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El Camino De Una Espada

El Camino De Una Espada

Status: En proceso
Genre:Amor en la guerra / Mundo mágico / Edad media
Popularitas:435
Nilai: 5
nombre de autor: huakabe

Shiro es un soldado el cual no revela nunca emociones, pero al llegar una carta de una desconocida su futuro qué parecía oscuro se ve iluminado por un sentimiento que no sabe de donde proviene ¿descubrira Shiro quien es esa persona o sabrá cual es ese sentido?

NovelToon tiene autorización de huakabe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La noche oscura

La noche aún envolvía la aldea.

Lio se despertó con un poco de sueño y miro en dirección a donde debía estar Auren, pero ahí ya ni había nadie, solo pudo darse cuenta de la manta desordenada.

—¿Auren…?

Se levantó de inmediato, revisó la casa

Nada ni un rastro o indicio de algo.

Shiro aún dormía.

Lio sintió cómo un escalofrío se arrastraba por su espalda.

《Tengo un mal presentimiento》

Salió de casa y corrió por el camino de la aldea.

La aldea estaba tranquila, las farolas de aceite proyectaban sombras largas.

Corrió entre casas, preguntó a vecinos, miró en el campo, pero no consiguió nada.

Desesperado, giró hacia una calle lateral y empujó la puerta de una taberna aún abierta, donde un par de mesas estaban ocupadas por viajeros y comerciantes.

—¡Disculpe! —gritó Lio al dueño, que limpiaba vasos detrás del mostrador —¿Ha visto a una mujer de cabello largo, con una bolsa en la cintura? ¿Vestido claro? ¿Ojos firmes, voz dulce?

El hombre negó con la cabeza, confundido.

—Lo siento, no la he visto por aquí.

Pero antes de que Lio pudiera responder, una carcajada estalló desde el fondo.

Una mesa con tres encapuchados.

Uno de ellos hablaba con la voz arrastrada por el alcohol:

—¡Ja! ¡Y pensar que lo tuvo todo el tiempo encima! Como si fuera un amuleto de la suerte.

—Lo mejor —dijo otro más tranquilo —Es que ahora solo tenemos que esperar a que Serhem llegue.

Lio miro ligeramente en dirección a los encapuchados y sobre la mesa vio semioculto por una tela mal doblada, brillaba una pieza que conocía muy bien.

El rompecabezas.

Se acercó con paso lento, forzando una sonrisa.

—Buenas noches… ¿qué celebran?

Los tres dejaron de reír, tensos.

No respondieron.

—Los escuché y parece que les fue bien con algo importante.

Ninguno contestó.

Lio miró hacia el barman y levantó dos dedos.

—Una ronda de tragos para estos caballeros por favor y ponlo a mi cuenta.

El barman asintió.

Los encapuchados intercambiaron miradas y, poco a poco, se relajaron.

Uno de ellos incluso alzó su jarra.

—¡Eso me gusta! ¡Salud, desconocido generoso!

—Fue un buen trabajo, a que sí —dijo otro con una mirada arrogante —Difícil, pero nada que no ponadom hacer.

—Nos dijeron que tomáramos a la chica y recuperáramos el objeto que tenía, y fue lo más fácil del mundo —dijo otro claramente borracho.

—¡Ey! —lo interrumpió otro dándole un codazo —!¡Acaso eres estúpido!.

—Bah, pero si ya está hecho —dijo, pero el ambiente se tenso de repente.

Los tres se miraron y se levantaron de golpe.

—Nos vamos.

—Gracias por el trago, amigo.

Lio no se movió.

Solo los miró marcharse, con la mirada fija en el objeto que habían dejado oculto nuevamente bajo la tela.

Su corazón latía con furia, pero ahora tenía una pista.

《Fueron ellos quienes se llevaron a Auren, pero ¿Quién es ese tal Serhem? y ¿Por qué busca a Auren?》

Y sin más Lio decidio salir tambien y observó como los encapuchados se alejaban mientras se tambaleaba por el licor y luego giraban por un callejón lateral.

Sin pensarlo dos veces, salió tras ellos.

Los siguió a distancia, pisando suave, sin hacer ruido.

Los observó detenerse frente a una pared de piedra vieja, aparentemente sin nada particular.

Uno de ellos murmuró algo.

El otro apoyó la mano en una piedra agrietada y un leve “clic” sonó.

La pared se movió, revelando un pasaje oculto.

Los tres bajaron sin mirar atrás.

Lio esperó y luego de que se fueran también entró

[---]

El interior del pasaje estaba oscuro, iluminado solo por antorchas dispersas.

Las escaleras descendían muy abajo en el suelo, el aire olía a polvo antiguo, a piedra y sudor.

Lio bajó con cautela, intentando que no lo describrieran.

Pero en un cruce de túneles los perdió.

—No… —susurró, girando de un lado a otro, pero no encontraba el camino, las paredes simirales lo confundian y el silencio lo incomodaba.

Siguió avanzando sin direccion acertada y al abrir una puerta de hierro semiabierta vio algo colgado.

Una capa negra con capucha, era igual a la de los otros encapuchados.

sin dudarlo, se la puso.

El tejido era más pesado de lo que esperaba, y por alguna razón se sentía algo ansioso, pero con una mirada firme salio de la habitación y siguió.

[---]

Auren estaba aún atada en la silla, los brazos entumecidos, los labios partidos.

Dos encapuchados la vigilaban desde las esquinas de la sala, en silencio.

Ella apenas levantaba la vista, pero entonces la puerta se abrió desde afuera.

Otro encapuchado entró con un andar firme pero no apresurado.

—Cambio de guardia —dijo con una voz baja, pero segura.

Los dos miraron entre sí.

—¿Tan pronto? —preguntó uno.

—Así lo ordenaron arriba —replicó el recién llegado —Dicen que Serhem está en camino y no quieren errores.

Los dos gruñeron algo entre dientes y se retiraron, sin sospechar.

La puerta volvió a cerrarse tras ellos y el nuevo encapuchado quedó a solas con Auren.

Sus ojos temblaron.

Pero entonces el encapuchado sin decir una palabra se acercó a Auren

—¿Qué quieres? —Preguntó ella enojada.

Pero el encapuchado aun sin hablar se quitola capucha y reveló su rostro ante Auren.

Sus labios se separaron apenas.

—… ¿Lio?

Lio le sonrió con una cara cálida.

—¡Lio…! ¿Qué haces aquí?

—Buscarte —dijo Lio ya arrodillado frente a las cuerdas —Y para rescatarte de este infierno.

Con movimientos rápidos, desató los nudos que la mantenían prisionera.

Auren se apoyó en él al levantarse, con las piernas aún débiles.

—Lio se llevaron el rompecabezas ellos lo tienen.

Entonces Lio sacó una pequeña bolsa gris del interior de su capa.

—¿Esto?

Auren lo miró, sorprendida.

—¿C-cómo…?

—Lo cambié en la taberna mientras ellos tomaban y se reían. Lo reemplacé por un trozo de madera qué vi y ni se dieron cuenta de lo ocurrido.

Auren no pudo evitar sonreír, aún entre el agotamiento.

—Eres un tonto muy útil…

—Y tú una fugitiva muy linda —respondió Lio sosteniéndola con fuerza.

—No digas eso en una situación así.

Lio solo rió entre dientes haciendo que recibiera unos golpes de Auren.

Despues salieron rápidamente por otro pasillo, más angosto, subieron por una escalera y empujaron una compuerta trasera de madera que los llevó a un bosque, cubierto por la niebla.

La noche seguía allí, pero por un momento el aire se sintió limpio.

Auren y Lio se miraron, respirando profundo.

—Por fin… —murmuró Auren —Por fin salimos de ahí

Pero el sonido de pasos y ramas quebrándose los cortó en seco.

Cinco encapuchados surgieron del bosque, rodeándolos.

Lio dio un paso atrás.

—¿¡Cómo nos encontraron!?

Auren apretó los dientes y dio un paso al frente.

—No importa.

Extendió las manos y lanzó una ráfaga de energía que empujó a tres de los encapuchados contra los árboles.

Otro intentó atacar por el lado derecho, pero Auren giró y lo derribó con una onda de choque.

El último cayó tras una descarga dirigida al pecho.

—¿Desde cuándo sabes usar magia? —preguntó Lio al ver perplejo la escena.

—Bueno estuve leyendo unos libros y así.

—No creo que de un libro se pueda aprender tanto

Pero entonces un nuevo sonido apareció.

Pasos, pero no normales, estos eran poderosos.

Y entonces se vio, una figura más alta, de presencia imponente, salió de entre los árboles.

Estaba cubierto por una capa más gruesa. Su máscara era diferente: negra, con inscripciones rojas.

El aire a su alrededor parecía ondular, como si la misma naturaleza lo temiera.

Lio se irguió.

—Acaso... tú eres Serhem.

Pero la persona no dijo nada, alzó una mano y el suelo tembló, saliendo rocas del suelo, la persona bajo su mano rápido y todas las rocas fueron en dirección de Auren y Lio

Auren se adelantó, girando sus brazos en un círculo amplio, invocando un escudo magico logrando contrarrestar el hechizo y luego creando otro círculo que lanzó una ráfaga.

Y asi comenzo el enfrentaron.

El combate fue veloz.

Descargas mágicas colisionaron en el aire.

Explosiones de energía llenaron el claro.

Pero Auren empezaba a fallar.

Sus movimientos se volvían más lentos.

Su magia más inestable.

Un golpe certero la lanzó de espaldas al suelo.

El rompecabezas rodó cerca de Lio.

Auren jadeaba, con sangre en los labios.

Estaba perdiendo y el encapuchado seguía avanzando.

Auren intentó ponerse en pie, pero su cuerpo temblaba por el esfuerzo, la sangre corría por una herida en su ceja.

Frente a ella, el encapuchado avanzaba con pasos seguros y aunque sus ojos no se veían solo tebia un deseo:

Matarla

—¡Alejate! —gritó Lio, corriendo hacia él —!Yo sere tu oponente!

El encapuchado se detuvo y giró la cabeza levemente.

—¿Tú? ¿El acompañante?

—Sí, y te voy a vencer —dijo Lio, alzando las manos, rodeado de un tenue resplandor de energía mágica.

—Entonces ven… —respondió el encapuchado mientras corría hacia él —Y muéstrame de que estás echo.

El combate comenzó.

El encapuchado arremetió contra Lio, pero logra esquivarlo y lanza pequeñas ráfagas.

Y se movía rápido y con gran habilidad, pero era claro que no tenía la misma fuerza que Auren.

El encapuchado lo arrinconó fácilmente, desarmándolo de un golpe y lanzándolo contra el barro.

—Eso es todo —dijo con frialdad —Esperaba algo más.

Se lanzó hacia él, su mano envuelta en fuego.

Pero entonces Lio murmuró algo.

Y una masa oscura brotó del suelo, en forma de manos negras que se elevaron como humo sólido.

¡SHLACK!

El encapuchado fue atrapado e inmovilizado.

Encerrado en un cascarón oscuro que lo cubrió como una prisión viviente.

El silencio fue absoluto.

Auren, aún en el suelo, lo miró con asombro.

—¿Lio…?

Él cayó de rodillas, exhausto.

—No seré tan fuerte… —dijo entre jadeos —Pero si tengo mis trucos

Auren lo atrapó antes de que se desplomara.

—Idiota… —susurró, al borde de las lágrimas —Eres un idiota.

—Tranquila —dijo mientras pasaba sus manos en las mejillas de Auren —Todo ya terminó —Termino decir mientras lanzaba un hechizo curativo a Auren.

Pero entonces el cielo cambió.

Las nubes comenzaron moverse sin sentido, como si fueran arrastradas por una fuerza invisible.

Una figura apareció caminando entre las sombras.

No hacia algun gesto, solo caminaba.

Portaba una corona negra que adornaba su cabeza con ojos vacíos que devoraban la luz y en su espalda tenia una espada, grande y muy brillante.

Auren sintió un escalofrío.

Lio no podía levantarse.

El aire se volvió más denso y pesado.

La figura alzó ligeramente el rostro.

—¿Qué está pasando aquí?

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Miguel Castellanos
Que interesante inicio, la presencia de Shiro me parece misteriosa.
Tara Markov
muy interesante tu historia
haricho
man soy axell por lo q e leído vas muy bien la verdad y me gusta la energía q transmite si tenes duda al privado escribime
Shishio Makoto
No puedo esperar para el próximo... qué pasará
mmmmdm
NECESITO por saber qué pasa después. Porfa publica más capítulos!!!🙏🏻🙏🏻
huakabe: Esta bien justo estoy trabajando en ellos
total 1 replies
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