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Vidas Cruzadas

Vidas Cruzadas

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Romance
Popularitas:3.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Un solo segundo bastó para cambiarlo todo. Un segundo y una mirada que nunca debió ocurrir. Cuando nos conocimos, ambos teníamos la vida resuelta: metas trazadas, rutinas intactas y alianzas selladas con un anillo. Ninguno buscaba nada. Sin embargo, la atracción fue inmediata, inevitable y devastadora. Estábamos casados con otras personas, pero el destino insistía en cruzarnos una y otra vez. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona correcta en el momento equivocado? Una historia de deseo prohibido, lealtades puestas a prueba y dos vidas unidas por un hilo invisible.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El veneno del desespero

Las manecillas del reloj en el lujoso despacho de la presidencia de Vanguard Group marcaban las nueve de la noche. Fuera de los imponentes ventanales de cristal, la ciudad se extendía como un vasto manto de luces titilantes que parecían burlarse de las tensiones acumuladas en el interior.

Mateo Maldonado se encontraba de pie frente al panel de proyecciones, con las manos apoyadas sobre la superficie de caoba y la mirada fija en los gráficos de rendimiento bursátil del último trimestre. Aunque los números de la compañía seguían rompiendo récords gracias a su férrea gestión directiva, el ambiente en el corporativo se había vuelto irrespirable. Los susurros en los pasillos, las miradas esquivas de algunos vicepresidentes y las llamadas insistentes de los miembros más tradicionales del consejo directivo formaban un cerco invisible pero asfixiante.

Su teléfono celular vibró sobre el escritorio con insistencia, rompiendo el silencio sepulcral de la estancia.

Mateo caminó con paso lento, tomó el dispositivo y leyó el mensaje en la pantalla. Provenía de un contacto de confianza dentro del departamento legal de la corporación: Señor Maldonado, el rumor sobre su separación ha cruzado las barreras internas. Un portal digital de negocios y finanzas acaba de publicar una columna de opinión sugiriendo que su inestabilidad conyugal podría comprometer la ejecución del proyecto del Centro Cívico y la alianza con los inversionistas municipales. Sugieren una revisión de su cargo.

Una rabia fría y calculadora se encendió en el pecho de Mateo. No era ingenuo; sabía perfectamente que la prensa rosa y los boletines financieros especializados no amanecían con ese tipo de primicias por casualidad. Alguien con acceso a los círculos internos, alguien con motivos suficientes y deseos de venganza, había filtrado la información estratégica para dañar su reputación y presionar al consejo directivo antes de la próxima asamblea general.

Y solo existía una persona en ese nivel de influencia que tenía el incentivo y la cercanía para hacerlo: Elena.

Marcó el número de su asistente legal de inmediato.

—Patricia, necesito que localices al equipo de comunicación ahora mismo —ordenó Mateo con una voz tan gélida y autoritaria que hizo temblar al otro lado de la línea—. Quiero un comunicado oficial redactado antes de la medianoche, desmintiendo cualquier especulación sobre la estabilidad de los proyectos de la firma, y una investigación interna para dar con la fuente de esa filtración. No voy a permitir que utilicen mi vida personal para socavar el trabajo de esta empresa.

—De inmediato, señor Maldonado —respondió la asistente con firmeza.

Mateo colgó el teléfono y se pasó una mano por el cabello, sintiendo el peso de una guerra sucia que apenas comenzaba a mostrar sus colmillos. Sabía que detrás de Elena se movían los hilos invisibles de su padre, Don Ignacio, y de los sectores más conservadores del consejo, dispuestos a utilizar cualquier artimaña para forzarlo a recular. Pero si creían que iba a ceder ante el chantaje o que iba a sacrificar su felicidad al lado de Sofía para complacer la vanidad de una élite hipócrita, se equivocaban rotundamente.

Mientras tanto, en el extremo opuesto de la ciudad, en un elegante bar privado de luces tenues y música de jazz instrumental, el ambiente era de celebración silenciosa.

Alejandro Ferrer alzó su copa de cristal, haciendo chocar el borde contra la de Elena Maldonado con un gesto de cómplice satisfacción. Ambos ocupaban una mesa apartada en la esquina más oscura del local, protegidos de las miradas indiscretas de la alta sociedad que tanto les importaba preservar.

—Tengo que admitir, estimada Elena, que su red de contactos en la prensa especializada es sumamente eficiente —comentó Alejandro con una sonrisa arrogante, bebiendo un sorbo de whisky añejo—. La columna de esta tarde ha puesto a temblar a los inversionistas del Centro Cívico. Mi exesposa y su flamante novio creían que podían burlarse de nosotros y salir ilesos de esta situación, pero esto es solo el principio.

Elena mantuvo la compostura, vistiendo un traje sastre en tono negro absoluto que acentuaba la rigidez calculadora de sus facciones. Bebió un sorbo de vino blanco con total calma antes de responder, con una voz cargada de un veneno elegante.

—No subestime mi capacidad de maniobra, señor Ferrer —replicó ella, fijando sus ojos fríos en su improvisado aliado—. Mateo es brillante en los números, pero tiene un punto ciego patético: cree que los principios y el romanticismo pueden sostener un imperio. Si logramos que el consejo directivo cuestione su idoneidad moral y financiera antes de la votación de presupuestos del próximo mes, no solo perderá la presidencia ejecutiva, sino que quedará inhabilitado para liderar cualquier alianza pública. Y cuando esté acorralado y sin poder, volverá arrastrándose a su lugar, rogando por una salida digna.

—¿Y qué hay de Sofía? —preguntó Alejandro con una mueca de rencor en los labios—. Esa mujer me avergonzó frente a mis empleados, firmó el divorcio sin temblarle el pulso y ahora anda por ahí presumiendo de su supuesta independencia profesional con consultorías patéticas. Quiero verla caer tan bajo que no le quede más remedio que pedirme perdón de rodillas.

Elena soltó una risa seca, desprovista de cualquier tibieza.

—No se preocupe por la ingeniera exFerrer, querido Alejandro —respondió ella con una seguridad escalofriante—. Tengo preparadas un par de sorpresas más para el ámbito institucional donde ella intenta abrirse paso. Una vez que la prensa la señale como la causante directa del caos corporativo en Vanguard Group, ningún cliente serio en esta ciudad volverá a contratar sus servicios. La reduciremos a la nada absoluta.

Ambos se quedaron en silencio por un momento, saboreando el sabor amargo de la venganza y la desesperada necesidad de recuperar el control sobre vidas que ya se les habían escapado de las manos. Creían que, tejiendo hilos en la sombra y manipulando la opinión pública, lograrían doblegar la voluntad de dos personas que por fin habían encontrado el valor de ser libres.

A pocos kilómetros de allí, en el luminoso apartamento temporal de Sofía, la atmósfera era radicalmente distinta. El calor de hogar, el aroma a café recién hecho y la suave melodía de un disco de vinilo creando un refugio de paz contrastaban con la tormenta que se gestaba afuera.

Sofía terminaba de revisar los últimos bocetos de su plan de consultoría cuando la puerta principal se abrió con suavidad. Al levantar la vista y ver a Mateo entrar con el saco ligeramente desabrochado y una expresión de agotamiento en el rostro, supo de inmediato que las presiones de la empresa lo habían alcanzado.

Dejó los papeles sobre la mesa, se puso de pie a toda prisa y caminó hacia él sin decir una sola palabra. Al llegar a su lado, envolvió el cuello de Mateo con los brazos y hundió el rostro en su pecho, respirando hondo el familiar aroma de su colonia.

Mateo exhaló un suspiro largo y pesado, como si todo el peso de los rascacielos y los consejos directivos se desvaneciera al sentir el contacto de Sofía. Sus brazos la rodearon con una fuerza protectora, estrechándola contra su cuerpo con una desesperación silenciosa.

—Sé que las cosas se han puesto feas allá afuera —murmuró Sofía contra su pecho, con voz suave pero firme—. Me enteré de la columna de opinión que publicaron esta tarde en el portal financiero. Sé que Elena y tu familia están detrás de esto, intentando acorralarte.

Mateo se apartó ligeramente para buscar sus ojos, acariciándole la mejilla con la yema de los dedos. En su mirada oscura ya no había cansancio, sino una determinación feroz.

—No voy a permitir que lean nuestra historia como un escándalo corporativo, Sofía —afirmó él con voz ronca y absoluta convicción—. He dado instrucciones al equipo legal y de comunicación para cortar de raíz cualquier mentira. Mis padres y Elena pueden intentar presionar al consejo todo lo que quieran, pero no les daré el gusto de destruir lo que hemos construido. Si quieren una guerra sucia, me tendrán enfrente defendiendo lo nuestro con uñas y dientes.

Sofía sonrió, sintiendo que la valentía de Mateo se infundía en sus propias venas. Levantó la barbilla y lo besó con una ternura infinita, disipando cualquier sombra de duda.

—No tenemos miedo, Mateo —dijo ella con absoluta seguridad—. Juntos somos invencibles ante sus mentiras. Que hagan su juego; nosotros tenemos la verdad y la libertad de nuestro lado.

Mateo la abrazó de nuevo, sabiendo que, aunque la tormenta arreciaba en el exterior, dentro de ese pequeño apartamento habían encontrado un refugio inquebrantable que ninguna conspiración de la alta sociedad lograría derribar.

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Mirtha Van Meegroot
no pueden publicar novelas que no tienen final..... es muy malo!!!!!!..
Yolanda Beatriz Contreras Giménez
QUE PASA ESCRITORA QUE NO ACTUALIZAS ESTA HERMOSA NOVELA SE PIERDE EL ENTUSIASMO Y YO TE LEO MUCHO
Alexandra Ortiz Posada
Amo este hombre, que lindo es con ella🥰
Alexandra Ortiz Posada
Que bien, sin secretos y sin renunciar a ese gran amor 🥰
Alexandra Ortiz Posada
Por favor, que esto no los separe😞
Maria Mongelos
Interesante comienzo 💕gracias
Alexandra Ortiz Posada
Así es que se trata a esos desgraciados, sin darles ninguna importancia
Isela Aguirre
excelente inicio autora 👏saludos
Ysabel Correa: Gracias 🥰
total 1 replies
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