Victoria Pérez descubre un secreto íntimo y peligroso de su jefa, Christina Jonas. Una verdad capaz de destruir la imagen impecable de una mujer con un matrimonio perfecto… y de abrirle a una simple empleada la puerta a un sueño que siempre le fue negado.
Convencida de tener el control, Victoria decide usar ese secreto para avanzar. Pero la extorsión se vuelve contra ella cuando el poder cambia de manos y el precio deja de pagarse con silencio o ambición, para exigirse en obediencia y entrega.
¿Qué sucede cuando los límites morales se quiebran y el cuerpo se convierte en moneda de cambio? A veces, la verdadera trampa no es la obligación… sino el deseo que despierta.
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EL ANÁLISIS DE LA AMENAZA
NARRADOR
Christina recibió un correo electrónico extraño y lo leyó cuando entró al elevador al terminar su día laboral.
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ASUNTO: CONFIDENCIALIDAD
Christina Jonas,
Este mensaje no busca diálogo ni negociación.
Adjunto a este correo encontrará material gráfico suficiente para confirmar la veracidad de lo que afirmo. No es necesario responder ni solicitar aclaraciones.
A cambio de la absoluta confidencialidad sobre ese contenido, solicito la transferencia de USD 18.500 a la billetera virtual indicada más abajo.
No se pedirá una suma mayor.
No habrá nuevos requerimientos.
No habrá contacto posterior.
Una vez acreditado el pago, este asunto quedará cerrado.
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Christina lo leyó tres veces. Analizando palabra por palabra. Vio las imágenes con incomodidad. Sabía que eran suyas y alguien cercano la había reconocido, pero ¿Quién?
La suma de dinero solicitada era extraña. Considerando su fortuna y lo que una persona más inteligente podría ganar, era una limosna. Se burló de ese monto, lo pagaría, pero también buscaría a quien fue tan poco inteligente para cometer esa estupidez.
Trevor no estaba en la ciudad. Él había viajado por negocios. Ella aprovechó su soledad para llamar a sus amigos y pedirles que fueran a verla con carácter urgente.
Mario y Esteban Clark llegaron una hora más tarde. No intuían lo que había pasado, pero ella no era una persona que solicitara ayuda para asuntos triviales. Ella siempre resolvía todo sola.
--Christy, cancelamos nuestras citas para llegar. ¿Tu divorcio no puede esperar?-- Le preguntó Esteban
--No se trata de eso. Es mucho peor-- Los dos fueron a servirse un whisky doble a la barra. Mario le entregó uno a su amiga y ella lo bebió de un solo trago
Los gemelos se miraron en silencio. Ella no se comportaba así normalmente. Estaba alterada, aunque pretendiera disimularlo.
--Alguien me reconoció y me está chantajeando-- Rompió el silencio de repente. Ellos no necesitaron más explicaciones porque sabían de la fantasía que ella tenía y que hacía
--Te dijimos que era muy arriesgado. Te pedimos que tengas cuidado-- Mario habló primero imaginando una inminente catástrofe
--Dime quien es. Lo solucionaremos-- Solicitó Esteban
--No se quién cometió esta estupidez. Es una persona humilde e imagino que es mujer, a menos que se trate de un gay. Un hombre heterosexual me chantajearía a cambio de sexo-- Ella caminó para servirse otro whisky. No se había quitado sus zapatos de tacón y parecía calmarse mientras analizaba todo detenidamente
Christina le entregó su laptop a los gemelos. Ellos vieron el contenido de aquel correo con curiosidad y después sonrieron.
--¿Una cifra tan específica? Quien lo haya hecho, hombre o mujer, no tiene mucha inteligencia. Christy, podrías pagar seis cifras sin pestañear e incluso más-- Esteban habló
--Siendo lógico luego de leer esto, comprendo que ese dinero está destinado a alguna cosa. No es una suma al azar. La billetera deja un rastro financiero así no diga un nombre-- Mario dio su opinión
--Quiero rastrear el dinero y dar con la persona culpable. No quiero mi intimidad comprometida por una persona estúpida ni ser amenazada nuevamente-- Aseguró
Christina entró a su aplicación bancaria, ingresó el alias de la billetera virtual e hizo la transacción. Después envió una captura que confirmaba el pago a ese correo.
Victoria escuchó la notificación y vio que tenía el dinero en la billetera virtual, además del correo que confirmaba el pago. No había mensajes ni súplicas allí.
Christina esperó y tampoco recibió ningún mensaje.
Los gemelos aguardaban una respuesta que no llegó, pero ya tenían todo pensado para ayudar a su amiga a descubrir la identidad del extorsionador.
Aquella noche, Victoria durmió con la tranquilidad de que cumpliría su sueño. Pagaría hasta la publicidad para que su historia se hiciera conocida. Estaba emocionada, imaginando que vería su única obra en venta en algunas librerías. Hasta había pensado en que pseudónimo usaría, sin saber que había tres personas intentando dar con ella.
(....)
El día lunes llegó. Victoria se comunicó a la editorial en su receso para confirmar que haría el pago desde aquella billetera virtual. Le pidieron enviar el comprobante de pago por correo electrónico y lo hizo.
En ese preciso momento, su billetera virtual fue rastreada. Los gemelos Clark no sabían que le pertenecía a ella. Lo único de lo que tenían conocimiento era de la zona aproximada donde la dirección de correo electrónico había tenido actividad y también supieron dónde fue ese dinero que Christina había pagado.
Victoria había visto a su jefa cuando llegó a trabajar y también cuando salió para ir a almorzar con su esposo. Ella había desviado su mirada hasta que la mujer se alejó. Soltó el aire contenido con miedo de ser descubierta. Si había creído que vería mal a la dueña de la empresa, estaba equivocada.
Durante el almuerzo, Christina le prestó atención a su esposo, disimulando lo aburrida que estaba. Él le hablaba de su empresa y a ella no le importaba en absoluto. Lo único que le preocupaba era saber la identidad de quién había tenido la osadía de chantajearla.
Sin que Victoria lo supiera, un abogado en representación de Christina llegó a la editorial Mountain para saber quién había realizado un pago por USD 18.500.
Christina, por el contrario, al llegar a su oficina comenzó a pensar en quienes habían visto su tatuaje. Estaba segura de haber sido reconocida por él. Además de sus amigos más cercanos, los enterados eran muy pocos y no creía que ninguno de ellos fuera capaz de extorsionarla por esa ínfima suma.
Christina recibió una llamada a su teléfono personal. Era Esteban avisándole que tenía información importante que debía compartir con ella.
--¿Sabes quién es?-- Preguntó interesada
--No conozco a esa mujer, pero seguramente tu si-- Respondió
--No tengo ninguna reunión ahora-- Aquello fue suficiente para que su amigo se pusiera en marcha para reunirse con ella en la empresa
La secretaria de la CEO recibió la orden de hacer pasar directamente al amigo de su jefa y luego retirarse. Ella no necesitaba que la conversación confidencial pudiese filtrarse. Además, esa empleada era una que encabezaba la pequeñísima lista de sospechosos.
Cuando el hombre llegó, los empleados ya comenzaban a juntar sus pertenencias para irse a casa. Faltaban pocos minutos para que su horario se cumpliera.
Victoria tomó su bolso, ajustó la desgastada correa sobre su hombro, apagó su computador y salió. Llegó a su apartamento con ilusión renovada. En esa semana el equipo editorial le enviaría opciones de portadas para su manuscrito y ella tendría que escoger una. Ella no sabía que Christina Jonas tenía su nombre como una sentencia junto a una factura que la señalaba como culpable.
ahora se va hacer la ardida 😡😡 ojalá no se dejen al chantaje de esta