NovelToon NovelToon
El León De Oro Y Su Musa

El León De Oro Y Su Musa

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo / Posesivo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

El Caos del Capitán
En la Universidad de Saint Jude, las apariencias no solo engañan... te destruyen.
Ian Thorne es el dios de la duela. El capitán de baloncesto con la sonrisa perfecta, el carisma que ilumina auditorios y el rugido de una motocicleta negra que anuncia su llegada. Todos creen conocerlo. Pero cuando las luces se apagan y la multitud se dispersa, el "chico de oro" se desvanece. En su lugar queda un hombre de pocas palabras, mirada gélida y una lengua tan afilada como un bisturí. Ian tiene una regla de oro: nadie lo toca. Su espacio personal es una fortaleza blindada, y su curiosidad por la anatomía humana es puramente científica... hasta que ella aparece para alterar toda su estructura.
Sky es el incendio que nadie pidió, pero que todos se detienen a mirar. Loca, atrevida y absolutamente sinvergüenza, vive la vida sin filtros ni frenos. Está cansada de los chicos predecibles y de las promesas vacías. Ella busca un reto, algo que no pueda descifrar a simple vista.

NovelToon tiene autorización de Ariane Salvatore Falcó para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El arte de la guerra (y la indiferencia)

El campus de Saint Jude se sentía más eléctrico que de costumbre esa semana. Quizás era el inicio de la temporada de partidos, o quizás era la tensión invisible que flotaba entre la mesa de los populares y la esquina del caos donde Sky y sus amigas reinaban.

En la cafetería, el ruido de las bandejas y las risas formaba una cacofonía que Ian Thorne solía usar como ruido blanco para sus pensamientos. Estaba sentado con los Lions, el uniforme del equipo resaltando sus hombros y su rostro proyectando esa amabilidad relajada que lo hacía el chico más deseado de la universidad.

—Entonces, Thorne, ¿qué pasó con la chica de los huesos? —preguntó Evans, el alero del equipo, mientras devoraba una hamburguesa—. Ya no te persigue por los pasillos. ¿Finalmente la asustaste con tu cara de "no me toques"?

Ian soltó una carcajada perfecta, equilibrada, llena de ese humor ligero que todos esperaban de él.

—Solo terminó el primer bloque del proyecto, Evans. Se dio cuenta de que soy mucho trabajo para su poca paciencia —respondió Ian, dándole un sorbo a su agua mineral.

En público, era el mismo de siempre. Bromeaba sobre el entrenamiento, analizaba jugadas con curiosidad y mantenía una distancia cortés con las chicas que se acercaban a la mesa. Nadie podría haber adivinado que, por dentro, cada fibra de su ser estaba consciente de la ubicación exacta de Sky en el salón. Sabía que ella estaba tres mesas atrás, a su derecha, y sabía que no lo había mirado ni una sola vez desde que entraron.

Esa indiferencia era un clavo ardiendo en su orgullo. Su mente científica intentaba analizarlo: ¿por qué le importaba que una chica "loca" dejara de molestarlo? Se suponía que eso era lo que quería. Sin embargo, el silencio de Sky era más ruidoso que sus gritos.

La estrategia del caos

Mientras tanto, en la mesa de las chicas, la atmósfera era muy distinta. La pelinegra, la rubia y la pelirroja rodeaban a Sky como si fueran un consejo de guerra.

—A ver, descarada, suelta la sopa —exigió la pelirroja, cruzándose de brazos—. Llevas una semana ignorando al Rey del Aire. ¿Te diste un golpe en la cabeza o es que finalmente te aburriste del juguete nuevo?

Sky estaba terminando de pintarse las uñas de un rojo sangre intenso, ignorando por completo la prohibición de usar esmalte en las mesas de comida. Levantó la vista y les dedicó una sonrisa llena de una seguridad maliciosa.

—No se confundan, niñas —dijo Sky, soplando sus uñas con parsimonia—. No me he aburrido. Estoy aplicando la ley de la termodinámica: para que algo explote, necesita presión y confinamiento.

—¿En español? —pidió la rubia, confundida.

—Se llama estrategia —explicó Sky, sus ojos carmesí brillando con diversión—. Ian Thorne es un coleccionista de atención. Todo el mundo lo toca con la mirada, todo el mundo lo adula. Él se siente seguro porque tiene el control de quién se acerca y quién no. Si yo lo persigo, soy solo una más de su club de fans. Pero si lo ignoro... si actúo como si el hombre más popular del campus fuera invisible...

—Lo vuelves loco —completó la pelinegra, empezando a entender.

—Exacto —Sky soltó una risita sinvergüenza—. Ian odia que lo toquen, pero odia aún más que no le den la opción de rechazar. Lo sostuve en sus brazos esa noche en mi cuarto, sentí cómo se le paraba el corazón por el pánico y la sorpresa. Ahora, mi silencio es el que lo está tocando a la distancia. Voy a hacer que sea él quien cruce la línea esta vez.

—Es un juego peligroso, Sky —advirtió la pelirroja—. Ese tipo tiene la lengua afilada. Te puede destrozar con una frase si lo provocas demasiado.

—Que lo intente —desafió Sky, poniéndose de pie y recogiendo su mochila—. Me encantan los hombres con veneno en la lengua. Solo hace que el beso sea más interesante.

La máscara contra el espejo

El entrenamiento de la tarde fue brutal. Ian se movía por la duela con una agresividad que el entrenador aplaudió, pero que sus compañeros temían. Sus tiros eran perfectos, pero la forma en que el balón golpeaba el tablero delataba una tensión que el capitán no solía mostrar.

Al terminar, Ian se dirigió a las duchas, pero se detuvo al ver a Sky en la salida del gimnasio. Estaba apoyada en su motocicleta negra, hablando animadamente con un chico del equipo de natación. Ella reía, tocando casualmente el brazo del nadador, mostrando ese descaro que Ian ya conocía bien.

Ian sintió una punzada de irritación que le recorrió la espina dorsal. Se acercó con su paso tranquilo, recuperando su máscara de popularidad.

—Vaya, Sky. Parece que has encontrado un nuevo sujeto para tus estudios anatómicos —dijo Ian al pasar, con una sonrisa de lado, cargada de humor pero con los ojos fríos.

Sky se giró lentamente. Miró a Ian como si estuviera tratando de recordar quién era, un movimiento tan calculado que fue insultante.

—Ah, Thorne. No te había visto —dijo ella con total naturalidad, volviéndose de inmediato hacia el nadador—. Como te decía, el hombro es una articulación fascinante por su rango de movimiento...

Lo ignoró. En su cara. Delante de un tercero.

Ian no se detuvo, pero sus nudillos se volvieron blancos al apretar la correa de su maleta deportiva. Caminó hacia el estacionamiento, subió a su moto y arrancó con un rugido que hizo que varias personas se giraran.

Durante la semana siguiente, el patrón se repitió. En las clases que compartían, Sky se sentaba en la primera fila, participaba con una brillantez que dejaba a los profesores encantados y luego salía del aula sin dedicarle a Ian ni un "hola". En público, ella era el centro de atención, siempre rodeada de gente, siempre atrevida, siempre ruidosa.

Ian, por su parte, decidió jugar al mismo juego. Se comportaba como si nada le afectara. Salía con sus amigos, flirteaba de forma inocua con las chicas de siempre y mantenía su fachada de carisma inquebrantable. "No me importa", se decía a sí mismo mientras estudiaba solo en la biblioteca, extrañando inconscientemente el olor a cereza y la voz descarada que solía interrumpir su silencio.

Pero al pv, cuando llegaba a su habitación y se quitaba la máscara, la frustración era palpable. Ian Thorne, el chico que siempre sabía qué decir, se encontraba sin palabras ante el silencio de Sky. Ella estaba ganando terreno en su mente, no por presencia, sino por ausencia.

Una noche, mientras limpiaba la cadena de su motocicleta con una meticulosidad obsesiva, Ian se dio cuenta de la verdad: la loca lo estaba logrando. Estaba pensando en ella más de lo que había pensado en cualquier otra persona en su vida. Y lo peor de todo era que no sabía si ella realmente lo estaba ignorando por estrategia o si, simplemente, él había dejado de ser un reto interesante para ella.

—Maldita sea —susurró Ian para sí mismo, la cadena de plata brillando bajo la luz del garaje—. Si cree que voy a ir de rodillas, está muy equivocada.

Ian Thorne no sabía que, a unos pocos dormitorios de distancia, Sky estaba tachando un día más en su calendario, con una sonrisa de suficiencia. La trampa estaba puesta, y el capitán, a pesar de toda su inteligencia y su control, ya tenía un pie dentro.

1
Rubiia sanz
es un idiota
Gata
❤️‍🔥
Rubiia sanz
porque tenemos que esperar hasta el día siguiente para leer otro capitulo🤔😟 no mola
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
que fetiche tienes con los masajes de pies 😂😂😂❤️
🌵Musa🍏: es x su culpa
total 1 replies
✮⃟bady🪽💍𝙂⃥𝒂𝒃𝒓𝒊𝒆𝒍
🙄🙄🙄...che fastidioso
🌵Musa🍏: okay /Facepalm/
total 3 replies
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky te dejaron con ganas de más😈😈😈 jajajaja está súper buena me encanta vamos a ver q pasa con estos 2 anatómico 😁😁😁
Carolina Alvarado Alvarado
hay Sky es un caso justamente va a aparecer el exs y ah la porrista le va a dar 3 infarto jajajaja 😁😁😁😁👏👏👏👏
Carolina Alvarado Alvarado
está buena me encanta 👍👍👍👍 espero con ansias más capitulos siiii por favor
Maria Elena Martinez Lazaro
Falta ver si la estrategia de Skay de resultados será que Ian Thorner si va a caer ?
🌵Musa🍏: no lo sé quizás no o quizás si ese demonio infernal 😭
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente, gracias Autora me está encantado la historia felicitaciones
Maria Elena Martinez Lazaro: con gusto , aquí estaré pendiente leyendo esta historia para ver qué sucede con Skay y Ian
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play