Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧Confusión୨୧
El niño miró con atención. Debido a la soledad y a las lágrimas, no veía con claridad, pero cuando parpadeó varias veces lo entendió:
aquel hombre se parecía a su hermano Noah… y también a él mismo.
—¿Dónde están tus padres? —preguntó el hombre con curiosidad.
—¿Padre? —el niño inclinó la cabeza—. Ah… papá Jaehyun está donde se juega básquet —dijo, moviendo la mano en el aire.
El hombre respiró hondo. Luego se inclinó y lo levantó con cuidado. Su voz era profunda y grave.
—Yo te llevaré con él —dijo con seriedad.
Mientras tanto, Noah estaba junto a Jaehyun, claramente preocupado.
—Noah, ¿por qué no me dijiste que Theo se fue? —preguntó Jaehyun con el ceño fruncido.
En ese momento, el niño apareció en brazos de un hombre alto. Apenas lo bajaron, corrió.
—¡Theo! —gritó Noah, abrazándolo con fuerza.
Luego levantó la mirada hacia el desconocido.
—No le tengas miedo, Noah —dijo el hombre con una sonrisa—. el es el señor Taehyun. Ah… y este es mi hermano menor, Noah —añadió riendo.
Observó a los niños con atención.
—Son tan tiernos… —murmuró—. Me recuerdan a mi hermano y a mi hermana.
—Noah, ¿qué haces? —la voz de Jaehyun cortó el ambiente mientras se acercaba, serio.
Taehyun lo miró de arriba abajo y sonrió de lado.
—Así que tú eres el papá de este niño… —dijo con tono burlón—. Yoon Jaehyun, ¿desde cuándo tienes hijos?
Jaehyun no respondió al sarcasmo. Tomó a los niños de la mano, frío.
—Mi vida privada no es de tu incumbencia —dijo sin mirarlo.
Se los llevó sin decir más.
Taehyun los observó alejarse, con una sonrisa burlona y una expresión curiosa.
—Adiós, papá Jaehyun… —murmuró mientras sacaba su teléfono—. Otra vez malditas reuniones.
Dentro del auto, el ambiente era incómodo.
—Theo, no vuelvas a hacer esto de irte sin avisar —dijo Jaehyun con tono serio.
—Perdón, papá Jaehyun —respondió el niño, jugando con sus manos—. ¿Conoces a ese hombre?
—Sí, pero… —desvió la mirada— no vale la pena hablar de él.
Mientras tanto, Ariana saltaba como loca en su habitación.
—¡ME ACEPTARON EN EMPRESAS KANG! —gritó, dejándose caer sobre la cama.
Por el ruido, Adrián subió preocupado.
—¿Qué pasó? ¿Por qué tanto escándalo? —preguntó serio.
—Me aceptaron en la empresa de moda que quería —sonrió emocionada.
—Me alegro, Ariana. En serio te lo mereces —le devolvió la sonrisa—. ¿Y cuándo empiezas?
—Mañana, supongo —respondió curiosa—. Tío, ¿qué vas a hacer con la cafetería?
—Nada, tendré que arreglármelas solo —bromeó—. Vamos abajo, que llegaron los niños con Jaehyun.
Ariana bajó corriendo y abrazó a los niños con fuerza. Jaehyun se puso algo tímido. Tenían una gran amistad… aunque a él le gustaba ella en secreto. Bueno, no era tan secreto, solo que Ariana no lo notaba.
—¡Entré a Empresas Kang! —anunció riendo mientras abrazaba a los niños—. ¡Mamá va a ser famosa!
Los niños aplaudieron.
Jaehyun sonrió, feliz… aunque una leve preocupación se asomó en su mirada.
Llegó el día.
Ariana se puso su mejor vestido, un peinado sencillo y maquillaje suave. El día era hermoso: los pájaros cantaban, las flores caían. Adrián llevó a los niños a la guardería.
Nada podía arruinarlo.
Pero se arruinó.
Desde el autobús, Ariana vio el hotel en el que había estado cinco años atrás. No sentía rencor; solo quería saber quién era el padre de sus hijos.
Entonces lo vio.
Un chico alto, serio, con las manos en los bolsillos y una expresión poco amigable.
Las imágenes de aquella noche volvieron de golpe.
Era él.
Decidió bajar apresurada, pero cuando llegó… ya no estaba.
Entró al hotel por curiosidad. En recepción había una mujer elegante.
—Disculpe —dijo Ariana—, ¿entró aquí un chico de esta estatura? —se puso de puntillas para explicar mejor.
—No creo… ¿Busca a alguien especial? —preguntó la recepcionista.
—Mire, estuve aquí hace cinco años y… —jugó con sus manos— estuve con un chico de aquí, ya sabe…
La mujer suspiró.
—Ah, debe hablar de Jake. Olvídese, señorita. Es un mujeriego. Siempre trae mujeres. Si cree que esa noche fue especial, no lo fue.
Ariana se fue con la cabeza baja.
Había sido una más… aunque la verdad era peor: ella no lo eligió. Fue obligada. Ni siquiera lo conocía antes de esa noche.
Horas después, dos hombres bajaron al lobby.
—Jake, ¿cuántas veces te dije nada de mujeres aquí a altas horas de la noche? —reclamó Taehyun, molesto.
—¿Y cómo voy a tener un hotel si no puedo presumir? —se quejó Jake.
—Recuerda que soy dueño de la mitad de esto —respondió Taehyun con firmeza.
—Qué gruñón… no sé cómo somos amigos —rió Jake, luego miró a la recepcionista—. Linda, ¿llegó algún mensaje para mí?
—Sí —respondió ella—. Vino una mujer preguntando por usted. Dijo que estuvo con usted hace cinco años.
Jake quedó sorprendido.
—Hace cinco años estuve con tantas… —pensó.
De pronto, Taehyun lo empujó.
—¿Cómo era la chica? —preguntó insistente.
—Era baja, tenía el pelo recogido, llevaba un vestido. Era bonita… se veía más extranjera que coreana.
Taehyun salió corriendo a buscarla, pero no había nadie.
—¿Será ella? —murmuró, mirando al cielo.
Recordó esa noche: su madre insistiendo en que conociera a alguien, su mal humor, el hotel, la bebida alterada, el calor sofocante… y ella entrando.
No pensó con claridad. Solo quería calmar esa tensión.
Era hermosa, delicada, olía a flores. Fue brusco… pero desde entonces no podía olvidarla.
—Amigo… ¿qué haces? Pareces loco —dijo Jake al alcanzarlo.
—Jake, si es ella… —lo miró serio— podría ser mi salvación.
Mientras tanto, Ariana respiró hondo. Estaba triste por lo que escuchó, pero no iba a dejar que eso la derrumbara.
—¿Lee Ariana? —preguntó una mujer seria.
—Sí, soy yo —respondió sonriente—. Mucho gusto.
Ariana extendió la mano, pero la mujer solo la miró.
—Veo que no eres del contacto —dijo con frialdad.
—Yo soy Kang Na-ra —añadió—. Jefa de tu departamento.
—¡En serio! Prometo dar lo mejor de mí —sonrió Ariana.
Na-ra la llevó a las oficinas. Había mucha gente. Ariana estaba nerviosa: toda su vida había sido universidad, la cafetería de su tío… y los niños.
Mientras se presentaba, a lo lejos, vivi la observaba ella estaba junto con su amiga Bianca.
—¿Quién es esa chica? Se ve bonita —comentó vivi, curiosa.
—No me molestes, estoy viendo vestidos de boda —respondió Bianca, ignorándola.
Mientras tanto, Taehyun estaba en su estudio, observando una marca en su cuello.
—¿Dónde estarás, vampirita? —suspiró—. ¿Y si hoy eras tú… esa persona?