segunda parte de mi hermoso vagabundo.
NovelToon tiene autorización de maucris para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 22
(Sam Warren)...
La mañana llega demasiado rápido.
Apenas logro dormir un par de horas antes de que el sonido del despertador me recuerde que debo volver a la mansión. Me quedo unos segundos mirando el techo, intentando reunir fuerzas. A mi lado, Rocío me observa en silencio.
_ Tienes que volver con ella _ susurra.
_ Recuerda que te amo, que todo esto durará poco tiempo _ le digo.
_ Y tú recuerda que tienes una familia que te espera _ me responde, tomando mi rostro entre sus manos _ No te arriesgues demasiado.
Rocío besa mis labios.
_ Todo lo que haga será para volver definitivamente a casa _ le digo para que esté tranquila.
Me levanto, me visto y, antes de salir, me detengo en la puerta de la habitación de Liam. Está dormido, abrazado al oso que le regalé antes de desaparecer. Sonrío con ternura y cierro la puerta despacio.
Me despido de todos mientras desayunan y me dirijo a la mansión que ha sido mi prisión este último año.
Minutos más tarde...
No hay nada más difícil que fingir no recordar la vida que amas.
Camino por la mansión como si cada pasillo no estuviera lleno de recuerdos. Como si no supiera exactamente qué cuadro eligió mi padre para cada pared.
Finjo torpeza. Finjo confusión. Finjo debilidad. Pero esta vez estoy más despierto que nunca.
Cuando bajo al comedor y veo a Amanda sonriéndome con esa seguridad ensayada, sé que algo se está moviendo más rápido de lo que planeé.
_ Buenos días _ me dice, inclinándose para besar mis labios.
Contengo el impulso de apartarme.
_ Buenos días _ respondo, modulando la voz con esa vacilación que he practicado durante meses.
_ ¿Mi madre aún no ha vuelto? _ pregunto.
_ Volverá en unos días, cuando termine su tratamiento _ me responde Amanda.
Tomo asiento para desayunar junto a ella.
_ Hoy tenemos algo muy importante que resolver _ dice sin rodeos _ Son asuntos de la empresa. Necesitamos tu firma en algunos documentos.
—¿Mi firma? _ No estoy seguro de entender para que quiere mi firma.
Manda aprieta mi mano con aparente dulzura.
_ Sí, cariño _ me responde.
_ No entiendo.
_No necesitas entenderlo. Solo confia en nosotras.
(Confiar... Si supieran)
Amanda coloca los papeles frente a mí.
_ Es una reestructuración de activos _ explica con tono técnico _ Nada complicado.
Finjo leer. En realidad, analizo cada línea con rapidez.
Transferencia de acciones.
Cesión de poder de decisión.
Autorización para movimientos irrevocables.
Irrevocables.
Si firmo esto, les entrego todo.
Levanto la vista con expresión confundida.
_ No recuerdo haber hablado de esto antes.
_ Fue antes del accidente _ responde Amanda sin pestañear.
(Mentira...)
Conozco cada movimiento financiero de esta empresa desde que tengo veinte años.
Amanda me entrega un bolígrafo.
_ Sam, necesitamos estabilidad. Tu estado nos ha obligado a tomar decisiones.
Me llevo ambas manos a la cabeza, fingiendo dolor.
_ Me duele… cuando intento pensar demasiado.
Amanda me observa con inseguridad.
_ Tal vez deberíamos posponerlo unas horas _murmuro_ Quiero leer con calma los documentos.
Amanda no está acostumbrada a que algo se le escape.
_ No conviene retrasarlo _ insiste.
_ No quiero cometer un error _ añado con tono vulnerable.
Amanda suaviza su voz.
_ Está bien. Después lo haremos _ eso me da tiempo para pensar que hacer.
Termino de desayunar y salgo del comedor a paso lento hasta que doblo el pasillo y acelero ligeramente. Entro a mi despacho y cierro la puerta.
Un segundo después, llamo por teléfono a Rocío.
_ Quieren hacerme firmar algo hoy _ le digo apenas responde la llamada.
_ Me lo imaginaba. Pero ahora estoy segura que algo tienen planeado.
_ Tenemos que planear algo rápido _ respondo.
_ No tomemos esto a la ligera, Sam. Ellas son capaces de cualquier cosa por dinero.
Apoyo mis manos en mi cabeza, para pensar mejor.
_ Por eso necesito que hoy vengas a la mansión, para que entres al despacho de mi madre que se mantiene siempre bajo llave.
_ Haré lo que sea. Mi amor.
_ Le diré al ama de llaves que el despacho de mi madre necesita limpieza antes de su regreso y como ella es la única aparte de mi madre que tiene la llave, espero que ella te envíe hacer la limpieza a ti.
_ Pero... Amanda me puede reconocer.
_ Saldré de la mansión con ella. Así no te podrá ver.
_ Iré enseguida _ me responde mi amada Rocío y cuelga el teléfono.
Enciendo mi computador y muevo la mayoría de todas mis acciones a un fideicomiso a nombre de mi hijo Liam.
(Si ellas creen que pueden robar mi dinero… están muy equivocadas)
_ Si intentan quitarme el control, descubrirán que ya no lo tienen _ me digo a mi mismo.
Salgo de mi despacho y voy directo a invitar a almorzar a Amanda.
Ella acepta de inmediato, pensando que allí le firmaré los putos documentos.
Al rato...
El almuerzo es tenso.
Amanda no deja de observarme, está más callada de lo habitual. Sabe que algo no fluye como siempre, ya que mi semblante no es igual de lo habitual.
Cuando terminamos de almorzar los documentos vuelven a estar frente a mí.
Tomo el bolígrafo.
"Silencio"
Puedo sentir la respiración contenida mientras Amanda espera que firme las hojas.
Miro mi nombre impreso en ellas y entonces levanto la vista.
_ Antes de firmar… quiero hacer una llamada _ Amanda se queda inmóvil.
Amanda palidece apenas un segundo y cambia su semblante.
_No es el momento, cariño _ me responde.
_ Para mí sí, solo me tomará unos segundos _ respondo con voz más firme de lo que debería para alguien “amnésico”.
Tomo los documentos y los deslizo de vuelta hacia ella.
Amanda frunce el ceño y me levanto de la mesa para tomar distancia para poder hablar con Rocío y saber si ya encontró las pruebas que necesitamos para terminar con todo esto.