Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 20 un pasado doloroso
Seojun kwog
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-Los demás chicos se acercan a las chicas, las revisan y las abrazan. Luego, subimos al auto. Al llegar al hotel, todos comienzan a hablar sobre la pelea. Ahora que lo recuerdo, Félix y Nero pelearon muy bien, al igual que Ariana. ¿Acaso ellos practican defensa personal? Escucho a Dylan que expresa su deseo de tomar un trago en la barra del hotel y los demás le responden afirmativamente. Ariana los sigue, mientras que yo, con un suspiro, ruedo los ojos. Por mi parte, solo quiero dormir, pero ellos parecen querer seguir tomando; ya son las 3 de la madrugada.Los sigo y ellos piden una botella de vodka. Comienzan a beber y, tras 40 minutos, observo a Susana y Nero conversando cerca de la piscina. Nero le roba un beso a Susana, quien lo empuja hacia la piscina, pero él la atrapa y ambos caen al agua, lo que provoca que todos sonriamos. A continuación, noto que Dylan carga a Luisa, quien se debate, pero él se lanza a la piscina con ella. Mariana se levanta de la silla y corre, mientras Félix la persigue; ella grita que no quiere mojarse, pero él la carga y ambos se lanzan. Miro a Ariana y ella me dice- No lo consideres. Si me mojo en este momento, me sentiría muy molesta, ¿realmente quieres eso?
- Le sonrío y le digo - Si valiera la pena tirarte a la piscina, lo haría, pero no quiero que te resfríes. Ya es muy tarde y te veo bastante ebria. Es mejor que vayamos a dormir.
- Ella sonríe y dice- ¿Ebria yo? Ja.
-Se levanta y noto cómo sus piernas tiemblan debido al esfuerzo por mantenerse en pie antes de caer. La sostengo y, mientras ella no suelta la botella y continúa bebiendo, me despido de los chicos. Camino hacia nuestra habitación e intento quitarle la botella, pero se resiste. Mientras está sentada en la cama, le digo, algo molesto- Ariana, ya te has tomado casi toda la botella, así que entregámela y acuéstate.
-Ella me observa, sonríe y me responde- Te ves tan atractivo cuando te molesta e intentas ser dominante. Eso me excita mucho.
-Ella deja la botella a un lado, se levanta y permanece quieta durante unos segundos. Luego, mientras camina hacia el balcón, se quita el vestido, quedando en ropa interior. Se sienta en el sofá y yo me acomodo a su lado. Le digo- Este frío podría hacerte daño, deberíamos ir a dormir.
-Ella me responde- Falta poco para que salga el sol. -Luego me mira y añade- Lamento haberte golpeado. Sé que a veces te trato mal, pero a veces no sé cómo controlar lo que siento por ti.
- Si realmente debe estar bajo los efectos del alcohol para disculparse, le digo- También lo siento, no debí levantar la voz.
- Ella me responde- Sí, todo esto es tu culpa, y no lo entiendo. Soy hermosa, inteligente, tengo un buen físico, soy millonaria y te estoy brindando todos los lujos que jamás imaginaste tener. Pero aun así, no me quieres. ¿Acaso no estás bien de la cabeza? ¿Te golpeaste la cabeza de niño y por eso no eres normal? ¿Es eso, Seojun? Si es así, iremos ahora mismo al médico para que te trate.
-Ella intenta levantarse mientras toma mi mano y yo sonrio por lo que dice; su estado de ebriedad la hace muy divertida. La coloco de la cadera y la acerco hacia mí, mientras acaricio suavemente su costilla y le digo- No, no recuerdo que me golpeara de niño. Aún no puedo decir que te quiero, pero sí reconozco que me gustas y me encantas. Ariana, me fascina estar a tu lado; me encanta acostarme y despertarme contigo, hacerte mía cada día, y con cada día que pasa, mi deseo por ti crece aún más. Sé que con el tiempo sentiré algo más que una simple atracción; dejemos que el tiempo determine lo que vendrá. Por ahora, soy tuyo, ¿no es así?
-Ella me toma de la mejilla y sonríe.- Sí, solo mio. Nadie más puede tenerte; así como yo, también soy solo tuya.
- Ella se recuesta en el sofá y yo la observo. Mi mirada se dirige hacia su costilla; ella lo nota y me dice- Sé que quieres saber por qué tengo esas cicatrices.
-Yo respondo- Sí, pero no quiero incomodarte con ese tema. El día que desees compartirlo, estaré aquí para escucharte.
-La escucho suspirar, permanece un minuto en silencio y luego dice- Te lo diré ahora que encuentro el valor para hacerlo, pero júrame que no se lo contarás a nadie y que no me mirarás con lástima.
-Le respondo- Te lo juro.
-Ella me responde- Cuando tenía 10 años, fui secuestrada. Durante ese tiempo estuve en un cuarto, donde pasaba mis días llorando y gritando por mis padres. De tanto llorar y gritar, uno de los captores, irritado, me arrojó al suelo, me levantó la camisa y comenzó a apagar su cigarro en mi costilla para que me callara. Creo que le gustaba, porque aunque no estuviera llorando, él entraba en ese cuarto oscuro, donde no penetraba ni un rayo de luz. Cuando escuchaba esos pasos, sabía que venía, y que iba a apagar su cigarro en mi cuerpo. Mientras lo hacía, se reía y me decía que eso era mi castigo por ser hija de los Brown. No recuerdo cuánto tiempo estuve secuestrada; creo que fueron quizás 15 días o tal vez un mes, pero para mí fueron años. Hubo días en los que no me daban comida, y otros en los que solo me ofrecían pan con agua. A él le gustaba darme pequeños pellizcos. El último día que estuve allí, escuché una voz que era diferente a las demás. Entró al cuarto con el rostro cubierto, al igual que los otros, y tenía un cigarrillo en la boca. Temí que también actuaría de la misma manera. Sin embargo, él tenía otras intenciones.
-Veo cómo las lágrimas caen por sus mejillas. Ella se las limpia rápidamente, y le digo- Ariana, llora, no te reprimas; es algo bueno que ayuda a sanar el alma.
-Ella me responde- ¿Llorar? Llorar no tiene sentido, no solucionará nada; solo evidencia cuán vulnerable eres.- Luego, me mira y añade- No me mires así, Seojun. Me lo juraste; no quiero que me tengas lástima como ya lo hace mi familia. Soy la responsable de haber arrastrado a mi familia a la oscuridad y a la tristeza, y eso es algo de lo que nunca me perdonaré.
-Mientras la escucho pronunciar esas palabras, observo cómo una lágrima recorre su mejilla como una cascada. La abrazo con fuerza y, mientras ella me abraza, llora aún más intensamente. Le digo- No tienes la culpa de nada. La responsabilidad recae en esos malditos; tú y tu familia son víctimas de toda esta situación. No te culpes por lo sucedido. Ahora estoy a tu lado y te prometo que no pienso alejarme de ti. Haré todo lo posible para hacerte feliz.
-Ella se aleja de mí, con la nariz enrojecida y las lágrimas fluyendo por su rostro. Me toma de la mejilla y me dice- Ya lo prometiste, y no fue por contrato; diste tu palabra y eso tiene un valor inestimable. Solo te pido que no lo hagas por compasión.
-Yo le respondo- No siento compasión por ti, Ariana. Eres una mujer excepcional, fuerte, y sé que en el fondo tienes un gran corazón. Deseo de todo corazón quedarme a tu lado.
-Le doy un suave beso en los labios y ella me corresponde. Nos recostamos en el sofá mientras acaricio su cuerpo. La beso y noto que se queda dormida, así que le doy un beso en la frente y acaricio su cabello. Ahora comprendo todo: su miedo a la oscuridad y las heridas en su corazón que aún no han cicatrizado. Estoy decidido a ser quien la ayude.