto despues de pensarlo un par de segundos. La oferta era tentadora y su hija valia el precio.
—docientas monedas de oro. Al ser de un color único se vendera como pan caliente.
Sacha tomo las tijeras y se coloco frente al espejo qué el hombre le estaba ofreciendo para que al menos su apariencia no se desequilibrara tanto. Pero antes de que se pudiera cortar su cabello blanco, Lucía la detuvo y le quito las tijeras de las manos cortando su propio cabello negro con unos destellos azules y verdes que solo se podian ver con la luz del sol. Su cabello quedo en los hombros, mas no le preocupaba en lo absoluto.
—lucia, ¿por qué hiciste eso?
—su cabello es muy preciado mi señora. Nunca había visto a una mujer con el mismo cabello qué el suyo. Sería un delito venderlo tan barato, además si se lo corta no podremos cumplir nuestro objetivo. Las aristócratas no se cortan el cabello tan vulgarmente corto.
Lucia coloco el cabello a contra luz dejando ver esos rayos unicos que facinaron al comprador. Su cabello no era tan unico como el de sacha, pero podria venderse tan bien como el de ella. Ambas salieron satisfechas por el negocio que acaban de hacer.
—¿crees que sea suficiente?—pregunto sacha contando las monedas con dificultad por que aun no se acostumbraba al idoma del imperio y a los símbolos que usaban como numeros.
—si quiere puedo vender las joyas, no me darán mucho, pero peor es nada.
—¿donde las vas a vender? si esta prohibido vender las joyas de la casa luterano.
—en un gremio ilegal, seguro se venden fácil ahí.—respondio Lucía con seriedad en sus palabras, sacha la miro unos segundos pensando que hacer. Al final suspiro y contesto.
—vamos rápido. Queda poco tiempo antes de la subasta.
Lucia asintio y sujeto la mano de sacha para guiarla hasta un callejón lleno de indigentes y personas ebrias esparcidas por el piso. Despues de un par mínutos caminando entre callejones llegaron a una casa de color amarillo con una estrella pintada en la parte alta. Lucia solto su mano y se metió en la casa, sacha la espero afuera pacientemente. Al negociar con el comerciante logro que le cambiaran las joyas por un vestido blanco de perlas únicas en el mundo para que sacha utilizaría en la subasta y con el dinero sobrante logro obtener un traje de caballero que solo usaban los caballeros del emperador.
Una vez terminada la negociación pagaron una habitación de hotel cerca del lugar acordado. Ahi cambiaron sus ropas y pinados para después colocarse las mascaras de porcelana requeridas en el evento. Una vez listas se dispusieron a salir del hotel, pero antes de eso sacha busco por todos lados su fiel espada.
—Lucía, llévate una daga muy afilada en caso de que te quieran quitar la espada al momento de ingresar. —dijo sacha y lucia asintio guardando el cuchillo con sigilo.
Bendiciones y salud para que siga creciendo como escritora