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EMBARACE A MI ENEMIGO

EMBARACE A MI ENEMIGO

Status: Terminada
Genre:Diferencia de edad / Atracción entre enemigos / Matrimonio entre clanes / Yaoi / Hombre lobo / Matrimonio arreglado / Dragones / Completas
Popularitas:240.4k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Mckasse

En el corazón del Bosque de Dragonwolf, donde dos clanes milenarios han pactado la paz a través del matrimonio, nace una historia que nadie esperaba.

Draco, el orgulloso y temido hijo del clan dragón, debe casarse con la misteriosa heredera Omega del clan lobo y tener un heredero. Louve, un joven de mirada salvaje, orejas puntiagudas y una cola tan inquieta como su espíritu, también huye del destino que le han impuesto.

Sin saber quiénes son realmente, se encuentran por casualidad en una cascada escondida... y lo que debería ser solo un escape se convierte en una conexión inesperada. Draco se siente atraído por ese chico libre, borrachito de licor y risueño, sin imaginar que es su futuro esposo.

¿Podrá el amor florecer entre dos enemigos destinados a casarse sin saber que ya se han encontrado... y que el mayor secreto aún está por revelarse?

Una historia de miradas tímidas, corazones confundidos y un embarazo no deseado.

NovelToon tiene autorización de Mckasse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El reclamo del dragón.

Antes del sol iluminar la cima de la montaña sagrada, ya ambas aldeas estaban en movimiento.

Las campanas de plata resuenan suavemente, marcando el fin de la Noche de Unión. Las tradiciones dictaban que, al amanecer, las nuevas esposas del Clan Lobo debían salir de sus recámaras, limpias, vestidas con ropajes blancos, llevando ofrendas de flores y frutos, como símbolo de pureza y bendición para sus nuevos hogares. En ese momento el pueblo sabría cuales eran las parejas licántropa que corresponde a cada dragón elegido.

Y así lo hicieron.

Las dos lobas Flora y Kiara que habían sido entregadas a los otros generales dragonianos Falcón y Dorgan. Ellas salieron serenas, con la mirada baja, el cuello ligeramente marcado pero con pasos firmes.

Los aplausos comenzaron.

Los ancianos sonrieron.

Los padres de Louve… esperaban.

Esperaban verlo salir también.

Pero el tiempo pasó.

Y nada.

La puerta de su cueva permanece cerrada.

Los murmullos comenzaron a crecer entre la multitud.

—¿Por qué no sale…? —susurra Lunarak la madre de Louve, inquieta, apretando las manos.

El padre, el alfa Rothgar, rígido, observaba la entrada de la cueva con el ceño fruncido. Sabía lo que decía la tradición: Nadie podía irrumpir en la recámara de la pareja hasta que el esposo permitiera la salida.

Dentro...

El ambiente era completamente distinto.

Louve yacía sobre las pieles revueltas, el cuerpo aún desnudo, perlado en sudor, lleno de mordidas, marcas… reclamado. Perdió la cuenta de cuántas veces llegó al clímax.

Sus muslos temblaban, su cuello lucía rojo e inflamado por la mordida brutal que Draco le había dado en pleno acto.

Draco estaba allí… detrás de él, con su brazo musculoso, lleno de escamas ahora suaves, abrazándolo por la cintura con una posesividad inquebrantable, sus labios besando con devoción su nuca mientras su miembro aún permanecía dentro de él, profundo, cálido, negándose a soltarlo.

—Basta... déjame ir.

—No.

Como si soltarlo significara perderlo.

Como si dejarlo salir… fuera impensable.

Louve respiraba agitado… con los ojos abiertos, aún sin creer todo lo que había pasado.

Sintió a Draco gruñir bajo, satisfecho porque se había venido de nuevo… adormilado, pero alerta.

—Mi estómago va a explotar... debemos alistarnos para salir.

—No salgas —ordena con esa voz ronca, celosa—. No quiero que nadie te vea todavía…

—Ellos… me esperan… —susurra Louve débilmente, apenas es capaz de hablar.

Draco lo apretó más fuerte contra su pecho y le da otra estocada.

—Que esperen.

Su dragón… ya había elegido.

Y no pensaba compartir.

—N-no… no puede ser… —Louve jadeaba, su cuerpo temblaba debajo de Draco.

Siente cómo lo llena… cómo lo invade hasta lo más profundo en cualquier posición que Draco lo pone.

Pero lo que lo desbordó por completo fue ese momento brutal… inevitable… cuando sintió el anudamiento.

Sus ojos se abrieron desmesurados.

Su pequeño cuerpo de omega se arqueó en un espasmo de puro shock. Su estómago se infló.

—¡N-no… nooo! —gime, entre lágrimas, con la respiración cortada—. ¡¿Q-qué estás haciendo…?! ¡S-suéltame… no puedes…!

Pero Draco, pegado a su espalda, jadeaba como un auténtico depredador enloquecido.

—No puedo… —su voz era ronca, rota, completamente fuera de sí—. Louve… ya es tarde… mi cuerpo… no te quiere soltar… No te muevas o te haré daño.

Sus brazos lo apretaban más fuerte.

—¡Voy a morir. Me estás traspasando, algo crece en mi estómago... sácalo, sácalo maldita sea!

—Solo relájate. Lo terminaré pronto.

Su lengua recorría la marca en su cuello como si intentara calmarlo… o tal vez sellarlo aún más.

—Moriré—dice lloriqueando del dolor.

—Shhh… tranquilo, lobo mío… —susurra Draco, besando su nuca—. No luches contra esto… ya eres mío… sólo mío…

—¡Mentira! —solloza Louve, con el cuerpo tembloroso—. ¡Esto… esto es un error…! ¡Tú… tú ibas a matarme…! ¡De seguro lastimaste a mi esposo y usurpaste su lugar!

Draco cierra los ojos un segundo… sí, era cierto.

Ese había sido su plan. Eliminarlo.

Pero ahora… sólo pensarlo le producía un vacío insoportable en el pecho. Pero eso era antes de saber que era su chico aullido.

—Cállate… —gruñe, desesperado—. No vuelvas a decir eso… Fue mi error.

—¡D-draco… duele…! —Louve lloriquea, sintiendo ese nudo dentro de él, tan extraño, tan invasivo, tan abrumador.

El dragón lo abrazó aún más, con sus colmillos rozando su oreja. Se viene de nuevo y los jugos se desbordaron en la cama.

—Es porque eres mío… porque mi cuerpo te reconoce… —susurra con voz ronca—. No tienes idea de lo que provocas en mí, Louve… desde la maldita cascada… desde que te olí… Somos compatibles.

Louve empezó a sentir que sus fuerzas lo abandonaban.

Su cuerpecito no aguantaba más.

Su respiración se hizo débil…

Su visión borrosa…

—No… no… —balbucea—. M-mamá… papá…

Draco lo sintió aflojarse de golpe.

—¡Louve! —grita, alarmado, girándolo un poco para verlo—. ¡Louve!

El omega se desmayó en sus brazos, con lágrimas aún frescas en sus mejillas.

Draco queda helado.

Su pecho dolió de una forma que nunca había sentido antes.

Acarició suavemente su mejilla, maldiciéndose. Pero no podía parar.

—Lo siento… lo siento, pequeño… —murmura, rozando su frente contra la de él—. No quería… no así… No le odies.

Su dragón rugía dentro de él.

Ya no por deseo.

Sino por miedo.

Miedo a perderlo.

Miedo de lo que acababa de hacerle a su lobo.

Su Louve.

Su omega.

Su todo.

En el segundo día, los rayos de sol se filtran por una cúpula en el techo de la cueva.

Louve abre lentamente los ojos… su cuerpo entero dolía… cada rincón suyo le recordaba lo que había pasado un dia atrás.

Parpadea confundido… hasta que sintió el calor… ese calor fuerte, sólido… debajo de él.

—Ah… —sus mejillas ardieron al darse cuenta—. ¿Sigo… encima de él?

Louve levanta un poco la cabeza… Draco está debajo como un almohadón.

Draco dormía profundamente, su respiración era pesada, masculina, cálida… y lo peor…

—Sigue… dentro de mí —susurra en un hilo de voz, completamente avergonzado.

Intenta moverse un poco, pero suelta un pequeño gemido de molestia. Estaba adolorido… hinchado… marcado.

Su mirada se detuvo en el cuello fuerte de Draco.

Su piel blanca… el leve pulso de su vena… el aroma de macho dragón puro impregnando todo su cuerpo.

El corazón de Louve comenzó a acelerarse.

—¿Por qué…? —murmura, sintiendo sus colmillos asomar—. ¿Por qué quiero… morderlo?

Era un instinto feroz.

Animal.

Incontrolable.

Sin pensarlo dos veces, sin darle oportunidad al miedo, Louve se inclina y hunde sus colmillos directo en la vena expuesta de Draco.

—¡Tsk! —El cuerpo del dragón se estremece en pleno sueño—. ¡¿Qué…?!

Draco abre los ojos de golpe, su instinto de guerrero en alerta, pero al mirar ve a su Omega…

—¿Louve…? —su voz se quebró en sorpresa—. ¿M-me estás… marcando…?

El pequeño omega lo tenía aferrado del cuello, sus colmillos enterrados, su aroma mezclándose con el suyo… sellándolo.

—Maldición… —Draco gruñe, sintiendo el calor recorriéndole el cuerpo—. No… no vas a soltarte tan fácil, cachorro…

Con una media sonrisa peligrosa, aprovecha el descuido de Louve.

Sus manos grandes bajaron hasta sus caderas delicadas y lo sostuvo firme.

—Si quieres marcarme… tendrás que saber lo que es ser marcado de verdad.

Y sin más, con un movimiento calculado y salvaje, Draco lo embistió con fuerza desde abajo.

—¡Ah! —Louve soltó el cuello de Draco de inmediato, un jadeo escapó de sus labios temblorosos.

Sus ojos azules, brillosos y húmedos, se encontraron con los azules de su enemigo… de su esposo… de su macho.

—Eres mío, Louve —susurra Draco, ronco, dominante—. Ahora y siempre.

Louve lo mira, con lágrimas aún en los ojos… pero ya no de miedo.

Era otra cosa…

Algo más profundo.

Algo que ya no tenía vuelta atrás.

1
Yendi Jaramillo Avila
cada vez me cae más mal el papá de Draco, me gustaría que le hiciera lo mismo que al papá de Trinity lo quitaron de su cargo y quedará alguien que de verdad quiera a su pueblo
Alejandra Patricia
Espectacular!!!
ankjny
Parece que solo hasta que el padre de Draco muera es que van a poder estar tranquilos, que nervios.
ankjny
Estoy muy molesta con ese idiota, parece un novato que nunca ha estado en una misión encubierto, cómo se le ocurre confiar ciegamente en esa mujer y para colmo si sabe que no tiene resistencia para el alcohol no bebió deber o cuando mucho solo una copa. Pobre louve, no se merece eso. En serio espero que la tipa esa no haya quedado embarazada.
ankjny
Espero que no quede embarazada.
Mckasse Escritora
gracias a ti
Magdalena Escobar Aranda
Muy hermosa novela como todas las que haces felicidades 👏
Magdalena Escobar Aranda
excelente 👍autora se me hizo muy rápido el fin 🤣
Magdalena Escobar Aranda
si será que ella está enamorada del chico 🤔
Magdalena Escobar Aranda
cuando hay amor no hay nada que se interponga
Magdalena Escobar Aranda
excelente el chico
Magdalena Escobar Aranda
maravilloso reencuentro 💕
Magdalena Escobar Aranda
una gran responsabilidad para Draco
Magdalena Escobar Aranda
el rey estará enfermo o es otra trampa 😬
Magdalena Escobar Aranda
ese viejo debería retirarse
Magdalena Escobar Aranda
hay no 😬
Magdalena Escobar Aranda
hay me dieron nervios de pensar que fueran descubiertos
Magdalena Escobar Aranda
hay que rápido llegó el abuelo 🤔
Magdalena Escobar Aranda
2 niñas y el otro será niño
Magdalena Escobar Aranda
muy bueno que se reconciliaran 😍
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