Linda Selleck es una niña que lo tiene todo en cuanto a lo material se trata, pero jamás ha conocido al amor de verdad pues nunca falta el que solo quiere beneficios.
Articus es un tritón que ha perdido a dos de sus hermanas en una masacre de la que fue víctima su pequeña colonia, sobreviviendo solamente él y su hermana menor, la pequeña Zei.
Dos mundos, dos corazones que se hallarán en una noche donde Linda casi pierde la vida a manos de su propia madre.
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Reaparece la bruja
Linda
Vamos llegando a la oficina cuando veo inquieta a mi secretaria fuera de la puerta de mi oficina, eso me inquieta un poco pues no sé qué habrá pasado que la tiene así, espero que no sea grave.
- Señorita Linda - me dice apenas me ve - traté de detenerla, pero me amenazó con echarme a la calle porque ella aún tiene acciones aquí.
Ya con esas palabras supe de quien se trataba, la tranquilicé un poco y nos dirigimos, Articus y yo a la oficina. En cuanto entramos pudimos ver a una muy oronda Amanda, sentada en mi silla como dueña y señora.
- Ya estás aquí, mala hija - fue su saludo.
- Yo estoy muy bien, ¿y tú Amanda? - le respondí con ironía.
- Déjate de payasadas, vendo aquí porque necesito dinero, lo que producen mis acciones no es nada y necesito más - exige.
- El dinero que te llega por tu 5% de las acciones, es todo lo que obtendrás - le digo firme.
La veo abalanzarse sobre mi para golpearme, pero la mano de mi tritón la detiene, ésta hace una mueca de dolor.
- ¡Suéltame maldito! - espeta con la mandíbula apretada.
- Sí usted intenta tocarla de nuevo, le juro que lo va a lamentar.
- ¿Vas a permitir que este muerto de hambre que quién sabe de dónde lo sacaste, me trate así?
- Tú no mereces menos - le dije seca.
- Maldita, te vas a arrepentir por tratarme así, pronto nos volveremos a ver las caras y vas a llorar lágrimas de sangre - escupe con veneno.
Sale echa una fiera de la oficina, y yo casi me desplomo en el piso, Articus logra atajarme antes de caer el piso.
- ¿Qué hice para merecer una madre así? - siento una inmensa tristeza por todo lo que me hizo, también por recordar como a sangre fría me empujó aquel día desde el acantilado - ella no es mi madre, es mi peor enemiga y lo peor es que no sé por qué me odia.
- La naturaleza es sabia, ella jamás podrá entender el lazo y conexión que existe entre madre e hijo - me dice - a pesar de que crecemos en distintas colonias, nuestra madre siempre está al pendiente de nosotros, pero he leído y visto que hay madres humanas que no quieren a sus crías.
- Tristemente es así, mi bello tritón.
Me abraza con tanto amor, que es el único lugar en el mundo en el que me siento segura, sus brazos. Toma mi rostro entre sus manos y me da un ligero beso.
- Eres mucho más de lo que cualquiera persona quisiera tener, tu corazón es puro y tu alma limpia - me mira con ternura - eres maravillosa mi ninfa de ojos claros.
Me vuelve a besar, esta vez con mucha más pasión, estamos entregados a nuestro beso cuando la puerta es tocada.
- Adelante - digo sin muchos ánimos.
Por ella entra una Crissia con cara de preocupación, me alegra que ella no sea como mi ''madre'', que a pesar de todo no se dejó contaminar por la maldad de esa mujer.
- Me informaron que mi tía había venido a verte, ¿cómo estás?
- Estoy bien, gracias por preocuparte - le digo.
Articus solo nos observa desde su escritorio con mucha atención.
- ¿Cómo estás tú? - le pregunto.
- Yo estoy bien - me contesta.
- ¿Y Dédalo? - la veo ponerse colorada.
- Ese sinvergüenza está en la oficina, lo mantengo ocupado todo el día.
Escuchamos una risotada por parte de mi tritón.
- El cara de pez está siendo domesticado como pez de pecera.
- Yo n... no lo e... estoy domesticando - ahora sí está del color de su cabello - con permiso y me retiro.
Salió más rápido de lo que entró, volteo a mirar con una ceja alzada a la belleza de hombre que tengo como pareja, y este solo alza los hombros.
- Eres de lo peorcito, mi pobre prima casi se incendia de la vergüenza.
- Ella lo quiere a él - me afirma - Creo que estas humanas tienen atrapados a los hijos de Poseidón.
- ¿A sí? - lo veo acercarse.
- Sí, tú eres una humana con dotes de hechicera como Calixo, me tienes embrujado - rodea mi cintura con sus brazos y me pega más a él, haciéndome sentir a su GRAN amigo - creo que debes hacerte responsable de esto - señala con su vista hacia abajo.
- Creo que por la noche tomaré toda la responsabilidad de mis actos, pero ahora debemos trabajar.
- Eres cruel - hace un gesto de dolor de corazón, creo que anda aprendiendo mucho de nosotros los humanos - mis bolas se van a poner azul - creo que no lo dejaré ver más películas los fines de semana.
- Te prometo que harás conmigo lo que quieras por la noche - le aseguro en promesa.
- ¿Lo que quiera? - su sonrisa es de pervertido.
Este chico del mar es oficialmente otro pervertido igual que su hermano Dédalo, igual que su hermana Zei que tiene a mi pobre padrino arrinconado en casa, en su despacho y en cada lugar. Pobre, se le ve más flaco.
A mi mente vuelve a llegar la amenaza de mi flamante madre, ''llorarás lágrimas de sangre'', definitivamente jamás pude conocer ese amor de madre del que tanto escuché hablar a algunas personas. Como sea, debo estar alerta, sé que no se quedará quieta y ella ahora sé, es capaz de atentar contra mi vida, también puedo esperar que sea capaz de atacar a quienes me importan, solo para hacerme sufrir. Espero estar equivocada, porque sí toca a alguno de mis amados, no me va a temblar la mano para acabar con ella.