La ex modelo internacional y actualmente empresaria de la ciudad de Marsella Ágata Morris es la envidia de la élite de la ciudad, ya que logro lo que muchas no pudieron... robarse el corazón de uno de los hombres más ricos del país. Bastián Dubois, un hombre posesivo y controlador. Aunque es todo lo contrario a Ágata, su amor por ella lo llevo a tener una relación estable, después de su compromiso pensaron que su destino estaba escrito, pero después de una noche de trampas, drogas y alcohol. Y la infidelidad de su prometida... Bastian y Ágata, se enfrentaran a una cruda realidad... Tal vez su destino no es estar justos.
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No sé si esto se pueda arreglar, pero es tiempo de que nos dejemos ir.
Cada vez que Bastian se acercaba a ella, el recuerdo del extraño de esa noche venía a su mente y era un sentimiento extraño que no podía explicar y alejándose de él un poco lo miro fijamente y sostuvo su rostro entre sus manos. Al sentir esas pequeñas manos en su rostro, esa agitación dentro de él se aquieto. "Se que me amas" le dijo ella.
"Cállate" dijo besándola nuevamente para que no hablara, ya que cada vez que ella hablaba o lo tocaba su cuerpo no le obedecía.
Al sentir sus lágrimas su respiración se volvió más pesada. Y mirandola nuevamente pasó su pulgar por su fino rostro, limpiando la lágrima que se deslizaba.
"Cuando le dije a mi padre que queria estar contigo, no le estaba mintiendo." Él mirando sus ojos enrojecidos siguió limpiando sus lágrimas mientras que una extraña sensación se volvió insoportable en su corazón. Él se habia ido de su oficina de esa manera porque sabia que después de lo que le habia hecho y todo lo que había pasado entre ellos, se había destruido alguna posibilidad de que su relación volviera a hacer la misma de antes, pero las palabras de Ágata hicieron que su corazón se acelerara.
Ella continuó. "Una parte de mí anhela volver a lo que éramos cuando te conocí y otra ya no quiere seguir con esto. Después de lo que pasó estaba dispuesta a perdonar que me dejaras sola cuando más te necesite, porque créeme que verte con Inés, con Emma y con otras mujeres y saber que estuviste..." Con otras mujeres iba a decir, pero no pudo pronunciarlo y después continuó. "Ver esos rasguños en tu pecho me rompieron el corazón, Bastian me acorralaste para que me acostara contigo..." Ella cerró los ojos y respiro tratando de poder hablar, ya que el nudo en su garganta la estaba ahogando. "Ya no eres el hombre que solías ser, cada vez eras más controlador y obsesivo, hasta el punto que llegaste a asfixiarme. No sé si esto se pueda arreglar, pero es tiempo de que nos dejemos ir y no es porque no te ame. Porque te amo, sin orgullo, sin cuestionamientos, de una manera tan profunda que no podría amar a nadie más como te amo a ti. Pero no sé si esto se pueda arreglar porque después de todo... ¿Quién le hace eso a la persona que dice amar?... Así que si realmente te importo, termina con esto... Y si decides continuar con tu venganza. Quiero que tengas presente que no me tendrás en esta posición para siempre y cuando todo esto termine te sacaré de mi vida totalmente."
Él sabía que nadie podía arrebatarla de su lado. Nadie en toda Marsella tenía el poder o la audacia de enfrentarse a él, pero eso no significaba que no podía perder su amor. Su amor era su mayor orgullo, pero no podía perdonarla. Él saco un pañuelo y se ofreció. "Lo pensaré, ve a descansar, Héctor te llevará lo necesario a tu oficina." Cuando vio su intención de rechazarlo dijo. "No te preocupes, no iré." Y después de decir esto la movió a un lado y salió de la sala privada.
Después de que él saliera y ver el pañuelo en su mano, se derrumbó, le dolía el corazón, el amor que había mantenido todos esos años se había corrompido, siempre pensó que podía complementarlo, que esa parte salvaje dentro de él podía ser cambiada y aunque él había cambiado. Nunca pensó que ante su dolor sacaría lo peor de él contra ella, pero se había equivocado.
Siempre tuvo claro que ella fue una víctima en todo lo que paso. Pero sus recuerdos de esa noche y todo lo que sintió con ese hombre la hacían sentir culpable. Por eso pensó que dejarse romper por él podia de alguna forma compensar lo que se había roto en él.
Arreglarlo no era su responsabilidad, nunca lo había sido...
Cuando llegó al estacionamiento su fiebre había aumentado. Lorenzo que estaba con el equipo de seguridad al verla salir del ascensor se acercó a ella . "¿Se siente bien Srta. Morris?"
"Si, gracias por preguntar..." dijo ella dedicándole una débil sonrisa, pero cuando iba a dar otro paso vio a Alexander acercándose a ella. ¿Él la había esperado todo ese tiempo?
Alexander noto sus ojos hinchados y enrojecidos, el semblante de él cambio."¿Está todo bien?"
Ella bajo la cabeza asintiendo, pero cuando le iba a responder él ya había puesto la mano en su frente. Ágata notó de reojo la mirada de Lorenzo y de sus hombres alrededor. ¿Qué hombre en toda Marsella se atrevería a acercarse de esa manera a ella?. "Tienes fiebre" dijo ignorando su evidente incomodidad.
"Estoy bien" dijo ella quitándose la mano de él de la frente con cierto disimuló
Ante esto él apretó los puños. "Aunque me vaya, sabes qué siempre estaré para ti"
Ágata levantó su rostro y se encontró con aquella mirada tierna y cálida. "Lo sé, muchas gracias"
"Bueno, ya no te quitaré más tiempo, te acompaño a tu auto"
Los dos caminaron en silencio, no fue hasta que llegaron al auto que Ágata hablo. "Nunca debimos perder el contacto. A pesar de todo lo que pasó, no debí perder a mi amigo."
Él sonrió. "Lo sé, pero necesitaba tiempo. Aunque mentiría si te dijera que no te extrañe". Alexander sonrió al ver la sonrisa de Ágata. "Siempre he admirado tu determinación, veo que no has cambiado, por eso nunca entendí como escogiste a un hombre que nunca te podrá hacer feliz."
Sus palabras le causaron un poco de amargura. "Alex"
"Se que es tu vida... Y si respete tu decisión antes, lo sigo haciendo ahora, solo quiero que sin importar que pase logres ser feliz" Él la atrajo hacia él y la abrazo con fuerza y aunque ella no dijo nada no se resistió a su abrazo, después le abrió la puerta del auto. Después que ella entrará, la vio irse. No sabia que seguía teniendo sentimientos tan profundos por ella, pero verla infeliz estremeció su corazón.
...
Ágata tuvo mucho tiempo para pensar muchas cosas, también se sentía agradecida de que Bastian le hubiese dado su espacio.
Días después Ágata se había recuperado notablemente, ella se estaba subiendo al avión mientras hablaba por teléfono. En eso entró otra llamada al ver el nombre de 'Mi amor' en la pantalla, suspiró y después contesto.
Antes de que ella pudiera decir 'hola' Bastian preguntó. "¿Con quién hablabas?" Pregunto él sin poder ocultar su deseo de control, tenía días sin saber de ella y cada vez estaba más ansioso.
"Con mi madre"
"¿Por qué no me has llamado?"
"Estaba enferma y también necesitábamos tiempo para organizar nuestras ideas."
Bastian no dijo nada, cómo si de alguna manera también se hubiese tomado el tiempo para pensar. "Ven a la Villa, quiero verte."
Ante sus palabras, ella sintió un leve fastidio en su corazón, lo que la sorprendió, ya que se trataba de Bastian. "Voy saliendo a Bélgica en este momento, tengo unas cosas que hacer, apenas llegué te avisaré"
Bastián del otro lado del teléfono la escucho y cuando ella se despidió, escucho la voz de Constantino del otro lado. Se quedó por un momento mirando la pantalla de su teléfono. "Investiga que está haciendo en Bélgica con Vuitton"
"Si, señor" dijo Héctor saliendo a toda prisa.
Después de colgar, Ágata recibió la copa de vino que Constantino le ofreció y se quedó mirando la pantalla de su teléfono pensativa. ¿El gran deseó que sentía por Bastian, se había convertido en rechazo?
Constantino viendo que se había quedado mirando su teléfono le pregunto. "¿Está todo bien?"
Ágata volvió en sí y mirando a Constantino asintió. "Todo está bien"
"Ok" dijo él tomando la mano de Libia a su lado. Esta le sonrió y acercándose a él lo beso.
Sofia y Ágata que estaban sentadas enfrente de ellos, tomaron la botella de vino que Constantino había traído y se cambiaron de asiento, ignorando a la pareja que estaba en plena reconciliación. Ágata se había puesto de acuerdo con Constantino para ir con él a Bélgica, ya que ella aceptó su propuesta de preparar el homenaje para Anna Carnet, también uno de sus investigadores tenía una pista del misterioso hombre de esa noche, ella necesitaba saber quién era ese hombre.
Al llegar a Bélgica, cuando bajaron del Jet había un apuesto pelirrojo esperándolos. Sofia bajo sus lentes de sol para ver bien aquel apuesto hombre, ella y Ágata se miraron.
Constantino caminó hacia él y lo abrazo. "Hermano, que bueno verte ¿cuándo llegaste?"
El apuesto pelirrojo sonrió. "Ayer, no te dije nada para darte la sorpresa" dijo él abrazando a Libia
Constantino sonrió. "Te presento a Sofia y Ágata"
"Mucho gusto, Celestino" dijo él estrechando su mano.
Luego se dirigieron al lugar donde se pensaba hacer el evento. Anna Carnet era conocida a nivel mundial, pero tenía raíces en Bélgica por eso decidieron organizarle el homenaje en ese lugar.
Al llegar el lugar era magnífico, a Ágata le encantó el lugar. Y se quedó mirando los alrededores. El lugar tenía mucha naturaleza y la antigüedad y piedras rocosas, reflejaban los gustos de la difunta Anna.
—¿Te gusta el lugar?.
—Si es hermoso— dijo Ágata respondiendo a la mujer que le había hablado y cuando volteó se quedó sorprendida. Era Selene Dupont o como era conocida en la actualidad Selene Vuitton, Ágata la admiraba, la carrera de Selene era impecable, ella fue su inspiración cuando comenzó en el modelaje, además tenía casi 50 años, pero parecía de 30 y su belleza era envidiable.
La mujer sonrió. "Ágata Morris, es un placer conocerte"
Ágata se sorprendió aún más." ¿Usted sabe quién soy?" ella la había visto con Anna Carnet en algunos eventos, pero nunca tuvo el honor de modelar con ella.
— ¡Claro!, he visto tu trabajo desde que comenzaste a modelar en las grandes pasarelas, tengo que reconocer que eres una de las pocas que tiene el espíritu para hacer esto que amamos. Aunque decidiste retirarte cuando todavía no era el momento.
Ágata se sonrojó, se sentía muy emocionada al conocerla, pero asintió. "En ese momento encontré algo que ame más que las pasarelas, pero el recuerdo de andar sobre ellas siempre estuvo en mi corazón."
Selene sonrió. "Que te parece si seguimos está conversación con unas copas de vino."
—Me parece que es una gran idea— dijo ella caminando al lado de Selene.
Ágata se rió mucho, Selene era una mujer conocida por ser de pocas palabras y muy distante, pero personalmente era todo lo contrario.
— Mama
Selene volteó al escuchar la voz de su hijo. "Celestino" dijo abrazándolo. "¿Dónde estabas?"
Él miró detrás de él. "Estaba enseñándole el lugar a las señoritas" dijo mirando a Libia y a Sofia.
— Selene— dijo Libia dándole un beso y un abrazo.
— Un placer conocerla— dijo Sofia al reconocerla. Conocía su trabajo y también que Ágata era una gran admiradora.
— Por favor, sírvanse una copa y quiero que nos den su opinión acerca de estas opciones para la pasarela.— todos se acercaron a la mesa y miraron los diseños.
Treinta minutos después Constantino se les unió y llegó con un equipo de maquillaje y vestuario. "Tia, todo está listo.— dijo Constantino."
— Ok— dijo Selene tomándose el vino restante en su copa de un solo trago.— Acompáñenme chicas.— Todas las siguieron entre risas con sus copas en las manos, lo que no sabían es que Selene había mandado atraer el equipo de vestuario y maquillaje para ellas. Sofia y Ágata se miraron.
— ¿El vestuario es para nosotras?— pregunto Ágata.
— Sí, necesitamos tomar algunas fotos y puesto que estás aquí, no quise desaprovechar la oportunidad.— respondió Selene con una sonrisa.
Sofia la interrumpió. "Discúlpeme, pero el modelaje no es mi fuerte."
Selene la miró. "¿Qué pasa?¿Tienes miedo?"
Sofia sonrió ya que sabía que Selene quería provocarla. "No tengo miedo simplemente esto no es para mí"
Selene seguía sosteniéndole la mirada. "Si me apoyas con esto, tal vez te lleve a un Club nudista esta noche."
— Si ese es el premio, tal vez esté dispuesta a apoyarte— dijo Sofia acercándose a mirar los vestidos.
Las carcajadas de Libia llenaron el lugar. "¿Sofia alguna vez pensaste que Selene sería así?"
Sofia negó con la cabeza y pensando en lo parecida que era su personalidad con la de Ágata se dio cuenta que por eso Selene le parecía tan agradable y familiar.
Ágata no dijo nada. Aunque solo era un ensayo se sentía ansiosa porque se había retirado hace mucho tiempo. Se quitó su anillo del dedo anular, ya que no iba de acorde a su vestuario y salió de la habitación.
Ágata sonrió al ver lo bien que se veía Sofia en la pasarela. Selene se acercó a ella y dijo. "Es una mujer apasionada" dijo dándole una copa de vino a Ágata.
Ágata le agradeció. "Lo es, realmente es una de las mujeres más extraordinarias que conozco."
—¿Y ese nudo?— pregunto Selene.
Ágata extendió su pequeña mano. "Se supone que significa unión eterna." dijo ella recordando ese extraño desconocido y esa sensación de libertad que él le había hecho sentir. "Pero después de hacérmelo no sé si realmente se aplique a mí." Ella siempre le gustó ese símbolo, pensó hacerlo con alguien experiencial. Aunque a Bastian no le gustaban los tatuajes, nunca pensó que en medio del transe que atravesó se lo haría con un desconocido.
— Suena complicado, pero tal vez todo esto te guíe al camino correcto. Y a eso se le llama destino muchas veces, por lo inesperado que suele ser.
Ágata seguía mirando su mano. "¿Destinó?... Mmm Se supone que es algo que se hace con tu alma gemela. Al parecer lo hice y perdí a mi alma gemela". dijo ella en un susurro.
Selene le sonrió. "El destino nunca se equivoca"
Con todo lo que le había pasado y lo mal que se sentía a pesar de lo bien que se veía ella dijo. "Espero que así sea"
Después Selene tomo su mano para que se subieran juntas a la pasarela. La mano de Ágata tembló, pero Selene la sostuvo con firmeza. Al pisar la pasarela Ágata sintió que el tiempo se detuvo, su dolor, preocupación y la incertidumbre del rumbo que había tomado su vida habían desaparecido. Se sintió viva, haciendo lo que ella realmente amaba.
Los días en Bélgica fueron maravillosos, Ágata se sentía agradecida con Selene por lo bien que las habían tratado y porque le había hecho recordar parte de lo que ella era y seguía siendo y que había dejado atrás.
Por otra parte la pista del hombre que había estado buscando por casi un mes había desaparecido. Era como si alguien estuviera borrando su rastro. Dejando atrás unas comprometedoras fotografías de aquella noche, que aunque no mostraban el rostro del hombre Ágata no podía borrarlo de su mente.