dioses, vampiros y amor
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capitulo 5: lobos con piel de cordero
El regreso de la "Élite de Campo" no pasó desapercibido. William, Ana y Eduard cruzaron el vestíbulo del JNC con el aura de quienes han sobrevivido a lo peor. Pero lo primero que recibieron no fueron elogios, sino el informe de Eduard sobre los nuevos "invitados" de los Namikaze.
—¿Plebeyos? ¿En el ala de reclutas élite? —Ana apretó el agarre de su equipo médico, su mirada encendiéndose de celos al pensar en Usui—. Esto tiene que ser una broma de mal gusto.
El análisis fallido
Durante una semana, el trío los vigiló como halcones. Esperaban ver miedo, torpeza o lágrimas. Pero lo que encontraron fue perturbador. En los entrenamientos, aunque Mizuki, Minori y Shion terminaban con moretones y la respiración rota, sonreían. No era una sonrisa de locura, sino de alguien que disfruta el peso del esfuerzo. Esa alegría en medio del dolor era algo que los ninjas de linaje, criados en la rigidez, no podían procesar.
Los tres encuentros
La tensión estalló cuando los rivales decidieron pasar a la acción individual:
William vs. Mizuki:
William interceptó a Mizuki en el pasillo de las celdas de práctica. Usó su envergadura para acorralarlo.
—Te crees muy listo por estar bajo el ala de Alfred, ¿no? —rugió William—. Aquí los accidentes pasan rápido.
Mizuki no retrocedió. Al contrario, dio un paso adelante, acortando la distancia. Le dedicó una sonrisa ladeada que dejó ver unos colmillos inusualmente puntiagudos.
—Me encantan los accidentes, William —murmuró Mizuki con una voz que heló la sangre del otro—. El problema es que yo siempre sé cómo terminan. Tú no.
William se quedó estático mientras Mizuki se alejaba silbando. Había visto algo en esos ojos que no era humano.
Ana vs. Minori:
Ana detestaba la calma de Minori. La interceptó en la enfermería, intentando amedrentarla con la influencia de su familia y su cercanía con Usui.
—No eres más que una distracción temporal. Cuando Usui se aburra, te desechará como basura —escupió Ana.
Minori siguió organizando los frascos con una elegancia impecable.
—Tienes mucha energía desperdiciada en el odio, Ana —dijo Minori con voz suave, girándose lentamente. Su sonrisa era amable, pero sus ojos permanecían fríos como lápidas—. Pero ten cuidado. A veces, las ovejas solo están esperando a que el lobo se acerque lo suficiente para morderle la yugular.
Ana sintió un escalofrío real. Esa no era una civil; era algo mucho más peligroso.
Eduard vs. Shion:
Eduard decidió usar el "encanto". Acorraló a Shion contra la pared del ala de armamento, apoyando un brazo sobre su cabeza.
—Eres una lindura, Shion. ¿Por qué no dejas a esos amargados y vienes conmigo? —dijo, intentando acariciar su mejilla.
En un parpadeo, el mundo de Eduard giró. No supo cómo, pero ahora era él quien estaba pegado a la pared, con el frío acero de un pequeño cuchillo presionando su garganta. Shion lo miraba con un desinterés casi insultante.
—No me toques —dijo ella, con una calma que daba más miedo que cualquier grito—. Cuídate, Eduard. No querrías que mi mano resbalara.
Lo soltó y se fue sin mirar atrás, dejando a Eduard tragando en seco, con el pulso a mil por hora.
El cambio de marea
Al final de la semana, el hostigamiento se convirtió en algo distinto. La persistencia de los tres hermanos y su extraña forma de responder con plática casual después de ser atacados empezó a romper al trío de élite.
William quedó impresionado por la mente estratégica de Mizuki en los mapas de combate. Ana, a regañadientes, aceptó que Minori sabía de medicina y anatomía más que cualquier veterano. Y Eduard... Eduard empezó a encontrar a Shion genuinamente graciosa y fascinante, aunque ella lo tratara como a un mosquito molesto.
Desde el piso superior, Alfred y Yaquimura observaban todo con los brazos cruzados, listos para saltar si la situación se salía de control. Su padre, Takahiro, les había prohibido intervenir, queriendo ver si sus "protegidos" sobrevivían por sí mismos.
—Parece que ya no necesitan que los defendamos —comentó Alfred, viendo cómo William y Mizuki ahora discutían sobre una táctica de defensa en lugar de pelear.
—Shion los está cambiando —añadió Yaquimura con una sombra de sonrisa—. Los está volviendo... personas.
Mientras tanto, en un rincón oscuro del balcón, Usui observaba la escena mientras exhalaba el humo de su cigarrillo. No le interesaba la nueva amistad de sus hermanos, ni el cambio de bando de William y Ana. Sus ojos estaban fijos únicamente en Shion.
Se preguntó cuánto tiempo más podría ella ocultar ese fuego que llevaba dentro antes de que el JNC entero ardiera.