Morí sin nadie que me tomara de la mano en mi último aliento. Pero reencarne en otro cuerpo y en otra época. Ahora tengo padres amorosos y la vida que siempre quise.
¡¡¿Pero que es esto?!! Yo conozco esta historia.
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20. El descendiente perdido
Doris estaba en su habitación rompiendo todo a su alcancé, mientras grita y maldice. Aun no puede creer que su estúpido hijo permita que Gael investigue y no eche a esa maldita mujer. Pero eso no la detendrá, ahora más que nunca, ya que tiene a ese chico bajo su poder, lo utilizara para su beneficio.
Mientras tanto Gael hace que los magos examinen el cuerpo de su madre, pues Helen les contó sobre, la marca que vio Eider en el cuerpo de la emperatriz. Aunque él no menciona nada, solo pide que si hay algo extraño se lo comuniquen. William por su parte, interroga a los guardias de la emperatriz, pues se supone deben estar en todo momento con ella. Pero ninguno sabía en que momento, ella desapareció de su habitación.
Todos estaban tratando de ayudar a Eider, pero solo Helen sabía del posible culpable. Así que ya era hora de poner en marcha su plan y allí estaba, sentada frente a Doris. En una escena incomoda para la mujer, pues la chica no era muy educada con ella.
-Ahora dígame, emperatriz madre -dice la chica sería -¿Cómo lo hizo?
-No sé a que se refiere -la tranquilidad de la mujer era admirable -Sea mas clara, princesa.
-Sobre Flora y ahora Eider. Ambos tienen la marca demoniaca de un hechizo.
Doris se pone rígida al escuchar eso, pero enseguida recompone su postura.
-Eso es solo cosa de demonios, como usted princesa.
-Bueno eso es cierto. Pero sabe, no se sí este enterada. Antiguamente ese era un hechizo que solo la realeza podía manejar. Pero hay algo que la familia Etos oculta bajo llave. A todos les decimos que fue nuestro ancestro, pero la verdad es que fue la familia Etos quien destituyó al emperador y tomo el trono, dando caza a los descendientes para evitar una nueva guerra -mientras decía eso Doris se tensaba cada vez más -Se dice que una concubina logro escapar y con ella un bebe en su vientre. Claro que solo fue un rumor.
-No sé para que me cuenta eso -sonríe nerviosa -Es tan de su raza, robarse entre ustedes.
Helen ríe un poco. Pues su único propósito es acorralar a la mujer para que sea ella misma quien se delate.
-¿Acaso no es interesante?. Ya que tengo entendido que esa concubina fue un obsequio del antiguo emperador de Macrovk. Se dice que era hija de un importante Duque y la dieron a cambio de que no atacaran el imperio… ¿Cuál era su nombre? -Helen hace un gesto de estar pensando.
Doris ya estaba sudando frío. Mientras la chica le sonríe.
-¡Lárgate! ¡Maldita mujer! -grita Doris.
-Claro… Dallan Müller, curioso ¿no?. Porque si no mal recuerdo, ese es el apellido de su familia.
-¡Maldita! -rechina los dientes -Mi familia es sangre pura. No hay ningún mugroso mestizo en la família Müller.
-¿Esta segura?
Doris se levanta y se va furiosa. Era hora de deshacerse esa mujer a toda costa o su família sería señalada. Y todo por ese linaje sucio.
Mientras Helen se mantenía con una sonrisa viendo como se va esa mujer. De una columna sale aquel chico rubio de ojos negros, levando una armadura negra.
-¿Por qué la presiona así? Ella no es ¿o sí? -dice el caballero.
-No sé, sir Dylan. Pero ella nos dará respuestas.
Helen había recibido de Dylan, un informe completo. A él le tomo casi dos años investigar y dar con aquella concubina que escapo. Ya eran casi 300 años y el nombre había sido protegido en cada registro y lo que mas ayudo es que la familia Müller tenia años de historia en ese imperio.
Dallan no era la única descendiente, tenía un hermano, el cual heredo el título. Pero luego de su regreso a Macrovk, no hay más rastro.
Ahora tenía dos teorías, o Doris era descendiente de Dallan o lo tenía escondido. Solo un alguien con sangre del emperador, podría emplear ese hechizo.
Por la noche, mientras nadie ve, una sombra sale sigilosamente por el patio de atrás. Estaba todo cubierto, de la cabeza a los pies.
Sube a un carruaje para los sirvientes. El cochero avanza y entras a un sendero que se ve poco transitado. Todo estaba oscuro y cada vez el camino se cerraba más, hasta que el carruaje se detiene porque ya no hay paso. Así que el encapuchado baja y empieza a caminar hasta llegar a una cabaña poco iluminada. Entra y allí se quita la capa, dejando ver a una mujer mayor de cabello blanco y ojos azules. Era Doris quien parecía molesta y así era.
Una mujer de cabello castaño sale a una habitación y la saluda con una reverencia.
-Bienvenida madame -dice amable.
-¿Dónde está?
Doris no podía ocultar, lo desagradable que le resulta estar ahí.
-Se encuentra en su habitación.
-Bien.
La mujer camina y abre una puerta. Entra y ahí estaba un joven peculiar, bastante delgado, con un cabello bicolor, negro del lado derecho y blanco del izquierdo, que hacia juego con sus ojos, del lado derecho celeste y del lado izquierdo negro. Tenia la tez blanca, aunque su porte era el de un mendigo.
El chico al ver entrar a esa mujer, le mira con furia, deseaba tanto matarla con sus propias manos.
-En verdad asqueroso -dice la mujer con repulsión -Espero que esta vez, hagas tu trabajo bien. Utiliza a ese humano y mata a esa maldita.
El chico solo asiente, tratando de contenerse, aun no era momento de matarla.
Sin decir mas, la mujer sale de la habitación, estar frente a ese chico le causaba asco. Una vez que se haya deshecho de esa repulsiva princesa, matara al chico. No quiere que su familia sea vinculada con ese mestizo. Lo único bueno era que ninguno de esos sangre sucia, llevan el apellido y fueron desterrados del Ducado.
Al salir de la cabaña camina de regreso al carruaje, para volver al palacio.
Lo que no sabe es que alguien la ha seguido sigilosamente y ahora tiene buenas noticias para darle a su ama. Pues quien la ha seguido es Dylan. Sabe que la princesa estará feliz de saber el escondite de la mujer.
Al día siguiente William ha ido a visitar a Eider. Ya que, Gael ha presentado pruebas de que su madre estaba siendo controlada por alguien, el consejo presionó al emperador para que deje libre al chico. Aunque este no se muestra muy contento con la noticia.
-¿Qué sucede? ¿No te alegras? -pregunta William.
-Claro que lo estoy -contesta nervioso -Solo que… me preocupa que hay alguien quien quiere dañar a la princesa.
-Tranquilo. Encontraremos al culpable -lo consuela -Ahora vamos.
William se levanta y Eider lo imita, ambos salen. Lo que ahora desea el rubio es darse un baño y cambiarse de ropa y tal vez aflojar sus vendas, ya empezaba a molestarle.
De pronto Eider se detiene, su cuerpo se tensa y solo ve como su mano toma la espada que traía William en la cintura.
El pelirrojo de da vuelta y un corte es hecho en su pecho, retrocede tocando donde paso la espada, su mano se mancha de sangre y alza la mirada. Eider sostenía la espada y pasa de largo.
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Una disculpa por no actualizar el día de ayer, no sabía como darle continuación y hasta hpy se me ocurrió una idea.
Espero que disfruten el capítulo 🤗