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Luna De Instinto

Luna De Instinto

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: maleramram

En un pueblo donde el tiempo parece haberse detenido y los secretos pesan más que las palabras, Melika Rivas siempre creyó conocer a las personas que la rodeaban. Hasta que empezó a notar cosas imposibles. Chicos demasiado fuertes. Miradas que esconden algo salvaje. Noches donde el bosque parece respirar. Y en medio de todo aparece Orión Lurks, el mejor amigo de su hermano, tan misterioso como peligroso. Alguien que parece saber más sobre ella de lo que debería. Mientras la luna llena se acerca, Melika descubrirá que en su pueblo existen secretos capaces de destruir familias, despertar monstruos… y cambiarla para siempre.

NovelToon tiene autorización de maleramram para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Donde duele

Melika no lo pensó demasiado.

Ese fue el problema.

El sueño seguía ahí.

No como un recuerdo.

Como una dirección.

El pulso en su frente no desaparecía.

Lento.

Constante.

Llamándola.

Esperando.

La mañana pasó sin que realmente la viviera.

No habló con sus padres.

No miró a Ícaro.

Evitó a todos.

Pero no pudo evitar eso.

Esa sensación.

Sabía a dónde tenía que ir.

Y esta vez…

no dudó.

El bosque la recibió distinto.

Más cerrado.

Más oscuro.

O tal vez…

ella lo percibía así ahora.

Avanzó sin detenerse.

Las ramas rozaban su piel.

El suelo crujía bajo sus pasos.

El aire era más denso.

Pero nada la frenó.

El pulso aumentó.

Más fuerte.

Más cerca.

—Estoy yendo… —murmuró.

Como si alguien pudiera escucharla.

El claro apareció otra vez.

De golpe.

Exactamente como en el sueño.

Melika se detuvo.

El símbolo.

Tallado en la tierra.

Real.

No un sueño.

El corazón le dio un salto.

—Es real…

Dio un paso adelante.

El símbolo en su frente respondió.

Un dolor breve.

Un pulso.

Y entonces—

un sonido.

Detrás.

Melika se giró de golpe.

Nada.

Pero esta vez…

no lo dudó.

Estaba ahí.

Esa presencia.

Más cerca que nunca.

El aire cambió.

Más frío.

Más pesado.

Un paso.

Muy leve.

Pero suficiente.

El corazón de Melika se descontroló.

—No… —susurró.

Otro paso.

Más rápido.

Más cerca.

El instinto reaccionó.

Correr.

Melika giró y salió corriendo.

Sin mirar atrás.

Sin pensar.

Las ramas le golpeaban los brazos.

Las raíces sobresalían del suelo.

El aire quemaba en sus pulmones.

El sonido la seguía.

O tal vez no.

Pero ella lo sentía.

Cada vez más cerca.

Más fuerte.

—No, no, no—

Su pie se enganchó.

Una raíz.

Invisible.

Traicionera.

Melika cayó.

Fuerte.

El impacto le sacó el aire.

Rodó.

Y entonces—

la roca.

Golpe seco.

Dolor.

Agudo.

En la pierna.

Demasiado.

Un grito escapó de su garganta.

—¡Ah!

Intentó moverse.

Error.

El dolor se disparó.

Peor.

Mucho peor.

—No… no…

Su respiración se volvió caótica.

Las manos temblaban.

Intentó incorporarse.

No pudo.

La pierna no respondía.

O lo hacía mal.

Muy mal.

El dolor subía.

Quemaba.

Se le llenaron los ojos de lágrimas.

—No puedo… —susurró.

El bosque volvió a cerrarse a su alrededor.

Demasiado silencioso.

Demasiado presente.

Y entonces—

ese sonido.

Pero esta vez…

diferente.

Más claro.

Más rápido.

Alguien corriendo.

Melika levantó la cabeza.

La vista borrosa.

—¿Hola? —su voz quebrada.

Los pasos se acercaron.

Sin dudar.

Sin frenar.

Y entonces—

él.

Orión.

Apareció entre los árboles.

Su mirada la encontró al instante.

Y algo en su expresión…

cambió.

No sorpresa.

No duda.

Urgencia.

—Melika.

Su nombre salió bajo.

Tenso.

Llegó a ella en segundos.

Se arrodilló a su lado.

Sus ojos recorrieron su rostro.

Sus manos.

Su pierna.

—¿Qué hiciste? —murmuró.

Pero no sonó acusador.

Sonó… preocupado.

De verdad.

Melika intentó hablar.

Pero solo salió un quejido.

—Me caí…

Su voz se rompió.

Orión miró su pierna.

Su mandíbula se tensó.

—No te muevas.

Demasiado tarde.

Pero Melika igual dejó de intentar.

Las lágrimas ya caían sin control.

—No puedo… —susurró.

Orión levantó la vista hacia el bosque.

Escuchando.

Evaluando.

Algo más pasaba.

Seguro.

Pero no dudó.

Volvió a ella.

—Hey… —su voz bajó—. Mírame.

Melika lo hizo.

Con dificultad.

—Estoy acá —dijo él—. No te voy a dejar.

Y por alguna razón…

eso bastó.

Orión pasó un brazo por debajo de sus piernas con cuidado.

Melika se tensó.

El dolor volvió.

—Lo sé —murmuró él—. Lo sé.

La levantó.

Firme.

Segura.

Como si no pesara nada.

Melika se aferró a él sin pensarlo.

Sus manos en su ropa.

Su respiración contra su cuello.

Buscando estabilidad.

—No te duermas —dijo Orión.

—No lo estoy…

Mentira.

El dolor la agotaba.

Pero él no la soltó.

Ni un segundo.

Salió del claro.

Del bosque.

Sin mirar atrás.

Sin detenerse.

Como si supiera exactamente por dónde ir.

Como si eso…

ya hubiera pasado antes.

Melika cerró los ojos un segundo.

El pulso en su frente seguía.

Más débil.

Pero presente.

Y por primera vez…

no la estaba llamando.

La estaba esperando.

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Maia abril Romero
me gusto☺️
Maia abril Romero
me gusto/Smile/
Max x: Gracias por leer 🥰
total 1 replies
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