una loba que no sabe nada de su origen, un hermano con remordimiento por algo que hizo, una historia llena de enredos, ella sabrá quien es en realidad, ellos podrán estar juntos?
averiguemoslo en los próximos capítulo
disculpen, estoy de vacaciones así que me es difícil publicar más de un capitulo
les invito a leer mis otras novelas
NovelToon tiene autorización de Susana Jiménez Alcázar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
8 será que... ya me estoy quemando en el infierno?
Después de que la estúpida de Vanesa se fue, caí hacia atrás dejando todo mi peso en el respaldo de la silla. Esa mujer me estresa, cada vez que coincidimos es igual o peor, sobre todo cuando está con su odioso hermano. Esta es la primera vez que siento este fuego y dolor en mi pecho. Es tan grande que nubla mi visión. Todo empezó cuando dije que no me importaba Tobias y que la felicitara. Es como si mi corazón se fracturara en pedazos. Otra cosa muy importante es que mi cuerpo se siente muy caliente. Algo dentro de mí quiere de alguna forma salir, pero no puede. Dios, ¿qué hago? Podría estar enferma. Creo que debo hablar con mi madre, pero no sé por dónde empezar.
En ese momento, Renata entra a la oficina nuevamente sin anunciarse. Afortunadamente, no tengo ninguna relación y tampoco hago nada indebido en mi trabajo. "Vale, ya sé, fue esa zorra. Debemos hablar, es urgente", me dice. A lo que yo suspiro, me incorporo y volteo a ver a Renata, la cual abre sus ojos como platos. "¿Qué pasa Renata? ¿Por qué me miras así?", digo confundida al ver su expresión. "Amiga, tus... tus ojos, ¿qué les pasó?", pregunta muy asombrada. "Perdón, no sé de qué hablas. ¿Qué tienen mis ojos?", pregunto. "Bueno, están rojos", responde.
Cosa que se me hizo raro, ya que no he llorado ni estoy trasnochada. Justo ayer dormí como un oso. "Hmm, tal vez están irritados", dije restándole importancia. "No, no me entiendes", me dice Renata mientras pone la cámara frontal de su celular frente a mi cara. Yo quedo en shock.
¿Qué mierda me está pasando? Me dije a mí misma, esto no era para nada normal.
Segundos después se vieron amarillos y terminaron en una perfecta combinación.
Bueno, creo que iré con el oftalmólogo, debe ser alguna deficiencia o algo así de la vista - respondí tranquilamente, aunque por dentro estuviera nerviosa por lo que me está ocurriendo.
Sí, ahora creo que es a ti a quien le queda el sobrenombre de gata - se burla Renata.
Jajaja, chistosa, ahora sí dime qué era eso tan importante que tenías que decir.
Bueno, al parecer hay un infiltrado que pasó las coordenadas de donde desembarcaría la mercancía, no podemos llegar al mismo lugar y no sabemos quién es el infiltrado.
¿Cómo te enteraste? - pregunté asombrada, esto no es un tema que se tome a la ligera.
Bueno, tengo un anónimo, yo le pago muy bien la información si resulta verdadera, pero es 100% anónimo.
¿Estás segura de que puedes confiar en lo que él te dice? - volví a preguntar.
Claro, llevo dos años trabajando con él y hasta ahora no me ha quedado mal.
Ok, te daré el beneficio, estamos a menos de 10 horas de que el submarino llegue, debemos comunicarnos con ellos y debemos cambiar de lugar de desembarque, tú ya sabes a dónde, encárgate de eso - no necesito decir mucho, la verdad es que ella me conoce muy bien, que cuando yo voy, ella ya viene.
Ok, pero ¿quién irá a desembarcar? ¿No pretenderás que lo hagamos nosotras, verdad?
No, creo que es hora de pedirle apoyo a Tobías, él quedó en ayudarme, al menos eso le dijo a papá. Aún no sé quién es el infiltrado, así que no podemos usar a nuestros hombres hasta no deshacernos de la rata. Por ahora, que sea la gente de mi hermano quienes se encarguen del desembarco, nosotras recibiremos un cargamento de aceites o de cualquier cosa. Cuadra todo para que una embarcación salga de cualquier lugar con las mismas coordenadas. Hoy debe caer el traidor - la molestia al decir traidor era notable.
Ok, yo me encargo de todo. Ahora, volviendo a tus ojos, ponte unos lentes de sol. Asustarás a quien te vea así. No niego que se ve hermoso y hasta exótico. Creo que pasaría de gata a loba, pero eso llamaría mucho la atención y me pondría celosa.
Jajaja, claro, así lo haré cariño. _ Le tiro un beso y le guiño el ojo.
Ok, nos vemos a las 23 hrs para salir al puerto Señuelo, cosita hermosa. _ Me responde coqueta.
Claro, ahí estaré sin falta, preciosa. _ Vuelvo a responder.
Tranquila, que me lo creeré y querré follarte aquí mismo.
Jajaja, idiota. _ Nuevamente perdí ante ella. Sin duda, mi amiga es una loca.
La verdad es que ellas tenían una amistad bastante subida de tono. Incluso en una ocasión se habían animado a hacer un trío, pero solo fue para saber qué se sentía. Además, eso pasó en el afán de llenar ese vacío que aquella noche le había dejado. Nunca más volvió a pasar. Aun así, con su forma de tratarse, cualquiera que las escuchara creería que son parejas. Pero la verdad es que solo se divierten con las estupideces que dicen.
Por otra parte, Renata se puso a cuadrar toda la operación de la nueva embarcación. Debía darse prisa, pues también iría a ver a Alessandro, digo, a Tobías, para ponerlo al tanto de lo que estaba pasando y de lo que Valentina quería que hiciera por ella.
Una vez todo listo, salió a las oficinas del hotel cinco estrellas, The Oxton, propiedad de la familia Bonanno.
Una vez allí, lo primero que hizo fue ir a ver a Alessandro, entrando sin tocar, encontrándose con una bochornosa escena.
Una peli negra le estaba haciendo sexo oral. Cuando vio su tamaño, sus ojos se agrandaron, pero tenía que disimular.
Muy pequeña para mi gusto. _ Fue lo primero que dijo, ya que fue lo primero que se le vino a la cabeza para hacerlo quedar mal y para que notaran su presencia.
Cuando Alessandro lo escuchó, alzó la mirada, encontrándose con los ojos inquisidores de Renata, quien lo escaneaba sin expresión alguna.
Él rápidamente subió su bóxer y su pantalón. La chica, sin nada de vergüenza y aires de grandeza, simplemente se levantó y acomodó su vestido.
¿Qué haces aquí, Renata? ¿Por qué no tocas antes de entrar? _ Reclama Alessandro.
Me disculpo por eso, pero bueno, yo creí que el lugar de trabajo se respetaba. _ Arremetió Renata. Tenía que disimular sus celos y enojo.
Una voz estúpidamente chillona y melosa se escuchó: "Adiós amor, otro día te vuelvo a visitar. Atiende a tu amiga". Se acerca y besa a Alessandro, y este le corresponde. "Maldito imbécil", dijo para sí misma. Renata estaba molesta, si bien no eran nada, a ella él le gustaba. Aun así, no se dejaría humillar por ninguna puta.
"Me disculpo por interrumpir tu trabajo", habló Renata. "De verdad no sabía que él había solicitado sus servicios. Alessandro, no seas grosero y págale a la chica", termina de hablar. Quería morirse de la risa al ver su expresión, pero se aguantó. "¿Qué? Tú...", estaba por maldecir, pero no se lo permití. "Oh, acaso no es una de tus... Oh, perdón, me disculpo por la confusión. Compromiso... Eh, Ale, debemos hablar un tema importante. Lo siento, nuevamente, no tardes", dice mientras sale casi huyendo del lugar. Una vez afuera, pegó una sonora carcajada. Eso se merecía la tipa por tratar de humillarla.
Después de esa escena, se fue en dirección a la oficina de Tobías. Tenía poco tiempo para cuadrar la operación. Una vez ahí, lo primero que hizo fue adelantarle un poco a Tobías mientras llegaba Alessandro. Pues ellos eran más que trabajadores/empleados, ellos eran parte de la familia y debían estar al tanto de lo que estaba pasando. No pasó mucho cuando por fin Alessandro se dignó a entrar a la oficina. Tenía una cara de molestia, pero a la vez de vergüenza, pues no se atrevía a mirar a la cara a Renata.
La operación había quedado de la siguiente manera: Tobías y Alessandro recibirían la carga en otro puerto clandestino que ellos tienen. Mientras tanto, Valentina y Renata continuarían con la operación. Todo se manejaría tal cual. El traidor se delataría al creer que la carga ya está en sus manos. De esa forma, matarían dos pájaros de un tiro. Uno, el traidor caería. Dos, sabrían de parte de quién viene el golpe.
Las horas pasaron y con eso se acercaba la hora de ambas operaciones. Las chicas sabían que hoy tendrían fiesta, así que se prepararon para la ocasión. Esta vez ellas irían como guardias. Eso era más normal de lo que creen, pues ellas no solo llegaban a ver.
Cuando Tobías y Alessandro llegaron, se quedaron con la boca abierta solo de ver cómo se veían esas dos mujeres. Por más que Tobías no quería reaccionar, era inevitable que no lo hiciera. Los chicos también sabían lo que se les venía a las chicas, así que eso disipó un poco su excitación. No querían que ellas fueran, pero eso iba a ser una negativa. Sin más, se dividieron y cada dúo salió a su lugar.
En el lugar, todo transcurrió con normalidad, tal como lo tenían planeado. Cuando la carga estaba toda en tierra, pasó lo que tenía que pasar: el traidor salió a relucir apuntando a Renata. Esta se encontraba totalmente tranquila, como si ya se lo esperara. Otros hombres aparecieron, algunos eran del clan del este y otros simples mercenarios. Sin duda, esto es algo personal. Un clan nunca se atrevería a actuar en contra de nosotros, que somos el clan más poderoso y grande. Pero ellos no eran los únicos que tenían a su gente apuntándonos, nosotros también los teníamos.
Solo bastó un ligero movimiento para que los francotiradores empezaran a disparar. Solo necesitaba con vida al maldito traidor. Primero, debía torturarlo hasta que no pudiera más. Después, le sacaría la verdad. Él debía saber para quién está trabajando, aunque no es tan difícil adivinar. Ya sabía que la visita de Vanesa no era mera coincidencia. Esa maldita se traía algo entre manos.
Renata, en el momento del tiroteo, le dio un golpe en la boca del estómago a Esteban, el traidor, haciéndolo doblar por la falta de aire. Después, con su arma, le dio un golpe haciéndolo caer inconsciente. Preparó su arma y se dispuso a disparar.
Uno a uno fueron cayendo sin contemplación alguna. Sus enemigos eran más, pero ellas eran las mejores y se habían encargado de entrenar personalmente a su gente.
Por otro lado, Valentina empezaba a sentir cambios en ella. Su velocidad de reacción era mucho más rápida que antes, al igual que su fuerza, pues de un solo golpe había matado a un par de hombres.
Eso la tenía fascinada. Sin duda, ella era fantástica, pensaba para sí misma. A lo que su loba o conciencia le dice: "jajaja, deja de ser tan presumida, que esa soy yo". "Cállate, por Dios, deja...". Alguien cae muerto a mi lado. Estar hablando con mi conciencia me había distraído. Casi me matan, pero alguien afortunadamente le disparó. De repente, veo que alguien corre a mi lado y me abraza. Tobías, al parecer, fue Tobías quien mató a ese maldito y después corrió a abrazarme. Mi corazón palpita como caballo desbocado. Su perfume tan varonil y ese olor que su cuerpo desprende hace que el calor en mi cuerpo vuelva a subir. Las ganas de comerlo acrecientan mis ganas de él. No puedo creer todo lo que me hace sentir. Con toda mi fuerza de voluntad, me separo de él y le agradezco. De no estar distraída con mi loca conciencia, esto no habría pasado. Ya una vez todo solucionado, dejo a Renata y a Tobías a cargo de todo. Yo lo que necesito es alejarme o arriesgarme a hacer una locura. ¿Será que ya me estoy quemando en el infierno?
Horas más tarde, justo en este momento, me encuentro jadeando entre sus sábanas. El placer que me genera es el mismo de aquella noche. No puedo equivocarme. He estado con diferentes hombres desde esa noche, pero nadie se compara a todo lo que él me hizo sentir. Su toque es suave pero a la vez tan posesivo que me hace vibrar, como si quisiera dejar en mí tatuadas sus huellas. Luego baja hasta sentir su lengua recorrer mis profundidades. Me llena de éxtasis, todo mientras con sus manos se impulsa de mis muslos para llegar más profundo. Él me está volviendo loca. Con delicadeza, muerde esa pequeña zona sensible que me hace vibrar aún más. Mi cuerpo tiembla al sentir esa descarga. Al parecer, llegué a mi punto de ebullición. Pero aún necesito más de él. Lo necesito adentro. No tengo ni la menor idea de cómo, pero me moví tan rápido que ahora me encuentro encima de él. Una sonrisa maliciosa se dibuja en mi rostro por lo que estoy a punto de hacer.
Acomodando su gran y apetecible miembro en mi entrada, mientras suavemente lo estimulo para que suelte ese lubricante natural, sé que lo voy a necesitar.
Estoy deseosa de por fin tenerlo adentro, pero el encanto se acaba cuando veo de quién se trata... Tobías, hermano - digo asustada, pero mi cuerpo no me responde.
Un gran grito, más parecido a un gemido, sale de mi boca al sentir su gran virilidad. Su gran cosa había entrado hasta lo más profundo de mí... y brinco. Maldita sea, sentí que me caía en un pozo profundo. Estaba teniendo un sueño húmedo con Tobías. Eso no podía estarme pasando, no con mi hermano.
"Jajajaja, esto solo es el inicio de lo que te espera", habla mi conciencia burlándose de mí. La muy maldita está jugando sucio.
"¿De qué hablas?", pregunto confundida. Al parecer, esta conciencia sí que está loca.
"Del celo, al parecer será más pronto de lo que imaginas". No tengo ni la más puta idea de lo que habla, pero creo que tendré que investigar esas palabras raras.
"Mira, si se trata de personalidades múltiples, desde hoy te digo, hoy mismo voy con un psiquiatra", me respondo molesta. No es posible que me haya excitado tanto con mi hermano. Es como si conociera a detalle todo de él.
"Jajaja, hazlo si te quieres quedar encerrada", me reta.
Mierda, tiene razón. Sin contar que si hablo de lo que me pasa con Tobías, terminaré como una psicópata, loca.
"Hermano, creo que no te veo como mi dulce hermanito. Por alguna razón que desconozco, te quiero como hombre. ¿Estaré pecando?"
Intentaré subir capítulo mañana antes de las 8 de la noche. Por fin viajo a mi casa y en carretera, no tengo señal.