Mía Smith, es hija de dos agentes del FBI quedó huérfana tras la terrible muerte de sus padres y es entregada a su tío para que sea su albacea, pero este es un hombre sumamente ocupado y opta por mandarla a las mejores academias y allí ella pasa de todo, a los 19 años es regresada a su tío y este la hace parte de un equipo especial de la CIA, dónde tendrá que trabajar rodeada de hombres que piensan que ese no es ambiente para una mujer...
Mía ha pasado por tanto que unos niños creyéndose hombres no la van a hacer sentir mal.
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Vittorio.
Mía.
Iba en el auto con Jacob que ahora sería, Leonardo Fiore y yo Fiorella Fiore, su hermana en el camino mi mente viajaba al beso con Jack, no entiendo que sucedió, pero eso, beso me dejó confundida y deseando algo más que ni yo misma sabía, llegamos a una enorme mansión Hera preciosa, ostentosa y al bajar Jacob me pasó el brazo por mi cuello e íbamos riéndonos como hermanos, pero en realidad íbamos planeando todo, debía sacar información, debía encontrar prueba este hombre solo era el eslabón de una extensa cadena.
Llegamos a un despacho enorme todo de colores fríos, pero elegante y muy hermoso y allí estaba sentado él, era un hombre imponente con una mirada penetrante, ya me estaba imaginando, a los Donato, Darían, Draco y Vitales de mis novelas de mafiosos, era un Dios griego y tenía la oportunidad de meterme en el papel de cualquier protagonista de novela y divertirme mientras investigaba, con la diferencia que aquí no podría saltarme capitulos cuando se pusiera muy cansona, con mucho relleno, o en una escena muy triste.
la verdad esta era la vida real y ese hombre alto como de un metro noventa, guapo, ojos verdosos de mirada profunda que combinaban a la perfección con su piel blanca, su cabello negro y esa barba perfecta que le daba el toque perfecto y su cuerpo demasiado trabajado un Dios griego oh sí, llevaba un traje blanco con su pecho descubierto muy a lo mafioso y una cadena en su cuello, sus tatuajes lo hacían aún más atractivo e interesante este hombre es la personificación del mafioso, para una lectora cómo yo mi suelo hecho realidad y a eso se le agregaba el atractivo de lo prohibido, de lo que está bien y de lo que no.
Me miró y enseguida caminó hasta mí.
— es un placer para mí conocer por fin a la famosa Fiorella soy Vittorio Lusochi, para servirle.— Dijo el imponente sujeto frente a mí.
— como sabe soy Fiorella Fiore hermana de este guapo.— digo señalando a Jacob ahora llamado Leonardo.
— Bueno, señorita, siéntese y hablemos, cuénteme de usted.— dice el hombre con su mirada fija en mí.
— Soy hackers, excelente tiradora, y soy muy buena para los negocios, aparte que hago cualquier tipo de trabajo, estoy a su orden.— digo y el sonríe.
— Eso lo sé, te investigué, me refiero a ti, a tus gustos, parejas, hobbies.— pregunta seductoramente.
— Le seré sincera, señor... Vittorio mi vida privada, aparte de aburrida, es privada, vine a trabajar, no a socializar y no tengo pareja, ya que en este mundo eso sería suicidio bien.— Dije lo más fría posible para esta misión, me había preparado tanto física como mentalmente aparte que había cambiado mi imagen nadie reconocería a la mía sin una gota de maquillaje con belleza natural a la exuberante Fiorella Fiore mujer fría y decidida, dedicada y terca aunque creo que así soy yo en realidad.
— Vaya, veo que eres tal y como lo describen, sígame primero quiero que haga un trabajo el primero.— dijo levantándose pude apreciar lo hermosa de la mansión, todo blanco y negro, muebles igual, caminamos a un pasillo parecía un túnel secreto, luego llegamos al sótano y allí había varios de sus hombres, Vittorio habló.
— Ante tú están estos dos hombres, ambos padre de familia, el de la derecha hasta espera a su hijo en unos meses, pero es un traidor, el otro tiene tres y es un corrupto policía que quiso chantajearme — Dijo mirándome y oh por Dios se me vino a la mente ni infancia esos niños quedarían si padres, pero ellos tomaron esa decisión no yo y no pondría todo en riesgo además quién pensó en mí al asesinar a mis padres.
— Señorita Fiorella su primer trabajo será acabar con la vida de ambos, puede tomarse su tiempo, nos vamos y usted se queda en privacidad a lo mejor, le parezca algo cruel y deba pensarlo bien.— Dijo Vittorio y Jacob me observó con una mirada incierta.
Vi el arma a mi lado y al terminar Vittorio de hablar, ya un orificio se encontraba en la frente de cada hombre y ellos en el suelo sin vida.
La cara del sujeto era de sorpresa y hasta admiración solo una mente retorcida sentiría orgullo por tal acto cruel.
— Vaya... Sí que eres fría, pensaba que te tomarías tu tiempo y así poder torturarlos.— acotó Vittorio y sonreí.
— Y bien cuál es la siguiente prueba, señor Vittorio.— Le pregunté de manera. Fría.
_ Hay pequeña, conseguí a mi otra mitad y sin buscarla _ comento y sonreí coqueta.
Después de eso fui llevada a la que sería mi habitación y me duche, luego me acosté ya había colocado varios mini micrófonos, solo faltaba uno en la habitación de Vittorio.
Y tuve la suerte de que mi habitación estuviese al lado de la de Vittorio, entre y enseguida me quite la ropa y envolví ni cuerpo con una toalla, diría que me había confundido, puse lo que tenía que poner y escuché un ruido, era la puerta siendo abierta.
Al Vittorio entrar y hablar dejé caer mi toalla debía parecer real la equivocación y sorpresa.
— Que hace en mi habitación y así señorita, aunque no me molesta.— me disculpé y me cubrí con la toalla.
— Su... Habitación, disculpe, juraría que dijo al lado del cuadro antiguo.— dije y tenía la suerte de que al lado de cada habitación estaba colgada una pintura antigua.
— Sí, pero es la dé al lado, aunque si le gusta esta la podemos compartir — dijo acercándose a mí.
— lo siento, señor Vittorio, pero no mezclo trabajo y placer, y si lo haga tendré que desaparecer.— Digo y este frunce el ceño.
_ No deberías, pues, si lo mezclas pasarías a ser la dueña de todo._ Dice Vittorio tocando mi mejilla.
— Me está insinuando alguna propuesta, señor vittorio.—
Sentía su respiración cerca a la mía y si era un Adonis, pero... No era él.
— No insinuó nada, te estoy diciendo directamente, sé mi reina.— Dijo con esa mirada profunda y esos bellos ojos, mi sueño cumplido sería la pequeña del mafioso y tendría mi fueron felices para siempre, el inconveniente era que ahora mi gusto se lo llevaba otro personaje, que por cierto odiaba ese tipo de lecturas sobre policías y amaba el bando contrario, solo que ahora en la vida real ya no deseaba eso que antes anhelaba.
— Permiso, señor Vittorio ya le dije, es solo trabajo y no debe confiar tan rápido en nadie.—
— y no lo hago.— dijo salí tan aprisa de allí que me tiré a la cama y pude respiras, ay Mía que dilema este quiere todo y aquel tiene posiblemente novia y solo quiera desvirgarte, no lo sé carajo que hago.
Espero les guste la novela y Chicas ayuden a Mía a decidir las leo besos.