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El Castigo Del Heredero

El Castigo Del Heredero

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Venganza / Amor prohibido
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yinet Leonor

Ella lo obligó a casarse. Él hará que se arrepienta de haberlo conseguido.
Alexander Ríos tenía poder, fortuna y un solo amor: Andrés. Pero una conspiración lo llevó al altar con Ángela Casamayor, la mujer que más odiaba. Ella creyó haber conquistado al heredero. Sin embargo, Alexander tiene sus propias reglas para aquel matrimonio: convertir la vida de su esposa en una guerra donde el amor no tendrá cabida y la venganza será apenas el comienzo.
¿Qué sucede cuando la mujer que consiguió todo lo que quería descubre que su mayor victoria será también su peor castigo?

NovelToon tiene autorización de Yinet Leonor para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Paciencia

Dimitri Blackwood llevaba exactamente tres meses, dos semanas y cuatro días calculando cuántas formas existían de matar a alguien sin dejar rastro. No era una fantasía. Era un ejercicio de supervivencia mental. Porque cada vez que Ángela abría la boca, algo dentro de él se retorcía con la necesidad visceral de cerrársela. Permanente. Definitivamente.

-Dimitri.

Su nombre salió de los labios de Ángela con ese tono que tanto detestaba. No era una petición. Ni siquiera una orden pronunciada con firmeza. Era peor. Era la forma en que alguien llamaba a un objeto que le pertenecía. Apretó la mandíbula y se giró desde su posición junto a la puerta del salón principal de la mansión Ríos. Ángela estaba sentada en el sofá de terciopelo color vino, rodeada de tres amigas que parecían haberse reunido allí exclusivamente para convertir aquella tarde en un espectáculo. Charlotte y Aurélie lo observaban con una curiosidad apenas disimulada, mientras la tercera, Renata, bebía té detrás de una taza de porcelana. Las tres lo miraban como si fuera un animal exótico. Como si estuvieran esperando que hiciera alguna gracia. Mantuvo el rostro impasible.

-Señora.

-Ven acá.

Aquello bastó. No hubo por favor. Ni un "¿puedes ayudarme?". Siquiera la cortesía mínima de mirarlo mientras hablaba. Solo ven acá. Como se llama a un perro. Él cruzó el salón con pasos tranquilos, la espalda recta y las manos entrelazadas detrás del cuerpo. Tres meses enteros infiltrado en la guarida de la mujer que había destruido a su familia. Tres meses fingiendo obediencia. Tres meses estudiando horarios, rutinas, entradas, salidas, nombres y rostros. Tres meses soportando a Ángela porque ella era la puerta de su venganza y cada día aquella puerta parecía empeñada en convertirse en un infierno.

-Sostén esto. -Ángela le entregó su abrigo de cachemira sin molestarse en levantar la mirada. Dimitri lo tomó. -Y esto. -el bolso de diseño terminó en su mano.

-Las compras también. -añadió Aurélie, señalando las bolsas que descansaban junto al sofá. Él las recogió. Una. Dos. Tres. Siete bolsas terminaron colgando de sus brazos. Los mangos se le clavaron en los dedos. La humillación era mucho más pesada que todas ellas juntas. Ángela continuó hablando con sus amigas como si él hubiera dejado de existir.

-¿No es demasiado? -preguntó Charlotte, observándolo.

-Es su trabajo. -respondió Ángela con indiferencia. Luego, como si acabara de recordar que él estaba allí, levantó la mirada. -Además, le gusta. ¿Verdad, sustituto? -él la miró. Durante un segundo, sus ojos se encontraron. Los de Ángela brillaban con una diversión extraña, pero había algo más que no alcanzó a identificar.

-Como usted diga, señora.

Las tres mujeres rieron. Ángela también. Él bajó la mirada. Por dentro, sin embargo, estaba contando. No las bolsas, ni los minutos. Ni las humillaciones. Los muertos. Su madre. Su padre. Su hermana. La casa que ya no existía. La vida que aquella mujer le había arrebatado. Eso era lo único que impedía que abandonara aquella mansión. La venganza y nada más. O eso se repetía. El viaje a la casa de campo fue todavía peor que aquella tarde. Cuatro horas de carretera escuchando a Ángela hablar por teléfono con su padre, con su amante, con sus amigas y con hombres cuyo interés hacia ella era tan evidente que Dimitri podía sentirlo incluso sin mirar el teléfono.

-No, mamá, no quiero que venga nadie más este fin de semana. Porque ya tengo suficiente con mi perro faldero.-hubo una pausa. Dimitri continuó mirando la carretera. Ella lo observó desde el asiento trasero. -Sí. El sustituto. -otra pausa. -No sé. Parece una estatua. Habla poco. -Dimitri apretó los dedos alrededor del volante. -Sí, sí que es guapo como el demonio, pero es marica. -hubo otro silencio. Después Ángela soltó una carcajada. -Mamá, por favor que no funciona con mujeres.

Dimitri no se volvió. No necesitaba hacerlo. Sabía que ella estaba sonriendo. Cuando llegaron, Ángela descendió del vehículo y entró en la casa sin esperar a nadie. Dimitri cargó las maletas. Seis valijas. Tres bolsos de mano. Dos cajas de zapatos y una jaula con un gato persa que parecía odiar a los humanos con la misma intensidad con la que él odiaba a Ángela. El felino le clavó las garras a su dueña en la mano. Ella protestó y le pasó el animal. Dimitri lo miró. El gato le sostuvo la mirada y pensó. "Al menos tú puedes hacerlo". El gato maulló. Dimitri casi sonrió.

La cena fue otra prueba de paciencia. Ángela estaba sentada junto a su padre y varios invitados. Dimitri permaneció detrás de su silla durante casi dos horas. No habló. No comió. No se sentó. Solo permaneció allí, atento. Como parte de la decoración. Cuando necesitaban algo, lo llamaban. Cuando no lo necesitaban, lo ignoraban y cuando hablaban de él, lo hacían como si no estuviera presente.

-Es bastante eficiente. -comentó uno de los invitados.

-Sí. -respondió Ángela. -Aunque todavía estoy enseñándole modales.

Dimitri mantuvo la expresión neutra. El padre de Ángela levantó los ojos hacia él. Fue apenas un segundo. Una mirada fría. Calculadora. Su corazón dio un golpe. Ese hombre era bastante agudo. Aquella noche, cuando finalmente terminó la cena, se dirigió hacia la habitación de servicio. No llegó.

-¿Y tú a dónde crees que vas? -Dimitri se detuvo. Ángela estaba apoyada contra el marco de la puerta de su suite. Llevaba una bata de seda y tenía el cabello suelto sobre los hombros. Por un instante, Dimitri comprendió por qué tantos hombres perdían la cabeza por ella. Parecía una pintura. Una pintura hermosa y cruel.

-A la habitación de servicio, señora. Hay una en el ala este.

-No. No confío en dejarte en otra habitación. Podrías hacer cualquier cosa mientras duermo.

-¿Como qué? -ella lo miró fijamente.

-Robar. Escapar. Entrar en mi habitación. -Dimitri casi soltó una risa y pensó. "Si supieras cuántas veces he intentado entrar aquí. Cuántas veces he imaginado encontrar la información que necesito para destruirte. Cuántas veces he deseado que esta misión de venganza termine de una vez". Pero solo dijo.

-No tengo intención de hacer ninguna de esas cosas.

-Dormirás aquí. -Dimitri miró el interior de la suite. -Junto a mi cama. -el silencio se hizo pesado.

-Señora, no creo que...

-No te pedí que creyeras. Te pedí que obedecieras. -Dimitri cerró los ojos durante un segundo. Tres meses. Dos semanas. Cuatro días. ¿Cuántas formas existían de matar a alguien sin dejar rastro? Abrió los ojos.

-Como usted diga. -Ángela sonrió. Le lanzó una manta y un pequeño tapete de piel.

-Para que no te quejes mañana. -Dimitri miró el suelo de mármol. Después el tapete. Luego a ella.

-Qué considerada.

-Intento serlo.

Ella se acostó. Él permaneció sentado en el suelo, mientras él silencio llenaba la habitación. Minutos después, Ángela estaba dormida. Él no. No podía. El perfume de jazmín flotaba en el aire y había algo insoportable en aquella cercanía. No porque ella fuera hermosa. Ni porque pudiera escuchar su respiración. Sino porque, por primera vez desde que había comenzado la infiltración, Dimitri estaba dentro de la habitación privada de Ángela. Podía estudiar sus cosas. Sus fotografías. Sus documentos. Sus hábitos. Aquello era una oportunidad. Sin embargo, cuando finalmente se levantó en silencio y recorrió con la mirada la habitación, descubrió algo que no esperaba.

Sobre la mesa de noche había una fotografía.

Ángela aparecía mucho más joven. Debía tener unos diez años. Estaba sentada sobre los hombros de su padre. Ambos sonreían. Dimitri se quedó inmóvil. Había esperado encontrar arrogancia. Vanidad. Pruebas de una vida privilegiada, pero aquella fotografía mostraba otra cosa. Una niña que parecía querer a su padre y confiaba en él. Dimitri apartó la mirada. No. No iba a permitir que una fotografía cambiara nada. Ella seguía siendo el enemigo.

Al día siguiente, las amigas llegaron antes del mediodía. Dimitri las recibió en la puerta. Llevaba el uniforme que Ángela le había impuesto hoy. Camisa blanca impecable, pantalones negros charolados y un chaleco ajustado que lo hacía sentirse como un actor atrapado en una obra absurda. Renata lo recorrió con la mirada.

-Ay, Dimitri... -arrastró su nombre con una sonrisa. -Ese chaleco te queda divino.

-Como un perrito vestido de etiqueta sexi. -Añadió Aurélie. Las tres rieron. Dimitri permaneció inmóvil. Tenía prohibido hablar. Ángela se lo había dejado claro desde la primera hora esa mañana. "-Los guardaespaldas no opinan. Solo hablan cuando se les pregunta". Así que guardó silencio.

Ángela apareció en la terraza pocos minutos después.

-Dime, Ángela. -preguntó Charlotte. -¿De dónde sacaste a este?

-¿A esto? -ella ni siquiera se molestó en mirarlo. -Se lo robé a mi marido. Era su amante.

-¿En serio? Que pena.

-Verdad que sí. Tiene un cuerpo que invita al pecado. -Ángela finalmente levantó la mirada. Sus ojos recorrieron a Dimitri lentamente. -Aunque yo todavía no lo creo.

-¿Por qué? -Ángela sonrió.

-Míralo. ¿No sería un desperdicio? De momento es mi sombra. -continuó Ángela. -Mi juguete nuevo. -hizo una pausa. -Ahora le he quitado otra cosa a mi esposo y tengo a esto siguiéndome a todas partes.

-¿Y no te molesta?

-¿Molestarme? -Ángela soltó una carcajada. -Es como tener un perro. Le das órdenes y obedece. ¿Verdad, Dimitri?

-Sí señora.

-¿Ven? -miró a sus amigas. -Un perro. -Dimitri sintió que la humillación le subía por el pecho, pero esta vez no bajó la mirada. Solo por un segundo demasiado largo. Ángela dejó de sonreír. Sus ojos se encontraron y Dimitri creyó ver algo parecido a satisfacción en ella. Como si hubiera conseguido exactamente la reacción que buscaba. Después apartó la mirada. -Esta tarde quiero que lleves a mis perros al baño. -Dimitri respiró hondo.

-Señora, no es parte de mis funciones. -la terraza quedó en silencio. Charlotte abrió los ojos. Aurélie dejó la taza sobre el platillo. Renata lo observó. Dimitri había contradicho una orden. Ángela se levantó lentamente. Se acercó a él.

-¿Estás discutiendo conmigo? -él sostuvo su mirada. Podría haber dicho que sí. Haber abandonado la farsa y terminado aquella humillación, pero entonces recordó a sus muertos y bajó ligeramente la cabeza.

-No, señora.

-Entonces hazlo. -los tres galgos rusos lo recibieron con la misma dignidad con la que un rey recibiría a un sirviente. Los llevó al área de servicio. Los bañó uno por uno. El calentador estaba averiado. El agua fría le entumeció las manos. Cuando terminó, estaba completamente empapado. Los perros, en cambio, estaban secos, perfumados y satisfechos. Los devolvió al salón. Ángela apenas levantó la vista.

-Estás empapado. Ve a cambiarte. No gotees sobre mi alfombra. Hueles a perro mojado y está vez lo digo de forma literal. Que asco. -algo dentro de él estuvo a punto de romperse, pero se contuvo. Caminó hasta el baño de servicio. Cerró la puerta. Se apoyó contra ella. Respiró. Luego levantó la cabeza. Su reflejo lo observó desde el espejo. Cabello mojado. Camisa pegada al cuerpo. El chaleco arruinado y unos ojos que parecían pertenecer a otro hombre.

-Esto es odio. -murmuró.

Pero la palabra no consiguió convencerlo. Porque el odio no explicaba por qué el corazón le latía así cuando Ángela se acercaba. El odio no explicaba por qué recordaba su perfume. El odio no explicaba por qué cada vez que ella lo provocaba, una parte de él quería alejarse y otra quería descubrir qué demonios estaba intentando hacer y sobre todo, el odio no explicaba por qué empezaba a sospechar que Ángela no era exactamente la mujer que todos creían conocer. Aquella noche volvió a comprobarlo. Estaba junto a la puerta de la suite cuando Ángela apareció. Había dejado de usar la sonrisa arrogante. Parecía cansada. Dimitri reparó en las sombras bajo sus ojos. Ella se detuvo frente a él.

-¿Sabes una cosa? A veces me pregunto qué pasa por tu cabeza. Cuando te doy órdenes. Cuando te humillo. Cuando te ignoro. -Ángela se acercó. Demasiado. Dimitri pudo sentir el perfume de jazmín. -¿Qué piensas? -él sostuvo su mirada. Podría haberle dicho la verdad. "-Pienso en mi familia. En mi venganza. En cómo algún día todo lo que amas desaparecerá". Pero no dijo nada. Ella ladeó ligeramente la cabeza. -¿Nada? -Dimitri permaneció en silencio. Ella dio un paso más. -Ni una palabra. Él pudo sentir su respiración. Durante un instante, ninguno de los dos se movió. Entonces Ángela levantó una mano. Dimitri tensó todo el cuerpo, pero ella no lo tocó. Sus dedos quedaron suspendidos a centímetros de su rostro. Como si hubiera cambiado de opinión. Como si también hubiera sentido aquella tensión. Finalmente dejó caer la mano. -Bien. -su voz había perdido la diversión. Ahora sonaba extrañamente baja. -Mañana llevarás a los perros al veterinario. -Dimitri asintió. -A las siete.

-Sí, señora. -Ángela abrió la puerta. Antes de entrar, se detuvo.

-Dimitri. -él levantó la mirada. Ella tardó unos segundos en hablar. -No eres un perro. -él se quedó inmóvil. Ángela lo miró por encima del hombro y añadió, casi en un susurro. -Pero quiero saber cuánto tiempo puedes seguir fingiendo que lo eres. -la puerta se cerró.

Dimitri permaneció solo en el pasillo. El corazón le golpeaba con tanta fuerza que casi podía escucharlo. Aquella noche, desde que había comenzado la infiltración, no pensó en cuántas formas existían de matar a Ángela Ríos. Pensó en otra cosa. ¿Por qué una mujer que parecía disfrutar humillándolo acababa de decirle que sabía que estaba fingiendo? Y peor todavía... ¿Qué demonios sabía realmente Ángela de él?

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Warriorgame
Le resultaría más fácil encontrar a otro que le guste igualmente.
Yinet Leonor: Puede, pero este chico es un demente.🤦
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Warriorgame
Alejarse de todo es un buen plan. Ojalá le funcione.
Warriorgame: De que debe alejarse si. Que lo logre pues ya se verá.
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Aurora
Querida Yinet, cuídate mucho, haz bebiditas de limón, miel y una pizca de jengibre , te ayuda con las defensas, rico en vitamina c y prestarle atención, mi mamá y mi abuela decían que las vías respiratorias, cuando se dedican , son tristezas guardadas y no expresadas, espero te mejores pronto .
Yinet Leonor: Gracias. Lo haré.
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Aurora
Querida escritora, de pura curiosidad, será que Alex mato un cura en esta o su anterior vida? porque no sale de Guatemala para caer en Guatepeor y el es bueno , Owen esta más loco que Ángela y el abuelo Leadros juntos, muy díficil conseguirle un bizcocho, normal, ubicado, feliz🤯🤯🤯🤯🤯
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣🤣Puede ser.☺️🤷
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Aurora
Y todo eso cuando paso, me faltan capítulos, como así que el primo orquestó la muerte de la hermana de Dimitri, si yo mal no recuerdo las investigaciones que Owen le dio a Ángela , sobre el suceso, decían que el novio lo que hacía era que la ofrecía como carne de cañón en sus negocios turbios, pero cuando se habló de un primo , me super perdí 😄😄😄😄
Yinet Leonor: Varias cosas que te des colocarán y después En retrospectiva te voy aclarando.🤷
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Aurora
los enseminaremos y eso con que se come y cuando paso que yo no lo leí 😲
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Se deja a su brillante imaginación. Es obvio que la discusión ya había concluido. Los personajes solo estaban reafirmando lo que debió suceder ante la negativa de Ángela y Dimitri de contraer matrimonio y menos de tener un hijo.☺️
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Elisa Patico
ya me puse al día 🫡 necesitaba unos días para que mis sentimientos y emociones respecto a Ángela se disiparan, al personaje le tengo un amor odio, entiendo lo que vivió, entiendo el ambiente en el que creció, me encanta su gran inteligencia y astucia, pero ha hecho tantas cosas cuestionables que me genera sentimientos muy contradictorios
Yinet Leonor: Y las va a seguir haciendo, porque ella es una auténtica villana, pero vas a odiarla y amarla indistintamente. Es el personaje más complejo que he creado hasta el momento. Hacer que el lector sienta esa ambivalencia es todo un reto.🫩
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Elisa Patico
Estos jóvenes 🤣 aún no han aprendido que el diablo sabe más por viejo que por diablo, cuando ellos ya están yendo, Leandros ya ha ido y vuelto como tres veces. No creo que puedan escapar... pero será interesante ver cómo lo intentan
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣Oh sí. Va a ser interesante no cabe dudas.🤷
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Elisa Patico
esa misma pregunta me la hacía yo jaja pero en la siguiente frase tiene sentido
Yinet Leonor: 🤣🤣🤣🤣El pobre las coge todas sin pedirlo.🤦
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yinet Leonor: Excelente relación tienen estos hermanos 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
ichhhh que condición?? y no me digas que matrimonio 💀
Yinet Leonor: Ella cree que puede evitarlo. Ya veremos 🤷
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Elisa Patico
eso no fue una reunión 🤣 eso fue cachetada tras cachetada jajajaja
Yinet Leonor: Así mismo. Todo al estilo Ángela 🤣🤣🤣🤣🤣
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Elisa Patico
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 es que esa gente si da papaya, no se pueden quedar callados, escuchar y luego opinar
Yinet Leonor: Se sienten agraviados.
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Marita Peña
ESTA DESQUICIADA SE HARA PASAR POR MUERTA PARA NO CASARSE CON DIMITRY, POR ESO PUSO AL HERMANO AL FRENTE DE LA EMPRESA
Yinet Leonor: Quién sabe tal vez.
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Marita Peña
SE VA A CASAR CON DIMITRY 🤣🤣🤣ESTA BIEN LOCA
Yinet Leonor: No por elección 🤦
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Marita Peña
QUE QUEDRA HACER ESTA ANGELA PONIENDO AL HERMANO DE PRESIDENTE QUE TRAMARA
Yinet Leonor: Desea vivir una vida cómoda y simple. Sin intrigas, ni sobresaltos ☺️
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Warriorgame
Renunciar a la herencia.
Yinet Leonor: No va a hacer eso.
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Warriorgame
Pensaba lo mismo. Él no tiene ningún problema allí. Simplemente debe irse y seguir con su vida.
Yinet Leonor: Exactamente 🤷
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Warriorgame
Osea, se casa por el dinero de la herencia.
Yinet Leonor: No por capricho del señor Blackwood. Es su forma de castigar a Ángela por haber despedido a su hijo.🤦
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Aniramairos
No cabe duda que los hermanos son unos desquiciados y a estas alturas todo es un enredo 🤭.
Yinet Leonor: Pues sí, pero han dado con un hueso duro de roer. Leandros es despiadado.🤔
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NovelToon
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