Una historia de amor marcada por el destino, la traición y las segundas oportunidades.
Cuando Elizabeth pierde al hombre que creía su futuro, decide reconstruir su vida lejos del dolor. Pero el destino la cruza con Álvaro Castaño, un poderoso y enigmático empresario que se acerca a ella con intenciones ocultas… sin imaginar que terminará enamorándose de verdad.
Entre secretos, celos y ambiciones peligrosas, el amor deberá enfrentarse a la verdad.
Porque a veces, el corazón se enamora… incluso en medio de la venganza. 💔💞
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Capítulo 21 La verdad que lo cambia todo
La mañana en Cartagena era perfecta. El cielo estaba despejado y el mar brillaba con un azul intenso que parecía infinito.
Elizabeth caminaba descalza por la arena, sosteniendo las sandalias en la mano. El viento movía suavemente su cabello mientras reía.
Álvaro caminaba a su lado observándola. Habían pasado tres días desde la boda.
Tres días que se habían sentido como un pequeño paraíso lejos del mundo.
—No quiero irme nunca —dijo Elizabeth mirando el horizonte.
Álvaro sonrió.
—Podríamos quedarnos.
Elizabeth lo miró divertida.
—¿Y abandonar tu trabajo?
Álvaro se encogió de hombros.
—Podría hacerlo.
Ella soltó una risa.
—No te creo.
Siguieron caminando entre los turistas y vendedores de artesanías.
Entonces una voz masculina interrumpió el momento.
—¡Álvaro!
Álvaro se detuvo en seco. Elizabeth también.
Un hombre elegante, de unos cincuenta años, caminaba hacia ellos con una gran sonrisa.
Álvaro lo reconoció al instante. Uno de los socios comerciales de la corporación.
El señor Ramírez.
—¡Álvaro Castano! —exclamó el hombre mientras le daba una palmada amistosa en el hombro—. ¡Qué sorpresa verte aquí!
El tiempo pareció detenerse. Elizabeth dejó de sonreír.
Muy lentamente giró la cabeza hacia Álvaro.
—¿Qué dijo?
Ramírez continuó hablando sin notar nada.
—Pensé que estabas en Bogotá. Tu hermano me dijo que habías desaparecido unos días.
Álvaro sentía cómo la tensión crecía a su lado.
—Señor Ramírez… —intentó interrumpir.
Pero Elizabeth ya lo estaba mirando. Sus ojos estaban llenos de confusión.
—¿Castano?
El hombre finalmente notó la incomodidad.
—Oh… perdón —rió—. No me he presentado.
Soy Ramírez, socio de Álvaro Castano, el CEO del grupo Castano.
Elizabeth se quedó completamente inmóvil.
El ruido del mar desapareció. Solo escuchaba el latido acelerado de su propio corazón.
—¿CEO… del grupo Castano? —susurró.
Ramírez continuó hablando alegremente.
—Uno de los empresarios más importantes del país.
Entonces Elizabeth retrocedió un paso.
—¿Tú…?
Álvaro dio un paso hacia ella.
—Elizabeth, déjame explicarte—
—No —lo interrumpió.
Su voz temblaba.
—¿Tu Alvarez?
—Mi apellido materno —dijo él con dificultad.
Elizabeth negó con la cabeza.
Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
—Me mentiste.
—Elizabeth.
—¡ME MENTISTE!
Algunas personas comenzaron a mirar la escena.
El señor Ramírez comprendió demasiado tarde que había dicho algo que no debía.
—Creo que… debería irme —murmuró antes de alejarse rápidamente.
Pero el daño ya estaba hecho.
Elizabeth respiraba con dificultad.
—¿Desde cuándo?
Álvaro intentó acercarse.
—Escúchame—
—¿Desde cuándo me estás engañando?
—No era mi intención
Ella soltó una risa rota.
—¿No era tu intención?
Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro.
—Me casé contigo.
Álvaro sintió un golpe directo en el pecho.
—Elizabeth, por favor
Pero ella ya estaba retrocediendo.
—No te acerques.
—Necesitas escucharme.
—¡No!
Elizabeth se giró y comenzó a correr.
—¡Elizabeth!
Álvaro corrió detrás de ella.
La gente se apartaba mientras ella avanzaba desesperadamente por las calles cercanas a la playa.
Pero Elizabeth no se detuvo. Corrió y corrió hasta que su pecho comenzó a arder.
Hasta que encontró lo que buscaba. El terminal de autobuses, entró sin mirar atrás.
Compró el primer boleto disponible.
Destino: Bogotá.
Mientras subía al autobús, sus manos temblaban. Todo había sido una mentira. Todo.
Las lágrimas seguían cayendo mientras el autobús arrancaba lentamente. En ese mismo momento, Álvaro llegó al terminal.
Miró desesperado alrededor.
—Elizabeth.
No la vio. Corrió entre los andenes. Preguntó, buscó. Pero ya era tarde. Uno de los autobuses estaba saliendo del terminal.
Álvaro se quedó inmóvil mientras lo veía desaparecer. Un presentimiento horrible se instaló en su pecho.
Había perdido algo mucho más grande de lo que había imaginado. Muy lejos de allí, dentro del autobús…
Elizabeth miraba por la ventana. Su corazón estaba destrozado.
Pero esta vez no iba a quedarse, ya no toleraría más mentiras, más engaños y traiciones.
pero enserio no era necesario matar a Kael eso fue lo peor 😭
dejando al imbécil del prota para mi se arruinó esto creí que sería diferente
porque ya sabemos que alfinal Elizabeth y Alvaro quedarán juntos y Kael sufrirá por el Elizabeth así que mejor que Kael se enamore de otra