Después de llegar de la guerra. Samuel no puede creer lo que pasará con su vida. Mientras que Elena decide salvar a su
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Declaración
Mientras tanto en las celdas, Alberto empezaba a despertar, cuando intento moverse, gruño de dolor, pues Raúl lo había dejado sumamente herido, decidió que era mejor no hacer no hacer mucho esfuerzo, además por lo que podía observar el príncipe Sebastián estaba hablando con Samuel.
Raúl vio que Alberto, ya se había despertado y se acercó a su celda, paso cerca de la celda de Sofia tocando las rejas, ésta se cubrió el rostro con las manos y empezó a temblar, pues le temía a Raúl.
“Por fin despiertas, lamento informarte que tu pierna derecha quedo inútil, de verdad lo siento” dijo Raúl con media sonrisa dibujada en la cara y con mucho cinismo.
“¡Tu!” logro pronunciar Alberto.
Todos en las celdas escucharon lo que Raúl dijo y Sofia empezó a llorar, pero no porque Alberto haya quedado inútil de una pierna, sino porque no sabía cuál sería su destino.
“Lo dejaste inválido” preguntó con asombro el príncipe.
“No, simplemente su pierna se dañó, creo que podrá mantenerse de pie, solo necesitará ayuda de muletas” Raúl se encogió de hombros y decía aquello sin darle mucha importancia.
El príncipe Sebastián soltó un suspiro de alivio y no por Alberto, sino por él. Pensó “Si no fuera por mi estatus, posiblemente sufriría lo mismo en manos de Raúl”. Aunque estaba incomodo en la silla, eso no era nada comparado con perder una de sus piernas, colocando su atención nuevamente en Samuel dijo
“Podemos hablar a solas”.
Samuel lo miro con cara de desprecio.
“No creo que sea necesario, igualmente no quiero ayudarte” dijo.
“Vamos Samuel, sabes que me necesitas, así como yo a ti” le respondió el príncipe.
Samuel estaba frustrado y para no dejarse convencer de príncipe, dio media vuelta y se marchó. Saliendo de la celda escuchó.
“Por lo menos desátame” gritaba el príncipe.
Lo que provoco que Samuel sonriera, no quería hacerle daño a Sebastián, pues no quería más problemas, pero tampoco quería dejar pasar lo sucedido con Elena. Apenas salió de la celda, se fue a buscar a Elena, pues no quería estar separado de ella.
Elena se encontraba caminando por el jardín, cuando siento que alguien la observaba, giro rápidamente a ver si veía a algún extraño, como no vio nada, echo a correr hacia la mansión, pues creyó que nuevamente la iban a secuestrar, cuando Samuel vio a Elena salir corriendo, sin pensarlo se fue detrás de ella, al alcanzarla la agarro del brazo haciendo que Elena se girara, por reflejo Elena uso su mano libre y le proporcionó una fuerte cachetada a su captor.
“¿Qué sucede? cariño” preguntó Samuel.
Cuando Elena abrió los ojos y vio a Samuel a su lado, su rostro se volvió carmesí al ver la marca de su mano en la cara de él.
“Lo siento, lo siento mucho” era lo único que murmuraba Elena, acercando su mano al rostro de Samuel.
“Vamos cariño, no tiene importancia, dime que sucede, ¿por qué saliste corriendo?”. Preguntaba Samuel.
Elena le explico que se había sentido vigilada y que como no vio a nadie, entro en pánico y salió corriendo. Samuel apretó con fuerza sus puños, sabia que aquella inseguridad la sentía debido a lo que le había sucedido, estaba sumergido en sus pensamientos cuando la escucho decir.
“Seguro que estas bien, mira como te deje el rostro”.
“Estoy bien, cariño, solo un poco sorprendido, sí que tienes fuerza” Esto último lo dijo con una sonrisa juguetona en su rostro, haciendo que Elena se ruborizara, de la vergüenza que sentía se voltio y empezó a caminar, cuando Samuel vio aquello comenzó a reírse, haciendo que Elena caminara mas rápido. Samuel la alcanzó y la abrazo por la espalda.
“Vamos no te enojes” decía Samuel suplicante.
Samuel rodeó a Elena con sus brazos desde atrás, sintiendo el suave vaivén de su cabello en su mejilla. Respiró profundamente su aroma y sintió la calidez de su cuerpo. Era una sensación que había anhelado durante mucho tiempo, pero que nunca antes había experimentado.
"Elena", dijo en un susurro, "necesito hablarte de algo importante". Tomó su mano y la llevó hacia el árbol que sembró su padre al enterarse del embarazo de su madre. Era un lugar tranquilo y alejado de miradas indiscretas.
"¿Qué es, Samuel?" Elena preguntó con una voz temblorosa. A pesar de que habían estado casados por algún tiempo, sabía que había algo diferente en la forma en que él la estaba sosteniendo.
Samuel la miró directamente a los ojos. "Elena, desde el momento en que te vi por primera vez, supe que eras diferente. Alguna vez te preguntaste, ¿por qué elegir casarme contigo?, a pesar de que te ignore un par de veces en la fiesta. La verdad es que te oí hablando con la princesa, y aunque no oí como me defendiste, Raúl si lo escucho y me lo contó, ese gesto tan gentil de tu parte, fue lo que me hizo aceptarte como mi esposa. Y después de que desapareciste, me di cuenta de cuánto significas para mí".
Elena estaba conmocionada. No podía creer lo que estaba escuchando. Había visto el afecto de Samuel hacia ella, pero nunca antes había sido tan abierto y honesto.
"¿Qué estás diciendo, Samuel?", preguntó con voz suave.
"Estoy diciendo que te amo, Elena", declaró Samuel. "Te amo con todo mi corazón y no puedo imaginarme mi vida sin ti. Quiero estar contigo, eres mi todo, te amo".
Elena se quedó sin aliento. La declaración de amor de Samuel la sorprendió, pero también la llenó de una cálida sensación de felicidad.
"Samuel, yo también te amo", susurró. "Te amo con todo mi corazón".
Los dos se abrazaron, y Samuel sintió cómo su corazón latía con fuerza. De repente Samuel la separó de su lado, y dijo "Elena, ¿quieres ser mi esposa de verdad? ¿Quieres que renovemos nuestros votos y nos comprometamos a estar juntos por siempre?".
Elena miró sorprendida a Samuel ante aquellas palabras, pues ya iban a cumplir un año de matrimonio y sería raro, que renovaran votos en tan corto tiempo. Elena respiro profundamente y mirando a Samuel con ternura dijo. "No es necesario, no llevamos mucho tiempo de casados, pero podemos hacer una ceremonia solo los dos, si estás de acuerdo".
A Samuel le pareció una excelente idea, solo serían ellos dos, jurandose amor, así que asintió con la cabeza. Elena se acercó nuevamente a Samuel y lo sorprendió con un beso en los labios.
Es para saber si sigo con ésta o paso a otra. Gracias