¡¡Aviso, Novela En Emisión!! Cuando aparezcan las letras en amarillo END. Es porqué ya se encontrará completa. Gracias desde ya.
Conoce más de ellos en el primer libro. Titulado: La esposa del duque.
Tras la muerte de Karelin, el emperador Will se convirtió en un hombre deseado.
Tras pasar un tiempo prudente, la corte solicitó nuevamente que el emperador contrajera matrimonio. Un emperador no debe gobernar solo, por lo tanto deberá contraer nupcias.
Pero eso no es todo. Tras una aventura con la duquesa Eliza, Will comenzó a sentir algo por ella, pero "por el que dirán" decidieron alejarse. Pero su atracción no terminó; tras la muerte de Karelin, Will y Eliza se volvieron a unir, pero esta vez el hijo de Eliza no acepta esa relación. Por amor a su hijo Eliza decide ponerle fin.
¿Podrán estar juntos o simplemente tendrán encuentros? ¿El emperador elegirá a la dama correcta para casarse? ¿Qué hará Eliza? ¿Reconocerá sus sentimientos o simplemente dejara ir a Will para siempre?
NovelToon tiene autorización de Sharon Güillen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3 Ahora estamos en familia
Wll
Frustrado, me sirvo un coñac. Si no quiere que la busque... pues no la buscaré más. Sus palabras me enojaron y, si quiere complacer a su hijito, pues que lo haga.
Subo a mi despacho y paso toda la tarde ahí hasta que me interrumpen.
—¿Quién es? —pregunto viendo por mi ventana.
—¡Con su permiso, emperador, le han traído esta carta!
Volteo a verlo y la tomo; es de mi hija.
—¡Gracias, ya puedes irte!
Él asiente y se marcha. Destapo la carta y comienzo a leerla: "Padre, tendremos un almuerzo este fin de semana, me gustaría que estés presente y..."
No termino de leer la carta. Claro, será un almuerzo familiar y ahí se encontrará Eliza... o creo que no; es buena evitándome, estoy seguro de que no estará. Me siento y respiro profundo. Me pongo de pie y salgo de mi despacho, hago mi respectivo recorrido en el palacio y llego justo a la habitación donde pasé tardes intensas con Eliza.
Flashback
—¡Para, Will, no me gustan las cosquillas!
—Desnuda te ves... tan apetitosa.
—¡Debo irme o alguien nos descubrirá!
—¡Quédate otro rato más!
—¡No, pero puedes llegar mañana!
—¡Duquesa, con gusto!
Fin del flashback
Me siento en la cama y restriego mi rostro con ambas manos. Bueno, es tiempo de sacarme a Eliza de la cabeza. Karelin me hizo muchos dramas y recuerdo que durante el tiempo que Ciro estaba fuera tuvimos nuestra última despedida en el palacio de Eliza. Karelin vio aruñones y me amenazó con matarse. Santos cielos, esa mujer estaba loca y yo ciego.
Salgo de la habitación y la cierro. Si Eliza quiere que no la busque más... pues no la buscaré o, al menos, me lo propondré.
Fin de semana
Voy de camino hacia el palacio y no sé por qué rayos voy, pero recuerdo que por la celebración del nacimiento del pequeño Ciro no tuvimos tiempo de compartir en familia. Bajo del carruaje al llegar al palacio de mi hija e ingreso; ella sale a recibirme.
—¡Padre, qué alegre verte! —sale con el pequeño Ciro en brazos. ¿Por qué le puso ese nombre?
—¡Mi hermosa duquesa, mírate nada más, cada día te pareces más a tu madre!
—¡Gracias, papá!
—¿Y cómo está mi hermoso nieto? —Eloíse me da al pequeño duque en brazos.
—¡Comelón y dormilón!
—¡Espérate unos meses, desearás que duerma! —Ambos reímos e ingresamos al palacio. —¿Tú cómo estás? No hemos podido hablar desde la muerte de... ya sabes.
Respiro profundo.
—¡Pues déjame decirte que me siento en paz y tranquilo! Todo lo que hizo esa mujer... fue una desgraciada y no la extraño. —Volteo a ver a mi hija y, sujetando a mi nieto, acaricio su bello rostro—. ¡No me alcanzará la vida para pedirte perdón, mi Eloíse!
Ella sujeta mi mano y sonríe levemente.
—¡No te preocupes, padre, entiendo que ella te tenía ciego!
—¡Y estúpido!
—¡No lo quería decir, pero gracias por decirlo tú! —Ambos reímos.
—¡Te amo, hija, y perdóname! —digo besando su frente.
—¡También te amo, papá!
—¡El remordimiento siempre pesa! —habla Ciro a mi espalda.
Respiro profundo.
—¡Qué gusto verte, Ciro! —hablo con seriedad.
—¡El almuerzo está servido! —habla él besando a Eloíse en los labios.
Aunque Ciro me saca de mis casillas, es un buen hombre y cuida bien de mi hija; mejor de lo que yo lo pude hacer. Nos dirigimos al comedor y una risa hace que el corazón se me acelere.
Tengo en brazos a mi nieto y nuestras miradas se encuentran. Quedo... quedo hipnotizado con lo que veo. Creo que el rojo será mi color favorito desde ahora. Trae un vestido rojo, con el busto bastante pronunciado, el cabello suelto y no sé qué hizo, pero ya no veo las marcas que le hice; claro que tuvo toda la semana para borrarlas. Aparta la vista rápidamente y esa mujer de vestido rojo me traerá mal toda la tarde.
—¡Padre, ella es Margaret, la madre de la duquesa Eliza!
"Mi suegra", pienso para mis adentros.
—¡Hasta que conozco al padre de nuestra querida Eloíse! Déjeme decirle que es un hombre atractivo.
Sonrío con coquetería.
—Usted es la madre de la duquesa Eliza... la belleza es sin duda algo que no se puede guardar. Eso se debe expresar, así que, con todo el respeto que se merece, ¡es una dama muy hermosa!
—¡Ya me ganaste, Will! ¿Puedo llamarte por tu nombre?
—Usted me puede llamarme como quiera.
—¡Me agradas, Will!
Asiento y mis ojos se desvían a esos hermosos senos que veo. Eliza lo nota, ya que cambia de colores.
—¡Duquesa Eliza! —hablo y me acerco a ella; sin su permiso sujeto su mano y ella da un pequeño brinco.
—¡Emperador! —habla como si hace unos días no hubiéramos estado sudando y respirando el mismo aire. Beso su mano.
—¡Tú estás soltera, Eliza, y este galán...!
—¡Es muy joven para mí! —responde Eliza rápidamente y sonrío de lado. Claro que eso no decía hace unos días; solo gemía alto mi nombre.
—Cuéntanos, abuela, ¿qué tal tu viaje? —habla Ciro cambiando el tema.
La suegra comienza a contar que se enojó con su esposo y pienso: "también tengo un suegro".
—¡Tu abuelo es un terco! No quiso aceptar que tuve la razón, así que para no andar con pataletas decidí venirme antes que él.
Eliza comienza a reír y recuerdo que esa risa fue la que movió mi mundo.
—¡Madre, tú eres mala!
—¡Tu padre se lo merece por terco! —habla la madre de Eliza.
Observo cómo ríe; cada gesto, cada movimiento los observo como si pasaran lentamente. Veo la comisura de sus labios y es que... esos labios los he besado y son tan apetitosos. Me encuentro frente a ellas: la madre de Eliza está a su derecha y Eliza a la izquierda. Ciro está frente a todos, en el asiento principal, Eloíse se encuentra al lado y yo me encuentro a su derecha. Agradezco estar cerca de Eliza, mejor dicho, estamos frente a frente. Sé que me está evitando, pero le cuesta y lo sé.
—¿Pero sí vendrá el abuelo? —pregunta Ciro.
—¡Sí, no tardará en aparecer!
Todos ríen por las ocurrencias de "mi suegra", hasta yo, que no entiendo por qué ya la nombré "mi suegra". Eliza toma un sorbo de vino y nuestras miradas se encuentran; rápidamente mira a otro lado. Sonrío y finjo que se me cae la servilleta. Observo sus pies; tiene una pierna cruzada. Antes de recoger la servilleta, sujeto su pierna y da un pequeño brinco; me incorporo, pero no se la suelto. La poso en mi regazo, corro la silla más adentro y ella me observa con ojos de "te mataré".
—Ciro, me alegra que no has vuelto a ir a la guerra; después de la muerte del rey todo se calmó.
Finjo como si nada pasara y acaricio su pierna lentamente. Intenta apartarla, pero es lista y sabe que si hace tanto forcejeo lo notarán.
—Sí, eso nos tiene con calma; no pienso dejar a mi amada esposa con mis hijos —responde Ciro besando la frente de Eloíse.
Sonrío como si nada pasara, pero debajo de la mesa bajo la media de su pierna y la acaricio muy lento. La observo con disimulo y está roja.
—¡Me alegra que tengas una buena mujer a tu lado, hijo! —le habla la madre de Eliza a Ciro.
Observo cómo Eliza se toma el vino de un sorbo.
—¡Hija, el vino se toma despacio! —la reprende Margaret.
—¡Es que sentí que se me atoró algo en la garganta! —lo dice y me observa con coraje. Intenta retirar la pierna y la sujeto con fuerza.
—¡Siempre que comes algo rápido se te atora! —digo sin verla y metiendo un pedazo de queso a mi boca.
Ciro me observa con el ceño fruncido y Eloíse toma agua con los ojos abiertos. La madre de Eliza ríe y toma un sorbo de su copa.
—¡Al parecer tuteas a mi hija, eso quiere decir que no son tan lejanos!
—¡Es porque somos familia, es el padre de mi hermosa nuera! —habla ella fingiendo como si no nos hubiéramos acostado muchas veces.
—¡Eso es cierto, nos tuteamos solo cuando estamos en familia! Luego de eso... actuamos como lo que somos: duquesa y emperador.
Ciro me ve mal; él sabe todo lo que sucedió entre los dos. La madre de Eliza me observa y sonríe con picardía, como si supiera algún secreto.
—¡Claro, cuando están en confianza! —responde Margaret.
—¡Así es! —respondo.
Acaricio su pierna aún más suave; la mueve, pero mis dedos la desconcentran.
—¡Bueno, pediré el postre! —habla Ciro fuerte y nos fulmina con la mirada. Yo lo ignoro.
Margaret me observa y sonríe, negando con la cabeza. Ella le habla a Ciro y Eloíse presta atención, y entre dientes puedo leer los labios de Eliza que me dicen: "Suéltame". Hago como si no entiendo y observo el ambiente. Hago como si recogeré algo; eso me da la oportunidad de estirar mi mano y tocar su muslo. No imagino cómo estará más arriba. Me incorporo y, lo que quería: Eliza vuelve a servirse vino y a tomarlo de un sorbo. Tiene el rostro rojo y sonrío de lado.
—Pasemos a la sala a tomar el té y a comer el postre favorito de Ciro —habla Eloíse animada.
Es una lástima. Ahí suelto su pierna, pero no sin darle una delicada caricia. Nos ponemos de pie y trato de ocultar el bulto que se me remarca.
—¡Puedes no ser tan obvio al ver a la madre de Ciro! —habla Eloíse solo para mí.
—¡No sé de qué hablas!
—¡Papá, lo sabes bien!
—Está bien, me controlaré por ti.
Eloíse sonríe y nos encaminamos a la sala de estar. Al parecer Eliza no quiere estar cerca de mí, ya que se sienta cerca de su madre y Eloíse está a su lado. Me siento frente a ellas; con descaro veo sus senos, los recorro lentamente, luego la veo a los ojos y ella me fulmina con la mirada. Aparto mi vista cuando ingresa Ciro junto a...
—¡Tu madre es muy mala conmigo! —habla un hombre canoso.
—¡Will, él es Saúl, mi esposo! —habla Margaret.
Conque él es el suegro.
—Mucho gusto...
—Duque Saúl, pero puedes llamarme Saúl.
—Mucho gusto, duque.
—El gusto es mío, emperador. He escuchado hablar mucho de usted.
—¡Espero que cosas buenas!
—De todo se escucha, emperador.
—Llámeme Will.
—¡Estamos en confianza entonces!
—¡Ahora estamos en familia! —hablo viendo a Eliza con disimulo.
Sin duda estás dejando todo claro con Diana si ella ilusiona es xq quiere
Will aquí hay muchas lectoras que quieren estar en el lugar de Eliza
No quiero ni imaginar que si como la piensa podría tomar pensar en tomar malas decisiones x despecho
Y usted solita está arrojando a Will a brazos de Diana
Que es multifuncional
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.Pars poner en claro tus sentimientos no era necesario viajar con Fernando suerte x que la vas a necesitar
Es injusto que el padre de ella utilice cuentos viejos para darle más a 🪽 a don tonto que ya le dijieron que lo ven como amigo
El que no escucha consejos no llega a ser sabio después no te lamentes Eliza x no tomar buenas decisiones
gracias por el capítulo me gusta el personaje de la duquesa obvio de la madre muy centrada no tiene pelos en la 😛
💍