Valeria siempre soñó con la vida de una persona, sintiendo que la conocía. Descubre que lo que soñó es similar a una novela que lee, disgustandole el final. De camino a su empresa muere en un accidente de tráfico. Despierta y una chica le dice que si le hace un favor ella le concederá lo que quiera.
Es entonces que Valeria rencarna en Rebecca la madre de la supuesta villana. Pero ella va a cambiar el trágico final de la madre de la villana, porque ella no piensa morir por una dichosa obsesión.
NovelToon tiene autorización de Libi 2 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 3
– Señorita despierte
Porque la voz de esa persona me resulta familiar, y porque me dice Señorita. Siguo escuchando como intenta levantarme hasta que al final, ya voy siendo capaz de abrir mis ojos lentamente. Me tapo la cara con las mano la luz me molesta, y mi visión es algo borrosa, solo puedo ver la silueta de alguien que se encuentra alrededor de mi.
– Señorita, despierte
– ¿Quién eres tú? – es lo único que se me ocurre preguntar –
– Señorita, se encuentra bien, creo que el golpe en su cabeza la afecto demaciado – dice mirándola Conan algo de preocupación en sus ojos –
Valeria se incorpora lentamente en la cama, ya su vista no está tan borrosa. Se queda mirando unos segundos a la muchacha de que tiene al frente de ella. Es una joven que no pasa de los 19 años, sus cabellos castaños en hondas son muy hermosos y sus ojos de color miel haciendo juego con su blanca piel.
Mira a su alrededor y se percata que se encuentra en una antigua habitación, como de época, decorada elegantemente, además de que parecía de la nobleza.
Tras analizar todo unos segundos recuerda que ella había muerto y que Shanara le había dado una misión a cumplir. Empieza a sentir un fuerte dolor de cabeza y cae de rodillas al suelo quejándose del dolor. A su mente vienen los recuerdos de este cuerpo.
Valeria ahora se encuentra en el cuerpo de Rebecca Ibek North primera hija del archiducado Ibek, quien es un futuro será la madre de la villana Elisabela. Rebecca una joven que ahora tiene 17 años, es una chica hermosa, con cabellos de color azabache, medio ondulado, de piel blanca como la porcelana, rasgos finos, y unos pares de ojos de color grises azulados, era sin duda una belleza.
Rebecca es la tercera de sus hermanos, al ser hija del gran archidique desde niña recibió siempre la mejor educación, además de que Rebecca posee magia, la cual nunca desarrollo muy bien debido a un accidente que pasó cuendo era una niña.
Y pensar que una chica tan linda y dulce como ella acabe tan tragicamente solo por estar enamora del emperador, él y la concubina esa son unos malditos. Pero Valeria no piensa acabar igual, su misión es que ella de a luz a Elisabela y se convierta en emperatriz, y descubrir que causó los cambios en el pasado.
Valeria, no ahora más bien Rebecca es sacada de sus pensamientos debido a que la misma muchacha que vio al despertar le pregunta si se encuentra bien.
– Como te llamas – pregunto Rebecca, poniéndose de pie con su ayuda –
– Señorita no se acuerda de mi
– Lo siento pero en realidad he olvidado algunas cosas, debido al golpe que recibí en la cabeza
Y es que la verdadera Rebecca buscando unos libros en la biblioteca sobre historia, se había caído de una escalera, ya que el libro que estaba buscando estada muy alto y bajando la pequeña escalera del estante con el libro en mano, resbalo y se cayó dándose un buen golpe.
– Esto es grave Señorita, tengo que ir a informar al joven maestro
– No le digas nada, por favor, no quiero preocupar a mi hermano con esta boberia
– Pero si el joven amo se entera de que no le infromado el puede castigarme
– Más razón para que no se entere – al final Rebecca consigue convencer a la sirvienta para que se quede y no diga nada – respondiendo a mi pregunta de antes
– Así, lo siento, mi nombre es Sarina
– ¿Cuántos años tienes y desde cuándo trabajas aquí en el archiducado?
– Tengo 18 años, y trabajo aquí desde los 10, el archiduque me rescato siendo una niña cuando mi familia quedó en la ruina y para pagar sus deudas me intentaron vender como una exclava, pero su padre lo impidió y me acogió, desde entonces me converti en sirvienta de esta casa y la he acompañado desde que hace dos años me asignaron como su sirvienta personal.
– Eres muy joven Sarina, prácticamente tenemos la misma edad
– Ya lo sé, pero eso no importa mi deber es cuidar de usted
– Bueno Sarina, podrías traerme algo para el dolor de cabeza y también algo de comer
– Como orde Señorita – hace una reverencia y se retira –
Unos minutos después Sarina volvió con lo que le pidió Rebecca, le estuvo haciendo unas cuantas preguntas más y después le pidió que se fuera, y que si alguien de su familia preguntaba por ella que le dijera que se iba a pasar el resto de la tarde descansando de sus estudios.
Al salir Sarina, Rebecca se acerca a la puerta que da al balcón que hay en su habitación, sin duda ella no es como la Rebecca de esta historia.
– Shanara me encargarte una misión y la pienso cumplir – se lleva las manos al pecho donde tiene la marca del trato – pero también voy a vengar a la dueña de este cuerpo, no permitiré que me hagan daño, y todos los que en la novela la hirieron pagaran con creces, empezando por el emperador y la concubina, yo me convertiré en emperatriz y daré a luz a la primogénita de este imperio, y quien se meta en mi camino conocerá el porque me decía Shadow – termino de decir formado con su mano un pequeño puño –
\*\*\*\*
Ya había pasado una semana desde que Valeria había renacido en Rebecca. En este tiempo empezó adaptarse a esta época, descubrió que definitivamente se encuentra en el imperio de Ashar, que es el más grande de todo este continente. El continente Ivich que en la lengua antigua significa eterno, se divide entre el imperio de Ashar, el reino de Draak, el reino de Nimf, el reino de Elven y el reino de Sylf.
La verdadera Rebecca era una chica muy inteligente, sabia de varios idiomas, además de que sus padres la habían enseñado desde niña a manejar los negocios junto a sus hermanos, querían que su hija estuviera preparada para la vida y que no dependiera de un hombre. Además de que también tomaba clases de espada y defensa personal, solo que no le dedicaba el debido tiempo.
Pero ella si lo hará, en esa semana, hablo con su instructor para aumentar sus días de entrenamiento, además de que le pregunto si podría enseñarla a usar su magia, a lo que le dijo que sí. Fue así que ella descubrió que domina los elementos de agua y aire, además de que ella pertenece a la raza de los elfos oscuros, pero su familia lo mantiene en secreto por miedo a que la rechace la sociedad.
\*\*\*\*
Me he dedicado este último mes a entrenar mi cuerpo, además de aprender a controlar mi magia, el archiducado es hermoso, varias veces lo he recorrido en compañía de Sarina, que por cierto es muy buena en combate, así que la puse a entrenar conmigo, Sariana es una nayade por lo que controla el elemento agua.
En este tiempo no me he encontrado con todavía con los padres de Rebecca, según me informaron están de viaje, por los pueblos de la frontera junto con mi hermana Romina, que es mi melliza. Romina es de piel clara, rasgos finos, con los ojos iguales a los míos, solo que a ella se le nota más el azul y sus cabellos son dorados, en hondas.
Mis hermanos mayores Alex y Alan, que son gemelos, ellos dos son idénticos solo se diferencian en el color de los ojos, mientras Alex los tiene negros como la noche sin estrellas, Alan los tiene azules como el cielo.
Alex
Alan
Alan está estudiando desde hace dos años en la academia de magos del Reino de Draak. Y Alex es el que se encarga del archiducado en la ausencia de nuestros padres.
– Señorita – chaquea sus dedos enfrente de Rebecca – ya llegamos al pueblo, porque siempre anda tan distraída
– Lo siento ss que estaba pensando cuendo volverán mis padres
– Señorita, el señor y la señora vuelven en dos días, nadie le había informado
– Que, en dos días
– Por dios Señorita donde tiene la cabeza
Ambas chicas bajan del carruaje y se dirigen hacia una de las tiendas del pueblo, a las personas no se les hace extraño ver a Rebecca aquí ya que se ha pasado el último mes haciendo vistas a los pueblos cercanos.
Entro en una tienda de armas, es en donde hace un mes empezó a encargar lo que necesitaba. Se pasea por la tienda mientras Sarina ha ido a buscar un pedido para ella. Mirando las diferentes armas se queda encantada con un juego de pequeñas dagas, eran de buena calidad, además de que al ser más pequeñas de lo normal se podían esconder entre las ropas y nadie se daría cuenta.
– Lady Rebecca, veo que le ha gustado nuestro nuevo juego de dagas
– Si, señor Martin – sostiene una entre sus manos – me llevaré este juego, junto a las otras armas que le encargue hace dos semanas
– Como desee lady
Después de terminar sus compras, Rebecca se fue a buscar a Sarina, mientras iba caminando por el pueblo se dio cuenta de que alguien la seguía, haci que se desvió hacia un callejón y espero escondida a los que la estaban siguiendo. Unos minutos después entraron al callejón cuatro hombres vestidos de mercenarios.
– Donde se habrá metido esa mocosa
– Tenemos que encontrarla, o no cobraremos el dinero
– Pero que tenemos aquí – la voz de Rebecca empezó a escucharse por todos lados – cuatro hombres intentando capturar a la hija del archiduque, hay que ser muy estúpido para hacer eso
– Sal de donde estés mocosa, no nos hagas sacarte a la fuerza
– Aquí estoy
Rebecca apareció de la sombra de aquel hombre y le corto el cuello sin siquiera parpadear, haciendo que su vestido se mancharse de sangre. Los otros tres mercenarios se quedaron impactados al ver a su compañero caer asesinado por esa pequeña chica.
Enseguida sacaron sus armas y empezaron a atacar a Rebecca, quien solo volvió a desaparecer entre las sombras. Los hombres miraron a todos lados buscándola, hasta que Rebecca aparece sobre uno de ellos, clavando su daga en el ojo izquierdo de aquel mercenario, quien se queja de dolor, pero antes de que reaccione Rebecca termina de rematarlo cortando su garganta.
– Maldita zorra, te mataré, pero antes me divertire contigo
– Dudo que un hombre tan feo como tu me complazca, pero adelante inténtalo
Sin dudarlo el hombre ataca a Rebecca quien frena el ataque de su espada con su daga, y esquiva la patada que iba dirigida hacia su estómago. Haciendo que pierda el equilibrado y el otro mercenario la ataque por la espalda haciendo un corte en su hombro, son duda tenía que entrenar más.
– Ahora nos vamos a divertir contigo
– Quien los envío
– Eso no te interesa mocosa, solo tienes que saber que alguien poderoso te quiere muerta
Cuando iba atacar a Rebecca esta se pone en posición para defenderse pero aquel hombre se detiene de momento y cae muerto al suelo, decapitado. Rebecca abre grande sus ojos y se fija en el encapuchado que corto la cabeza del mercenario y en rápido movimiento atraviesa el pecho del otro dándole una muerte rápida.
– Gracias, pero podía sola
– Eso no es lo que a mi me parecía – se gira hacia ella y le sonríe con burla – incluso te han herido
– tsq, solo fue un rasguño – se agarra el hombro que tiene herido y recita unas palabras en otro idioma y se cura – ves es fácil de curar
– No importa me debes una mocosa
– No me llames mocosa, engreído
El encapuchado le sonríe burlon mientras se acerca a ella a pasos lentos hasta quedar frente a frente. Rebecca tuvo que levantar la mirada ya que era más alto que ella, quedando sus rostros solo a unos centímetros.
– Y que eres acaso una mujer, porque yo solo veo a una mocosa – la toma del mentón acercando aun más su rostro al de él – pero admito que sabes pelear bien Rebecca
– No me toques – le aparta su mano de un manotazo – si me vuelves a tocar te cortaré las manos
– Así – sonríe con malicia – apostamos a que no puedes ni tocarme
– No tientes a la suerte estup...
No pudo terminar de hablar ya que fue silenciada por un beso de aquel chico, haciendo que se quedara unos segundos en shock, pero rápidamente reacciona lo toma de su capa y lo estampa contra la pared apuntando a su cuello su dada.
– Te dije que no tentaras a la suerte
Intento cortale el cuello pero el encapuchado desaparece de su vista en forma de humo y lo único que escucha es su voz
– Nos volveremos a ver Rebecca