NovelToon NovelToon
.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:530
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Antes de que todo ardiera…
hubo un amor que nunca debió existir.
Un ser dividido entre la luz y la oscuridad.
Un alma incapaz de elegir entre lo que era… y lo que sentía.
Y en medio de todo… Nyra.
Ella no pertenecía a ese mundo.
Pero fue el error que lo cambió todo.
Lo que comenzó como una conexión imposible…
se convirtió en obsesión.
En traición.
En una herida que nunca dejó de sangrar.
Porque cuando llegó el momento de elegir…
alguien lo perdió todo.
Y años después…
el pasado no volvió para sanar.
Volvió para destruir.
Esta no es una historia de amor.
Es el origen de una guerra.
Del enemigo que nació del dolor…
y de la única persona capaz de detenerlo.
O de terminar de romperlo todo.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

Después de eso…

ya no hubo calma.

No real.

Nyra y yo seguimos juntos.

Pero ahora…

sabíamos algo.

No estábamos solos.

Nunca lo estuvimos.

—¿Sigues pensando en lo que dijo?

Preguntó ella.

No respondí de inmediato.

Porque sí.

—Sí.

—Yo también.

Silencio.

—“Todos se rompen”…

Repitió en voz baja.

—No le hagas caso.

—No es tan fácil.

—No le des ese poder.

Nyra me miró.

—No se lo estoy dando.

Pausa.

—Solo estoy entendiendo el riesgo.

Eso…

la hacía más fuerte.

—Entonces entiende esto.

Me acerqué un poco más.

—No voy a dejar que pase.

—No depende solo de ti.

Silencio.

Eso…

era verdad.

Y ambos lo sabíamos.

—Entonces depende de los dos.

Nyra sostuvo mi mirada.

—Entonces no me apartes otra vez.

Eso…

fue directo.

—No lo haré.

—Promesa.

Silencio.

—Promesa.

Y por un momento…

todo se calmó.

Pero solo por un momento.

Porque entonces…

pasó.

No como antes.

No con aviso.

No con presencia externa.

Sino…

desde dentro.

—Gabriel…

Mi respiración cambió.

—¿Qué pasa?

No respondí.

Porque lo sentí.

Otra vez.

Pero más fuerte.

Mucho más fuerte.

La energía subió.

Sin control.

Sin aviso.

—No…

Nyra dio un paso atrás.

—Gabriel…

—Aléjate.

—No.

—ELARA.

Pero ya era tarde.

La luz apareció primero.

Brillante.

Casi cegadora.

Y luego…

la oscuridad.

Pesada.

Violenta.

—¡Gabriel, detente!

—No puedo—

El suelo vibró.

El aire se rompió.

Y entonces…

perdí el control.

Por completo.

—¡GABRIEL!

Pero algo pasó.

Algo diferente.

No fue poder.

No fue magia.

Fue ella.

Elara.

Se acercó.

Directo.

Sin dudar.

—Mírame.

No podía.

—¡MÍRAME!

Su voz…

atravesó todo.

El ruido.

La energía.

El caos.

Y por un segundo…

lo hice.

La vi.

Y todo…

se detuvo.

No por control.

No por fuerza.

Por ella.

La energía bajó.

Lenta.

Inestable.

Pero bajó.

—Eso es…

Susurró.

—Quédate aquí.

Respiré con dificultad.

—No puedo…

—Sí puedes.

—No entiendes—

—No necesito entenderlo.

Pausa.

—Solo necesito que me escuches.

Silencio.

Y entonces…

algo dentro de mí…

cedió.

No la oscuridad.

No la luz.

Yo.

La energía desapareció.

El aire volvió.

El mundo…

respiró otra vez.

Silencio.

—Ya pasó…

Pero no.

No había pasado.

Porque ahora…

lo entendía.

—¿Qué fue eso?

Nyra me miró.

No con miedo.

Con algo peor.

Preocupación.

—Eso…

Respiré hondo.

—soy yo.

Silencio.

Eso…

era la verdad más peligrosa de todas.

El silencio…

esta vez sí dolía.

No había enemigo.

No había voz.

No había sombra.

Solo nosotros.

Y lo que acababa de pasar.

Nyra no se movió.

Pero tampoco se acercó.

Esa fue la primera señal.

—Eso…

Su voz fue baja.

—no fue normal.

No respondí.

Porque no tenía cómo.

—Gabriel…

—Lo sé.

Silencio.

—No.

Negó suavemente.

—No lo sabes.

Eso…

me hizo levantar la mirada.

—¿Qué?

—No sabes cómo se vio.

El aire se volvió pesado otra vez.

—Entonces dímelo.

Silencio.

—Fue como si…

Pausa.

—dos cosas dentro de ti…

Respiró hondo.

—estuvieran peleando por salir.

No dijo “luz” ni “oscuridad”.

Pero no hacía falta.

—Y tú…

Silencio.

—no estabas ahí.

Eso…

me golpeó más fuerte que todo.

—Sí estaba.

—No.

—Elara—

—No estabas.

Su voz no era fuerte.

Pero era firme.

—Yo te estaba hablando…

Pausa.

—y tú no me escuchabas.

Silencio.

—Hasta que lo hiciste.

Eso…

era lo único que importaba.

—Pero lo hice.

—Sí.

Pausa.

—Pero casi no.

El mundo…

se tensó.

—Casi no es suficiente.

—Para ti tal vez sí.

—Para mí no.

Silencio.

Eso…

era una grieta.

La primera real.

—Te dije que podía pasar.

—Sí.

—Te dije que era peligroso.

—Sí.

—Entonces—

—Pero no sabía que era así.

Eso…

lo cambió todo.

—¿Y ahora?

Silencio.

La pregunta quedó flotando.

Pesada.

Real.

—No lo sé.

Esa respuesta…

fue peor que cualquier otra.

—¿Qué significa eso?

—Significa que…

Pausa.

—por primera vez…

Levantó la mirada.

Y ahí estaba.

Miedo.

—sí tuve miedo.

El aire…

se rompió.

—De mí.

Dije.

—Sí.

Silencio.

Eso…

era inevitable.

Pero escucharlo…

no.

—Y aún así…

Fruncí el ceño.

—¿Aún así qué?

—No me fui.

Eso…

no lo esperaba.

—¿Por qué?

Silencio.

—Porque también vi otra cosa.

—¿Qué cosa?

Pausa.

—Que regresaste.

El mundo…

se detuvo.

—A pesar de todo…

—Sí.

—Regresaste.

Silencio.

—Eso no lo hace menos peligroso.

—Lo sé.

—Entonces—

—Pero lo hace diferente.

Eso…

no lo entendía.

—Explícate.

—No eres solo eso.

—¿Eso qué?

—Ese momento.

Silencio.

—Eres lo que pasa después también.

El aire…

cambió.

—Y eso…

Pausa.

—importa.

Eso…

fue más fuerte de lo que parecía.

—Elara…

—No te estoy diciendo que no tengo miedo.

—Lo sé.

—Pero tampoco te estoy dejando.

Silencio.

Eso…

me dio aire.

Y me lo quitó al mismo tiempo.

—Esto no va a mejorar rápido.

—No lo espero.

—Puede empeorar.

—Entonces lo enfrentamos.

—Puede rompernos.

Silencio.

—Entonces no nos rompemos.

Eso…

sonaba fácil.

Pero no lo era.

—No siempre se puede elegir.

—Entonces elegimos ahora.

El mundo…

se quedó en pausa.

—¿Qué?

—Elegimos no rompernos.

Silencio.

—Y si pasa…

Pausa.

—lo arreglamos.

Eso…

era demasiado humano.

Y tal vez…

demasiado fuerte.

—No es tan simple.

—Nunca lo es.

Silencio.

—Pero tampoco es imposible.

El aire se volvió más ligero.

Solo un poco.

Pero suficiente.

—Entonces qué hacemos.

—Seguimos.

—¿Así?

—No.

Pausa.

—Mejor.

Eso…

era un reto.

Para los dos.

Y justo cuando parecía que el momento se estabilizaba…

algo cambió.

Otra vez.

Pero no dentro de mí.

Afuera.

—¿Lo sentiste?

Nyra asintió.

—Sí…

Silencio.

—No se ha ido.

Y esta vez…

no estaba observando.

Estaba esperando.

La presencia…

ya no estaba escondiéndose.

Ahora…

quería ser encontrada.

Nyra me miró.

Su expresión había cambiado.

No miedo.

No exactamente.

Instinto.

—Está más cerca.

Asentí.

—Sí.

Mi cuerpo volvió a tensarse.

No por mi energía.

No esta vez.

Por algo peor.

Porque aquello…

no venía por mí.

Venía por ella.

—Nyra.

Mi voz salió más dura.

—Quédate detrás de mí.

Ella frunció el ceño.

—No.

—No es momento para discutir.

—Entonces no me hables como si fuera a romperme.

Eso…

habría logrado hacerme sonreír.

En cualquier otro momento.

—No quiero protegerte de esto.

Pausa.

—Quiero protegerme…

de lo que haría si te pasa algo.

Silencio.

Y por primera vez…

ella no respondió de inmediato.

Sus ojos…

se suavizaron.

—Gabriel…

Dio un paso hacia mí.

Lento.

Seguro.

Y tomó mi mano.

El impacto…

fue inmediato.

No dolor.

No energía.

Conexión.

La luz dentro de mí…

dejó de pelear.

La oscuridad…

dejó de empujar.

Por un segundo…

todo estuvo en equilibrio.

—¿Qué…?

Susurré.

Nyra también lo sintió.

Lo vi en su mirada.

—Yo…

No terminó la frase.

Porque entonces—

la risa.

Baja.

Lejana.

Demasiado cerca.

Federico.

—Ahora sí…

Silencio.

—Esto se puso interesante.

Mi energía reaccionó.

Violenta.

—Sal.

La oscuridad alrededor vibró.

Pero él no apareció.

No todavía.

—No vine por ti, Gabriel.

El mundo…

se enfrió.

Demasiado.

—Entonces vete.

Su risa volvió.

Más cerca.

Más peligrosa.

—No.

Pausa.

—Vine por ella.

Apreté la mano de Nyra.

—Ni lo intentes.

—Demasiado tarde.

Silencio.

Y entonces…

ella se congeló.

—Nyra…

No respondió.

—Nyra.

Sus pupilas…

se dilataron.

Su respiración…

cambió.

—Gabriel…

Su voz salió rota.

Lejana.

Como si ya no estuviera aquí.

—No…

La sostuve.

—Mírame.

Pero sus ojos…

ya estaban viendo otra cosa.

—Él…

Su voz tembló.

—Está aquí…

Mi sangre…

se congeló.

—¿Qué te está mostrando?

Silencio.

Una lágrima bajó por su rostro.

—Dice que…

Pausa.

Su voz…

se quebró.

—Dice que tú…

no vas a poder salvarme.

El mundo…

dejó de moverse.

Mi energía explotó.

Más oscura.

Más violenta.

Más peligrosa.

Y la voz de Federico susurró una última vez:

—Capítulo uno…

Pausa.

—de cómo se rompe un destino.

Silencio.

Y después…

Nyra cayó.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play