Dylan es un chico misterioso de 17 años, con un corazón que parecía estar hecho de hielo. Había llegado a la ciudad de Italia hace apenas una semana, y ya había causado un revuelo entre las estudiantes del colegio local.
Su llegada había sido silenciosa, sin anuncios ni fanfarrias. Simplemente, un día apareció en el colegio, con su mochila en la espalda y una mirada intensa en sus ojos. Los estudiantes se sintieron intrigados por su presencia, y pronto comenzaron a circular rumores sobre su persona.
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No todo es color de rosa
Al día siguiente, el grupo de estudiantes se levantó temprano, listos para regresar a casa después de un fin de semana emocionante. Dylan y Emily se sentaron juntos en el autobús, sonriendo y hablando en voz baja.
Mientras el autobús se movía por la carretera, Dylan tomó la mano de Emily y la apretó suavemente. Ella se sonrojó un poco, pero no se apartó. En lugar de eso, se acercó un poco más a Dylan y se apoyó en su hombro.
El viaje de regreso a casa fue relajado y agradable, con los estudiantes charlando y riendo entre sí. Dylan y Emily se sentían cómodos y felices, disfrutando de la compañía del otro.
Cuando el autobús se detuvo en la escuela, los enamorados se despidieron con un beso suave en la mejilla. "Te veré mañana", dijo Dylan, sonriendo.
Emily sonrió de vuelta. "Estoy ansiosa", dijo.
El joven se rió y se alejó, mientras Emily se dirigía hacia su casa, sintiendo una sensación de felicidad y emoción. Sabía que algo especial estaba sucediendo entre ella y Dylan, y no podía esperar para ver qué pasaba a continuación.
Mientras caminaba hacia su casa, Emily no podía evitar sonreír. Se sentía como si estuviera flotando en el aire, como si nada más importara excepto la sensación de felicidad y emoción que sentía en su corazón. Sabía que este era solo el comienzo de algo especial, y no podía esperar para ver qué el futuro le deparaba.
Días después, Dylan se encontraba nervioso y emocionado al mismo tiempo. Había estado pensando en pedirle a Emily que fuera su novia desde el fin de semana en el campamento, y finalmente había decidido que era el momento perfecto.
Se encontraron en el parque después de la escuela, sentados en un banco y mirando el lago. El sol brillaba suavemente, y el aire estaba lleno del canto de los pájaros.
Dylan tomó una profunda respiración y se volvió hacia Emily. "Emily, desde que te conocí, he sentido algo especial", dijo, su voz llena de emoción. "Me encanta la forma en que me haces reír, la forma en que me escuchas, la forma en que me haces sentir".
Emily lo miró con ojos brillantes, sonriendo suavemente.
"Dylan, yo también he sentido algo especial", dijo. "Me encanta la forma en que eres amable y gentil, la forma en que me tratas con respeto y cariño".
Dylan sonrió, sintiendo su corazón latir con emoción. "Emily, quiero que seas mi novia", dijo, tomando su mano. "Quiero pasar más tiempo contigo, quiero explorar el mundo contigo, quiero compartir mis sueños y mis miedos contigo".
Emily se sonrojó, sonriendo de oreja a oreja. "Sí, Dylan", dijo, su voz llena de emoción. "Quiero ser tu novia".
Dylan se rió de alegría, abrazando a Emily y besándola suavemente en la mejilla. "Te amo", dijo, su voz llena de emoción.
Emily se rió también, abrazándolo fuerte. "Te amo también, Dylan", dijo.
Y así, en ese momento perfecto, Dylan y Emily se convirtieron en novios, listos para enfrentar juntos cualquier desafío que la vida les deparara.
Dylan y Emily habían estado disfrutando de su relación, pasando cada vez más tiempo juntos y compartiendo sus sueños y aspiraciones. Todo parecía perfecto entre ellos, y Dylan se sentía como si hubiera encontrado a su alma gemela.
Pero un día, mientras Dylan estaba en su habitación, su padre, el rey Giorgio, llamó a su puerta. "Dylan, necesito hablar contigo sobre algo importante", dijo.
Dylan se sintió un poco nervioso, pero se levantó de su silla y se acercó a su padre. "¿Qué pasa, papá?", preguntó.
Su padre se sentó en una silla y lo miró con seriedad. "Dylan, como sabes, nuestra familia tiene ciertas obligaciones y responsabilidades. Y una de ellas es el matrimonio arreglado que hemos acordado con la familia real de otro país".
Dylan se sintió como si hubiera recibido un golpe en el estómago. "¿Qué?", preguntó, incrédulo. "¿Un matrimonio arreglado? Pero papá, yo no quiero casarme con alguien que no amo".
Su padre se encogió de hombros. "Lo siento, Dylan. Pero esto es algo que debemos hacer por el bien de la familia y del reino. La princesa Sofia es una mujer hermosa y educada, y será una excelente reina consorte".
Dylan se sintió como si su mundo se estuviera derrumbando. No podía creer que su familia estuviera dispuesta a sacrificar su felicidad por una alianza política. Y lo peor era que no sabía cómo decirle a Emily lo que estaba sucediendo.
"¿Cuándo es el compromiso?", preguntó, sintiendo una sensación de desesperación.
"En tu cumpleaños", respondió su padre. "La princesa Sofia llegará al reino y se hará una gran celebración para anunciar el compromiso".
Dylan se sintió como si estuviera atrapado en una pesadilla. No sabía qué hacer, ni cómo salir de esta situación. Pero sabía que no podía permitir que su familia arruinara su vida y su felicidad.