Lina y Mateo
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Capítulo 4
Lina
Debo admitir que pasé toda la noche llorando sintiéndome estúpida, me había montado en aquella camioneta y le había pedido al chofer que me trajera a casa.
Una parte de mí esperaba que él viniese por mí que me impidiera irme del lugar pero no, él se quedó con ella. ¿Qué se supone que estaba esperando de él? ¡Ellos estaban juntos! Lloré toda la noche sintiéndome la más grande idiota del mundo, no entiendo por qué me siento así.
Escuché la puerta sonar, lo que me hizo saber que mis padres ya estaban abajo desayunando, Mi madre tenía una regla, todos desayunamos juntos, decía que eso mantenía a la familia unida.
— Niña Lina ¿Está lista?— Preguntó
mi nana.
— Ya bajo, por favor dile a mis padres que me den 5 minutos — Le dije mientras me levantaba de la cama.
Si me hubiese levantado más temprano y no hubiese llorado tanto seguramente hubiese tenido tiempo para arreglarme un poco antes de bajar y comer con mis padres.
¿Qué se supone iba a decir al bajar? Me sentía patética.
Solo fui al baño cepillé mis dientes peiné un poco mi cabello, y decidí bajar en pijama para no hacerlos esperar más. Algo me decía que tendría una conversación con mis padre el día de hoy, seguramente iban a reñirme por a verme venido sola anoche pero sinceramente no era algo que me importara.
Una vez estuve abajo grité cuando ví a un integrante más en nuestra mesa, sus ojos ya estaban puestos en mí y el grito hizo que todos voltearan a mirar.
¡Mierda!
¿Que diablos hacia el alfa Mateo en mi comedor?
Se supone que en los desayunos solo está la familia
— ¡Hija!— Mi madre se levantó tenía una sonrisa en su rostro mientras mis hermanos me miraban de forma burlona, Mateo por otro lado tenía una pequeña sonrisa en el rostro que trataba de disimular.
¿Ya mencioné lo guapo que es? ¡Diablos! ¿Porque me siento así con respecto a él? No tengo un lobo por lo tanto no debería sentir nada por el.
— Disculpen, no sabía que había alguien externo a la familia, iré a colocarme algo más presentable — Dije mientras intentaba subir las escaleras.
Al menos mi pijama me cubría toda, consistía de un mono de color blanco bastante suelto y una camisa manga larga y ancha junto a mis pantuflas nada serías, daba gracias a la luna que pensé en peinarme y lavar mis dientes.
— No te preocupes, ven desayuna no quiero que comas frío después — Hablo Mateo.
— Ven mi amor —Quise asesinar a mi padre por no apoyarme.
No tuve de otra que acercarme al comedor, me senté en el único puesto vacío, junto a Mateo ¿Acaso estaban haciendo esto a propósito? Todavía no entiendo que hace aquí.
— Lo mismo de siempre niña Lina?—
Preguntó mi Nana asentí, ella me sonrió para luego colocar mi desayuno frente a mí.
— Gracias por su explicación alfa Mateo, déjeme decirle que lo entiendo — Dijo Lucas cuando el silencio se hizo presente en el comedor.
Liam me tiraba miradas entendía que quería decirme algo pero no estaba entendiendo que.
— Era mi deber venir hablar yo mismo contigo, disculpa que hable primero con tu padre pero es que él aún es el alfa.
— Al menos ya mi novio se ve mejor — Dijo Alexia con una sonrisa en su rostro.
Ella era muy dulce y le brindaba sonrisas a Mateo, yo por otro lado me sentía muy incómoda, no podía comer porque el hambre se me había esfumado.
— Atractivo nunca va hacer, lo siento la belleza sin duda la acaparamos Lina y yo— Dijo Liam soltando una carcajada.
— Basta Liam!— Exclamó mi padre
visiblemente avergonzado.
Le dió una mirada a Mateo pero este solo sonreí al igual que yo, mi hermano había aligerado el momento con sus bromas.
— Lo siento papá — Dijo mi hermano sin realmente sentirlo.
— Estoy de acuerdo con su hijo Lionel— Me sonrojé.
— Bueno, debo irme pero gracias por la invitación— Dijo una muy seria Alexia, beso los labios de Lucas y se fue dejando su plato intacto, quizás estaba apurada.
— Yo creo que también me voy — Está vez fue Lucas el que hablo.
— Lina podríamos hablar?— Preguntó el gran alpha Mateo
¡No!
No quiero hablar contigo no, tengo nada que hablar contigo.
— Si, pero iré a cambiarme primero— Me levanté y traté de subir con toda la calma que pude las escaleras pero realmente quería salir corriendo escaleras arriba, una vez que estuve en mi habitación fui al clóset ¿Qué se supone que debía ponerme para tener una conversación con Mateo?
¿Me pregunto qué es lo que me va a decir? ¿Acaso lo que yo ya se? Suspiré.
Tomé un pantalón algo ancho y una camisa color azul, decidí que unas sandalias estaban bien para mí. Me maquillé solo un poco, amarre mi cabello en una cola de caballo y luego solo baje. El comedor ya estaba vacío así que camine hasta el salón, esperaba que el estuviera ahí.
— Disculpa que te haya hecho esperar — Dije mientras tomaba asiento a su lado.
— No pasa nada, la espera siempre vale la pena si se trata de ti.
No sé que quería hacer si doblar los ojos o sonrojarme.
— ¿Que es lo que quieres hablar conmigo?— Pregunté.
— Podemos salir a caminar?— Asentí nos levantamos y salimos de casa.
Esta manada era muchísimo más pequeña que la de él pero tenía todo lo necesario para que viviéramos felices. La naturaleza como en todas las manadas era la dueña.
— Buenos días Srita Lina — Dijo un habitante al pasar aún lado nuestro, le sonreí.
— Te escucho — Me sentía ansiosa.
— Sabías que puedo sentir tus emociones?— Preguntó con una pequeña sonrisa
¿Acaso esta jugando conmigo? ¿Eso le parece gracioso?
—¿ Vienes a rechazarme?— Me atreví a preguntar
El miedo era dueño de mi cuerpo, claro que rogaba porque dijera que no, pero una parte de mí entendería si decía que sí, después de todo yo solo era una humana ¿Que podía ofrecerle yo? Respiré profundo lista para su respuesta.