Yuri Romanov está acostumbrado a defender su libertad a toda costa Sin embargo, una trampa legal lo acorrala y lo obliga a tomar la única salida posible mudarse al penthouse de Dmitry Sokolov, el magnate más frío, metódico e implacable del mundo corporativo dmitry no tolera el desorden y pretende controlar cada segundo de la vida de Yuri bajo un contrato con reglas estrictas lo que no sabe es que Yuri no piensa ceder sin luchar entre provocaciones, miradas cargadas de tensión y un choque de egos imparable, la convivencia forzada amenaza con cruzar una línea de la que ninguno podrá regresar
Nota para el lector: Esta obra contiene una relación de rivales a amantes (enemies to lovers) con dinámicas de poder estrictas, choque de personalidades y desacuerdos constantes antes de llegar al desarrollo afectivo si disfrutas de las historias con alta tensión, sarcasmo y secretos por descubrir, ¡bienvenido a Bajo las Reglas!
18+, ⚠️No denunciar. espero les guste 💝
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En la Piel del modelo
El frío de la tarde se colaba por los ventanales del taller cuando Dmitry regresó, guardando el teléfono en el bolsillo del abrigo
Sus ojos oscuros recorrieron el espacio en silencio hasta fijarse de nuevo en Yuri, quien permanecía junto al maniquí de costura ajustando los últimos detalles del dobladillo
—El modelo que contratamos para las pruebas se retrasó en el tráfico de la ciudad —declaró Dmitry con tono helado y autoritario, deteniéndose a solo dos pasos de la mesa de trabajo
—No vamos a perder dos horas esperándolo
Yuri alzó la cabeza, soltando el alfiler que sostenía entre los dedos
—¿Y qué sugieres, Sokolov? ¿Que le tomemos fotos sobre el maniquí de madera? Pierde la caída natural del hombro
—Póntela tú —ordenó Dmitry de inmediato, sin pestañear
El padre de Yuri dio un paso al frente, frunciendo el ceño
Señor Sokolov, él es el diseñador, no un...
—Es de su misma talla —lo cortó Dmitry sin apartar la mirada de Yuri
—Y la chaqueta fue trazada con sus propias proporciones en mente
Ponte la prenda, Romanov
Necesito ver cómo responde la lana con el movimiento real del cuerpo
Yuri apretó los dientes, sintiendo cómo la ira amenazaba con desbordarse
Sin embargo, ver la firmeza calculadora en el rostro del magnate le hizo cambiar de estrategia No le daría el gusto de parecer intimidado
—Bien —siseó Yuri
Se quitó el chaleco de trabajo y se deslizó dentro de la chaqueta recién ensamblada
La lana de alta calidad se ajustó a su espalda y hombros con una precisión impecable la entretela doble mantenía la solapa erguida sin restarl soltura
Dmitry dio un paso largo hacia él, acortando el espacio de forma drástica
Extendió las manos y, con lentitud exasperante, comenzó a ajustar el botón frontal de la pieza, rozando con los nudillos el abdomen de Yuri a través de la fina tela de la camisa
—Levanta la barbilla —murmuró Dmitry, bajando la voz a un susurro denso que solo Yuri podía escuchar
Yuri obedeció a regañadientes, clavando sus ojos en los del magnate
Dmitry deslizó la palma de la mano por el hombro del diseñador, bajando por el brazo para comprobar la caída de la manga
El contacto era formal en apariencia, pero la presión de sus dedos y el calor de su proximidad enviaban una descarga eléctrica que le erizaba la piel a Yuri
—El talle está perfecto —dijo Dmitry con la voz grave, deteniendo la mano justo en el borde de la cintura de Yuri, sosteniendo el agarre un segundo de más
—Pero la prenda solo cobra vida porque tú la llevas puesta
Yuri sintió que el aire se le atascaba en la garganta
Dio un paso atrás de forma brusca para romper el contacto, alisando la solapa con manos firmes
—La prenda cobró vida por el corte, Sokolov —respondió Yuri, intentando mantener la voz nivelada frente a la mirada atenta de su padre al fondo
—Ahora que ya comprobaste que el prototipo funciona, podemos empacar las muestras
Dmitry insinuó una sonrisa imperceptible, disfrutando del esfuerzo que le tomaba al joven mantener la compostura
—Empaca todo, Romanov
Volvemos al penthouse
Mañana empezamos con los trajes de la línea principal
Yuri se quitó la chaqueta con cuidado, doblándola con delicadeza sobre la mesa de trabajo antes de tomar su abrigo y su maletín
Su padre se acercó a la salida, rodeándolo en un abrazo apretado que olía a hogar y a tela limpia
—Cuídate mucho, hijo —le murmuró al oído, dándole un par de palmaditas firmes en la espalda—No dejes que nada de esto te apague
Si necesitas algo, me llamas sin dudarlo
—Estaré bien, papá
Descansa —respondió Yuri, apretándole el brazo antes de separarse con una sonrisa pequeña pero franca
Se giró hacia la salida y cruzó la puerta de madera La llovizna helada de Moscú le golpeó el rostro en cuanto pisó la acera
Borís ya le sostenía la puerta trasera del sedán negro
Yuri subió al auto, dejando el maletín a un lado y acomodándose en la piel del asiento
Dmitry entró un segundo después por el otro lado, cerrando la puerta con un golpe sordo que dejó al taller y a su padre al otro lado del cristal
El trayecto de vuelta fue silencioso, pero la atmósfera dentro del vehículo no tenía nada de tranquila
La frialdad de la noche moscovita chocaba contra los cristales, mientras en el interior del auto la distancia entre ambos parecía reducirse con cada kilómetro
Yuri mantenía la vista fija en la ventana, sintiendo todavía la presión fantasma de los dedos de Dmitry sobre su cintura
Al llegar al penthouse, el silencio del lugar se sintió casi sofocante
Borís tomó el maletín con las muestras y se retiró en discreción, dejándolos a solas en el imponente recibidor de mármol
Yuri intentó caminar directamente hacia el pasillo de las habitaciones, pero la voz de Dmitry lo detuvo antes de que pudiera dar tres pasos
—No te he dado permiso para retirarte, Romanov
Yuri se giró despacio, encarándolo con los brazos cruzados y la barbilla en alto, negándose a mostrar el más mínimo signo de cansancio
—La jornada en el taller terminó, Sokolov
El prototipo está aprobado y el material empaquetado
No tengo nada más que discutir contigo esta noche
Dmitry caminó hacia él sin prisa, quitándose el reloj de pulsera y dejándolo sobre la mesa de entrada con un chasquido metálico
Se detuvo a escasos centímetros, lo suficientemente cerca como para que Yuri pudiera percibir la calidez de su aliento y el aroma a madera de su loción
—Te equivocas —dijo Dmitry con voz baja, clavando sus ojos oscuros en los del diseñador
—Mañana comenzamos la confección de la línea principal y no voy a tolerar la distracción que vi hoy en tu padre
Estás cruzando límites que no te corresponden, Yuri
—Mi padre solo se preocupa por mí —siseó Yuri, sintiendo cómo el pulso se le aceleraba por la ira y por la sofocante proximidad
—Y no es ninguna distracción
Es el único en esa nave que recuerda que soy un ser humano y no un activo de tu firma
Dmitry alzó una mano y, con una lentitud calculada, sujetó el rostro de Yuri por la mandíbula, obligándolo a sostenerle la mirada
Su pulgar rozó el labio inferior del joven con una presión suave pero posesiva
—Aquí solo importa lo que yo recuerde —susurró Dmitry, acercándose hasta que sus frentes casi se tocaron
—Y lo que veo es a un diseñador brillante que cree que puede luchar contra la corriente
Mañana la exigencia se duplica, Yuri
Asegúrate de estar a la altura
Yuri le apartó la mano de un golpe seco, aunque el ardor del toque permaneció en su piel
—Siempre lo estoy —sentenció Yuri antes de girarse y subir las escaleras a paso firme, sabiendo que la verdadera tormenta apenas estaba por comenzar
Continuará...