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La trampa de la Duquesa

La trampa de la Duquesa

Status: Terminada
Genre:Fantasía / Timetravel / Reencarnación / Mundo mágico / Completas
Popularitas:321.5k
Nilai: 4.8
nombre de autor: hofi03

Anastasia Starling era una asesina de élite, la número uno de su mundo. Hasta que la traición de su persona de confianza le costó la vida.

Pero la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, descubre que ha transmigrado al cuerpo de una joven noble huérfana: débil, cobarde y despreciada por todos. Una mujer convertida en sacrificio político por orden del Rey Felix, obligada a casarse con el hombre más temido del continente: Alessandro Magnus, el Gran Duque apodado el Ángel de la Muerte de Sangre Fría.

Un esposo que, según los rumores, no duda en cortar la cabeza de quien le desagrade.

Cualquier otra mujer temblaría de terror. Anastasia sonríe.

Porque dentro de su alma conserva un arsenal moderno —dagas de titanio, pistolas, granadas— almacenado en un misterioso espacio dimensional. Y décadas de experiencia como la asesina más letal de su era.

Lo que nadie espera es que esta "esposa sumisa" mate a veinte asesinos la noche de su boda, desarme conspiraciones políticas con la misma facilidad con la que prepara el té, y provoque al temible Gran Duque hasta hacerlo perder la compostura con una sola caricia.

Anastasia no vino a ser la pieza de ajedrez de nadie.

Vino a voltear el tablero.

Entre batallas sangrientas, intrigas palaciegas y una tensión romántica que arde con cada encuentro, Anastasia y Alessandro descubrirán que la línea entre el depredador y la presa nunca estuvo donde creían.

NovelToon tiene autorización de hofi03 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

SENTADA EN EL REGAZO DEL ESPOSO

—¿Ah, sí? ¿No dijiste esta tarde que tu resistencia era mucho más fuerte de lo que yo pudiera imaginar? —replicó Anastasia, enarcando una ceja en gesto desafiante.

—¿Y qué tal así? ¿Tu resistencia sigue siendo fuerte, esposo mío? —preguntó Anastasia mientras se sentaba en el regazo de Alessandro.

Alessandro sintió que todo su cuerpo se paralizaba. Él, que habitualmente mantenía el control absoluto en el campo de batalla, de pronto se quedó sin fuerzas.

—¿Q-qué estás haciendo, Anastasia? Bájate de mi regazo ahora mismo —siseó Alessandro; su voz sonaba grave y ronca.

—¿Y si no quiero? —dijo Anastasia, entrelazando los brazos alrededor del cuello de Alessandro.

La respiración de Alessandro se volvió pesada; su nuez de Adán subía y bajaba visiblemente.

El hombre siseó con los dientes apretados y apretó con suavidad la cintura de Anastasia.

—No pongas a prueba mi paciencia, Anastasia Magnus… —susurró Alessandro con voz queda.

Anastasia esbozó una sonrisa ladina al ver el rostro enrojecido de Alessandro.

—Estás demasiado tenso, cariño… —le susurró Anastasia a propósito, con su voz más seductora.

Alessandro dejó de responder con palabras. Sus manos apretaron con más fuerza la cintura de Anastasia, atrayendo el cuerpo de la mujer hasta que no quedó el menor espacio entre ambos. Su mirada, antes lánguida, se transformó en algo afilado y ardiente; sus ojos se clavaron directamente en las pupilas azules de Anastasia, que centelleaban con un brillo de victoria.

—Eres una mujer verdaderamente peligrosa, Anastasia —susurró Alessandro; su voz sonó profundamente baja.

Alessandro inclinó el rostro hacia ella, acortando la distancia hasta que las puntas de sus narices se rozaron, y exhaló un aliento cálido y agitado sobre la piel de Anastasia.

Anastasia no se acobardó en lo más mínimo; al contrario, estrechó aún más el abrazo alrededor del cuello de Alessandro y dejó que sus dedos jugaran entre el cabello de la nuca del hombre.

—No soy peligrosa, Ale. Simplemente sé lo que quiero, y en este momento quiero que mi esposo deje de pensar en esos asuntos políticos tan aburridos —replicó Anastasia; sus labios dibujaron una sonrisa sutil absolutamente cautivadora.

Anastasia movió el cuerpo deliberadamente, apenas un poco, y la respiración de Alessandro se cortó al instante.

—Maldición —masculló Alessandro en voz baja, conteniendo la oleada de deseo que le incendiaba las entrañas.

Alessandro cerró los ojos un momento, intentando reunir los últimos vestigios de cordura que estaban a punto de salir volando, arrastrados por el aroma de la lavanda que lo tranquilizaba, fundido con la fragancia embriagadora del cuerpo de Anastasia.

—Bájate ahora, Anastasia, o no te dejaré salir de esta habitación hasta el amanecer —la amenazó Alessandro, aunque el tono de su voz no sonó en absoluto como una amenaza, sino como una promesa que aceleraba el corazón.

Anastasia dejó escapar una risa breve, cristalina y caprichosa, que resonó en los oídos del Gran Duque.

—¿Me amenazas? ¿Estando sentada sobre tu propio regazo, honorable Gran Duque? —lo provocó Anastasia, ignorando deliberadamente la advertencia de su esposo.

Anastasia acercó el rostro todavía más, hasta que sus labios estuvieron a punto de chocar, y Alessandro pudo sentir la tibieza del aliento de su esposa, dulce y fragante.

—Además, ¿no es este tu despacho? Los caballeros de afuera podrían escucharlo si te propasas —añadió Anastasia en un tono burlón que resultaba tremendamente seductor.

Alessandro resopló; una sonrisa ladina, cargada de desafío, se dibujó en su rostro atractivo.

—Son caballeros Magnus leales, Anastasia. Saben perfectamente cuándo deben volverse repentinamente sordos y ciegos —respondió Alessandro. Su mano ascendió con lentitud desde la cintura de Anastasia y acarició la espalda de la mujer por debajo de la fina tela de su camisón.

El contacto de la mano grande y cálida de Alessandro sobre su espalda hizo que Anastasia se estremeciera levemente; una sensación desconocida pero placentera le recorrió todo el cuerpo.

—Vaya, ¿así que traes mujeres aquí tan a menudo que tus caballeros ya se acostumbraron a quedarse sordos? —preguntó Anastasia, fingiendo un mohín de fastidio mientras alejaba ligeramente el rostro.

Alessandro soltó una risita queda, una carcajada que rara vez brotaba de la boca del Ángel de la Muerte y que en ese momento sonaba completamente libre y genuina.

—No inventes cosas. Tú eres la primera y la única mujer que se ha atrevido a poner de cabeza mi despacho, e incluso a sentarse en mi regazo de esta manera —respondió Alessandro con honestidad; sus ojos contemplaban a Anastasia con una mirada que se ablandaba, una mirada que jamás le había mostrado a nadie.

Al escuchar aquella respuesta, el ego de Anastasia como mujer moderna e inteligente se disparó por las nubes.

—Más vale que sea así, porque si hubiera otra mujer, te aseguro que esta vela de aromaterapia se convertiría en una vela envenenada que te haría dormir para siempre —lo amenazó Anastasia, aunque con un tono juguetón que resultaba encantador.

Anastasia apoyó su frente contra la de Alessandro, disfrutando de la repentina intimidad que se había edificado entre ambos aquella noche.

—Eres verdaderamente extraordinaria, Anastasia. Puedes hacer que me sienta profundamente tranquilo y terriblemente atormentado al mismo tiempo —susurró Alessandro, mientras sus dedos apartaban con delicadeza un mechón de cabello que cubría la mejilla de Anastasia.

Alessandro inhaló profundamente el aroma a lavanda que aún emanaba con intensidad del cuerpo de Anastasia, sintiendo cómo el peso aplastante en su cabeza se evaporaba lentamente hacia la nada.

—Es porque piensas demasiado, Ale. Ahora cierra los ojos y simplemente disfruta —ordenó Anastasia con dulzura; su voz se transformó en un arrullo sereno, sumamente reconfortante al oído.

Anastasia volvió a mover los dedos, aplicando masajes ligeros y breves en las sienes de Alessandro, ayudando a su esposo a relajarse por completo y a soltar hasta la última gota de tensión.

El suave masaje de Anastasia en las sienes de Alessandro descendió gradualmente hacia la mandíbula firme del hombre, y luego volvió a subir hacia la frente con un ritmo acompasado.

—¿Qué tal? ¿Ya sientes la cabeza más ligera? —preguntó Anastasia en un susurro, sin querer romper la calma que comenzaba a apoderarse de la habitación.

Anastasia contempló el rostro de Alessandro desde esa distancia ínfima, admirando las facciones esculpidas de su esposo, que lucían extraordinariamente apuestas bajo la tenue luz de las velas.

—Hmm… —Alessandro apenas emitió un murmullo como respuesta; sus ojos permanecían firmemente cerrados, entregado por completo al disfrute de cada caricia de las manos cálidas de Anastasia, que se sentían como magia sobre su cabeza.

Alessandro reclinó la cabeza por completo sobre el hombro de Anastasia, permitiendo que aquella mujer tomara el control de su cuerpo por primera vez en toda su vida.

—Vaya consentido. Dice ser el Gran Duque al que todos temen en el campo de batalla, pero con un simple masaje se vuelve manso al instante —dijo Anastasia en tono burlón, acompañado de una risita ahogada.

Aunque su boca se burlaba, los movimientos de sus manos se tornaron aún más delicados; se desplazaron al área detrás de las orejas de Alessandro, masajeando los puntos neurálgicos con la presión exacta.

Alessandro abrió un solo ojo y observó a Anastasia con una mirada soñolienta, cargada de deseo y del sopor que comenzaba a invadirlo.

—No me provoques a morder esos labios dulces, Anastasia —dijo Alessandro; su voz sonaba cada vez más pesada, ronca y colmada de satisfacción.

Alessandro volvió a cerrar los ojos, disfrutando de una sensación de relajación que no había experimentado en años.

—Nada de esto es gratis, Ale, y tampoco se puede obtener solo con el rescate de la cabeza de ese príncipe idiota —respondió Anastasia; sus labios hicieron un mohín travieso al ver a Alessandro tan rendido.

Anastasia detuvo el masaje en el rostro y deslizó ambas manos bajo el cabello negro de Alessandro, masajeando el cuero cabelludo del hombre con movimientos circulares que le arrancaron un largo suspiro involuntario.

1
Elba Lucia Gomez
empalagosos😝😝😝😝
yudith del carmen betancourrt abanes
Anastasia está buscando lo que no se te ha perdido este duque te va pega contra el muro contra la pared
yudith del carmen betancourrt abanes
me encantan los personajes muy bueno tienen buena narración tienes buena imaginación parece elenco que pusiste en esta novela de la época me encanta mucho las historias de época es muy muy muy bueno en verdad Dios te cuide sigue adelante te deseo lo mejor de lo mejor en tu futuro que sigas escribiendo y que tenga muchos éxitos en tus otras historias
yudith del carmen betancourrt abanes
té felicito escritora muy interesante historia me encanta
yudith del carmen betancourrt abanes
jajajaja cuando estés junto 😂😂😂😂
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Excelente
yudith del carmen betancourrt abanes
éstos dos son únicos me encanta
Josseline Palma
🌺🌺
Maru Parera
que amor !!
Maru Parera
eso es mi reina, a tomar el toro por sus astas 🔥🔥🔥
Maru Parera
así Anastasia dale duró contra el muro 🤭🤭🤣🤣🔥🔥
yudith del carmen betancourrt abanes
está Nina entró en el entrenamiento 🤣
yudith del carmen betancourrt abanes
está Nina entró en el entrenamiento 🤣
Maru Parera
yo quiero acción, quiero que se den duró contra el muro y macizo contra el piso, como rata en balde o como cajón que no cierra 🔥🔥🔥🔥
Limaesfra🍾🥂🌟
Maravillosa historia creativa y atrapante...Exitos🍾🥂
Limaesfra🍾🥂🌟
Excelente historia, gracias por compartirla completa. 👏👏👏👏
Araceli Lara
por fin encuentra a alguien semejante y es la esposa.. gran sorpresa
Araceli Lara
alerta para conocer al duque y la física entre ellos
Araceli Lara
me encanta las mujeres con decision
Stefania Tonche
me encanto
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