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Fuera De Tu Liga

Fuera De Tu Liga

Status: En proceso
Genre:Romance / Grandes Curvas
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

Ella es mejor amiga del chico popular el cual comienza a sentir algo por el Pero los prejuicios por las apariencias complican todo

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 20

Milo llegó a su casa arrastrando los pies.

No encendió la luz. No saludó a su madre, que dormía en la habitación de al lado. Solo cerró la puerta de su cuarto, se dejó caer contra ella y resbaló hasta el suelo.

Las lágrimas llegaron antes de que pudiera detenerlas.

No eran lágrimas de rabia.

Eran lágrimas de duelo.

Porque había perdido algo que nunca supo valorar. Algo que siempre estuvo ahí, tan cerca, tan suya, y él la dejó escapar mientras miraba hacia otro lado.

Cerró los ojos.

Y el recuerdo lo golpeó como un tren.

Era verano. Él estaba sentado en una plaza, mirando cómo los demás niños compraban helados que él no podía pagar. El sol calentaba su cabeza. La envidia le arrugaba el estómago.

—¿Se te antoja? —dijo una voz.

Giró la cabeza. Una niña extendía un helado.

Un poco gordita. Pero irradiaba algo que él no supo describir en ese momento.

—Tengo dos —mintió ella—. Pero te puedo dar uno si juegas conmigo.

—Está bien —dijo él.

Y su mundo cambió para siempre.

Milo abrió los ojos.

El presente lo devolvió a la realidad con un puñetazo.

Esa niña del helado ahora estaba en los brazos de otro. Y él... él fue el arquitecto de su propia ruina.

La negó.

Se escondió.

Fingió que ella no era importante en su vida.

Se bajaba del coche una cuadra antes para que no los vieran juntos. Dejó que Diana la humillara. Vio cómo Pablo se acercaba y no hizo nada.

Y ahora solo quedaba dolor.

Un dolor inmenso, sordo, que no se iba con nada.

Milo se levantó del suelo y caminó hacia el espejo.

Se miró.

Y no se reconoció.

—¿Qué hiciste? —se preguntó en voz alta—. ¿Qué hiciste, imbécil?

Su reflejo no respondió.

Pero sus ojos sí.

Estaban rojos. Inflamados. Y en el fondo de ellos, algo se estaba gestando.

No era arrepentimiento.

Era algo más oscuro.

Los celos estaban haciendo estragos en él. Su amor se había vuelto egoísta, retorcido, enfermo.

Si yo no puedo tener a Abril... nadie la tendrá.

El pensamiento llegó sin avisar. Y en lugar de asustarlo, lo abrazó como una vieja conocida.

Milo apretó los puños.

Se secó las lágrimas.

Y por primera vez en su vida, dejó de sentir dolor.

Sintió odio.

Afuera, la noche seguía su curso.

Adentro, Milo comenzaba a planear.

No iba a recuperar a Abril.

No iba a disculparse.

Iba a destruir todo lo que ella había construido con Pablo.

Porque si él no podía ser feliz... nadie más lo sería.

Y ese pensamiento, aunque terrible, era lo único que lo mantenía en pie.

A la mañana siguiente, Abril se levantó con Pablo.

El sol entraba por la ventana como si llevara días esperando para verlos. Se miraron, sonrieron, y sin decir una palabra, se pusieron la ropa deportiva y bajaron al gimnasio de la mansión.

Juntos empezaron a hacer ejercicio.

No era fácil. Pero ya no importaba. Porque ahora lo hacían juntos.

Después de media hora de cardio, Abril saltó de la caminadora con los ojos brillantes y el rostro encendido.

—¡Mira, bajé 5 kilos! —dijo, señalando la báscula con una emoción que le desbordaba por todos lados.

Pablo la miró.

No vio los kilos. No vio la báscula. Vio su felicidad. Vio su esfuerzo. Vio a la mujer que había elegido para siempre.

—Con o sin esos cinco kilos, eres maravillosa, mi amor —dijo, abriendo los brazos para recibirla.

Abril se acurrucó contra su pecho.

—Lo dices porque me amas.

—Por supuesto —respondió él, apretándola suavemente—. Y te amo porque eres maravillosa. Porque eres magnífica. Porque llenaste mi vida de luz.

Abril cerró los ojos. Sus brazos rodearon su cintura.

Y en ese abrazo, en ese silencio cómodo, Pablo recordó la primera vez que la vio.

No fue en la cafetería. No fue en los pasillos de la universidad.

Fue un año atrás.

Un año atrás

Pablo estaba con Maximiliano y Diana en el patio central. Maximiliano, como siempre, miraba a la gente como si fueran piezas de museo que podía criticar sin consecuencias.

—Miren a esa gorda —dijo, señalando con la barbilla hacia una chica que caminaba sola, con un libro en la mano, el cabello suelto y una sonrisa.

No era una sonrisa forzada. Era real.

Pablo la miró. Vio su manera de caminar, sin miedo a ocupar espacio. Vio cómo se reía sola con algo que había leído. Vio cómo saludaba a una empleada de limpieza con un "buenos días" tan genuino que la mujer se quedó unos segundos más sonriendo.

—Corajudo el que se meta con ella —dijo Maximiliano, riéndose.

Pablo no rió.

—Tiene lo suyo —respondió, sin apartar la vista de la chica.

Diana lo miró como si hubiera crecido dos cabezas.

—¡Debes estar bromeando!

—No —respondió Pablo—. Ella es mucho más bonita que tú. Solo tiene unos kilos de más. Pero se pueden bajar.

Diana enmudeció.

—En cuanto a actitud, ella te trapea —continuó Pablo, señalando a la chica que ahora reía con una amiga invisible—. Porque tú eres insoportable.

—¡No soy insoportable! —gritó Diana, golpeándole el brazo con furia.

—Sí lo eres —dijo él, sin inmutarse—. Lo que tienes de bonita, lo tienes de pesada.

Diana cruzó los brazos, ofendida.

—Además —preguntó Pablo, girándose hacia ella—. ¿Cuándo fue la última vez que sonreíste de verdad?

Diana lo miró, desconcertada.

—Jamás. Si me río, me arrugo.

Pablo negó con la cabeza. Volvió a mirar a la chica del libro. Ella ya se alejaba, pero su sonrisa seguía ahí, flotando en el aire.

Esa sonrisa.

Tan libre.

Tan ajena a todo.

Pablo sintió algo que no supo nombrar. Tal vez envidia. Tal vez admiración. Tal vez un deseo profundo de tener esa fuerza para sonreír así, sin miedo, sin culpa.

Él nunca podía.

Vivía estresado al límite. Cansado. Con el corazón apretado desde que tenía memoria.

Sus padres eran demasiado autoritarios. Violentos. Siempre lo hacían sentir culpable por pagar sus estudios, por darle un techo, por no haberlo abandonado como seguramente merecía.

Cada logro era "gracias a nosotros". Cada error era "por tu culpa".

Sonreír era un lujo que no podía permitirse.

Pero esa chica... esa chica gordita que caminaba sola con un libro... sonreía como si la vida no le debiera nada.

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maylen urquiza
querida escritora porfis no los separes permite que Pablo abra su corazón y que ella no crea que el solo se está burlando de ella ya que el la ama profundamente y el desgraciado de Milo que nada le salga bien por egoísta y descarado que es por favor que su amor sea tan fuerte que nada ni nadie los separe por favor 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
maylen urquiza
excelente novela maravillosa
Yadis Garay
ay no que malditos no los pueden ver felices
maylen urquiza
uff que lindo los dos se nota que Pablo si la ama de verdad porfis autora no los separes permite que el le cuente todo antes que los desgraciados de Milo y diana los lastimen a los dos y que abril crea en Pablo y en su amor y que los dos juntos salgan adelante yo sé que tú eres la única que tiene la potestad de unirlos o separarlos para siempre pero te ruego que no dejes que esas víboras se salgan con la suya gracias y espero actualización 🥰🥰🥰🥰
Bunny 🐇: si Pablo si la ama siempre le gustó ella Pero cuando ella fue la única que le entendió la mano sin condición se enamoró y a diferencia de Milo el si se la jugó por ella
total 1 replies
Yadis Garay
pobre abril gente mala
Yadis Garay
milo que no es un buen perdedor nunca le dio su lugar se avergonzaba de ella
Tere Jimenez
así es ella debe de levantar su autoestima
Mariannys Coa
Me intriga mucho como se desarrollará la trama... aunque ya estoy odiando a Milo, después de todo el tiempo compartido con ella y lo que el supuestamente siente por ella, aún así decide traicionar su confianza, todo por su popularidad.. pero aún así hasta ahora me gusta mucho como va la historia, realmente felicito a la escritora, espero pueda actualizar pronto para así seguir disfrutando de su trabajo...
Bunny 🐇: muchas gracias 🥰✨ me alegra que te guste
total 1 replies
Yadis Garay
que cobardes son no la merece ninguno
Bunny 🐇: tan real ella es mucho para cualquiera Pero todavía falta su desarrollo como Persona
total 1 replies
Yadis Garay
desgraciados
Yadis Garay
que desgraciado mal agradecido
Yadis Garay
pobre abril no se lo merece sienpre apoyandolo
Yadis Garay
que tiernos que bonita es la.inocencia
maylen urquiza
querida escritora está novela está de infarto me tienes súper enganchada con ella porfis que nuestra querida abril no sufra tanto y que Pablo le cuente la verdad y se enamore de ella sinceramente porque ese desgraciado de Milo no la merece porque el si la conocía desde niños y nunca la protegió siempre se apartó porque le daba vergüenza que la vieran con el en cambio Pablo se dió cuenta de la gran persona que ella es así que espero tu actualización pronto y que tenga un bello desenlace y un final maravilloso
Bunny 🐇: me alegra que te guste y tienes razón Abril siempre ayudo incluso económicamente a Milo y este actuó como un ingrato 😭
total 2 replies
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