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Ya No Te Espero

Ya No Te Espero

Status: En proceso
Genre:Amante arrepentido / Reencuentro / Amor de la infancia
Popularitas:5.4k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

EL MEJOR AMIGO DE MI HERMANO Si el cliché Ella lo amó toda su vida. Él tardó tres años en notar su ausencia. Desde niña, estuvo enamorada del mejor amigo de su hermano. Él siempre formó parte de su vida: conocía a su familia, tenía un lugar en su casa y sabía perfectamente que ella suspiraba por él. Y cuando le prometió que recibiría el mejor regalo de su vida al cumplir dieciocho años, ella creyó que, por fin, sus sentimientos serían correspondidos. Pero aquella noche, durante su propia fiesta de cumpleaños, descubrió que había esperado por el hombre equivocado. Él estaba con otra chica. Una chica que la había humillado durante años y que se aseguró de que ella los encontrara juntos. Esa noche, la niña que soñaba con ser elegida por él se marchó con el corazón destrozado. Tres años después, regresó. Ya no era la adolescente que se sonrojaba cada vez que él la miraba. Ahora era una joven atrevida, segura de sí misma y dispuesta a disfrutar de todo aquello a lo que había renunciado por amor. Seguía siendo dulce, pero había aprendido a no esperar nada de quien nunca supo valorarla. Para ella, él era parte del pasado. Para él, ella seguía siendo la hermanita de su mejor amigo… hasta que comenzó a notar las miradas que otros hombres le dedicaban, las sonrisas que ya no eran para él y la facilidad con la que ella podía marcharse sin siquiera despedirse. Y entonces apareció el problema. El mejor amigo de su hermano estaba empezando a desear a la única mujer que jamás había pensado que podría perder. Pero ¿qué sucede cuando el hombre que te rompió el corazón finalmente quiere conquistarte… y tú ya no estás segura de querer entregárselo otra vez?

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Algo mío

Isabella nunca había imaginado que una palabra tan pequeña pudiera provocarle tantos nervios.

Novio.

Gabriel era su novio.

Lo había dicho en voz alta aquella tarde, y todavía le parecía extraño pensar que, después de tres años de besos, conversaciones interminables y despedidas en aeropuertos, finalmente habían decidido dejar de fingir que lo suyo no tenía importancia.

Estaba sentada en su cama, con el teléfono entre las manos, cuando Camila apareció por videollamada.

—Necesito que me cuentes todo —exigió su amiga apenas Isabella atendió—. Y no me digas que no pasó nada porque tienes esa sonrisa estúpida que te aparece cuando estás enamorada.

—¡Camila!

—¿Qué? ¿Ahora tampoco puedo reconocer una cara de felicidad?

Isabella se acomodó contra las almohadas.

—Gabriel y yo hablamos.

Camila se incorporó de golpe.

—¿Hablaron de verdad o hablaron como ustedes, que pueden besarse durante una hora y después despedirse diciendo que son amigos?

—¡Ya no somos amigos con beneficios!

Camila se quedó inmóvil.

Luego abrió la boca y lanzó un grito que obligó a Isabella a alejar el teléfono de su oído.

—¡POR FIN!

—¡Baja la voz!

—¡No pienso bajar nada! ¡Llevo años esperando este momento!

Isabella no pudo evitar reírse.

—Me pidió que fuera su novia.

—¿Y qué le dijiste?

—Que sí.

Camila se llevó una mano al pecho.

—Estoy viviendo una experiencia histórica.

—Eres una exagerada.

—Y tú estás enamorada.

Isabella dejó de reír por un instante.

Miró hacia la ventana, donde las últimas luces de la tarde se reflejaban en los edificios.

—Creo que sí —admitió—. Pero es diferente a lo que sentía antes.

—¿Diferente cómo?

Isabella pensó un momento antes de responder.

—Con Nicolás, durante mucho tiempo, sentía que tenía que hacer algo para que me mirara. Ser más bonita, más interesante, menos niña… Siempre estaba intentando convertirme en alguien que él pudiera elegir.

Se detuvo, sorprendida de lo fácil que le resultaba hablar de aquello sin sentir que volvía a romperse por dentro.

—Con Gabriel no siento eso. No tengo que convencerlo de que soy suficiente.

Camila dejó de bromear.

—Entonces disfruta, Isa. Te lo mereces.

Isabella sonrió.

Y esta vez no hubo ninguna tristeza escondida detrás de aquella sonrisa.

Dos días después, Mateo organizó una cena familiar.

La excusa oficial era que quería probar un restaurante nuevo. La verdadera razón, según Isabella, era que su hermano se aburría cuando nadie le prestaba atención.

Gabriel fue a buscarla a casa poco antes de las ocho.

Cuando Isabella salió, él la esperaba junto al coche con una pequeña bolsa de papel.

—¿Qué es eso? —preguntó ella.

—Un soborno.

—¿Para qué?

Gabriel le entregó la bolsa.

Dentro había una caja con sus chocolates favoritos.

Isabella levantó la mirada, enternecida.

—¿Cómo sabías que quería estos?

—Porque la última vez que los compraste dijiste que eran los mejores del mundo y después te comiste casi toda la caja.

—¡No me comí toda la caja!

—Me dejaste dos.

—Eso cuenta como compartir.

Gabriel se rio y le abrió la puerta del coche.

—Por supuesto, cariño.

Isabella se detuvo.

Él también.

La palabra había salido de manera natural, pero ambos parecieron darse cuenta al mismo tiempo de lo diferente que sonaba ahora.

—¿Qué? —preguntó Gabriel, divertido.

—Nada.

—¿Te molesta que te llame así?

Isabella negó con la cabeza.

—No. Me gusta.

Gabriel sonrió antes de besarla suavemente.

—Entonces acostúmbrate.

La cena transcurrió entre conversaciones, bromas y las constantes interrupciones de Mateo, quien parecía decidido a examinar a Gabriel como si estuviera evaluando a un futuro socio comercial.

—¿Cuánto tiempo vas a quedarte en la ciudad? —preguntó Mateo.

—Por ahora, varios meses. Tengo algunos asuntos pendientes aquí.

—¿Y después?

Gabriel dejó los cubiertos sobre el plato.

—Después veremos. No quiero prometer algo que todavía no puedo asegurar.

Mateo asintió lentamente.

—Respuesta inteligente.

Isabella puso los ojos en blanco.

—¿Estás entrevistándolo para un puesto de trabajo?

—Estoy conversando.

—Lo estás interrogando.

—Es una conversación muy completa.

Gabriel se rio.

—Está bien, Isa. Si quiere hacerme preguntas, no tengo problema.

Mateo lo observó unos segundos y después sonrió, satisfecho.

—Me caes bien, Gabriel.

—Qué alivio. Estaba a punto de pedirte referencias personales.

Isabella soltó una carcajada.

Y fue entonces cuando su padre, que hasta ese momento había permanecido escuchando la conversación, hizo una pregunta que cambió ligeramente el ambiente.

—¿Ustedes dos están juntos?

Isabella sintió que Gabriel le apretaba suavemente la mano debajo de la mesa.

Podría haber respondido con timidez.

Podría haberlo mirado primero, buscando alguna señal de aprobación.

Pero ya no era aquella muchacha que necesitaba asegurarse de que sus sentimientos fueran bien recibidos.

Sonrió y respondió con absoluta naturalidad:

—Sí, papá. Gabriel es mi novio.

Su madre sonrió de inmediato.

Mateo abrió mucho los ojos.

—Espera. ¿Desde cuándo?

—Desde hace unos días.

—¿Y nadie pensaba decírmelo?

—Acabo de hacerlo.

—¡Soy tu hermano!

—Y yo soy tu hermana. Parece que ambos estamos aprendiendo cosas nuevas.

Gabriel se echó a reír mientras Mateo la señalaba con el tenedor.

—Te estás volviendo insoportable.

—Aprendí del mejor.

La mesa estalló en carcajadas.

Isabella miró a Gabriel y encontró sus ojos puestos en ella.

Él no parecía incómodo por haber sido presentado ante su familia.

Tampoco intentaba presumir de haber conseguido algo que otros hombres no habían logrado.

Simplemente le sonrió, apretó su mano y siguió cenando con ella.

Y a Isabella le gustó descubrir que una relación podía sentirse así.

Sencilla.

Segura.

Sin tener que ganarse el derecho a estar allí.

Aquella noche, mientras Gabriel la acompañaba hasta la puerta de su casa, Isabella se quedó abrazada a él unos segundos más de lo habitual.

—Gracias por hoy —murmuró.

Gabriel le besó la frente.

—¿Por qué?

—Por hacerme sentir cómoda con todo esto.

Él se apartó lo suficiente para mirarla.

—Isa, no tienes que agradecerme por estar contigo.

Ella sonrió y le acarició la mejilla.

—Ya lo sé. Pero quería decírtelo.

Gabriel la besó una vez más antes de despedirse.

Isabella entró en casa con el corazón tranquilo.

No sabía cuánto duraría aquella relación ni qué dificultades encontrarían en el camino. No pretendía idealizar a Gabriel ni imaginar que nunca discutirían.

Pero estaba dispuesta a descubrirlo.

Por elección propia.

Y, aunque todavía no lo sabía, alguien más estaba a punto de descubrir que Isabella había dejado de ser la chica que esperaba una oportunidad.

Nicolás se enteró de la noticia a la mañana siguiente.

No por Mateo.

Ni siquiera por Bruno.

Fue su propia madre quien lo mencionó durante el desayuno, mientras revisaba unos mensajes en su teléfono.

—Me alegro mucho por Isabella. Ese muchacho parece encantador.

Nicolás levantó lentamente la mirada.

—¿Qué muchacho?

Su madre lo observó, extrañada.

—Gabriel, cariño. El novio de Isabella.

El silencio se instaló entre ambos.

Nicolás dejó la taza sobre la mesa con demasiado cuidado.

—¿Son novios?

—Eso me contó tu padre. Al parecer, estuvieron cenando con la familia de Mateo.

Su madre volvió a mirar el teléfono, sin notar cómo había cambiado la expresión de su hijo.

—Se los veía muy felices juntos.

Nicolás asintió.

—Me alegro por ella.

Las palabras salieron correctamente.

Incluso consiguió sonreír.

Pero, cuando su madre abandonó la cocina, aquella sonrisa desapareció.

Apoyó los codos sobre la mesa y se quedó mirando el café.

No había perdido a Isabella aquella mañana.

Ni durante la cena.

Ni siquiera cuando Gabriel la besó en aquella fiesta.

La había perdido mucho antes.

Solo que ahora todo el mundo empezaba a enterarse de que ella había encontrado a alguien más.

Y Nicolás, por fin, estaba obligado a comprender que el mundo no se había detenido a esperarlo.

1
Miriam Colín
Espero que pronto se armé de valor y le pida perdón a Isabella, para que los dos puedan cerrar ese capítulo y sigan adelante con sus vidas sin ninguna cuenta pendiente.
Miriam Colín
Por fin te diste cuenta de lo que perdiste Nicolás y eso era un amor sincero.
Miriam Colín
Hay Nicoĺás pensaste que Isabella siempre iba a estar enamorada de ti y que no importa lo que hicieras ella siempre iba a estar ahí.
Paola Gonzalez
ME ENCANTA!!💙💙
Miriam Colín
Amo a Gabriel , es un gran chico y ama a Isabella sinceramento y no le pidé que deje de ser ella para que alguien la amé.
Miriam Colín
Nicolás por fin se dio cuenta de que Isabella ya lo superó y que ya no tiene ninguna oportunidad.
Miriam Colín
Así es Isa solo mira pa' delante y daté una oportunidad de ser feliz y amar a alguien que te eligé.
Miriam Colín
A mi me gustaría que se de una oportunidad con Gabriel y Nicolás se quedé chiflando en la loma.
Miriam Colín
Lastima Margarito porque Isa va concentrar su tiempo y amor en Gabriel.
Nerida Navas
Es muy interesante la historia, agradecida por ser una de las personas interesadas en este proyecto... aunque no me percaté que, es una novela en proceso... espero no olvidarme pues, tengo esa peculiaridad... já já já já...y, que la concluyan rápido 🙏💐🌹... felicitaciones de antemano, parece una excelente historia 🙏💐🌹
Miriam Colín
Nicolás ahora sabes lo que significa ser ignorado y pudrete maldito cucaracho.
Miriam Colín
Nicolás ahora te toca a ti ser el que esté detrás de ella como un perro faldero.
Miriam Colín
Ahora será Nicolas quién sentira lo que es que alguien te ignoré, sufre maldito cucaracho imbécil.
Miriam Colín
Es un maldito desgraciado, humillarla de esa manera en su casa y lo peor faltarle el respeto a la familia que lo recibio como un hijo.Es una basura de hombre😡.
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