Linda Selleck es una niña que lo tiene todo en cuanto a lo material se trata, pero jamás ha conocido al amor de verdad pues nunca falta el que solo quiere beneficios.
Articus es un tritón que ha perdido a dos de sus hermanas en una masacre de la que fue víctima su pequeña colonia, sobreviviendo solamente él y su hermana menor, la pequeña Zei.
Dos mundos, dos corazones que se hallarán en una noche donde Linda casi pierde la vida a manos de su propia madre.
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Yendo a la orilla
Articus
Salimos de la oficina camino a un almuerzo de negocios que teníamos con unos inversores alemanes y mexicanos, los humanos suelen hacer muchas diferencias entre ellos. Nosotros en el océano crecemos en diferentes colonias, pero si tú necesitas recibir ayuda, te protegemos, pues todos somos hijos de Anfitriti y Poseidón.
Como les vengo diciendo, llevo a mi ninfa de la mano con el orgullo al cielo pues ella es una preciosa joya, es simplemente exquisita, cuando vamos doblando la esquina, un mal nacido le da una palmada en una de sus nalgas. No sé qué me dio, solo sentí que mi torrente sanguíneo se calentó a punto de ebullición, y sin medir mi fuerza porque el descarado se quedó mirándola. No pude controlar esta sensación inexplicable que me recorre el cuerpo y lo tomé por el cuello de su ropa, gracias a mi padre que estábamos prontos a un callejón sin salida, y lo estampé contra la pared. Los seres sobrenaturales nos caracteriza la fuerza sobre-humana, sobretodo los que tenemos icor, es decir, sangre de dioses.
- ¿Te gustó tocarle el culo a mi mujer? - le digo con mis dientes apretados.
- Aa... ami... go y... yo no me... di cuenta q... que era t... tu mujer - me dijo él degenerado con miedo.
Era obvio lo levanté sin ninguna dificultad casi dos cabezas más arriba de la mía, siendo yo alto.
- Amor, ven vamos, no vale la pena - me decía mi mujer - creo que jamás volverá a tocar a ninguna otra mujer.
Lo solté, dejándolo caer sobre su propio peso, el humano se quejó por el golpe que se dio.
- Espero que jamás te vuelvas a cruzar por mi camino, porque mi mujer no podrá salvarte dos veces.
Tomé a Linda nuevamente de la mano para salir del lugar y poder llegar al fin a donde tenemos el almuerzo. Al llegar una humana que nos recibió nos llevó hacia la mesa donde nos esperaban 4 hombres y una mujer, que no hace más que mirarme desde que llegamos, mientras dos de los tontos humanos no hacen nada más que desvestir a mi ninfa.
- Muy bien señorita Selleck, queremos invertir en su empresa porque analizamos desde que usted asumió ser la CEO, la empresa de su familia ha crecido en un 30% y eso es admirable, bajo ese precepto nos damos cuenta de que es una mujer inteligente y centrada - habló el humano mayor, aunque menor que yo.
- Agradezco de verdad que hayan puesto su mira en nosotros y me gustaría primero leer sus propuestas y con base en ello, tomar una decisión - esa es mi nena, ella es analítica.
- Me parece bien que se tome su tiempo schön (preciosa) - le dice uno de los humanos nibelungos.
Quería cortarle la lengua; para ser sinceros, no entiendo qué es lo que me pasa, no quiero que alguien más la mire, jamás me intereso poseer a nadie ni a nada. Hace 70 años cuando estuve en tierra, conocí a una linda humana con la que disfruté del apareamiento, pero a pesar que ella me rogó quedarme en tierra, nunca quise vivir demasiado tiempo lejos del mar, es mi hogar y me da eso que llaman los humanos, libertad. Pero con linda es otra cosa, no me veo alejándome de ella, aunque eso signifique desafiar a mi padre.
Nos despedimos de ellos, la mujer me apretó la mano y me sonrió muy ofrecida.
- Espero verlo de nuevo señor Fairge - yo espero no hacerlo, pensé.
Mi ninfa cambió su semblante a uno más serio, su linda sonrisa desapareció cuando salió del lugar.
- ¿Qué tienes mi ninfa? - sé qué tiene, pero quiero que ella misma me lo diga.
- Nada, solo que esa mujer no paraba de mirarte como si fueras un filete de mercado.
- Soy TÚ filete - le digo deteniéndola para atraparla entre mis y besarla como me gusta, que ella sepa a quién pertenezco, como ella me pertenece a mí - esa humana con cuerpo de anguila no me interesa, me gustas tú y te amo a ti porque eres una diosa, MÍA.
- Y tú eres MÍO - remarca la última palabra como yo lo hice.
- Ahora vamos, que me quiero comer esa almeja deliciosa que guardas entre tus dos piernas.
Ella solo se ríe por mis palabras. Es cierto, no existe ninguna humana que me tenga como ella me tiene, solo mi linda ninfa humana, mi Linda Selleck es quien es dueña del amor de este tritón.