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La Oscuridad De La Villana

La Oscuridad De La Villana

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Reencarnación / Villana
Popularitas:127.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Daimé

Askary ya murió una vez.
Y cuando despertó de nuevo, el mundo la señaló como villana.

Reencarnada en una historia que conoce demasiado bien, Askary comprende que no habrá redención sin sangre. Traicionada por quienes juraron protegerla, aprende a moverse entre intrigas, deseo y poder, mientras hombres peligrosos la rodean con intenciones que oscilan entre la obsesión y la devoción.

En un reino donde la virtud es una máscara y la crueldad una moneda corriente, Askary deberá elegir: aceptar el destino que le fue impuesto… o abrazar la oscuridad que la reclama.

Porque algunas villanas no nacen.
Se forjan.

NovelToon tiene autorización de Daimé para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO III

La noche se extendió sobre la capital como un manto de terciopelo pesado, pero el sueño, ese bálsamo esquivo que solo visita a los inocentes, no se atrevió a rozar mis párpados. Me encontraba en el punto más alto del tejado de mi habitación, agazapada entre las sombras de las gárgolas de piedra, dejando que el viento gélido me recordara que seguía viva. Desde aquí, la ciudad parecía un tablero de ajedrez cuyas piezas yo misma había ayudado a mover hacia su propia destrucción en mi vida anterior.

Cerré los ojos y, por un instante, el olor a incienso de la mansión fue reemplazado por el hedor a azufre y carne quemada. Recordé las caras. No las de mis enemigos, sino las de las personas que pasé por mi espada bajo las órdenes de Félix. Eran hombres de una fortaleza inquebrantable, padres de familia que defendían sus hogares, jóvenes reclutas con sueños de gloria que terminaron siendo abono para la tierra. Eran fuertes, trabajadores, humildes... y no merecían aquel final trágico y anónimo dictado por la ambición de un príncipe que no valía ni una sola de sus gotas de sangre.

—Los encontraré —susurré al vacío, mi voz perdiéndose en el rugido del viento—. En esta nueva existencia, buscaré a cada uno de esos genios olvidados. Me redimiré ante ellos, no con palabras vacías, sino con un propósito. Si antes fui su verdugo, ahora seré su santuario.

Me juré a mí misma que mi fuerza no volvería a ser el martillo de un tirano, sino el escudo de los desamparados. Derribaría a cualquiera que se interfiriera en mi camino, no por placer, sino por la necesidad quirúrgica de limpiar el mundo de la maleza que lo asfixiaba.

Con el sigilo de un espectro, bajé del tejado y me deslicé por los pasillos de mármol hasta la habitación de Miel. Al abrir la puerta, el contraste me golpeó como una bofetada. Mientras mi familia dormía entre sábanas de seda y perfumes de oriente, Miel descansaba en una habitación que era poco más que un armario húmedo. Era un espacio tan pobre como la celda de un mendigo, un lugar donde el lujo del ducado se detenía en seco. Me sentí enferma al darme cuenta de que, en mi ceguera anterior, jamás me había interesado su comodidad. Había dado por sentada su lealtad, ignorando el profundo cariño que latía tras cada uno de sus actos de servicio.

—Miel, despierta. El tiempo de las sombras ha terminado —dije, moviéndola con una delicadeza que mi cuerpo de guerrera apenas estaba aprendiendo a usar.

Sus ojos somnolientos me buscaron en la oscuridad, nublados por el agotamiento de quien trabaja dieciséis horas al día. Al verla así, tan joven y vulnerable, mi resolución de convertirla en la dama más poderosa del Sur se grabó a fuego en mi mente. Ella sufriría este exilio conmigo, pero sería la última vez que pasaría hambre o frío.

—Señorita... ¿ya es la hora? —preguntó, incorporándose sobre su humilde jergón de paja.

—No es la hora que dictan los relojes, sino la que dicta mi paciencia —respondí con una seriedad impropia de mis siete años—. No quiero permanecer en esta casa ni un minuto más. Este aire huele a traición.

Sin necesidad de más palabras, empaquetamos nuestras pertenencias en fardos compactos. Salimos de la mansión por la puerta del servicio, evitando a los guardias que, a esa hora, ya se encontraban vencidos por el hidromiel y el aburrimiento. Nos dirigimos al Sur sin apoyo económico, sin una escolta de honor y sin el bendito permiso de un padre que ya me consideraba una muerta en vida. Éramos solo dos sombras: Miel y yo, contra la inmensidad de un reino que aún no sabía que su reina legítima acababa de partir.

El viaje fue un descenso a la realidad cruda del imperio. Las calles de la periferia de la capital estaban infectadas de una pobreza que se podía palpar en la humedad de los muros. Durante los primeros tres días, el camino fue una prueba de voluntad. El peligro acechaba en cada recodo: bandidos que buscaban presas fáciles y bestias que merodeaban los límites de los caminos reales.

Miel manejaba las riendas del caballo con una determinación que me llenaba de orgullo, aunque sus manos temblaran de vez en cuando. Yo, atrapada en este cuerpo menudo, me dedicaba a observar el flujo de la energía en el ambiente. El Sur era famoso por sus criaturas mágicas y sus zonas de alta concentración de energía primordial. Sabía que allí mi ki, aunque actualmente estuviera estancado por el veneno que me dieron de niña, encontraría la fuente necesaria para despertar de nuevo.

—Señorita, sus labios... están sonriendo —comentó Miel el cuarto día de travesía.

No me había dado cuenta. Era la primera vez que sentía el sabor auténtico de la libertad. Era un aroma mezcla de tierra mojada, sudor de caballo y la dulce promesa de la venganza. A pesar de la traición que aún escocía en mi memoria como una herida abierta, sentía un deseo renovado de amar; no un amor sumiso, sino una unión con alguien que fuera capaz de sostenerme la mirada mientras el mundo ardía a nuestro alrededor. Alguien que fuera mi complemento en las atrocidades necesarias que el destino me obligaría a cometer.

—Detengámonos aquí, Miel —pedí al ver que sus hombros caían por el cansancio—. Busquemos agua para los caballos. Necesitas descansar.

—Estoy bien, señorita, puedo seguir diez leguas más...

—Es una orden, Miel —la interrumpí con una suavidad firme—. No quiero una sierva agotada, quiero una compañera alerta.

Buscamos un pequeño arroyo oculto tras unos sauces llorones. Mientras ella preparaba una comida sencilla de pan duro y cecina, yo me senté en una roca, observando cómo el sol se filtraba entre las hojas. Comimos en un silencio sepulcral pero cómodo, una paz que no existía en la mansión de los Askary West. Allí, el silencio era una armadura; aquí, era un abrazo.

—Miel, lamento haberte arrastrado a esto —dije de repente, mirándola a los ojos—. Sé que esperabas una vida tranquila en la capital, no ser una fugitiva en tierras salvajes. Prometo que me haré una buena señora del ducado, y que tú nunca más tendrás que bajar la cabeza ante nadie.

Los ojos de Miel se inundaron de una sorpresa genuina. Se acercó y tomó mis manos pequeñas entre las suyas, apretándolas con una calidez que me recordó por qué estaba haciendo todo esto.

—Señorita, no diga eso. Yo la seguiré a través del fuego si es necesario. No se esfuerce por ser una "gran señora" para complacerme. Solo crezca feliz, crezca fuerte. Eso es todo lo que mi corazón desea.

En ese momento, comprendí que Miel era más que una criada: era mi ancla moral. En el futuro, cuando tuviera que ejercer la mano dura contra mis enemigos —una crueldad heredada de mi padre pero perfeccionada por mi propia experiencia—, aceptaría el juicio de Miel como el único que me importaba.

Tras siete días de viaje, el paisaje cambió drásticamente. Las colinas suaves se convirtieron en montañas escarpadas y el aire se volvió denso, cargado de una electricidad estática que hacía que el vello de mis brazos se erizara. Estábamos en las puertas del Sur.

La fortaleza que guardaba la entrada era una construcción imponente de piedra volcánica, pero mi ojo clínico de General notó la decadencia de inmediato. Los soldados apostados en las almenas tenían las armaduras oxidadas y la mirada perdida de quienes han sido olvidados por su rey. Algunos, incluso, se permitían bromas groseras mientras veían pasar a los pocos comerciantes que se atrevían a cruzar la frontera. Todo estaba descuidado, abandonado a la entropía.

Sin embargo, para mí, este desorden era una bendición. Un lugar olvidado por la corona es un lugar donde una nueva soberana puede construir sus cimientos sin interferencias. Tenía los recursos intelectuales y el conocimiento de los eventos futuros para convertir esta ruina en el bastión más rico y poderoso del continente. Mi mayor ventaja, por encima de cualquier poder mágico, era el tiempo y la información.

—¡Alto! ¡Detengan ese carruaje ahora mismo! —un soldado con una armadura plateada que alguna vez fue brillante nos cerró el paso. Su voz era áspera, cargada de una arrogancia innecesaria.

Miel, manteniendo la compostura, sacó el sello de oro con el blasón de los Askary West. El soldado retrocedió como si hubiera tocado hierro al rojo vivo. Su arrogancia se disolvió en una sumisión nerviosa.

—Mis disculpas... no sabíamos que la princesa... —tartamudeó, abriendo las puertas pesadas de la fortaleza.

Nos escoltaron a través de la ciudad hacia la mansión del ducado. Observé a la gente desde la ventanilla. La infraestructura estaba dañada, las calles necesitaban pavimento y los edificios tenían grietas profundas, pero el ánimo de la población era asombroso. A diferencia de los ciudadanos de la capital, que siempre parecían estar calculando cómo pisar al vecino, estos campesinos de montaña irradiaban una fe y un amor comunitario envidiable. Sus preocupaciones eran simples: la cosecha, la familia, la supervivencia. Eran diamantes en bruto esperando a ser tallados.

Cuando finalmente llegamos a la mansión, Miel me ayudó a bajar. La estructura era hermosa a su manera rústica, con grandes ventanales que daban a las lomadas verdes de las montañas.

—Señorita, ha llegado a su casa —dijo Miel, soltando un suspiro de alivio.

—No, Miel —respondí, sintiendo el suelo firme bajo mis pies—. Esta es nuestra casa. Aquí es donde el imperio empezará a temblar.

El servicio de la casa se alineó en el patio. Eran hombres y mujeres de todas las edades, desde ancianos con la espalda encorvada por décadas de trabajo hasta jóvenes curiosos que nunca habían visto a un miembro de la familia principal. Al bajar, pude percibir los murmullos, esos susurros venenosos que viajan más rápido que la luz.

—"¿Es esta la salvadora? ¿Una niña que apenas llega a la mesa?", decían algunos. —"Seguro la mandaron aquí para deshacerse de ella", susurraban otros. —"¿Podrá protegernos cuando los bárbaros del otro lado de la montaña decidan bajar?".

La gente nunca dejará de decir estupideces, pensé con desprecio. Incluso cuando les das pan, se quejan de que no está caliente. Nunca admitirán que están satisfechos porque el miedo es su único motor de supervivencia. Pero yo les daría algo más que pan: les daría poder.

—¡Damos la bienvenida a la princesa Askary West! —gritaron todos a la vez, dirigidos por una mujer mayor, de rostro arrugado como un pergamino viejo pero con ojos que brillaban con inteligencia. Se acercó a mí con una reverencia profunda—. Princesa, el pueblo ha pasado mucho tiempo sin una guía clara. Por favor, ¿tendría la amabilidad de decirnos unas palabras?

Me paré frente a ellos. Mi cuerpo era el de una niña de siete años, pero mi aura empezó a expandirse, una presión invisible que hizo que los murmullos cesaran de golpe. Los miré a cada uno, grabando sus rostros en mi memoria.

—Gracias por recibirme —comencé, mi voz clara y resonante, sin un ápice de duda—. He venido para quedarme. He venido porque este lugar tiene el potencial de ser el corazón del mundo, y ustedes son los músculos que lo harán latir. No se dejen engañar por mi estatura ni por mi edad; mi visión es más amplia que la de cualquier hombre que hayan conocido. Confíen en mí, y yo les daré un futuro donde nadie tenga que volver a mendigar protección. Trabajaremos juntos, comeremos juntos y, si es necesario, lucharemos juntos. Desde hoy, somos una sola sangre.

El silencio fue total. La mujer mayor me miró con una mezcla de asombro y esperanza renovada. Había ganado la primera batalla: la de la presencia.

Después de que los sirvientes se dispersaran para preparar mi estancia, me quedé sola en el gran salón. Miel estaba ocupada organizando el equipaje, así que aproveché para revisar mis notas mentales. Sabía exactamente cuál era el siguiente paso. El Sur no solo necesitaba agricultura y economía; necesitaba una espada que nadie pudiera romper.

Necesitaba encontrar al joven que, en mi vida pasada, se convirtió en una leyenda del campo de batalla por su crueldad y su técnica perfecta. Un hombre que ahora mismo debía estar vagando por las calles bajas de la ciudad, vendiendo su talento por un plato de comida o una jarra de vino barato.

—Es hora de encontrarte, Flexv Lucio —susurré, mientras mis dedos trazaban la silueta de una montaña en el cristal de la ventana—. Esta vez, tu espada no servirá al imperio. Esta vez, tu espada será mi sombra.

La noche en el Sur era más oscura que en la capital, pero por primera vez, no le tenía miedo a la oscuridad. Porque ahora, la oscuridad era yo.

1
Claudia Reveca Diaz Rodriguez
Retomando la lectura
Mónica Aulet
Que satisfacción el haber matado a su padre!!!
Yasmín Ortíz
Tranqui Ask, mientras mantengas tu visión nada te va a detener!!!
Yasmín Ortíz
Provocar miedo, la venganza más silenciosa y dulcee
Yasmín Ortíz
Bella la Ask, como siempre
Yasmín Ortíz
Es una historia de renacimiento ordenada, cronológica y acorde a cada personaje. Askary es mi fav, porque no desaprovecha su segunda vida e intenta mantener la estabilidad y su personalidad a flote...💖💖
Mónica Aulet
El rey es más retorcido. Si la obliga a casarse con alguno de los príncipes que este no amanezca la noche siguiente. En realidad ninguno de los reales debería sobrevivir
Katy
Fantástica historia ,me encanta 😘😘😘
Daimé: Me siento muy feliz que te guste Katy, me esforzaré en que sea mejor 🥰
total 1 replies
Limaesfra🍾🥂🌟
gracias x tan interesante capitulo
Daimé: Me alegra muchísimo que sea de tu agrado 🪷
total 2 replies
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
"Nadie sabe, con la sed que otro bebe", está niña con alma de adulta, debería ser más tolerante, se supone que quiere redimirse y lograr venganza. 🧐🤨🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Limaesfra🍾🥂🌟
Felicidad, dicha y ventura encuentren siempre en su vivir...aqui vamos 2026
Daimé: Que hermoso mensaje, gracias 🪷
total 1 replies
Yasmín Ortíz
Querida Victoria, no creo que esa palabra haya perdido el enfoque de tan interesante capítulo. Lo que no pude evitar fue leer tu comentario, porque recomiendas a nuestra amada autora de usar un diccionario cuando pareces que de tu memoria se ha ido el hecho de que "armonía" y "armónico" llevan tilde.
Es un hecho, antes de señalar a alguien, aprende a corregir tus errores.
En fin, disfruta más de la novela, y si tienes una corrección envía por privado o algo, no hace falta que tengas que demostrar cuánto sabes humillando a alguien que escribe y estudia al mismo tiempo.
Estoy segura que nuestra autora fav, se le pasó por alto tal conjugación.
Sigue disfrutando con amor💕💕
Gracias autora!!! Tremendo capp
Mónica Aulet
Feliz Año, por ahora comenzando tranquilo ya veremos más adelante que nos depara este 2026!!!
Mónica Aulet: Gracias igualmente y después cuentame que estás iniciando
total 2 replies
Myriam
Muy hermoso su mensaje, muchas gracias escritora
Daimé: Gracias a ustedes Myriam 🥰
total 1 replies
Mónica Aulet
Las agradecidas somos nosotras que te preocupas y pones atención a los detalles en cada capítulo. Felicidades!!!
Mónica Aulet: Feliz 2026 para ti y tu familia también /Kiss/
total 3 replies
Limaesfra🍾🥂🌟
🍾🥂🌲Feliz año nuevo, prospero y bendecido 2026, abrazos y besos
Daimé: Muchísimas gracias! Igualmente para vos 🥰
total 1 replies
Victoria Avon Chang
ARMONIA DE ARMONICO NO LLEVA H AUTORA AYUDESE DE UN DICCIONARIO CDO TENGA DUDAS DE UNA PALABRA
Victoria Avon Chang
Tiene 14 años un cuerpo de niña pero con la mente de la mujer que era
Yasmín Ortíz: Por eso renació, mujer! Qué no la leíste desde el principio?
Qué esperabas que renaciera y volviera a cometer lo mismo?
total 1 replies
Isa Moreno
Exterioriso la niña que es y nunca pudo ser haciendo una travesura 🤭🤭
Maryori Arriech
me ilucione 🤭
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