Hanna es una hermosa chica pelirroja con genuinos ojos color violeta, solitaria por elección. Su único plan a futuro era mantener la beca que había ganado para estudiar su especialización de fotografía avanzada en Corea del Sur y así poder cumplir su sueño, de convertirse en una fotógrafa reconocida. Lo que ella nunca imaginó era lo que tendría que hacer para poder alcanzar su meta.
Sung Hoon Suk es la estrella juvenil Surcoreana del momento, guapo, carismático, talentoso y con una carrera exitosa que subia como la espuma, pero luego de un tiempo desapareció de los escenarios, dejando a sus fanáticas confundidas, y desesperadas.
Pero... Podrán dos seres únicos, en un mundo de iguales, demostrar que el amor está por encima de todo?
Será cierto que las almas que nacieron para amarse pueden traspasar cualquier barrera?.
NovelToon tiene autorización de Ericka Swangon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo veintitrés
Hanna observó que él también se estaba empapando. Finas gotas de lluvia relucían en su cabello negro como la noche. Por alguna razón misteriosa le agradó que él se estuviera mojando su elegante traje por ella.
_ Si me estás provocando para que te monte arrastras en el coche, vas por buen camino_ declaró Sung Hoon.
Sería una gran tozuda si no aprovechaba la oportunidad de que la llevara a su casa, sobre todo teniendo en cuenta las miradas de desaprobación dirigidas a ella cada vez que pasaba por algún lugar concurrido de personas, y además ya estaba comenzando a sentir frío. Así que pasó a su lado sin rosarlo y se subió al coche.
_ No me hables_ le dijo en cuanto se pusieron en marcha.
_ Entonces deja de mirarme de ese modo_ le dijo él bromeando.
Se quitó el saco de su costoso traje de etiqueta, y se lo puso a Hanna sobre los hombros. Ella sintió su calor y el aroma masculino que tanto extrañaba, sorprendiéndose ante lo que la conmovía aquel gesto.
Hanna quería decirle a la cara tantas cosas, pero prefirió guardar silencio, no quería que sus guardaespaldas pensarán que era una mujer histérica y descontrolada, ya había tenido mucho drama por una noche.
_ Pareces asustada_ le dijo él para provocarla.
_ No lo estoy en absoluto_ le respondió ella levantó la barbilla desafiante.
_ Demuéstralo_ le dijo él con voz ronca.
Estaba tan atractivo que Hanna no podía pensar con claridad. El corazón le latía a tal velocidad que pensó que se le iba a salir del pecho. Sintió una oleada creciente de excitación recorrer su cuerpo. Se ruborizó un poco al darse cuenta de cómo Sung Hoon miraba sus pechos erguidos bajo la húmeda tela del vestido.
Él se acercó lentamente como un tigre al acecho de su presa, sin hacer el mínimo ruido por miedo a que su rapiña escuchará su proximidad y saliera huyendo. Aquel gesto tuvo el poder de dejarla paralizada como hipnotizada, fascinada, era incapaz de apartar la vista de aquellos increíbles labios y de la firme línea de su nariz.
_ Casi duele desearte tanto_ dijo_ No creo haber conocido antes está sensación, pero ahora sí.
Se agachó para besarla después.
Hanna no sabía hasta ese momento cuanto extrañaba que la besara así. Automáticamente respondió con la misma voracidad al llamado de aquella boca devoradora y sensual. Se aferró a Sung Hoon, odiándose a la vez por el deseo que crecía dentro de ella.
De repente, todo acabó.
_ Llegamos_ dijo él separándose de ella.
Cuando Hanna ni siquiera se había dado cuenta de que el coche se había detenido. Se sentía tan desorientada que recibió agradecida las frescas gotas de lluvia cuando bajaron del coche.
Creí que me llevarías a mi casa_ dijo Hanna cuando se dio cuenta que estaban en el rascacielos donde vivía Sung Hoon.
_ Nunca dije que te fuera llevar a la tuya_ dijo él irónicamente_ Tenemos muchas cosas que aclarar Hanna y lo sabes.
_ Pero yo no quiero hacerlo_ dijo ella turbada.
Sin embargo lo siguió en silencio hasta el ascensor. No quería montar una escena, y necesitaba calor, los dientes ya comenzaban a castañearle, y estaba temblando tanto que le costaba incluso andar, se sentía terriblemente confusa, mientras las imágenes de lo ocurrido daban vueltas a su alrededor como un torbellino, al recordarlo se sentía casi físicamente enferma, vacía.
Cuando entraron en la estancia Hanna casi se oyó suspirar por la calidez del lugar, el apartamento estaba igual a como lo recordaba, como si nunca se hubiera marchado aquella mañana. Huyendo despavorida de sus sentimientos, y de aquel hombre frente a ella nuevamente.
Sung Hoon se plantó frente a ella, con la mirada fija en el cuerpo tembloroso de la chica, estaban allí de pie en silencio, como dos gladiadores en una contienda, esperando haber quien atacaba primero.
_ Quítate el vestido. Estás temblando Hanna_ le dijo él llenando el silencio con su profunda voz_ No era una proposición indecorosa, era solo una sugerencia lógica.
_ No, gracias estoy bien_ le dijo Hanna retrocediendo.
_ Eres tan testaruda Hanna, pareces un gatito asustado, cada vez que trato de acercarme. Tú te alejas.
_ Eso es una estupidez, hace rato no lo hice_ replicó ella agriamente.
_ Porque no te di oportunidad de hacerlo realmente_ dijo Sung Hoon. Alargó las manos y asió las mangas de su saco, tirando de ella.
_ No!_ suplico ella con los ojos abiertos.
Solo él roce de su cuerpo le resultaba ya tan íntimo, que Sung Hoon sintió que un escalofrío de culpabilidad le recorrió la espina dorsal.
_ Te deseo como no he deseado a ninguna otra mujer en mucho tiempo_ declaró él.
_ Eso incluye a la señorita Eun-Yeong _ soltó la joven presa de frustración_ Quién te debo recordar será "Tu Perfecta Esposa" dentro de poco. Dicho por tu madre hace un momento, en tú recepción de compromiso. Por lo que veo eres un experto en decir mentiras. Te paras en frente de mí con tus palabras dulcificadas y esperas que caía a tus pies.
¿Porqué, autora?