NovelToon NovelToon
El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

El Eco De Un Encuentro (Segunda Parte De "Bertha")

Status: En proceso
Genre:Malentendidos
Popularitas:441
Nilai: 5
nombre de autor: Maria Esther

La emotiva historia de dos gemelos que no sabían la existencia de su padre. Cuando lo conocen muchos sentimientos encontrados se posesionaron de su mente y de su corazón.

NovelToon tiene autorización de Maria Esther para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Luz María, Zoé o Miryam?

No quiero que tengas problemas con mi esposa, solo haz tu trabajo, ¿estamos?

Sí, pero yo no tuve nada que ver, ella me atacó primero, tenía que defenderme, lo siento.

No te preocupes, conozco a mi esposa, a veces se porta así, pero es muy buena persona.

Mm, pues si usted lo dice.

Claro, y por favor, que no se repita, sigue con tu trabajo.

"Luz María", siguió con su trabajo, de reojo miraba a Gisela atareada con la comida.

Marco le habló a Gisela alrededor de las 12, cuando la clientela había bajado un poco.

Ella aun estaba enojada con él por el incidente de la otra noche.

¿Deseas algo?, dijo sin emoción alguna.

Quiero que me expliques qué fue lo que pasó con la señora de la limpieza.

Amor, tú me conoces bien, esa mujer te está engañando, ¿no reconoces a Miryam?, es ella.

Claro que no, esposa mía, nada que ver con Miryam, pero te pido que no te enfrentes a ella, déjala que haga su trabajo.

¿Es todo?, preguntó Gisela, apremiando a Marco.

Sí.

Y cuando Gisela se dio la vuelta para irse, él la detuvo.

Espera, ¿todavía estás enojada conmigo?

No es para menos, me confundiste con Zoé, que no es otra que "Luz María".

¿Cómo dices?, ¿de verdad te sientes bien?

Marco, ¿qué te está pasando?, ¿por qué dudas de mí?, yo nunca te he mentido, ¿por qué lo haría hoy?

No sé, tal vez sientas celos de Luz María o Zoé.

¿Celos?, estás loco, yo sé bien lo que tengo, tú jamás me traicionarías, ¿verdad?, ¿o sí?

Por supuesto que no, yo te respeto como mi esposa que eres.

Con permiso, Gisela se fue a la cocina y siguió con su trabajo.

El resto del día se la pasó de lo más callada.

¿Qué te pasa, Gisela?, le preguntó Santos. ¿Tuviste problemas con Marco?

No te preocupes, no es nada.

Alex intervino, yo también te noto rara. Si quieres, vete, nosotros nos hacemos cargo de la cocina.

Yo opino lo mismo, susurró Santos.

Hazles caso, ve a descansar, dijo Cristina.

Está bien, ahí les encargo.

Gisela se fue a la planta alta, que era donde estaba su cuarto.

Ahí se puso a checar unas fotos pasadas que se había tomado con sus compañeras en un convivio por el cumpleaños de una de ellas.

Miryam estaba ahí, sonriente, como si no debiera nada a nadie.

"Esta mujer cree que nos engaña, sé perfectamente bien quien es ella", pensó Gisela.

Sin proponérselo fue al despacho de Marco, justo para ver a "Luz María" entrar.

Caminó despacio y se puso tras la puerta.

¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta?, preguntó Marco, molesto.

Disculpe, estaba abierto y...

Está bien, ¿qué deseas?

Luz María fue acortando la distancia entre ella y Marco.

Lo que pasa es que quiero pedirle un favor, si no es mucha molestia.

Está bien, ¿de qué se trata?

La mujer iba vestida con un short cortito y una blusa de tirantes que no ocultaba nada a la vista.

¿Me podría llevar a mi casa?, es que no aguanto la espalda, no estoy acostumbrada a hacer limpieza.

Y antes de que Marco pudiera contestar, entró Gisela.

Oye, amor... perdón, pensé que estabas solo.

No te preocupes, pasa, "Luz María" ya se iba, dijo Marco viéndola.

Luz María no supo qué hacer, salió sin decir nada más.

Me puedes decir ¿qué hace esta mujer aquí?, dijo Gisela, ya de por sí molesta, y ahora con esto...

¿Me estás espiando?, casi gritó Marco.

No, y no veo por qué me contestas así.

Perdón, no debí hablarte así.

Acepto tus disculpas, pero no me has contestado.

"Luz María" quiere que la lleve a su casa, le duele la eapalda.

Ya veo, ¿y desde cuándo eres doctor?, ¿qué pretendes con esa piruja?, Gisela estaba incontenible.

Cálmate, amor, ella entró sin avisar, ¿qué quieres que haga?

Poner una línea, ella no tiene por que entrar como Pedro por su casa. Solo es la señora de la limpieza. Ni al caso que venga a verte. Yo no estoy pintada, cualquier cosa, para eso estamos Édgar y yo. O en el último de los casos, Cristina.

¡Ya basta!, con esos celos no vamos a llegar a ninguna parte.

¿Y ahora dices que son celos?, esa tipa no vale más que yo, yo soy una señora.

Entonces, compórtate como tal, y no hagas problemas.

Gisela le lanzó una mirada de pistola a su esposo y se fue a su cuarto. Diez minutos después, Gisela ya había tomado una decisión.

Mandó a Santos por Luz María.

Que venga de inmediato, dijo.

Sí, dijo Santos obedeciendo en el acto.

Rato después, llegó Santos y detrás de él, Luz María.

¿Me mandaste hablar?, dijo Luz María sonriente.

En ningún momento te dije que me tutearas. Estás despedida, desde este momento te vas.

A mí me contrató don Marco, y es el único que puede despedirme.

¿Ah, sí?, pues resulta que yo soy la esposa y dueña de este lugar, así que estás despedida.

Me las vas a pagar, eres un espantapájaros, pobre Marco, tener que aguantar a una mujer como tú.

Luz María salió como bólido, echaba chispas por los ojos.

Antes de salir aventó todo lo que se atravesaba en su camino.

Iba muy molesta por la calle, cuando, de pronto, varias calles más adelante, un hombre maduro la abordó.

Hola, ¿Miryam?

Ella volteó, asustada. No te conozco, déjame en paz.

No tan pronto chiquita, ¿ya se te olvidó cuando venías por placer al antro donde trabajaba?

Insisto en que no te conozco, yo jamás he ido a ningún bar.

Claro que sí, tengo bastantes fotos de todas las mujeres que han visitado mi bar. Y tú eres una de ellas, aunque no quieras aceptarlo.

Déjame en paz, yo no te conozco.

Pero yo sí, aunque tu aspecto es muy diferente, sigues siendo la misma.

¿Qué es lo que quieres?

¿Ves qué fácil?, ¿te acuerdas que un día te fuiste sin pagar?

Está bien, ¿cuánto te debo?, eso no es problema para mí.

No es tanto por el dinero, yo confié en ti, y me pagaste con traición.

Si no es dinero, entonces, ¿que quieres de mí?, dijo Luz María, temerosa.

Quiero que bailes una semana ahí, y luego te desaparezcas para siempre. De lo contrario, todo el mundo sabrá que eres una piruja bien remunerada.

Eso no es verdad, protestó ella.

Claro que sí es verdad, dame tu número, te voy a mandar un video.

Poco después, Luz María recibió un vídeo. Ahí se veía claramente que un hombre muy guapo le bailaba a Luz María (antes Miryam).

Y no trates de esconderte, sé perfectamente bien donde vives y donde trabajas. Y antes de que me preguntes cómo lo he conseguido, te diré que te he investigado. No podrás huir de mí.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play