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Un Asunto De Estado Y Estilo

Un Asunto De Estado Y Estilo

Status: En proceso
Genre:Romance / Comedia / Amor prohibido / Cambio de Imagen / Polos opuestos enfrentados
Popularitas:25.6k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Alejandro es un político cuya carrera va en ascenso, candidato a gobernador. Guapo, sexi, y también bastante recto y malhumorado.
Charlotte, la joven asistente de un afamado estilista, es auténtica, hermosa y sin pelos en la lengua.
Sus caminos se cruzaran por casualidad, y a partir de ese momento nada volverá a ser igual en sus vidas.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El debate y la apuesta

Capítulo 3: El debate y la apuesta

Una semana más tarde...

El aire de Roma amaneció cargado de nervios y café. En la sede de campaña de Alejandro Montalbán, todo era movimiento: asistentes corriendo con carpetas, asesores discutiendo sobre guiones y periodistas esperando declaraciones. Esa noche sería el primer debate televisado y, como siempre, la presión era alta.

El político observaba su reflejo en el espejo, con el mismo gesto que usaba para estudiar a un rival.

Traje gris, corbata azul, cabello impecablemente peinado hacia atrás. Perfecto. Demasiado perfecto.

Suspiró.

—Parezco un retrato oficial —murmuró.

Su jefa de comunicación asomó la cabeza por la puerta.

—Justo por eso pedí refuerzos —anunció con una sonrisa nerviosa—. Tu imagen necesita... frescura.

Él frunció el ceño.

—¿Frescura? No soy un frasco de perfume, Giulia.

—No, pero podrías parecer uno —replicó ella con paciencia—. Y antes de que protestes, ya la llamé.

—¿A quién?

Giulia sonrió como quien sabe que acaba de ganar una pequeña batalla.

—A Charlie Rossi.

Alejandro se quedó en silencio unos segundos.

—¿La asistente de Franco?

—La misma. Si bien él ya se recuperó, está de viaje de descanso. Y ella, según varios clientes, tiene un talento... especial.

Alejandro masajeó el puente de su nariz. No estaba seguro de qué le molestaba más: que Giulia lo contradijera o que el destino insistiera en traer de vuelta a esa pelirroja de carácter imposible a su vida. No podía negar que la muchacha era bonita, pero cuando abría la boca su belleza se desvanecía.

Charlie llegó puntual, con su maletín al hombro y el cabello recogido en un moño alto. Llevaba jeans desgastados, una camisa blanca arremangada y esa expresión resuelta de quien no piensa dejarse impresionar por nadie.

—Buenos días, señor Montalbán —saludó la joven con una cortesía impecable, aunque su tono no sonó exactamente sumiso.

—Señorita Rossi —respondió él, observándola brevemente antes de girarse hacia el espejo—. Espero que hoy no planee discutir conmigo.

—No lo planeo —contestó—, pero tampoco puedo prometer que no vaya a ocurrir.

Él esbozó una sonrisa contenida. Había olvidado lo directa que podía ser.

Mientras preparaba sus utensilios, Charlie lo miró detenidamente.

El hombre frente a ella tenía una presencia imponente: alto, hombros anchos, la mirada firme. Un político hecho y derecho. Pero justo por eso, pensó, demasiado correcto.

—Permítame preguntarle algo —dijo finalmente.

—Adelante.

—¿Siempre lleva el cabello así?

—¿Así cómo?

—Tan... previsiblemente perfecto.

Alejandro arqueó una ceja.

—Previsiblemente perfecto... Interesante elección de palabras.

—No me malinterprete, señor candidato —explicó ella mientras revisaba el peine—. Su peinado dice “hombre seguro, disciplinado y responsable”.

—Me alegra saber que se lee bien.

—Sí, pero con ese look parece que se toma la vida demasiado en serio… y tiene treinta y tantos años, no ochenta. ¿verdad?

Él dejó el móvil sobre la mesa y cruzó los brazos, divertido.

—¿Está diciendo que me veo mayor? —ella se encogió de hombros y alzó una ceja, admitiendo —¿Y qué sugiere?

—Un peinado diferente, o un corte quizás —dijo ella moviendo las tijeras mientras sonreía.

—¿Sugiere que cambie mi imagen horas antes de un debate nacional?

—Sugiero —replicó ella con calma— que deje de parecer un político más. Si quiere que la gente lo escuche, primero tiene que lograr que lo miren.

Hubo un silencio breve. Luego, Alejandro apoyó las manos en los bolsillos del pantalón, meditando.

Charlie lo había descolocado, otra vez.

—Está bien, señorita Rossi. Tiene su oportunidad.

—¿En serio?

—Sí —respondió él—, pero con una condición.

Ella alzó la barbilla.

—Lo escucho.

—Si el cambio resulta un éxito, tendrá que acompañarme a una cena de negocios.

Charlie parpadeó, sorprendida.

—¿Una cena?

—Profesional —aclaró él enseguida, con esa sonrisa irónica que usaba para mantener el control—. Tengo una propuesta que podría interesarle —agregó recordando el mail que había recibido días atrás de su jefa de campaña.

Ella se cruzó de brazos.

—¿Y si no les gusta el cambio?

—Entonces seguiré con mis peinados “previsibles” —dijo él— y usted se irá a casa con la satisfacción de haberlo intentado.

Charlie lo estudió unos segundos. Había algo en ese hombre que mezclaba desafío y elegancia, una combinación peligrosa. Pero ella no era de las que retrocedían.

—Trato hecho, señor Montalbán.

Durante los siguientes minutos, el salón se llenó del zumbido del secador, del roce de las tijeras y del olor suave a productos de cuidado capilar. Charlie trabajaba con precisión y confianza, como si aquel rostro famoso fuera solo otro cliente más.

Alejandro la observaba por el espejo, curioso. Había notado su concentración, la manera en que fruncía el ceño cuando algo no le convencía, como se mordía el labio inferior mientras pensaba, la destreza con que controlaba cada movimiento.

—¿Siempre es tan seria cuando trabaja? —preguntó de repente.

—Solo cuando el cliente es como usted y trae ese peinado —contestó ella sin apartar la vista del espejo frente a ellos.

—¿Qué tiene mi peinado?

—Con ese peinado parece que su vida está totalmente planificada, incluso hasta debe tener sus horas para follar —contestó ella, divertida. Aunque agachó la cabeza al darse cuenta de lo que había dicho.

Él soltó una carcajada.

—Debería tener cuidado con ese carácter, señorita Rossi. No todos los políticos son tan tolerantes.

—Y usted debería tener cuidado con esas corbatas —replicó—. No todos los votantes son tan indulgentes con el aburrimiento.

Alejandro la miró en el reflejo del cristal fingiendo una ofensa teatral.

—¿Está diciendo que soy aburrido?

—No, señor —dijo ella con una leve sonrisa—. Solo que podría parecerlo si sigue peinándose como en la foto de su pasaporte.

Él negó con la cabeza, divertido.

—Es usted incorregible —Y usted demasiado confiado —respondió con calma.

El cambio fue sutil, pero efectivo: el cabello ligeramente más suelto, un mechón desplazado hacia un lado, textura natural en lugar del brillo rígido de siempre. El resultado lo hacía parecer más joven, más accesible. Menos político y más hombre.

"¡Y que hombre! " pensó la muchacha, y luego se reprendió a si misma. Charlie se apartó unos pasos, observando su trabajo.

—¡Listo!

Alejandro se miró en el espejo con escepticismo.

—No estoy seguro…

—No lo estará hasta que lo vea en cámara —lo interrumpió ella—. Confíe un poco.

—¿En usted?

—En el cambio —corrigió—. En mí no hace falta, con qué yo confíe en mi es más que suficiente. Sé que funcionará.

Él sonrió, con ese gesto que mezclaba admiración y exasperación.

—Tiene más fe en su trabajo que muchos en mi campaña.

—Por eso funciona —replicó, guardando sus utensilios—. La fe también se nota frente a las cámaras.

Alejandro asintió despacio.

—Bien. Si esto sale como dice, señorita Rossi, tendré que admitir que estaba equivocado.

—Sería un buen comienzo, señor.

El debate fue un éxito.

Alejandro habló con claridad, sonrió con naturalidad, y las redes sociales se llenaron de comentarios sobre su “nuevo aire”. Las fotos lo mostraban relajado, con una presencia más cercana y confiada.

Horas después, mientras los asesores celebraban, él revisó su teléfono. Había un mensaje nuevo:

“Parece que el cambio funcionó, señor Montalbán. Cumpla su parte del trato.”

Él sonrió.

“Mañana, a las ocho. Cena de negocios. No se olvide de su maletín, puede que lo necesite.”

Charlie leyó el mensaje en su pequeño apartamento del Trastevere y no pudo evitar sonreír.

No sabía si le divertía más haber ganado la apuesta o el hecho de que aquel hombre —tan serio, tan controlado— hubiera accedido a dejarse cambiar por ella.

Se recostó en la cama, mirando el techo.

—Cena de negocios... —murmuró—. Sí, claro.

Pero aun así, preparó su mejor vestuario.

La “apuesta” había terminado, pero ninguno de los dos sabía que el verdadero juego acababa de empezar.

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Nairobis Cardozo Portillo
Bellísimo capítulo ❤️❤️❤️
Marshaan Sanchez
está novela me a llegado tanto que siento mi pecho y mi corazón comprimido estos capítulo han sido emotivo y asiendo el camino para el perdón y si aunque me critiquen quiero una oportunidad
Mine Romero
Excelente novela me encanta, de verdad se merecen una oportunidad. que Charlie despierte y su mamá por que no le han avisado que está enferma, las mamás siempre hacen que haya milagros 👏👏
Suleima Dominguez Guzman
gracias Angeluz por cada capítulo excelente está novena y la trama
Mariela Alejandra Gonzalez
hay como no me va a gustar me tiene súper atrapada exelente autora!!!!
Melisuga
Xavier se gana cada vez más el calificativo de gran HOMBRE. Todo lo que hizo y hace por Charlie y la niña muestra cuánto las ama, con transparencia y pureza de alma y ❤️.
Melisuga
Un poco tarde, pero bien por ti en esa autocrítica, Alejandro.
Melisuga
¡El reflejo de prensión palmar! Un hermoso recordatorio de que desde muy temprano nos aferramos a la vida.
😍😍😍
Suleima Dominguez Guzman
gracias Angeluz por este capítulo
Marshaan Sanchez
Dios que capítulo de infarto 🤪😜y quedé con angustia y ahora esa víbora que aran estoy más perdida que pijo en cabeza de calvo
Mine Romero
Felicidades eres excelente escritora me encanta la novela, por favor nos puedes regalar más capítulos, muchas gracias 👏👏
Melisuga
La lealtad de Torres es a toda prueba. Creo que será un pilar importante en el enfrentamiento entre Alejandro y las arpías.
Melisuga
¡Hasta que te das cuenta, Montalbán!
Nairobis Cardozo Portillo
Al fin Alejandro hiciste lo correcto Charlie y tú hija son prioridad
Melisuga
Xavier no le doró la píldora a Montalbán y eso está muy bien. Alejandro se dejó manipular por sus ansias de poder y por Giulia y Leda. Ahora tiene que enfrentar la cruel realidad de negarse a confiar en Charlie, en no protegerla y dejar que la pisotearan. Espero que el traje de pusilánime, junto con el de soberbio y arrogante, los haya dejado en Roma o, al menos, en el avión. Charlie y su hija necesitan un hombre íntegro y capaz de todo por ellas, no este remedo en el que se ha convertido Alejandro.
Nairobis Cardozo Portillo: Estoy totalmente de acuerdo contigo
total 1 replies
Suleima Dominguez Guzman
gracias Angeluz por este súper capítulo queremos más
Suleima Dominguez Guzman
gracias Angeluz por este súper capítulo queremos más
Marshaan Sanchez
no cada vez muestra tu talento y versatilidad me dejaste con una agonía de muerte y sufriendo mucho
Lissette Rodriguez
está tan buena.. que creo es mejor ver de 2 en 2 capitulos para no quedar mirando hacia el techo, excelente trabajo escritora!🥰
Mine Romero
Muchas gracias por actualizar, 👏👏👏👏excelente capítulo por favor ayudales a que tengan una oportunidad de ser felices 😊
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