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LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​Sinopsis Corta
​Tras años de separación, dolor y una condena a muerte dictada por engaños en el oscuro mundo de la mafia, Valerio De Santis y Lysandra Varesi vuelven a cruzar sus caminos. En medio de traiciones familiares y la amenaza inminente de sus enemigos, Valerio renunciará al poder terrenal y arriesgará su vida para proteger a Lysandra y a sus hijos mellizos, Eren y Lyra. Una apasionante historia de amor, sacrificio y redención donde las cicatrices del pasado se transforman en el cimiento de una vida en paz.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Un legado de luz y el renacer del horizonte

​Dos años después, la brisa tibia de la primavera siciliana mecía las copas de los olivos centenarios de la villa De Santis. El ambiente estaba cargado de una alegría festiva y serena. En el gran anfiteatro al aire libre de la Fundación Educativa Varesi-De Santis, ubicado a pocos kilómetros de Palermo, se celebraba la inauguración oficial del primer complejo de educación inclusiva y centro de desarrollo integral de la provincia.

​Decenas de familias, profesores y miembros de la comunidad académica abarrotaban las gradas de piedra. Sobre el escenario principal, vestida con un impecable traje sastre color crema y con la mirada radiante de orgullo, Lysandra ajustaba el micrófono del atril. A sus treinta y cuatro años, ejerciendo ya como Directora Pedagógica de la fundación y docente investigadora en la Universidad de Palermo, emanaba la seguridad de una mujer libre, plena y realizadora de sus propios sueños.

​En la primera fila de asientos, Valerio observaba a su esposa con una mirada cargada de devoción absoluta. A su lado, Domitilla sostenía la mano de Lyra, que a sus nueve años lucía un vestido azul con un lazo en el cabello y dibujaba concentrada en su cuaderno. Eren, vistiendo una camisa blanca bien abotonada y unos pantalones oscuros, se mantenía erguido junto a su abuelo Aurelio, imitando la postura firme y señorial del anciano patriarca.

​Lysandra miró al público, sonrió al cruzar su mirada con la de Valerio y tomó aire antes de hablar.

​—Buenas tardes a todos los presentes —comenzó Lysandra, con su voz clara y firme resonando en los altavoces—. Hoy no solo inauguramos un edificio de aulas, talleres e instalaciones adaptadas; hoy abrimos las puertas a un sueño de dignidad e igualdad. Este centro nace de la convicción profunda de que ningún niño, independientemente de sus capacidades, condiciones o historia, debe ser dejado atrás ni privado del derecho a brillar.

​El público estalló en un aplauso cerrado. Domitilla se secó una lágrima de emoción con un pañuelo de encaje, inclinándose hacia su esposo.

​—Mira a nuestra nuera, Aurelio... —susurró Domitilla con la voz quebrada por la felicidad—. Es una mujer admirable. Qué bendición tan grande ha sido para nuestro hogar.

​—Siempre lo fue, Domitilla —respondió Aurelio en tono bajo, asintiendo con solemnidad—. Tuvo el valor de resistir en la tormenta y la sabiduría para guiar a mi hijo y a mis nietos hacia la verdadera luz.

​En el escenario, Lysandra hizo una pausa y miró directamente a su familia.

​—Este proyecto existe gracias al esfuerzo incansable de un equipo de educadores extraordinarios, pero también gracias al compromiso inquebrantable de mi esposo, Valerio De Santis —continuó Lysandra, mientras las miradas se dirigían hacia él—. Un hombre que entendió que el verdadero legado no se mide en el poder que se ejerce sobre los demás, sino en el amor y la protección que brindamos a las futuras generaciones. Gracias, mi amor, por creer en mí y en este camino.

​Valerio se puso de pie, aplaudiendo a su esposa con el pecho henchido de orgullo, mientras Eren le daba un codazo cariñoso en la pierna a su padre.

​—¡Es la mejor maestrante de todas, verdad, papá! —exclamó Eren con los ojos brillantes.

​—La mejor del mundo, hijo —respondió Valerio en un susurro cargado de emoción, sin dejar de mirar a Lysandra.

​Tras el corte oficial de la cinta inaugural, la recepción se trasladó a los jardines de la fundación. Entre mesas con bocadillos y limonada fresca, las familias conversaban animadamente mientras los niños corrían por las zonas de juegos adaptadas.

​Marco, el albacea legal, se acercó a Valerio sosteniendo una carpeta de cuero.

​—Señor De Santis, los informes del primer trimestre de la fundación han sido auditados por el Ministerio de Educación —informó Marco con respeto—. Todo está en perfecto orden legal y financiero. El proyecto es un modelo a seguir en toda Italia.

​—Excelente trabajo, Marco —agradeció Valerio, estrechándole la mano con firmeza—. A partir de hoy, toda la gestión operativa queda bajo la dirección de Lysandra y el consejo académico. Mi único papel aquí es ser el apoyo que ella necesite.

​Cuando el abogado se retiró, Aurelio se acercó a su hijo sosteniendo dos copas de cristal. Le entregó una a Valerio y contempló el bullicio de los niños en el parque.

​—Cincuenta años estuve al frente de los negocios en Sicilia, Valerio —dijo Aurelio con su voz profunda, rompiendo el silencio—. Pensé que mi único deber era expandir el dominio de nuestro apellido a cualquier precio. Qué equivocado estaba.

​Valerio miró a su padre, notando la serenidad madura en el rostro del anciano.

​—Todos cometimos errores en el pasado, padre —respondió Valerio suavemente—. Lo importante es que supiste dar un paso al costado cuando la verdad salió a la luz.

​—No, hijo —corrigió Aurelio con una leve sonrisa—. El mérito es tuyo. Tuviste la valentía de sangrar por tus hijos, de renunciar al trono de la mafia y de pedir perdón de rodillas. Hoy los De Santis no inspiran temor; inspiran respeto y esperanza. Mi abuelo estaría orgulloso del hombre en el que te convertiste.

​En ese instante, Eren corrió hacia ellos sudando y con la camisa desabrochada en el cuello, sosteniendo un balón de fútbol.

​—¡Papá! ¡Abuelo! —gritó Eren agitado—. ¡Los chicos del nuevo equipo me invitaron a jugar un partido en la cancha grande! ¡Dice el profesor que si les gano en los tiros libres me darán la camiseta número diez!

​—Pues ve y demuestra de qué estás hecho, muchacho —lo animó Aurelio con una risa profunda, dándole una palmada orgullosa en la espalda—. Pero recuerda jugar con juego limpio y respetar a tus compañeros.

​—¡Claro que sí, abuelo! ¡Mira, papá, ven a verme! —pidió Eren, tomando a Valerio de la mano.

​—Allá voy, campeón —asintió Valerio, caminando junto a su hijo mientras Lyra se acercaba corriendo junto a Domitilla, mostrando una medalla de madera que le habían regalado en el taller de pintura.

​—¡Mira, suegra! ¡Lyra ganó el primer lugar en el taller de dibujo infantil! —anunció Domitilla con alegría desbordante.

​Lysandra se unió al grupo, abrazando a su hija y besándole la frente.

​—¡Sabía que lo harías bien, mi amor! —festejó Lysandra con una sonrisa radiante.

​Al caer el atardecer, cuando los invitados comenzaron a retirarse y la tranquilidad volvió a los jardines del centro educativo, la familia caminó junta hacia el mirador que daba hacia las colinas y el mar. El cielo siciliano se teñía de tonos púrpura, naranja y dorado.

​Eren y Lyra jugaban a escasos metros entre las flores, mientras Aurelio y Domitilla los observaban sentados en un banco de madera, tomados de la mano con la calma de quienes ven cumplida su obra en la tierra.

​Valerio rodeó la cintura de Lysandra con sus brazos por la espalda, pegando su pecho contra ella y apoyando la barbilla en su hombro, inhalando la brisa marina y el aroma de su cabello.

​—¿Te acuerdas cuando estábamos en Málaga, Lysandra? —murmuró Valerio con la voz suave y profunda en su oído—. En aquella casa de piedra, cuando te juré sobre la tierra mojada que dedicaría cada segundo de mi vida a protegerlos y a ganarme tu perdón.

​Lysandra se giró despacio en sus brazos, entrelazando sus manos alrededor del cuello de su esposo y mirándolo a los ojos azul grisáceo, donde ya no habitaba la sombra del antiguo Capo, sino la luz inquebrantable de un esposo y padre devoto.

​—Ese perdón te lo ganaste hace mucho tiempo, Valerio —respondió Lysandra con la voz entrecortada por la emoción—. Te lo ganaste cuando pusiste tu cuerpo frente a las balas por nuestros hijos, cuando me respetaste como mujer profesional y cuando decidiste construir un mundo limpio para Eren y Lyra.

​—Ustedes me devolvieron la vida, Lysandra —confesó Valerio, acercando sus labios a los de ella—. Sin ti y sin mis hijos, yo no era más que un fantasma sin rumbo. Gracias por enseñarme a amar.

​—Nos salvamos juntos, mi amor —susurró Lysandra, esbozando una sonrisa dulce y plena—. Y este es solo el comienzo del futuro que construimos.

​Valerio la besó con una ternura infinita y apasionada, un beso que sellaba de manera definitiva las heridas de la traición, el dolor del exilio y las cadenas del pasado. A pocos metros, las risas de Eren y Lyra resonaban en el aire de la tarde, mientras los abuelos sonreían con el alma en paz.

​Unidos bajo el cielo de Sicilia, abrazados por la verdad, el trabajo honrado y un amor inquebrantable que venció a la mismísima muerte, la familia De Santis comenzaba a escribir las páginas doradas de su verdadero e inmortal final feliz.

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Leila Tapia
/Facepalm/
Susana Macedo
Hermosa historia, muy atrapante y muy buen final felicitaciones 👏👏👏
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora 😊👏👏
Belkys Natalia Quintero García
MUY bonita historia felicitaciones autora recomendada para leer al 💯
Belkys Natalia Quintero García
está bueno que se jodan hasta más de la mitad jajaja
Belkys Natalia Quintero García
ése capo de pacotilla no da ni risa 😄😄, dan ganas de levantalo a cacheta por estupido y dejarse manejar como marionetas del orestes malandro ése, ahora que lisandra no lo perdone y lo ponga a lamerle las botas, por desgraciado infeliz y ella se dé su valor
neumidia ruiz
me encantó la historia pe4o mas el mensaje felicidades escritora
neumidia ruiz
ay yo pensé que iban a tener otro hijo☺️
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