Válindor es un joven de 11 años que aspira a convertirse en caballero para proteger a su reino de cualquier enemigo, sin embargo, no lo tendrá fácil ya que existen varias amenazas en el mundo. ¿Podrá Válindor convertirse en un gran caballero?, acompaña a nuestro joven protagonista y lo descubrirás.
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Capítulo 22: Irving y Lavín
Luego de la intensa batalla entre Vángord y Lavín, Vángord le permite al hechicero que recuerde a la persona más valiosa para él en sus últimos momentos de vida en lugar de matarlo.
Por otra parte, Vángord valora muchísimo la valentía de su estudiante por haberse involucrado en la batalla de su reino, pero este es consciente de que Míldon representa la nueva generación de caballeros de Keréstos y su labor como mentor en estos momentos es preservar la vida de su alumno.
Vángord: Míldon, estoy muy orgulloso de ti, literalmente has salvado mi vida y me has ayudado a derrotar a ese enemigo, además, valoro muchísimo tu disposición combativa, pero quiero que vayas al refugio del reino.
Míldon: ¿Pero por qué?, no, quiero pelear y defender mi reino junto a usted.
Vángord: Míldon, escúchame, entiendo cómo te sientes, sé que quieres defender al reino y eso me enorgullece mucho, pero tú representas la futura generación, debes seguir con vida para que en un futuro estés más preparado y puedas defender nuestro reino aún mejor, así que vamos, te acompañaré al refugio para que llegues a salvo.
Luego de unos segundos de reflexión, Míldon finalmente entiende las palabras de su maestro y se da cuenta de que debe obedecerlo.
Míldon: De acuerdo, iré al refugio.
Vángord: Perfecto, vamos.
Vángord y su pupilo van camino al refugio subterráneo de Keréstos. Mientras tanto, Lavín se encuentra cada vez más cerca de su muerte. Él siente como su vida se apaga lentamente y en estos momentos solo piensa en una cosa, en su querido padre.
Lavín: Papá, ¿nos veremos en el cielo o en el infierno?, bueno... después de todas las atrocidades que hice, dudo mucho que vaya al cielo contigo.
Lavín comienza a recordar su niñez, cuando este tenía apenas 12 años y vivía con su humilde padre en un pequeño pueblito de escasos recuerdos llamado "Rapáz". Rapáz es un pueblo de campo y todos los probadores vivían de la cosecha que le otorgaban sus cultivos y también otros aldeanos criaban animales como cerdos, vacas o gallos.
El padre de Lavín se llamaba Irving, este era un hombre fuerte físicamente y se dedicaba principalmente al trabajo agrícola, era de cabello rojo, ojos verdes y barba roja.
Irving nació con poder mágico ya que su madre había tenido una relación amorosa con un mago de Ránfar, pero poco después de salir embarazada, este mago dejó a la madre de Irving y se desentendió de su hijo, por lo que a ella no le quedó de otra que irse de Ránfar para vivir en un pueblo humilde, el pueblo de Rapáz.
En este pueblo, la madre de Irving conoció a un hombre llamado Thufar. Este hombre de cabello largo y oscuro, barba espesa y ojos negros y grandes. Thufar trabajaba muchísimo en la agricultura, era una verdadera máquina de trabajo.
Al ser el padrastro de Irving, este le enseñó como trabajar en el campo para poder sobrevivir ya que siempre habían vivido en la pobreza y su única fuente de recursos era la tierra.
Esta familia, aunque humilde, vivía felíz, Thufar e Irving trabajan juntos la tierra y lograron crear un huerto bastante grande mientras la madre cocinaba y hacía las demás labores del hogar. Lamentablemente, el día menos esperado, ocurriría un hecho que cambió la vida de Irving para siempre.
Resulta que la madre y el padrastro de Irving murieron cuando un grupo de ladrones atacó su huerto para robar lo que estos tenían plantado, Thufar y su mujer defendieron su huerto con todo pero aquellos ladrones los mataron sin piedad a machetazos y robaron todo lo que la pareja había sembrado con tanto sacrificio.
Ese día fue muy traumático para Irving, este observó desde dentro de su hogar como asesinaron a su madre y su padrastro, y a partir de ahí, con apenas 13 años, Irving sabía que tenía que madurar y aprender a vivir solo.
Irving rápidamente puso en práctica todo lo que su padrastro le enseñó con respecto a la agricultura, además, cercó muy bien su huerto con la ayuda de un vecino para proteger más su siembra y aunque al principio fue difícil, poco a poco se fue adaptando a sobrevivir en la soledad.
Siete años después, Irving conoce a una mujer de su pueblo llamada Libia, esta muchacha tenía una belleza deslumbrante, unos ojos negros pero brillantes, piel blanca como la leche, cabello oscuro y suave como el algodón y una sonrisa que enamoró a Irving al instante. Irving y Libia se fueron conociendo poco a poco hasta que terminaron siendo novios.
Tras varios años de relación, Libia sale embarazada de Irving y cuando dió a luz a su hijo, esta tenía muy claro como llamarlo, el nombre que escogió fue Lavín e Irving estuvo de acuerdo con la elección.
Desgraciadamente, la madre de Lavín falleció pocos meses después del parto debido a una grave infección que contrajo en el proceso, por lo que Irving tuvo que hacerse cargo él solo de su hijo, además de que por supuesto, sufrió enormemente la pérdida de su amada esposa.
Tras un par de años, cuando Irving tenía 24 años y Lavín tenía apenas 2 años de edad, Irving descubre su poder mágico ya que por accidente, una vez quemó una plata solo de tocarla. Fue en ese momento cuando Irving comenzó a entrenar sin saber nada de magia y de repente apareció su grimorio mágico, un grimorio verde y blanco, lo que provocó gran asombro por parte de Irving.
Lo que le ocurrió a Irving realmente es muy poco común ya que generalmente, los magos no despiertan su grimorio después de un entrenamiento correcto, aunque siempre hay excepciones.
Irving vió en la magia la posibilidad de salir de la pobreza, además, él quería darle un mejor futuro a su hijo porque era consciente de que por mucho que trabajara en el campo no iba a salir nunca de la miseria. La meta de Irving era muy clara, entrenar bastante su magia para volverse lo más fuerte posible y conseguir un empleo en el gran reino de Ránfar, el lugar donde se encuentran los más grandes y prestigiosos magos de todo Thorfield.
Irving entrenaba día y noche sin prácticamente descanso, solo paraba para trabajar un poco en el campo y para atender a Lavín, sin embargo, por más que este entrenara, sentía que no mejoraba.
Lastimosamente, Irving pensó que la magia no era lo suyo, que no tenía ni el talento ni la capacidad para ser un gran mago. Irving tenía un poder mágico con muchas limitaciones, por más que practicaba y practicaba, sentía que no mejoraba prácticamente nada. Realmente, el problema de Irving no era de talento, todo lo contrario, Irving era un mago con mucho potencial, la mayor muestra de eso es que despertó su poder mágico sin entrenamiento, eso solo le ocurre a los magos talentosos, a Irving lo que le faltó fue un maestro mago, alguien que le diera un entrenamiento correcto.
Otra prueba de que Irving era un mago con mucho potencial es que despertó su grimorio en pocos días de entrenamiento incorrecto.
Cuando Irving se dio cuenta de que no lograría ser un buen mago, puso toda su esperanza en su hijo, pensó que quizás Lavín si podría convertirse en un mago de élite y tener una mejor calidad de vida que él.
Con el paso del tiempo, Lavín ya había cumplido 12 años e Irving tenía 34. Irving seguía trabajando muy duro en su huerto para poder sobrevivir y darle de comer a su hijo, pero sabía que era el momento de hablar con Lavín sobre la magia.
Un cierto día, comenzó a caer una pequeña lluvia en el pueblo de Rapáz pero el sol no se había ocultado a pesar de la lluvia.
Irving y su hijo Lavín se encontraban en casa esperando a que la lluvia pasara, y justo en este momento, Irving aprovechó para hablar con su hijo sobre el tema de la magia.
Irving: Lavín, tenemos que hablar sobre un tema importante.
Lavín: ¿Cuál es el tema, papá?
Irving: Hijo, esto puede resultar bastante impactante para ti pero bueno, iré al grano, hijo, tú tienes poderes mágicos.
El pequeño Lavín está completamente confundido, su padre le ha tirado un bombazo, además, Lavín ni siquiera sabía que la magia existía y que de repente su padre le diga algo así fue sumamente chocante para él.
Lavín: ¿De qué hablas papá?, ¿cómo que tengo magia?
Irving: Si Lavín, así es, sé que suena a fantasía pero es la verdad, te explico, mi padre era mago pero yo no estaba seguro de que heredaría su magia, ahora sé que la magia es algo que se hereda siempre y cuando uno de tus progenitores tenga magia, lo descubrí cuando por accidente quemé una planta hace unos años.
Lavín: ¿En serio?, ¿y por qué no me dijiste eso antes?
Irving: Eras muy pequeño, esperé a que tuvieras cierto grado de madurez para contarte todo esto, después de descubrir que era mago, comencé a mover mis manos hasta que me salían ciertos hechizos, aunque eran muy débiles, luego, un cierto día, mientras entrenaba, apareció un grimorio mágico a mi lado y ahí fue cuando confirmé que tenía poderes mágicos.
Lavín: Wao, impresionante, yo pensaba que la magia era solo un mito.
Irving: No, no lo es, hijo, te cuento todo esto porque quiero explotar tu potencial, quiero que entrenes y te conviertas en un gran mago y obtengas un buen trabajo de ello, yo he vivido toda mi vida en la pobreza pero tú puedes tener una vida mucho más exitosa que la mía, tienes juventud y me tienes a mí para apoyarte.
Lavín: De acuerdo papá, entrenaré fuerte, aunque lo mejor sería tener a un maestro, alguien que me enseñe a usar magia.
Irving: Hijo, lamentablemente eso no será posible, no tengo dinero para pagarte un profesor, tendrás que entrenar solo.
Lavín: Vaya, que lástima, con un profesor todo sería más fácil.
Irving: Así es pero bueno, somos pobres, hacemos lo que podemos.
Irving observa el exterior de su casa desde la ventana y ve como ya paró de llover, pero no solo eso, también se formó un precioso arcoíris en el cielo.
Irving: Hijo, ¿nunca has visto un arcoiris?
Lavín: ¿Un arcoíris?, ¿qué es eso?
Irving: Ven, vamos afuera y te lo muestro.
Irving sale del hogar para mostrarle el arcoíris a Lavín y el joven pelirrojo se sorprende al ver algo tan hermoso.
Lavín: Vaya, que bonito, nunca antes había visto uno.
Irving: Los arcoíris son preciosos, además, tienen muchos significados positivos.
Lavín: ¿Qué significan?
Irving: Bueno, se cree que los arcoíris significan la esperanza, el crecimiento, el autodesarrollo, son un símbolo de paz, abundancia y prosperidad.
Lavín: Que bonitos significados, esperemos que entonces este arcoíris signifique prosperidad para nosotros.
Irving: Eso espero hijo, es lo que más quisiera, para mí tú eres ese arcoíris, tú serás quien nos dé prosperidad y estoy seguro que si te lo propones, serás un poderoso mago.
Lavín: Te lo prometo papá, entrenaré muy duro para ser un mago del que te enorgullezcas.
Luego de que Lavín supiera de sus poderes mágicos, este comenzó a entrenar constantemente pero no vió resultados, no consiguió hacer ningún hechizo ya que le faltaba un maestro, un guía que le mostrara el camino.
Mientras Lavín entraba día y noche, a cada rato, un hombre encapuchado con una túnica de mago negra y azul lo observaba desde la altura de una montaña.
???: Mmm, que chico tan interesante.
¿Quién será este misterioso hombre que observa al jóven Lavín?
CONTINUARÁ....