Quien dice que después de los 30 no puedes tener tu cuento de adas? Andrea Montalvo creía que ya lo habia vivido todo, destrozada y en la calle descubrió que su verdadera hostoria de amor estaba a punto de comenzar, que la frenaba, el mundo y los altos estandares de belleza, juventud y pureza pero Alexander Ferreti le daría nuevas alas y contra todo ambos lucharian por tener ese vivieron felices por siempre.
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El valiente vive hasta que el cobarde quiere
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- Andy espera.. es jodido correr en tacones
Era tal mi desesperación por uir de Alexander que ni siquiera sentia mis pies, miré mis tacones y rompí en llanto, dolia más que cuando Erik me traicionaba tan descarado.
- Mónica..tu lo sabias? (dije hipenado, no podia dejar de llorar)
- Que quieres saber? ( respondió Mónica)
- La verdad.. ellos aun estan juntos? (queria que dijera que no, que mintiera, Alexander me importaba mas de lo que queria reconocer)
En ese momento un BMW M4 color negro brillante se emparejó a nuestro lado, Mónica me tomó del brazo para alejarnos del coche - Andy (vi a Alexander correr hacia nosotras y entre en panico, no queria hablar con él, no queria escuchar que estaba con esa mujer y que yo solo era una más no lo soportaria)
- Sube Andrea (el conductor del coche no era otro sino Erik)
Dudé un momento y al ver mas cerca a Alexander decidí subir, Erik aceleró mientras Alxander corria detrás del auto, gritó varias veces mi nombre y una que otra maldición.. tal vez cometí un error al irme con Erik sobre todo con él pero no queria enfrentar una posible y muy triste realidad.
En todo el camino no dijimos nada, controlé mis lagrimas, sabia que Erik detestaba verme llorar, desconocia el camino, nos alejamos un poco del centro de la ciudad a unos 15 minutos llegamos a una zona residencial de clase media alta, no eran mansiones pero si eran casas grandes y muy bonitas.
- No quiero causar problemas (dije rompiendo el silencio imaginando que Marina estaria en casa) dejame volver.
- No quieres ver a los niños?
Claro que queria, moria por hacerlo, miré la hora en la pantalla del vehículo 01:50am
No dije nada mas, aunque fuera solo para verlos dormir acepté seguir.
Llegamos a la casa, Erik guio mi camino hasta la habitación de los gemelos, apreté mis labios para no llorar, se veian tan grandes, tan lindos
- Puedo? (pregunté temerosa de cualquier accion de Erik o la llegada de Marina)
él asintió, en silencio me acerqué a mis hijos y me arrodille al lado de Anthony, ellos dormian en la misma cama, pude notar que eran camas individuales pero suponia que ellos las habian juntado para no sentirse solos, dejé un beso en la frente de Anthony y después a Enrique mientras les susurraba - Los amo
Erik me hizo un gesto para salir y nos dirigimos de nuevo a la planta baja, llevandome a la sala de estar - un trago?
Negué con la cabeza, no tenia a donde ir y sabia que era mala idea quedarme - Creo que debo irme, fue mala idea venir
- Espera Andrea.. quiero que hablemos
Solté una risita irónica, era estupido que lo hiciera a estas alturas - Creo que eso no es necesario
- puedo ver que no, al menos para ti..cambiaste (dijo mirandome de arriba abajo, extrañamente me sentí sucia bajo su escrutinio)
- Debo irme (dije una vez mas)
- Es por él?
Erik me impidio el paso, tomandome de los brazos pegandome a la pared detras de mi, temblaba de miedo, Erik siempre me humillaba y me hacia sentie menos pero jamás me habia golpeado, temia que esta fuera la primera vez, estaba muda.
- Vuelve conmigo Andrea, ya casi tengo todo lo que siempre quice, debes volver
Sus palabras fueron ordenes que para nada iba a obedecer, apesar del miedo que sentia esta vez no me iba a quedar callada ni bajaria la mirada
- SUELTAME Y NO.. NO VOLVERÉ CONTIGO lo empujé lo mas lejos que pude)
- Estas con él por su dinero? es eso verdad ??! (Erik tenia sus ojos rojo sangre, haciendolo lucir mas temible)
- Que poco me conoces Erik.. estoy con él porque me da lo que tu en una decada no me diste.. Amor
Erik soltó una carcajada haciendola retumbar en mis oidos - Dices estupideces Andrea, ese hombre solo esta contigo por lo que ve, No estás tan mal despues de todo (dijo mientras se acercaba una vez más) pero no te equivoques, él solo quiere pasar el rato
- Tal vez tengas razón, tal vez Alexander solo quiera mi cuerpo pero no por eso volveré a tus brazos, prefiero seguir siendo la amante de un hombre que finge amarme a quedarme con uno que ni eso hace.
- Pero que es el padre de tus hijos..
- Por desgracia (dije sientiendome empoderada, ya estaba arta de dejarme sobajar por él, ya no más.. ni una más)
- te vas a arrepentir Andrea, sin mi no eres nada, no volveras a ver a los niños.. y que pensará tu hombrecito cuando sepa tu realidad?(abri mis ojos de par en par, no habia considerado eso) NO LO SABE? (agregó burlandose de mi)
- Mi relación con él no es de tu incumbencia (me giré y salí de esa casa, maldiciendome a mi misma por haberme subido a su coche, aunque no todo estuvo tan mal, al menos vi a mis hijos después de mucho tiempo sin esconderme de su padre)
No estuve mas de dos horas en casa de mi ex esposo, pero pareció una eternidad puesto que al final de todo terminamos mal como siempre, no lo amaba, de echo ya no sentia nada por él pero en el fondo albergaba una esperanza minima de llevarnos bien, de ser buenos padres y darle una vida digna a nuestros hijos, por ellos podia aguantar un matrimonio sin amor., claro hasta que apareció Alexander Ferreti y cambio mis ideales tontos.
Pensando en eso y en la existencia del ser humano defectuoso en el sentido de moralidad, en ese refran que dice El valiente vive hasta que el cobarde quiere.. algo asi, iba caminando en aquellas calles desoladas rumbo al centro de la ciudad, eran escasos los vehículos que pasaban y ninguno de ellos eran transportes publicos, a los 5 minutos andando, cansada y demasiado asustada una RR EVOQUE se detuvo, suspire aliviada, sabia quie era.
Sabia que estaba enojado pero eso no le quitó lo caballeroso, Alexander bajó de la camioneta y me colocó su sacó, aun andaba vestido con la ropa de la noche anterior a diferencia de que ahora andaba desaliñado y oliendo a tabaco.Su cara lo decia todo, habia sido una noche terrible.
- Sube (abrio la puerta del copiloto para mi y yo subí)
Creo que ambos ya nos habiamos calmado para hablar, teniamos que hablar, lo sabia y esperé a que él lo hiciera pero sus palabras no llegaron y yo no queria ser la primera en hacerlo, él me habia traicionado, quien habia mentido era él asi que como toda tóxica, volvi a enojarme.. solo recordar a la rubia operada en los brazos de Alexander me encendí de nuevo.
Alexander miraba al frente y sonreia de lado acrecentando más mi enojo.Crucé mis brazos de lo molesta que estaba y mordisqueaba mis labios para no decir nada Alexander mas reia, estaba a nada de golpear sus musculosos y duros brazos.