¿Qué sucede cuando la mafia y el romance se juntan? Bastian es un bravucón de corazón frío que esconde un deseo particular: quiere amar de verdad. La vida le sonríe cuando Nadir aparece en la preparatoria como el estudiante nuevo y ambos se embarcarán en una relación bastante curiosa.
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21
Salgo de la oficina de Gonzo, bajo las escaleras y cuando me dirijo a la puerta para salir, esta se abre. ¡Aquí está él!
Parece sorprendido de verme en su cuartel, su mirada es fría pero cálida a la vez, percibo que quiere decirme algo por el movimiento de sus labios y...
—¡Hola! —Me atrevo a iniciar la conversación.
—¿Cómo es que...? —Se queda callado, como si no supiera qué decir—. ¡Hola!
—Yo ya me voy. ¡Nos vemos! —Decido cortar allí.
Sonrío tenuemente y mi corazón late a toda potencia. ¿Qué rayos me sucede? Paso a su lado, siento que nuestros brazos se rozan y eso crea una sensación de recuerdo en mi mente. ¡Cuando nos tocábamos!
Logro salir de la casa, el viento me recibe y no quiero voltear atrás.
—¡Nad! —Su voz me hace detenerme en seco.
No quería voltear, pero mi cuerpo cede ante él.
—¿Sí?
—¿Volverás a casa?
—Sí.
—¿Quieres ir conmigo? Te puedo llevar.
—¡Está bien! Tengo que pasar a recoger algo a mi club y... ¿Te veo en tu auto?
—Va.
Corro a toda velocidad de allí sin saber porque razón es que me encuentro huyendo de él. Entro al sanitario, abro la llave del lavabo y me mojo la cara. ¡Siento caliente mi cuerpo! ¿Qué me pasa?
—¡Tranquilízate! Es mi emoción por ayudar a un enamorado —trató de engañar a mi mente con el negocio que he hecho con Gonzo.
Salgo del sanitario. ¡Necesito gomitas enchiladas! Corro a la dulcería y me preparo mi snack. Gusanos. Manguitos. Panditas. Manzanas. Cacahuates japoneses. Chamoy. Tajín. Takis fuego. ¡Sabe tan bien cuando lo pruebo!
Salgo de la dulcería y entonces...
—¡Qué coincidencia! Justo me estaba acordando de ti —Oliver aparece.
—¿Andabas pensando en mí?
—Afirmativo.
Me mira con dulzura y eso me hace sentir de forma curiosa.
—¿Quieres? —Le ofrezco de mi snack.
—Bueno, aceptaré tu generosidad —acerca su mano, su mirada se clava en mi boca, sube su mano a mi rostro y con un dedo acaricia la comisura de mis labios...
¡Suena un claxon! Volteamos a mirar y Bastian está esperando, me mira, el motor está encendido.
—Yo tengo que irme.
Acto seguido, corro hasta el auto y abordo. ¡Me siento carrereado!
—¿Te gustan mucho las gomitas enchiladas? —Inicia la conversación.
—Sí, ¿quieres un poco?
—No, así estoy bien.
Me pongo el cinturón de seguridad. Suena una canción y él le baja el volumen.
—¿Ahora son cercanos?
—¿Cercanos?
—Tú y el perdedor de Oliver.
—Nos llevamos bien.
—Te estaba acariciando la boca.
—Me ensucié de chamoy.
—Parecía más que eso. Le gustas a ese tipo.
—Creo que sí.
—¿Él te gusta?
—Es guapo.
—¡Qué feo gusto tienes!
Me hace reír. Meto más gomitas enchiladas a mi boca. Degusto, mastico y trago.
—¿Y Jenny?
—No vino a la escuela.
—¡Oh!
—Está enferma.
—¿Irás a verla?
—Sí.
—¿Qué tiene?
—Dolor de estómago.
—Cómprale té de hierbabuena. ¡Buenísimo para el dolor de estómago!
—¿Eres médico?
—No, pero sé que es bueno porque yo tomo cuando me duele el estómago. Remedio antiguo.
—Te haré caso entonces.
—¿Y cómo has estado? No te he visto en tu faceta de gánster.
—¿Te gustaría verme como gánster?
Cool Kids de Harmless comienza a sonar.
—¡Está canción me encanta! —Y le subo el volumen—. ¿También te gusta?
—Me trae recuerdos.